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Asociaciones de medidas antropométricas sobre el riesgo de cáncer de mama

Luis Aarón Quiroga Morales

Asociaciones de medidas antropométricas sobre el riesgo de cáncer de mama

Introducción

En la mayoría de los estudios donde se han utilizado medidas antropométricas en pacientes con cáncer de mama, sin lugar a dudas, solo nos podemos referir al Índice de Masa Corporal (IMC), la relación cintura-cadera (ICC) y la circunferencia de la cintura (CC) (1), dejando de lado otras medidas como pliegues cutáneos, segmentos corporales y diámetros óseos que pudieran ser útiles si se miden e interpretan correctamente como posibles factores de riesgo en este tipo de patología mamaria.

El IMC ha sido por muchos años, uno de los indicadores por excelencia y ampliamente utilizado por el profesional de la salud para clasificar el estado nutricional (bajo peso, normal, sobrepeso y obesidad) de las personas. El IMC es popular porque es simple, rápido, eficaz y pudiera ser una herramienta útil sobre todo a nivel poblacional.

El IMC ha sido muy discutido y controversial en su validez cuando se interpreta desde el género, las razas, la distribución de tejidos en ciertos casos de hipertrofia muscular o los sistemas óseos densos o las complexiones musculo esqueléticas recias. Tampoco, mide la relación de la grasa y los músculos. En otras palabras, es un índice imperfecto (2).

Las mujeres con cáncer de mama presentan un biotipo endomorfo con una concentración específica de tejido graso en las partes central y superior del cuerpo (3). Estas características corporales se correlacionan con el desequilibrio hormonal que desempeña un papel importante en la carcinogénesis de mama.

Hay muchos estudios que confirman que el cáncer de mama está fuertemente asociado con el tamaño corporal (1 - 7). Las características que generalmente se tienen en cuenta al evaluar la forma del cuerpo incluyen la altura, el peso, el índice de masa corporal (IMC), la relación cintura-cadera (WHR) y la circunferencia de la cintura (WC) (1, 5, 8, 9). Todas estas medidas se encuentran correlacionadas con la menopausia, y su valor está vinculado a los niveles de estrógeno y andrógenos (10 - 14). Sin embargo, los resultados de los diferentes estudios siguen siendo discordantes.

En particular, el tejido graso periférico juega un papel importante en la síntesis de hormonas esteroides sexuales en las mujeres. Así, después de la transición menopáusica, la obesidad conduce a un nivel más alto de estrógeno y andrógenos que son agentes mitogénicos para las células de la mama. Del mismo modo, se ha encontrado que el momento del diagnóstico de cáncer de mama en las mujeres obesas se retrasa y la quimioterapia es menos eficiente (15). Por otra parte, la obesidad es un signo de malos hábitos alimenticios y la falta de actividad física que se consideran como factores de riesgo en la carcinogénesis de mama.

Está bien establecido que la obesidad tiene un impacto en la ocurrencia de cáncer de mama. Es importante distinguir dos tipos de obesidad (androide) en la cual la grasa se distribuye principalmente en la parte superior del cuerpo (hombros, abdomen) y ginecoide, donde la grasa se acumula en la parte inferior del cuerpo, principalmente muslos y caderas (18). En las personas con obesidad androide, las anomalías metabólicas y hormonales son más pronunciadas.

En las mujeres posmenopáusicas, los adipocitos periféricos son la fuente de todos los estrógenos que se sintetizan a partir de la conversión de androstenediona. Esto significa que la obesidad general está directamente relacionada con un mayor nivel de factores mitogénicos dentro de las células cancerosas (8, 10, 19).

Las mujeres premenopáusicas obesas tienen menores niveles de estrógenos debido al almacenamiento de estrógenos en el tejido graso, disminución de la actividad ovárica y frecuentes ciclos anovulatorios (1, 2).Por lo tanto, la obesidad general se considera como una protección para el cáncer de mama en las mujeres premenopáusicas.

Perfil Antropométrico de las pacientes con Cáncer de Mama

En cuanto a la forma del cuerpo, las mujeres con cáncer de mama estas presentan un biotipo caracterizado con valores de endomorfia elevados (3) con una distribución de grasa tipo androide con la acumulación prinicpal en las partes central y superior del cuerpo que se manifiesta por el aumento de la circunferencia de cintura, pliegue cutáneo del tríceps y pliegue cutáneo subescapular.

Los indicadores antropométricos mostraron que las mujeres con cáncer de mama tienen caderas más estrechas y troncos más cortos, con longitudes corporales superiores cortas características típicas de los hombres.

Las diferencias en el grosor de los diámetros óseos entre mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas con cáncer de mama son un hallazgo inusual que no se ha descrito previamente en la literatura. En comparación con los individuos sanos, las mujeres con cáncer de mama presentan diámetros grandes de muñeca, codo, rodilla, brazo y tobillo y un tórax más grande.

Diferencias Corporales con la aparición de la Menopausia

El evento más importante durante la transición menopáusica es la disminución de la actividad ovárica, lo que resulta en niveles deficientes de estrógenos. Estos últimos causan muchos síntomas menopáusicos, como una pérdida de masa ósea [25]. Es muy probable que en las mujeres con sobrepeso esta situación se invierta.

La constante exposición a estrógenos durante la vida contribuye a una maduración ósea más rápida que comienza en la adolescencia. También hay un impacto del nivel elevado de IGF-1 (uno de los factores mitogénicos) (26). En los adultos, el estrógeno disminuye la resorción ósea por la inhibición de los osteoclastos. En las mujeres con sobrepeso con cáncer de mama, este efecto se amplifica por los niveles elevados de andrógenos que también tienen efectos beneficiosos sobre el tejido óseo (27).

Los andrógenos actúan ya sea por conversión a estrógeno a través del complejo de enzima aromatasa p450 o por unión directa a receptores de andrógenos. Curiosamente, los andrógenos son responsables de la expansión periostio de los huesos que pueden ser una explicación directa de nuestros hallazgos (27). Sin embargo, es necesario mencionar que la obesidad central que conduce a complicaciones metabólicas y la inflamación también puede estar asociada con la mala salud ósea (28).

En la literatura se ha demostrado que la composición corporal en las mujeres con cáncer de mama es solo un reflejo de diferentes trastornos metabólicos y bioquímicos. Los resultados son influenciados por múltiples factores como la etnia, el estilo de vida y el estado reproductivo (6).

Mucho por Investigar y más por considerar...

Es importante recordar que las medidas antropométricas tienen algunas limitaciones si no se emplean de manera correcta. Suele haber problemas de confiabilidad en la toma de algunas mediciones, ya sea por la técnica empleada, el material utilizado y los errores biológicos propios de los pacientes.

Los resultados e interpretación de los mismos pueden ser causantes de confusión por diferentes estadios de la enfermedad, la severidad y lo crónico de dicho proceso patológico.

No obstante, la evaluación antropométrica pone de manifiesto importantes cambios en los parámetros corporales que podrían ser de gran valor para evaluar el riesgo de cáncer de mama. La estructuras óseas entre las mujeres con sobrepeso y cáncer de mama son una área que aún no se ha explorado en profundidad.

Conclusión

La obesidad ha alcanzado un nivel epidémico. Debe ser una cuestión de gran preocupación debido a las complicaciones de salud negativas que se asocia con tales como mayores tasas de cáncer.

Estudios revelan que las mujeres con cáncer de mama presentan una silueta androide típica, obesidad central, que es más común en los hombres, junto con las proporciones alteradas del cuerpo, aumento de las estructuras óseas y un biotipo Endomorfo elevado.

Por lo tanto, ciertas medidas antropométricas podrían ser útiles en la identificación de mujeres con mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama en el futuro.

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