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FATIGA POR DAÑO MUSCULAR EN EL DEPORTE DE RESISTENCIA

David Masferrer Llana

FATIGA POR DAÑO MUSCULAR EN EL DEPORTE DE RESISTENCIA

El concepto de fatiga en el deporte de resistencia se entiende como algo complejo, pero que como entrenadores debemos intentar manejar así como conocer los mecanismos por los cuales se produce para poder intervenir de una manera correcta y mejorar el rendimiento.

De manera concreta, podemos entender como fatiga una reducción significativa de la fuerza generada voluntariamente en el músculo, por lo que la fatiga no se representa necesariamente con el hecho de detenerse, sino que también se considera fatiga una bajada de la intensidad (6).

Así, para conocer los mecanismos que explican la fatiga en el rendimiento, generalmente se ha intentado determinar si ésta provenía de un origen central o tenía un origen periférico. No obstante, las investigaciones más actuales apuntan a que el concepto de fatiga y los mecanismos que la explican deben ser planteados de manera más integrada (9) concibiendo la fatiga como algo complejo y multidimensional. Así, parece que no sería lo más adecuado determinar el “origen” de la fatiga como algo aislado como, por ejemplo, “fatiga mental”, “fatiga periférica”, “fatiga supraespinal” o “fatiga muscular” (9),

En este sentido, desde ya hace unos años y a pesar de que ha tenido algunos detractores (10), a partir de la teoría del “Gobernador Central”, un modelo teórico encabezado por el fisiólogo Timothy Noakes, se intenta explicar la etiología de la fatiga de una manera integradora y multidimensional y en la que se defiende que no podemos “dividir” la procedencia de la fatiga de una manera clara y aislada (9). De manera resumida, en esta teoría (8) se intenta explicar que todos los mecanismos de fatiga actúan como un todo y que vienen regulados de manera central por nuestras decisiones mentales, conscientes o no conscientes, con el objetivo de mantener la homeostasis (equilibrio de todos los sistemas), regulado todo regulado por nuestro Sistema Nervioso Central (SNC). Así, si algo “falla”, nuestro SNC envía “señales” que intentarán impedir que nuestro cuerpo sufra daños y no se altere dicha homeostasis. Es por ello que la fatiga se entiende como algo complejo y difícil de aislar. Sin embargo, como hemos dicho, para rendir en cualquier competición es necesario conocer la magnitud y la etiología de la fatiga que se asocia a cada tipo de actividad.

En consonancia con ello, en los últimos años se ha ido determinando la importancia del daño muscular como predictor de fatiga fundamentalmente, aunque no exclusivamente, en pruebas de carrera a pie de larga distancia. En la carrera a pie, la acción de “frenado” produce una gran tensión en la estructura interna del músculo causando pequeñas microrroturas musculares, lo que conlleva a una desestructuración funcional, menos fuerza aplicada, se instaura un proceso inflamatorio (dolor) y, finalmente, la fatiga muscular con descenso notable del rendimiento (6). Así que ésta sucede cuando se producen daños en las propias fibras musculares (sarcolema, miofibrillas, citoesqueleto y Túbulos T), que generalmente se han determinado a partir la cantidad en sangre de proteínas intramusculares como la mioglobina, la creatina quinasa (CK) y el lactato deshidrogenasa (LDH).

Un ejemplo de ello es en la maratón. En un estudio (3) se relacionó la disminución en el ritmo de carrera durante la maratón con los marcadores sanguíneos de daño muscular (mioglobina, CK y LDH). Concretamente, los maratonianos con la mayor fatiga durante la carrera, representada con una reducción del ritmo de carrera mayor al 15% desde el kilómetro 5 hasta el final, presentaron mayores valores de mioglobina (1318±1411 v 623±91 ug L-1; P<0,05), lactato deshidrogenasa (687±151 v 583±117 U L-1; P<0,05), y creatina quinasa (564±469 v 363±158 U L-1; P = 0,07) después de la prueba en comparación con los maratonianos que conservaron bastante bien su ritmo de carrera en la prueba (reducción menor al 15%).

En otro estudio (1) se analizó la CK como marcador de daño muscular durante una prueba de relevos que consistía en recorrer 340 km realizando relevos de 20 minutos en menos de 24h con un equipo formado por 8 corredores. Se realizaron 4 tomas entre las 1 y 3 horas antes y entre las 3 y 5h, 11 y 13 y 17 y 21h del comienzo de la prueba, siendo los valores medios de CK de 206.9; 234.6; 522.6 y 952.3U/l respectivamente. Se observó un aumento significativo en los valores de CK siendo los valores de la última muestra casi 5 veces superiores a los de la toma basal.

También ha sido estudiado (2) este fenómeno en triatlón, concretamente en un medio Ironman. Al finalizar la prueba, se midió la altura de salto y la potencia de piernas de los sujetos, que fueron significativamente menores después de la carrera, lo que se correlacionó con el aumento de la mioglobina sanguínea y la CK (y no con la deshidratación). En el estudio se concluye que los marcadores sanguíneos sugieren que la fatiga por daño muscular es un aspecto relevante de la fatiga muscular durante un triatlón y por tanto del rendimiento en el mismo.

Como ya hemos comentado, el daño muscular se da principalmente en carrera a pie, aunque no exclusivamente. En estudio de un caso (7) se mostró como después de más de 20h de ciclismo los valores de CK aumentaban hasta 420 U/l. Ello nos hace intuir que el daño muscular sería un aspecto a tener en cuenta también en las pruebas de ciclismo de larga duración.

Además, la fatiga por daño muscular ha mostrado tener una gran variabilidad interindividual (3). Por ejemplo, después de entrenamientos de 26 kilómetros para la preparación de un maratón (11), se vio como hubo diferentes respuestas entre individuos tanto en el dolor muscular percibido como en la CK el día después del entrenamiento. En este sentido, recientemente se publicó un estudio (4) que determina cómo el perfil genético individual juega un papel importante en la respuesta y en la predisposición hacia la fatiga por daño muscular, por lo que refuerza la idea de hay una gran variabilidad entre individuos.

En conclusión, los entrenadores debemos tener en cuenta que la fatiga por daño muscular es un limitante del rendimiento, por lo que tenemos que tener en cuenta cómo paliarla. Como intentaremos abordar en el próximo blog y a pesar de las diferencias entre individuos y a la predisposición genética, será a partir del entrenamiento.

AUTOR

Arcadio Margarit

BIBLIOGRAFÍA

1. Clemente, V.; Muñoz, V.; Ramos, D.; Navarro, F.; González-Ravé, J. M. (2010). Destrucción muscular, modificaciones de frecuencia cardiaca, lactato y percepción subjetiva del esfuerzo en una prueba de carrera por relevo de ultraresistencia de 24 horas. Motricidad. European Journal of Human Movement, 24, 29-37

2. Del Coso J, González-Millán C, Salinero JJ, Abián-Vicén J, Soriano L, Garde S, et al. (2012) Muscle Damage and Its Relationship with Muscle Fatigue During a Half-Iron Triathlon. PLoS ONE 7(8): e43280. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0043280

3. Del Coso J, Fernández D, Abián-Vicen J, et al. (2013). Running Pace Decrease during a Marathon Is Positively Related to Blood Markers of Muscle Damage. Earnest CP, ed. PLoS ONE. 2013;8(2):e57602. doi:10.1371/journal.pone.0057602.

4. Del Coso J, Valero M, Salinero JJ, Lara B, Gallo-Salazar C, Areces F (2017). Optimum polygenic profile to resist exertional rhabdomyolysis during a maratón. PLoS ONE 12(3): e0172965. doi:10.1371/journal.pone.0172965

5. Enoka, RM, Duchateau, J., 2016. Translating fatigue to human performance. Med. Sci. Sports Exerc.

6. López Chicharro, J., Sánchez, D. (2014). Respuestas fisiológicas en el corredor. En Fisiología y fitness para corredores populares (Cap. 1). España. Prowellnes.

7. Neumayr, N., Gänzer, H., Sturm, W., Pfister, R., Mitterbauer, G., & Hörtnagl, H. (2002). Physiological effects of an ultracycle ride in an amateur athlete: A case report. Journal of Sports Science and Medicine, 1, 20-26.

8. Noakes, T. D., (2002). Lore of Running. Human Kinetics 33-37.

9. Noakes, T. D. (2011) Time to move beyond a brainless exercise physiology: the evidence for complex regulation of human exercise performance. Appl Physiol Nutr Metab, 36, 23-35.

10. Shephard, R. J. Sports Med. (2009). Is it Time to Retire the ‘Central Governor’? Sports Medicine.

11. Timothy J. Quinn, Michelle J. Manley, The impact of a long training run on muscle damage and running economy in runners training for a marathon, Journal of Exercise Science & Fitness, volume 10, issue 2, 2012, pages 101–106, ISSN 1728869X, doi 10.1016/j.jesf.2012.10.008

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