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Planificar-Intervenir-Evaluar

David Casamichana

Planificar-Intervenir-Evaluar

Entendemos el proceso de entrenamiento como una triada de elementos que interaccionan, lo que supone la imposibilidad de actuar sobre una dimensión sin tener en cuenta su interacción con el resto de dimensiones.

Evaluamos para planificar, planificamos para intervenir, y volvemos a evaluar la intervención para volver a planificar. De hecho, evaluamos mientras intervenimos e intervenimos mientras evaluamos. Como todas las dimensiones no van a poder ser abordadas académicamente de manera simultánea, proponemos una secuencia a este proceso interaccionado y necesariamente inacabado.

El estudio de la competición: sustento para poder entrenar de forma efectiva

¿Te imaginas entrenar a un atleta sin conocer qué prueba va a realizar? ¿Te imaginas intentar mejorar la maestría de un pianista a través de la práctica con una guitarra? ¿Te imaginas entrenar de la misma manera a un niño de 6 y de 20 años? Estamos seguros que tu respuesta coincidirá con que “no es una intervención adecuada”.

Sin embargo, en el marco de los deportes colectivos, y en el caso concreto del fútbol, esto no siempre se ha tenido en cuenta. Un equipo, configurado por 20 sujetos con naturaleza e identidad propia, con potencialidades y “debilidades” innatas y adquiridas, con ritmos de aprendizaje y mejora en algunos casos no relacionados al del resto de sus compañeros, y con objetivos de preparación individuales, conviven día a día en el proceso de entrenamiento, con el objetivo de maximizar el rendimiento colectivo (Castellano y Casamichana, 2016).

El estudio global de la competición, desde los requerimientos individuales físico-fisiológicos (Figura 1) hasta los técnico-tácticos, sin obviar la interacción con los compañeros y adversarios, nos va a ayudar a intervenir de forma más efectiva en el proceso de entrenamiento. Digamos en este sentido que debemos ser ampliamente conoceros del evento competitivo para el cual nos estamos preparando.

Figura 1. Demandas de la competición a alta intensidad. Resultados tomados del trabajo de Castagna et al. (2016).

¿Cómo estamos? ¿Qué nos falta por optimizar un poco más? ¿Cómo estamos entrenando?

Conocer las particularidades de los organismos que forman parte del super-organismo llamado equipo es indispensable para poder optimizar el rendimiento colectivo. Pensemos en un grupo o banda de música como equipo. Lo relevante es que el grupo de música interaccione de forma adecuada para emitir un sonido placentero en su actividad. Dicho grupo de música está configurado por diferentes músicos y las interacciones surgidas entre ellos. Para que el grupo obtenga éxito de forma regular debemos cuidar a los músicos (y sus interacciones), evitar que enfermen, o que puedan ver disminuido su potencial en base a una sobre-estimulación o sub-estimulación de alguna de sus múltiples áreas de desarrollo. Por tanto, debemos estudiar y evaluar de forma minuciosa cada caso (único e irrepetible) para proporcionar soluciones anticipadas a los problemas, aparecidos y que pudieran aparecer (Figura 2, estudio de las cargas de entrenamiento impuestas a los futbolistas en diferentes sesiones de entrenamiento; Figura 3, estudio de las cargas de entrenamiento impuestas a futbolistas con diferente participación en la competición). Y todo ello, sin olvidarnos de que lo que va a provocar una sensación placentera en el espectador del concierto va a ser la interacción de los diferentes músicos comportándose como un único organismo, el grupo o la banda de música.

Figura 2. Gráfico radial donde se comparan los valores de diferentes variables de carga externa durante los entrenamientos realizados 1 día después del partido (+1), 4, 3 y 1 día antes del siguiente partido (-4, -3 y -1).

¿Y ahora, qué hacemos?

Soluciones eficaces y adaptadas al contexto. Esa es la respuesta. Tan sencilla y tan compleja. Por suerte, tanto teorías más cercanas a la naturaleza de los deportes de equipo, y en concreto del fútbol, como evidencia científica han sido desarrolladas de forma importante en los últimos años. Abordaremos por tanto el proceso de entrenamiento en sus diferentes elementos temporales, desde la tarea hasta la temporada, de forma contextualizada, es decir, teniendo en cuenta para qué entrenamos (los objetivos), y como están los jugadores y/o equipo. Maximizar el rendimiento colectivo, de un equipo de fútbol, a través de la optimización de todos los elementos que componen el sistema y los subsistemas que incluyen, sin obviar sus interacciones.

Figura 3. Distancia recorrida a sprint por jugadores que presentan diferente frecuencia como titulares durante la competición. Resultados tomados del trabajo de Anderson et al. (2016).

Referencias

Anderson, L., Orme, P., Di Michele, R., Close, G.L., Milsom, J., Morgans, R., Drust, B., & Morton, J.P. (2016). Quantification of seasonal long physical load in soccer players with different starting status from the english premier league: implications for maintaining squad physical fitness. Int J Sports Physiol Perform. [Epub ahead of print]

Castagna, C., Varley, M., Póvoas Araújo, S.C., & D'Ottavio, S. (2016). The evaluation of the match external load in soccer: methods comparison. Int J Sports Physiol Perform. [Epub ahead of print]

Castellano, J. y Casamichana, D. (2016). El arte de planificar en fútbol. España: editorial Futbeldelibro.

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