Adherencia al Ejercicio Prescrito

Adherencia al Ejercicio Prescrito
El dolor musculoesquelético persistente (PMSK) se define como el dolor que persiste más de lo esperado después del inicio, por lo general durante al menos tres meses de duración (Clinical Standards Advisory Group, 2000). Los diagnósticos comunes incluyen dolor lumbar, osteoartritis y fibromialgia (Dieppe, 2012). Las condiciones de PMSK son difíciles de manejar y tienen altos costos personales, de salud y socioeconómicos (Reid et al., 2011).

Las personas con PMSK a menudo se derivan a un profesional de la salud (HCP) y se les "receta" ejercicio o actividad física para el tratamiento o control de su dolor (Organización Mundial de la Salud, 2018). El ejercicio se define como el movimiento corporal planificado, estructurado y repetitivo realizado para mejorar o mantener la condición física (Caspersen, Powell y Christenson, 1985), mientras que la actividad física es cualquier movimiento corporal que produce un gasto de energía (Caspersen et al. , 1985).

Las intervenciones que prescriben ejercicio o actividad física mejoran el dolor, la función y la calidad de vida en individuos con PMSK, incluidos individuos con dolor lumbar (UK Beam, 2004), artrosis de las extremidades inferiores (Bearne, Walsh, Jessep y Hurley, 2011) y fibromialgia (O'Connor et al., 2015). Sin embargo, la mayoría de las personas con PMSK no experimentan los beneficios del ejercicio debido a la pobre adherencia al programa prescrito (Peek, Sanson-Fisher, Mackenzie y Carey, 2016). La adherencia al tratamiento se ha definido como la observación del comportamiento respaldado por un HCP durante la duración recomendada (Organización Mundial de la Salud, 2003) y se ha investigado en conductas de salud similares, como la adherencia a los medicamentos (Osterberg y Blaschke, 2005).

Sin embargo, debido a la complejidad de los comportamientos saludables, los hallazgos de un factor conductual no pueden transferirse fácilmente a otro (Bartholomew et al., 2016). Los factores que influyen en la adherencia pueden variar según el tipo de comportamiento evaluado (Jack, McLean, Klaber y Gardiner, 2010). Por lo tanto, es crucial ser explícito sobre el comportamiento que se mide y distinguir entre las conductas que hacen referencia al ejercicio físico y las que hacen referencia a la actividad física. A pesar de la evidencia de que un estilo de vida fisicamente activo mejora los resultados (O'Connor et al., 2015), las guías clínicas actuales priorizan la utilización de programas de ejercicio para el manejo de las condiciones de PMSK (Buschet et al., 2011; National Institute of Health and HandCare Excellence, 2016).

La evidencia sugiere que las conductas en referencia al ejercicio son modificables y que la iniciación y el mantenimiento del comportamiento pueden mejorarse con intervenciones en el cambio de comportamiento (Ben-Ami, Chodick, Mirovsky, Pincus y Shapiro, 2017; Michie, Abraham, Whittington, Mcateer y Gupta, 2009). Sin embargo, los factores que impulsan el inicio de un comportamiento difieren de los que contribuyen a su mantenimiento (Rothman, 2000). La adherencia al ejercicio puede abarcar tanto la iniciación como el mantenimiento de la conducta.

La investigación sobre la adherencia al ejercicio en personas con PMSK se ha visto obstaculizada por la falta de medidas de resultado estandarizadas (Beinart, Goodchild, Weinman, Ayis y Godfrey, 2013; Geneen et al., 2017). Esto da como resultado datos heterogéneos, que limitan la capacidad de comparar intervenciones. A pesar de esto, revisiones anteriores han investigado la efectividad de las intervenciones para mejorar el cumplimiento de los programas de ejercicio y fisioterapia prescritos (Jordan, Holden, Mason, & Foster, 2010; Peek et al., 2016), así como el uso de técnicas en el cambio de comportamiento (BCT) en grupos de programas basados en la autogestión (Keogh, Tully, Matthews y Hurley, 2015)

Se encontró que cinco BCT tenían un nivel moderado de evidencia para respaldar el cumplimiento, que incluyen:

1. Apoyo social (no especificado)
2. Establecimiento de metas (comportamiento)
3. Instrucción de comportamiento
4. Demostración de comportamiento
5. Práctica / ensayo de comportamiento

Con base a la teoría del hedonismo, las personas maximizarán lo que les siente bien y se sentirán motivadas por el disfrute y el afecto positivo (Higgins, 2012). Se ha descubierto que el disfrute es un fuerte mediador de la adherencia al ejercicio en personas con dolor musculoesquelético (Hagberg, Lindahl, Nyberg, & Hellenius, 2009). Esta revisión no incluyó ensayos que midieron el disfrute, pero esto proporciona cierta evidencia de que los pacientes con afecciones de dolor pueden tener tasas de adherencia más fuertes si experimentan programas de ejercicio más adaptados y variados.

Cada vez hay más evidencia que sugiere que las intervenciones con un fundamento teórico claro son más efectivas que las que no lo tienen (Glanz y Bishop, 2010). Sin embargo, la evidencia conflictiva persiste dentro de la literatura y la revisión actual. Es necesario que haya informes más precisos sobre el uso de la teoría para apoyar las intervenciones a fin de evaluar si es un requisito previo para el éxito. Así, esta revisión encontró que había evidencia moderada de que cinco BCT: apoyo social, establecimiento de metas, instrucción de comportamiento, demostración de comportamiento y práctica / ensayo conductual mejoraron la adherencia al ejercicio en personas con PMSK en comparación con un grupo control. Además, esto puede sugerir que la administración precisa y efectiva de un pequeño número de BCT puede ser más importante que la administración de numerosos BCT de manera deficiente. Los HCP deberían considerar la incorporación de BCT en la prescripción de ejercicio para las personas con PMSK, y los patrones observados podrían usarse para probar las hipótesis en el futuro desarrollo de la intervención.
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