Almendras y Salud Cardiovascular: Qué dice la ciencia?

Almendras y Salud Cardiovascular: Qué dice la ciencia?
Las enfermedades cardiovasculares son, en la actualidad un problema a nivel mundial que va en aumento, debido a la relación existente con la obesidad y su fisiopatología, que incrementa el riesgo de padecer un evento cardiovascular en aquellas personas con susceptibilidad genética. La disfunción endotelial es uno de los pasos previos para desarrollar patologías cardiovasculares más severas.

Uno de los factores relacionados con este aumento del riesgo es la dislipemia, que se define como una alteración de los niveles de lípidos en sangre, caracterizado por una elevación del colesterol total o de los niveles LDL-C y un descenso de los HDL-C. Está ampliamente documentado que determinados patrones alimentarios, con un predominio del consumo de grasas saturadas y trans, hidratos de carbono refinados y otros alimentos procesados están relacionados con una desviación en los niveles normales de lípidos en sangre y un incremento en el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles, como la obesidad, la diabetes tipo 2 o las cardiovasculares(1,2).

El estilo de vida, como siempre, es un factor clave en la prevención y/o tratamiento de las dislipemias, así como de otras enfermedades, como las anteriormente. El descenso en el consumo de azúcares, sal, grasas saturadas y un aumento en el consumo de frutas, verduras y otros alimentos saludables, así como la realización de actividad física se sabe que son algunos de los elementos claves a fomentar en la sociedad para favorecer el mantenimiento de un estado de salud óptimo, por lo que es vital la adquisición de patrones de alimentación saludables y que hayan mostrado grandes beneficios en la prevención de las patologías prevalentes en la actualidad.

De forma general, uno de los elementos comunes en este tipo de dietas beneficiosas para la salud es la ingesta de frutos secos. El consumo de nueces, debido a su contenido en ácido a-linolenico y de otros nutrientes, pueden mejorar el perfil lipídico con un descenso en el colesterol sanguíneo y una reducción del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, ya que además se asocian con una reducción de la inflamación vascular y mejoras en el funcionamiento del endotelio (1). Otros frutos secos están siendo investigados para conocer sus cualidades y beneficios asociados, como ocurre, por ejemplo con las almendras. A diferencia de las nueces, tienen mayor cantidad de ácidos grasos monoinsaturados, en concreto ácido oleico(3), así como vitaminas (rivoflavina, niacina, vitamina E…) y minerales (calcio, magnesio, fósforo…). Sin embargo, en este caso debido a su pared celular la biodisponibilidad a los nutrientes parece estar muy relacionado con el proceso de preparación y la forma en la que sean consumidas las almendras (crudas, tostadas, troceadas..) (2,4), varía la energía metabolizable, que es superior tras el proceso de tostado, en comparación con las crudas.

El consumo de almendras, generalmente de unos 45 g/día, ha mostrado mejorar algunos aspectos del perfil lipídico, viéndose que los valores de LDL-C parecen reducirse de forma significativa, así como también ocurre con los valores de colesterol total y triglicéridos, pero sin impacto sobre los valores de HDL-C. También se ha podido ver asocidada una disminución en el perímetro de la cintura y en el IMC y la presión sistólica(2,4).

Pero, estos nos son los únicos beneficios que puede aportar la ingesta de almendas. La dieta, como se ha visto en otras entradas, puede ejercer un efecto modulador sobre la composición de la microbiota (MI), sobre todo los patrones alimentarios que se siguen de forma habitual. La fibra y los nutrientes con efecto prebiótico son dos de los elementos más estudiados en cuanto a su influencia, incluso a nivel molecular, sobre la MI y la generación de compuestos como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Pero no son los únicos elementos que intervienen. Otros macronutrientes, como las grasas también tienen una función en esta modulación. Las almendras son un alimento en el que se combinan estos dos factores, siendo ricas en fibra y ácidos grasos insaturados, pudiendo tener efectos muy positivos sobre el metabolismo, posiblemente por la generación de butirato a nivel gastrointestinal, viéndose mejoras en la función de la barrera intestinal y reducción de la inflamación en estudios preclínicos.

Como ya se ha indicado, las cualidades de la almendra varían según su forma, viéndose que aquellas que están tostadas y cortadas pueden tener una mejor digestión, con mayor absorción de lípidos en el intestino delgado y un incremento de la energía metabolizable. Sin embargo, los procesos a los que se vean sometidas pueden variar otras cualidades nutricionales, que deben ser mejor estudiadas.

Aunque con ciertas limitaciones, la investigación llevada a cabo por Holscher et al(1) sobre el consumo de almendras muestra que hay una modificación en la abundancia relativa en la MI de forma variable dependiendo de la forma y el proceso que al que se haya sometido el fruto. Según el estudio, la ingesta de 42 g/día aumenta la abundancia relativa del cluster IV y XIVa de Clostridium (Roseburia, Lachtospira y Oscillospira). Los incrementos varían dependiendo de si han sido tostadas y/o cortadas previamente.

In vitro, se ha visto que Roseburia spp produce grandes cantidades de butirato, lo que sería una de las razones por las que pueden producirse beneficios a nivel de salud mejorando la salud metabólica respecto a la adiposidad, glucemia y niveles séricos de colesterol, favoreciendo el tratamiento o prevención de patologías como la obesidad, cardiovasculares o diabetes tipo 2. Sin embargo es necesario más investigaciones para sacar conclusiones más certeras sobre este hecho.

En cuanto a las grasas insaturadas de este alimento, se ha visto puede tener propiedades antimicrobianas inhibiendo la síntesis de ácidos grasos bacterianos, su crecimiento y la adhesión a la capa de mucus(1).

Como se ha visto, el consumo de frutos secos, incluyendo las almendras, puede ser muy recomendable en la prevención o como parte del tratamiento nutricional en ciertas patologías, entre ellas las cardiovasculares, así como pueden ejercer cierta modulación sobre la microbiota intestinal, aportando grandes beneficios al organismo. Sin embargo, no hay que olvidar que las cualidades beneficiosas de cualquier alimento, en este caso los frutos secos, son aplicables siempre dentro de unos patrones alimentarios y un estilo de vida saludable. Ningún alimento, por muy beneficioso que sea, tienen cualidades milagrosas y va a lograr revertir por sí solo esa tendencia a sufrir una patología producto de estilo de vida no saludable o un patrón de alimentación inadecuado. Pero, sí se deben tener en cuenta a la hora de adquirir nuevos hábitos nutricionales, dado que se ha visto que, a pesar de ser alimentos altamente calóricos, el consumo moderado de los mismos de una forma adecuada (crudos, tostados y/o troceados) pueden ser grandes aliados a la hora de mejorar el perfil lipídico y el estado general de salud.



Bibliografía



1. Holscher HD, Taylor AM, Swanson KS, Novotny JA, Baer DJ. Almond Consumption and Processing Affects the Composition of the Gastrointestinal Microbiota of Healthy Adult Men and Women: A Randomized Controlled Trial. Nutrients [Internet]. 26 de enero de 2018 [citado 21 de febrero de 2019];10(2). Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC58527...

2. Kalita S, Khandelwal S, Madan J, Pandya H, Sesikeran B, Krishnaswamy K. Almonds and Cardiovascular Health: A Review. Nutrients [Internet]. 11 de abril de 2018 [citado 21 de febrero de 2019];10(4). Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC59462...

3. Bhardwaj R, Dod H, Sandhu MS, Bedi R, Dod S, Konat G, et al. Acute effects of diets rich in almonds and walnuts on endothelial function. Indian Heart J. agosto de 2018;70(4):497-501.

4. Musa-Veloso K, Paulionis L, Poon T, Lee HY. The effects of almond consumption on fasting blood lipid levels: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. J Nutr Sci [Internet]. 16 de agosto de 2016 [citado 21 de febrero de 2019];5. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC50481...











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