Asociación entre los Factores Psicosociales relacionados con las AVDL y el inicio del Síndrome Metabólico.

Asociación entre los Factores Psicosociales relacionados con las AVDL y el inicio del Síndrome Metabólico.
El síndrome metabólico, un grupo de afecciones médicas que incluyen múltiples factores de riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2, se caracteriza por comorbilidad de la obesidad abdominal, alto nivel de glucosa o resistencia a la insulina, hipertensión, dislipidemia y microalbuminuria. El síndrome metabólico se ha asociado con el inicio de enfermedades cardiovasculares, el aumento de los riesgos de cáncer, una baja calidad de vida relacionada con la salud y la mortalidad por todas las causas. Si bien existen algunas variaciones por variables demográficas y etnicidad, la prevalencia del síndrome metabólico es alta y, por lo tanto, se reconoce como un importante objetivo de salud pública en todo el mundo.

Los factores psicosociales relacionados con el trabajo se han asociado con la salud cardiovascular. Las exigencias laborales y el control en el trabajo, el desequilibrio esfuerzo-recompensa o el apoyo social de los supervisores y compañeros se han relacionado con el inicio de la enfermedad cardiovascular. También se informó que el trabajo por turnos y las largas jornadas de trabajo aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular. Las revisiones sistemáticas y metanálisis previos han establecido que estos factores se asociaron con los componentes individuales del síndrome metabólico, como la presión arterial y la hipertensión, la ganancia de peso y la obesidad, así como la glucosa en sangre y alteración de la tolerancia a la glucosa, pero fueron insignificantes para los lípidos en sangre y la dislipidemia.

Los factores psicosociales adversos relacionados con el trabajo pueden elevar el riesgo del síndrome metabólico en 1,4 veces. Este último hallazgo es consistente con estudios previos y representa la evidencia más fuerte en la actualidad para sugerir la influencia de los factores psicosociales relacionados con el trabajo en el síndrome metabólico. Esta asociación es útil para interpretar la alta prevalencia del síndrome metabólico en la población trabajadora y comprender las vías para futuros ataques de enfermedad cardiovascular y/o diabetes tipo 2.

Los posibles mecanismos de esta asociación pueden explicarse tanto por indicadores neuroendocrinos como conductuales. El más frecuente es el efecto directo de los factores estresantes psicosociales en el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) y el sistema nervioso simpático. En esta vía, los factores psicosociales estresantes provocan un aumento de los niveles de cortisol, seguido de una mayor resistencia a la insulina, acumulación de grasa visceral a través de la unión del cortisol con los receptores de glucocorticoides, con la obesidad abdominal como punto final. Simultáneamente, la activación del sistema nervioso simpático puede producir efectos sinérgicos con la secreción de cortisol, epinefrina y norepinefrina, lo que puede conducir a la hipertensión. Otra posible vía por la cual el estrés laboral conduce al síndrome metabólico implica procesos inflamatorios. Los marcadores inflamatorios, como las citocinas y la proteína C-reactiva, se han asociado positivamente con el síndrome metabólico y son potentes activadores del eje HPA.

Las vías biológicas pueden estar mediadas por comportamientos no saludables: hábitos alimenticios, tabaquismo e inactividad física. En ese sentido, la inactividad física puede ser causada por factores estresantes como la tensión laboral y el desequilibrio esfuerzo-recompensa a través de la fatiga en el tiempo libre. Aunque la mayoría de los estudios incluidos se ajustaron a los efectos de las conductas relacionadas con la salud al inicio, pocos estudios controlaron la ingesta de energía, el comportamiento alimentario y los cambios en las conductas relacionadas con la salud a lo largo del tiempo. Por lo tanto, estos efectos indirectos sobre el síndrome metabólico ocurren y deben investigarse más a fondo para una comprensión más clara de la causalidad.

Entre las asociaciones entre los tipos específicos de factores psicosociales y el síndrome metabólico, los que implican la tensión laboral y el trabajo por turnos se investigaron repetidamente y se asociaron significativamente con el síndrome metabólico. Mientras tanto, no se pudo confirmar una asociación clara entre las largas horas de trabajo y el inicio del síndrome metabólico. Pimenta et al. afirmaron que la escasez de estudios longitudinales y áreas limitadas de los campos de estudio podría hacer que la asociación sea menos clara. La evidencia de asociaciones de factores psicosociales relacionadas con el trabajo, específicas del tipo, con el síndrome metabólico debería buscarse en futuras investigaciones. Los mecanismos específicos para cada factor psicosocial relacionado con el trabajo también son desconocidos. Sin embargo, pueden existir vías biológicas y conductuales para cada asociación. Además, el trabajo por turnos puede causar cambios en la secreción de melatonina y los ritmos circadianos y el deterioro de la calidad del sueño.

Este estudio reveló una fuerte asociación positiva entre los factores psicosociales adversos relacionados con el trabajo y el riesgo elevado de aparición del síndrome metabólico. Los estudios futuros deben investigar los efectos de otros factores psicosociales en el trabajo y entre subgrupos específicos como el sexo, la edad y la etnia. Además, los análisis de mediación son necesarios para explicar los posibles mecanismos entre estos factores y el síndrome metabólico, utilizando indicadores biológicos y de comportamiento.
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