Cómo convertir un corazón herido en uno fuerte y sano (Nota de Nicolas Parrilla para el Diario Clarin de Argentina)

Nota del Periodista Nicolas Parrilla a la Dra. Mirta Lahan y al Dr. Alejandro M. Gómez Monroy que nos comenta en forma simple como son los lineamientos generales de como se debe abordar en forma multidisciplinaria una enfermedad cardiovascular...

Desde la medicina y la psicología existen tratamientos que sirven como un taller mecánico para corazones lastimados.

“Mi corazón es un músculo sano pero necesita acción”, cantaba en Madrid Andrés Calamaro en “Hace calor”, uno de los éxitos de Los Rodríguez. Muchas veces caricaturizado como el responsable de enamorarse y demás cuestiones sentimentales, el corazón es mucho más que eso, y no solamente un amor no correspondido lo puede lastimar.

Las enfermedades cardiovasculares son un riesgo muy temido, debido a que suelen ser de las más difíciles de superar, incluso siendo muchas veces fulminantes. En los casos de sobrevivientes a algún tipo de episodios cardíacos (infartos, miocarditis, aneurismas o insuficiencias), el día después es el más importante. Realizar una correcta rehabilitación es clave para recuperarse y evitar próximos episodios.

“El día después de saberse portador de una enfermedad coronaria, con o sin infarto de miocardio, se produce generalmente en el paciente un sentimiento de gran incertidumbre sobre su futuro, que puede transformarse en temor, o llevar al aislamiento y la depresión. Para evitarlo, es importante que el paciente sea rápidamente derivado a un centro de rehabilitación cardiovascular”, recomienda el médico Alejandro Gómez Monroy, especialista consultor en cardiología.

Es que una enfermedad en cualquier otra parte del cuerpo puede tener desenlaces muy variados, pero cuando se trata de un órgano tan vital como el corazón, el temor se multiplica y el impacto emocional de saberse enfermo crece exponencialmente. En el miedo aparece el reconocimiento de la propia mortalidad: se termina la omnipotencia.

Ahí es donde aparecen los cuidados que debe recibir un paciente del corazón. “En primer lugar se debe realizar un amplio estudio de los factores de riesgo coronario que potencialmente llevaron al paciente a sufrir esta enfermedad, y si lo amerita iniciar un tratamiento intensivo de cada uno de ellos”, detalla Gómez Monroy, quien en marzo de 2008 recibió el premio International Service Award de parte del Colegio de Cardiología de Estados Unidos, convirtiéndose así en el primer latinoamericano en recibir esta distinción.

“Si el paciente tiene sobrepeso u obesidad, debe iniciar un plan de alimentación saludable. Si fue sedentario, abandonar estos hábitos con ejercicio físico programado y supervisado. Si fuma, dejarlo inmediatamente. Si es hipertenso, puede modificar su alimentación con una dieta baja en sodio o tomar una medicación antihipertensiva”, enumera. “Sin lugar a dudas, la mejor manera de tratar todas estas cuestiones es en la rehabilitación cardiovascular”.

Pero afrontar la recuperación y la rehabilitación de este tipo de enfermedades no es una tarea sencilla. Sin embargo, desde la psicocardiología se puede ayudar a los pacientes a confrontar sus ansiedades de muerte y brindar la contención necesaria para atravesar ese momento, poder comprender lo que está pasando y sentirse libres para preguntar sobre sus miedos más escondidos.

“Es muy importante abordar al paciente en forma interdisciplinaria para elaborar un plan de tratamiento que considere las características individuales y diferentes de cada persona, reconocer las urgencias médicas y emocionales”, enfatiza la doctora en Psicología Clínica, Mirta Laham, fundadora y directora del Instituto de Psicocardiología, entidad especialista en el cuidado integral de los pacientes cardíacos.

“La rehabilitación cardiaca consiste básicamente en modificaciones del estilo de vida, entonces la ayuda psicológica se torna importante porque le brinda a la persona que padece una enfermedad el entrenamiento en habilidades conductuales y cognitivas que lo ayudan a superar el impacto negativo de la ocurrencia, así como lo ayudará también a modificar los hábitos de comportamiento de riesgo coronario y al entrenamiento en estrategias de enfrentamiento, el control del estrés y emociones negativas, como la ansiedad, el enojo, la ira o la depresión”, explica Laham, docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Belgrano.

Aunque en un primer momento el panorama pueda parece desolador, sobrevivir a una enfermedad cardiaca puede ser visto como una oportunidad para vivir mejor: tratar de ser feliz, tener ambiciones medidas, comer sano y lo necesario, ejercitar el cuerpo y desprenderse de preocupaciones, pueden ser la mejor terapia para tener un músculo sano y llevar una vida plena.

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