Comprensión de los factores que afectan a las limitaciones físicas e Intervenciones que apoyan el Envejecimiento Saludable

Comprensión de los factores que afectan a las limitaciones físicas e Intervenciones que apoyan el Envejecimiento Saludable
Se ha pronosticado que el 22% de la población total serán mayores de 60 años y alrededor del 5% serán mayores de 80 años en 2050. A medida que la sociedad envejece, la incidencia de la limitación del rendimiento físico también aumentará. En la sociedad occidental, hasta el 42% de los adultos mayores de 60 años tienen dificultades para realizar actividades de la vida diaria (por ejemplo, caminar o pararse de una silla), el 15-30% informan que no pueden levantar o cargar 10 libras (4,5 kg) y> 30% se enfrentan a discapacidades físicas.

Estas limitaciones físicas aumentan el riesgo de caídas, institucionalización, comorbilidad y muerte prematura. Además, la mayor prevalencia de discapacidad física relacionada con el envejecimiento aumentará la demanda en nuestro sistema de atención médica. La prevención y el tratamiento de la discapacidad física son, por lo tanto, relevantes para la salud pública y el envejecimiento saludable. Si bien hay una serie de factores que contribuyen a las limitaciones físicas a medida que avanza el envejecimiento, uno de los contribuyentes más destacados es, sin duda, una reducción en el rendimiento neuromuscular.

El entrenamiento de fuerza es actualmente la intervención más efectiva para la mejora de la aptitud neuromuscular. Un meta-análisis de 49 estudios de intervención aleatoria mostró que después de un promedio de 20,5 semanas del entrenamiento de fuerza, los adultos mayores ganaron 1.1 kg (IC: 0.9-1.2) de masa corporal magra. Además, se ha sugerido que los músculos ejercitados se vuelven más sensibles a los nutrientes, lo que permite más aminoácidos disponibles para ser sintetizados en proteína muscular. Sin embargo, en sujetos ancianos sedentarios, la sensibilidad del tejido muscular esquelético a estímulos, como la actividad física, ejercicio físico o la ingesta de proteínas, podría reducirse. Para ilustrar, las tasas posprandiales de síntesis de proteína muscular se redujeron significativamente en un 26% después de una reducción de 14 días en la actividad física (en promedio, una disminución del 76% en el conteo de pasos diarios) en 10 ancianos sanos. Como tal, se podría especular que un estilo de vida más sedentario es responsable de la resistencia anabólica a la actividad física y la ingesta de proteínas en ancianos frágiles.

Por último, se debe tener en cuenta que la aptitud neuromuscular también puede ocurrir en el contexto de enfermedades sistémicas crónicas como insuficiencia cardíaca, EPOC, cáncer y otras como un signo de caquexia. Desarrollar una comprensión clara de los muchos factores que afectan tiene implicaciones importantes para el posterior desarrollo de intervenciones reales y alcanzables que repercutan en la recuperación, mantenimiento y/o mejora de la función.

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