Dolor Lumbar Crónico: comprensión de cómo los Adultos Mayores experimentan esta condición prevalente e incapacitante

Dolor Lumbar Crónico: comprensión de cómo los Adultos Mayores experimentan esta condición prevalente e incapacitante
Específicamente entre la población de adultos mayores, el dolor de espalda es el tipo de dolor musculoesquelético que se informa con más frecuencia (Patel, Guralnik, Dansie y Turk, 2013; Docking et al., 2011). El dolor lumbar crónico es desafiante en esta población, ya que las guías clínicas para el manejo del dolor de espalda en adultos mayores no existen actualmente (Makris, 2015), y esta condición parece persistir incluso en la vejez extrema (Hartvigsen y Christensen, 2008).

Las complejidades de la población de adultos mayores exacerban la naturaleza del dolor lumbar crónico, como la multimorbilidad, la polimedicación, la fragilidad y el aislamiento social. Entre 2000 y 2010, el porcentaje de adultos mayores con dos o más condiciones crónicas de salud aumentó de 37 a 45 por ciento (Freid, Bernstein y Bush, 2012), y la investigación longitudinal entre adultos mayores mostró que a medida que aumentaba la tasa de afecciones crónicas , la tasa de dolor crónico también aumentó (Morrissey et al., 2014). Además, los adultos mayores frágiles son más propensos a experimentar discapacidad, infección y disminución de la masa muscular, todo lo cual contribuye al dolor crónico (Torpy, Lynm y Glass, 2006), unido a que, los adultos mayores son más vulnerables a la soledad y el aislamiento en comparación con los adultos más jóvenes debido a eventos de vida tales como la jubilación y la muerte de sus seres queridos (Machielse, 2015; Cornwell y Waite, 2009), que pueden limitar su capacidad de recurrir a posibles tratamientos en la gestión del dolor lumbar. A la luz de estas complejidades, las experiencias y prioridades de dolor de los adultos mayores pueden diferir de manera importante en comparación con los adultos más jóvenes, por lo que es crítico examinar el dolor lumbar crónico específicamente en esta población en rápido crecimiento.

El dolor lumbar crónico surge como una fuerza que lo abarca todo en la vida de los adultos mayores, lo que altera su funcionamiento personal, físico y social en todos los niveles del sistema. Tiene un efecto dominó desde el “yo”, a las relaciones interpersonales, al sistema más amplio que rodea al adulto mayor. La interfaz entre los sistemas complica la experiencia del dolor en el sentido de que la respuesta del “yo” impacta en cómo otros sistemas también responden.

Como se desprende de los resultados de este estudio, el dolor crea estresores intrapersonales e interpersonales a medida que el adulto mayor intenta mitigar esa incomodidad, al mismo tiempo que trata de mantener un sentido de identidad consigo mismo, con familiares y amigos, y con otros sistemas que son importantes al bienestar básico. A lo largo de las narraciones de los participantes, el conflicto sistémico que se produjo se describió como traumático, entristecedor, irritante, deprimente y provocador de ansiedad, que se hizo insoportable de manejar en los días en que el dolor era más intenso.

La implicación general fundamental es la necesidad de empoderar a los pacientes que garantice que posean el conocimiento, las habilidades y la autoconciencia necesaria para tomar decisiones informadas y trabajar para mejorar su calidad de vida (Barrie, 2011). Los trabajadores sociales, así como los profesionales sanitarios y especialistas en ejercicio físico y salud pueden desempeñar un papel importante en la educación del paciente. Asegurar que los adultos mayores con dolor lumbar crónico entiendan la información que rodea el diagnóstico y la etiología de su dolor, las opciones de tratamiento disponibles y el pronóstico, son componentes necesarios destinados a generar independencia y autonomía que contribuyan a mejorar su salud y calidad de vida.













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