Educación de los Padres y Tenis de Mesa: Revisión Teórica y Orientaciones Prácticas

Parental Education and Table Tennis: Theoretical Review and Practice Guidelines

Higinio González García, Antonia Pelegrín Muñoz y José Luis Carballo Crespo

Departamento de Psicología de la Salud - Universidad Miguel Hernández de Elche, Elche, España.

Artículo publicado en el journal Kronos, Volumen 14, Número 1 del año .

Resumen

El objetivo de este estudio es conocer las prácticas educativas parentales necesarias para un correcto desarrollo de la carrera deportiva de los jóvenes jugadores y esclarecer el papel de los padres en el tenis de mesa. Para ello se analizaron las prácticas educativas parentales y su implicación con la práctica de tenis de mesa. El análisis teórico de la literatura científica sustrajo que los hijos de padres democráticos presentan el mejor ajuste psicológico para la práctica de tenis de mesa, los hijos de padres permisivos muestran mal ajuste psicológico pero buena motivación y más horas de práctica, y los jugadores que son hijos de padres autoritarios presentan el peor ajuste psicológico para la práctica del tenis de mesa. Finalmente, los padres deben de manifestar apoyo, nunca deben de ser un factor más de presión y en sus inicios no deben de sacar el deporte del contexto de una actividad educativa, de disfrute y de desarrollo personal a nivel social, físico y psicológico.

Palabras clave: ajuste psicológico, estilos educativos parentales, carrera deportiva

Abstract

The aim of this study was to determine the parental educational practices necessary for proper development of sport career of young players and clarify the role of parents in table tennis. The parental educational practices were analyzed and their link with the practice of table tennis. The theoretical analysis of the scientific literature showed that the children of democratic parents have the best psychological adjustment to practice table tennis, children of permissive parents showed poor psychological adjustment but good motivation and more hours of practice, and players who are children of authoritarian parents have the worst psychological adjustment for playing table tennis. Finally, parents should express support, they should never be a factor of pressure and initially they must not take out the sport context of an educational activity, of enjoyment and personal development to social, physical and psychological level.

Keywords: psychological adjustment, parental education styles, sport career.

INTRODUCCIÓN

Los padres constituyen un factor fundamental para que la práctica deportiva de sus hijos se realice de manera exitosa, y no solo desde la perspectiva de alcanzar altos niveles de rendimiento, sino exitosa en el sentido de que la práctica sea saludable, formativa, divertida y llena de experiencias positivas (Peris, 2003).

Si examinamos los factores que inciden en el rendimiento deportivo, los padres se sitúan dentro de los factores ambientales (Elferink-Gemser y Visscher, 2012). Es decir, los padres son una pieza clave en la consecución de mayores niveles de rendimiento en la edad adulta por parte de sus hijos (Côté, 1999; Elferink-Gemser y Visscher, 2012). Si abandonamos el ámbito del rendimiento deportivo, una correcta implicación paterna también es necesaria para que la práctica deportiva de sus hijos contenga los enormes beneficios físicos y psicológicos de la práctica de actividad física y deportiva, y en este caso de la práctica del tenis de mesa (Wang, Wang, Liu y Dong, 2005).

Las prácticas educativas de los padres condicionan el desarrollo psicológico posterior de sus hijos, influyendo a lo largo de toda su vida (Torío, Peña y Rodríguez, 2008). El campo del deporte, y en este caso el tenis de mesa, constituyen un ámbito más en el que los padres condicionan el desarrollo de sus hijos y en el que con sus prácticas educativas pueden beneficiar la práctica deportiva o en caso contrario, convertirse en un factor que debilite la práctica de sus hijos (Martínez-López, López-Leiva, Moral-García y De la Torre-Cruz, 2014).

Por lo tanto, el papel de los padres es fundamental para que la práctica de tenis de mesa contenga los ingredientes necesarios para alcanzar el máximo desarrollo de las capacidades de los deportistas. Por ello, el presente trabajo de investigación surge con el objetivo de conocer las prácticas educativas necesarias para un correcto desarrollo de la práctica del tenis de mesa en los jóvenes deportistas, proponiendo unas orientaciones para esclarecer el papel de los padres.

La importancia de los Estilos Educativos de los Padres

Los estilos educativos son un compendio de actitudes, conductas y expresiones no verbales que caracterizan la naturaleza de las relaciones mantenidas entre padres e hijos en diferentes escenarios (Torío et al., 2008). Es decir, hablamos de patrones de conducta que mantienen los padres con sus hijos tanto en casa como fuera de ella y que causan influencia en los niños en todos los ámbitos de su vida (Glasglow, Dornbusch, Troyer, Steinberg y Ritter, 1997). En este sentido, la forma en la que un padre trata a un hijo ante un fracaso deportivo, el feedback que le transmite el padre cuando realiza una mala conducta mientras compite, el interés mostrado por el padre para que su hijo compita en los torneos, etc. Todos y cada uno de los comportamientos del padre influyen en las conductas que muestra el hijo mientras está compitiendo, entrenando o en su contexto normal diario (Harris, 2002).

Esta influencia se acrecienta aún más, cuando padre e hijo practican el tenis de mesa como deporte. En este caso, generalmente el niño lleva desde pequeño viendo a su padre competir y a través de la observación aprende cómo su padre acepta las derrotas, qué atribuciones hace después de perder un partido, cómo afronta las adversidades durante la competición, si golpea la pala tras perder, si se anima continuamente mientras compite, si mantiene una concentración alta durante el juego, si debate la autoridad de los árbitros y todas las acciones que lleva a cabo cuando practica tenis de mesa (Sheard y Golby, 2010).

Los Padres Democráticos

Las conductas que presentan los padres democráticos son afecto manifiesto, sensibilidad ante las necesidades del niño, explicaciones en la toma de decisiones, promoción de la conducta deseable, disciplina inductiva o técnicas punitivas razonadas (privaciones y reprimendas), promueven el intercambio y la comunicación abierta, hogar con calor afectivo y clima democrático, entre otras conductas (Torío et al., 2008).

Los padres democráticos tienen hijos con buena competencia social, buen autocontrol, buena motivación, iniciativa, moral autónoma, alta autoestima, alegres y espontáneos, con un autoconcepto realista, responsabilidad y fidelidad a compromisos personales, elevado motivo de logro, buenas estrategias de aprendizaje autorregulado, etc. (Banham, Hanson, Higgins y Jarrett, 2000; Cerezo, Casanova, De la Torre y De la Villa, 2011; Gfroerer, Kern y Curlette, 2004; Kaufmann et al., 2000).

Los hijos de padres democráticos presentan un buen ajuste psicológico, presentando el prototipo óptimo de joven jugador para entrenar y competir al tenis de mesa, puesto que por las características socializadoras que presenta, podría aprender rápidamente a manejar las habilidades psicológicas necesarias para la práctica del tenis de mesa y presentar el ajuste psicológico necesario para una correcta gestión emocional en la competición (Godoy-Izquierdo, Vélez y Pradas, 2009; López y Santaelices, 2011).

Los Padres Autoritarios

Por otro lado, los padres autoritarios presentan normas minuciosas y rígidas, recurren a los castigos y muy poco a las alabanzas, tienen una mala comunicación en el hogar, buscan constantemente la afirmación de poder y el hogar se caracteriza por un clima autocrático (Torío et al., 2008). Estas prácticas educativas tienen consecuencias negativas en las conductas de sus hijos presentando una baja autonomía y autoconfianza, poca creatividad, escasa competencia social, agresividad e impulsividad, comportamientos guiados a la evitación de castigos, hijos menos alegres y espontáneos (Baumrind, 1996; Kaufmann et al., 2000).

Este prototipo paterno presenta unas implicaciones negativas para la práctica de tenis de mesa de competición, porque presentan un mal ajuste emocional y a su vez los jugadores presentan una motivación más baja para el deporte, que los hijos de padres permisivos o democráticos (Martínez-López et al., 2014). La baja autonomía, baja autoconfianza, menor motivación y alta agresividad, son factores que pueden predisponer al jugador a presentar altos valores de ansiedad en la competición y de agresividad, mermando considerablemente su rendimiento (Arnaud, Codou y Palazzolo, 2012; Mosing et al., 2012).

Por otro lado, en estudios de Graydon y Murphy (1995) se ha encontrado una relación positiva entre buenos resultados deportivos y la Extraversión en el tenis de mesa, por lo que esta variable puede que tenga un especial interés como facilitador social ante la presencia de público en esta disciplina. Esto nos muestra que por el mal ajuste de los hijos de padres autoritarios, el requerir buenos niveles de Extraversión podría dificultar sacar el máximo nivel en la competición. No obstante, en este caso el tenis de mesa se mostraría como una poderosa herramienta de mejora de las habilidades sociales, este hecho es muy interesante para la mejora de la socialización de los hijos de padres autoritarios (Ruiz, 2006).

Los Padres Permisivos

Otro tipo de socialización parental son los padres permisivos, este tipo de padres proporcionan gran autonomía al hijo siempre que no se ponga en peligro su supervivencia física, comportándose de una forma afirmativa, aceptadora y benigna hacia los impulsos y las acciones del niño (Torío et al., 2008). Uno de los problemas que presenta el estilo permisivo es que los padres no siempre son capaces de marcar límites a la permisividad, pudiendo llegar a producir efectos socializadores negativos en los niños respecto a conductas agresivas y el logro de la independencia personal (Banham et al., 2000). Aparentemente, este tipo de padres forman niños alegres y vitales, pero dependientes, con altos niveles de conducta antisocial y con bajos niveles de madurez y éxito personal (Pelegrín y Garcés de Los Fayos, 2009).

Como puede observarse, el prototipo de padres permisivos tampoco presenta características psicológicas positivas para la práctica del tenis de mesa. El bajo nivel de madurez, la presencia de conductas agresivas y el bajo nivel de éxito no se ajustan con el perfil psicológico recomendado para la práctica de este deporte (López y Santaelices, 2011) y, por las características antes descritas, no presenta un perfil óptimo para ajustarse a las demandas de la competición (Scott y Scott, 2012). Por otro lado, hay estudios que han mostrado que “los hijos de madres permisivas presentan mayores niveles de actividad física” (Hennessy, Hughes, Goldberg, Hyatt y Economos, 2010; Jago et al., 2011), mayores niveles de motivación intrínseca (Martínez-López et al., 2014) y buenas estrategias de aprendizaje autorregulado (Cerezo et al., 2011), por lo que el prototipo de hijo de madre permisiva puede realizar más horas de actividad física o entrenamiento, al realizarlas con mayor motivación y mejor regulación de su aprendizaje, podrán ser de más calidad y esto repercutirá en alcanzar mayores niveles de práctica en el futuro (Ericsson, Krampe y Tesch-Römer, 1993).

En resumen, tras exponer los estilos educativos paternos siguiendo la clasificación de Baumrind (1967, 1971) podemos destacar las siguientes implicaciones en los jóvenes deportistas de tenis de mesa:

Tabla 1. Estilos Educativos e implicación Psicológica de los jóvenes jugadores de Tenis de mesa.

Otras prácticas educativas influyentes en los jóvenes jugadores

La sobreprotección parental es otro factor influyente en los jóvenes deportistas de tenis de mesa, las consecuencias de los padres protectores son: malas estrategias de afrontamiento en la vida, ansiedad e inseguridad en sí mismos (Messer y Beidel, 1994; Muris y Merckelbach, 1998; Spada et al., 2012), por lo que viendo las altas demandas psicológicas de la práctica de tenis de mesa no sería un tipo de educación apropiado para facilitar el camino al alto rendimiento en este deporte (Malagoli, Di Michele y Merni, 2011).

En contraposición a la sobreprotección parental, el tenis de mesa se muestra como una herramienta educativa poderosa para fortalecer la autonomía del deportista. El tenis de mesa, como una actividad más de la vida diaria, hace que los niños contraigan compromisos con otros adultos e iguales, al mismo tiempo que tienen que hacerse responsables de su material, horario, compaginar con otras actividades y esto puede mejorar su autonomía y madurez (Crespo y Miley, 1999).

Otro factor importante en la educación paterna es la influencia de la orientación motivacional de los padres en la práctica deportiva de tenis de mesa de sus hijos (Martinent y Decret, 2014). En un estudio de Visscher, Elferink-Gemser y Lemmink (2009), se mostró que los padres que enfocan la práctica de sus hijos a disfrutar con el deporte, tuvieron hijos más exitosos, que los padres que enfocaban la práctica deportiva a conseguir buenos resultados.

En esta línea, es importante destacar que los padres de deportistas excelentes son más respetuosos con las opiniones y decisiones tomadas por sus hijos, es decir que los padres de estos deportistas son una fuente de apoyo no de presión (Simón, 2009). En trabajos de Power y Woolger (1994) y de Sánchez (2002) se demostró que la relación entre las expectativas de los padres, y el entusiasmo de los hijos por la práctica deportiva, tiene una relación curvilínea. Es decir, si los padres tienen expectativas altas y bajas está asociado con bajos niveles de entusiasmo por parte del hijo deportista. Por lo que las expectativas paternas deben de ser moderadas para que el hijo sienta un clima favorable para tener buena motivación por la actividad deportiva.

Por otro lado, dos factores fundamentales de la educación paterna son el sacrificio personal y el apoyo económico (Simón, 2009). Los padres de deportistas de alto nivel realizan sacrificios en su vida disminuyendo sus relaciones laborales, sociales y personales, siendo en muchos casos los que costean económicamente las carreras deportivas de los hijos, hasta que consiguen tener unos ingresos por si solos, bien por ingresos de su propio deporte o por becas u otro tipo de ayudas (Côté, 1999).

Conforme los niños van avanzando en edad la implicación de los padres se va reduciendo paulatinamente, hasta que los deportistas asumen una responsabilidad total de su práctica deportiva (Bloom, 1985; Côté, 1999; Csikszentmihalyi et al., 1993). Durante los primeros años de práctica, los padres se ven envueltos en numerosas tareas, reuniones del club, acompañar a los hijos a campeonatos, partidos de liga, entre otras tareas. Y conforme van avanzando en edad la implicación paterna se reduce a observar y a aportar feedback fundamentalmente emocional (Soberlak, 2001).

Finalmente,  siguiendo las recomendaciones de Woolgar y Power (1993), las prácticas educativas que debe realizar un padre, para que su hijo tenga una implicación exitosa en el deporte son:

  • Apoyo al jugador en su pasión por el deporte (apoyo emocional, apoyo económico, transporte, etc.).
  • Los padres deben modelar aspectos asociados a emociones, motivaciones y conocimiento ético.
  • Es importante que no confundan sus sueños no satisfechos con los de sus hijos.

MÉTODO

El presente trabajo de investigación se trata de una revisión narrativa de la literatura científica, para la cual se revisaron artículos originales publicados en las bases de datos de Pub-Med, Scopus, PsycInfo y Web of Knowledge, en la red Research Gate y los resúmenes presentados a los congresos de la Federación Internacional de Tenis de mesa (ITTF). Los artículos y resúmenes buscados fueron estudios originales y de revisión. Las palabras clave utilizadas en la búsqueda fueron las siguientes: “estilos educativos de los padres, parental education styles, parental education style and sport, estilos educativos de los padres y deporte, table tennis, tenis de mesa”.

Del total de 230 artículos encontrados, se seleccionaron 40 trabajos de investigación que se ajustaban en mayor medida a los criterios de inclusión. Los criterios de inclusión para los artículos encontrados fueron estudios de los estilos educativos parentales, estilos educativos parentales y deporte, y por otro lado, los que contenían la temática del tenis de mesa. Dentro del tenis de mesa, se seleccionaron los artículos relacionados con factores de rendimiento en el tenis de mesa, psicología, competición y entrenamiento.

Orientaciones para los Padres en la Competición

Los padres como un factor influyente más en la carrera deportiva del jugador de tenis de mesa, deben aprender cuales son los roles que tienen que realizar en cada momento de la competición. En este sentido, podemos dividir la competición en tres partes diferenciadas: momentos previos a la competición, durante la competición y después de la competición. A partir de las propuestas de Ortin (2009), Peris (2003) y Sáenz-López et al. (2005) los comportamientos que deberían realizar los padres, en el tenis de mesa, son:

Momentos previos a la competición

  • En los momentos previos a la competición es deseable no hablar de la actividad deportiva que se va a desarrollar. Si se habla demasiado de la competición puede convertirse en un momento estresante.
  • En casa cuando se hable del tenis de mesa, de las competiciones o de los resultados, es importante que el niño se sienta apoyado por sus padres, y sobre todo lo importante es premiar su esfuerzo, su mejoría deportiva y enfatizar el disfrute en el deporte, no su resultado.
  • Durante los torneos o en los partidos de liga, la espera para competir se hace larga y aburrida, en esos momentos es positivo que los niños se distraigan con sus compañeros porque les aleja de la tensión. Al contrario, muchos padres y entrenadores suelen adoptar la postura equivocada de aislar al niño, para que no gaste energías y se concentre en la actividad deportiva, cuando lo más interesante es que esté entretenido socializándose con sus compañeros o animándolos, esto beneficia porque resta tensión innecesaria en los momentos previos al partido.

Durante la competición

  • Los padres deben tener una actitud prudente y discreta, no deberán interrumpir con comentarios, insultos ni cualquier otro comportamiento que pueda desviar la atención de jugadores y el entrenador en el partido. Si los padres actúan de forma escandalosa pueden ser los causantes de que el joven jugador pierda la concentración en el partido y de esta forma se vea mermado su rendimiento.
  • Los padres deben delegar la labor técnica de asesorar al jugador en todo momento al entrenador, sin cuestionar las decisiones que toma, porque en caso de cuestionarlas no beneficiaran la relación con el entrenador y esto puede repercutir negativamente en el rendimiento de su hijo. Los desacuerdos con el entrenador deberán de comentarse a posteriori de la competición.
  • Las palabras de ánimo de los padres a su hijo deben ser siempre en positivo y teniendo en cuenta que la competición es suficientemente motivante y, por tanto la intervención del padre puede presionar si no se hace de la manera debida. Los padres deben animar cuando su hijo falla y premiar su esfuerzo y sus intentos por hacerlo bien. Así, se encontrarán más a gusto realizando la actividad deportiva, sin sentirse excesivamente presionados por temor a cometer errores, y se esforzarán más por hacer las cosas bien.
  • Cuando el jugador mira al adulto durante la competición éste debe transmitir normalidad, nunca nerviosismo ni preocupación por el resultado. Es interesante que los adultos no sean muy predecibles en sus comportamientos en el partido, sobre todo en las reacciones ante la mirada del joven, es decir deben ir cambiando su posición en la sala y sus conductas ante la mirada del jugador, intentado transmitir tranquilidad y seguridad. De esta manera, si el hijo comete un error y mira al padre tendrá más probabilidades de continuar el juego con normalidad y centrar la atención en la siguiente acción, sin la necesidad de que el adulto le confirme su confianza o apoyo.
  • En la línea de lo comentado anteriormente, es recomendable que los padres estén en la grada y lejos de la mirada de los deportistas siempre y cuando, el local de juego disponga de gradas o espacios alejados al terreno de juego. De esta manera se evitará que el jugador esté constantemente buscando el feedback de mirar la cara del padre.
  • En los cambios de set, tiempos muertos, descansos entre partido y partido, la comunicación verbal y gestual de los padres puede transmitir a los jóvenes jugadores sensaciones que conllevan de manera encubierta una evaluación de su rendimiento y resultado. Por ello, los padres deben hacer el esfuerzo por controlar esas emociones.
  • Es importante que los padres mantengan la tranquilidad (autocontrol), aunque en ocasiones es muy difícil que mantengan la tranquilidad en un partido donde juegan sus hijos.
  • Los padres deberán fomentar el respeto a las reglas y a las decisiones del árbitro, además de fomentar el Fair Play. El referente del padre en ese momento es muy importante para que los niños aprendan a respetar el reglamento.
  • Los padres deben dejar autonomía a los hijos en la competición, son ellos los que deben tomar sus propias decisiones, el que juega el partido es su hijo y para que aprenda a tomar decisiones es necesario equivocarse.

Después de la competición

  • Es importante que el jugador experimente las emociones que ha sentido durante el partido, no es un buen momento para recriminarle los errores o explicarle cómo debería haber hecho las jugadas. Es mejor no decir nada o centrar la comunicación con el deportista en su actitud y comportamiento, valorar su esfuerzo y la experiencia deportiva.
  • Es necesario que el niño sienta que su padre va a estar a su lado sin recriminarle ni juzgarle lo que ha hecho durante el juego, acogerlo con cariño y respeto. En los malos resultados deportivos, los padres no deben olvidar que el amor de padre a hijo es incondicional, no ayuda a mejorar los resultados deportivos que el padre se manifieste distante porque haya sufrido una derrota.
  • No es recomendable que el padre discuta jugadas del partido con otros padres o espectadores delante del jugador, es importante que una vez que acaba el partido no se sigan comentando las jugadas polémicas o las decisiones del árbitro. Es necesario saber que pensar en el pasado no nos va a ayudar a afrontar mejor partidos próximos.
  • Cuando el jugador vuelve a casa después de un partido o competición, es deseable que los padres no le pregunten por el resultado sino por aspectos relacionados con la diversión o el aprendizaje. Ej.: ¿Qué tal lo has pasado?, ¿Qué crees que has aprendido hoy?, ¿Te has esforzado al máximo?, ¿Qué crees que tendrás que mejorar para la próxima competición?

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

El objetivo de este trabajo fue conocer las prácticas educativas parentales necesarias para un correcto desarrollo de la carrera deportiva de los jóvenes jugadores y esclarecer el papel de los padres en el tenis de mesa. Una vez expuestos los presupuestos teóricos que muestran la influencia de los padres en el tenis de mesa de sus hijos, y viendo que los padres constituyen una pieza clave para que la práctica sea exitosa, tanto a nivel de rendimiento como a nivel de salud, se puede concluir que:

  • Los hijos de padres democráticos presentan un buen ajuste psicológico para la práctica de tenis de mesa. Estos jugadores presentan buena competencia social, autocontrol, buena motivación, iniciativa, moral autónoma, alta autoestima, autoconcepto realista, responsabilidad, fidelidad a compromisos y aprendizaje autorregulado (Banham et al., 2000; Cerezo et al., 2011; Gfroerer et al., 2004; Kaufmann et al., 2000).
  • Los jóvenes jugadores hijos de padres autoritarios presentan un mal ajuste emocional, una motivación más baja para el deporte, baja autonomía, baja autoconfianza, menor motivación, alta agresividad y baja extraversión (Baumrind, 1996; Kaufmann et al., 2000; Martínez-López et al., 2014). No obstante, en este caso el tenis de mesa se mostraría como una poderosa herramienta de desarrollo a nivel psicológico de los hijos de padres autoritarios (Graydon y Murphy, 1995; López y Santaelices, 2011; Martínez-López et al., 2014; Pelegrín y Garcés de Los Fayos, 2009).
  • Las implicaciones educativas de los padres permisivos presentan un mal ajuste psicológico, pero a su vez presentan mayores niveles de actividad física, mayores niveles de motivación intrínseca y buenas estrategias de aprendizaje autorregulado. Por lo que este prototipo de jugador presenta características positivas y negativas al mismo tiempo (Banham et al., 2000; Cerezo et al., 2011; Hennessy et al., 2010; Jago et al., 2011; Martínez-López et al., 2014).
  • La sobreprotección parental produce malas estrategias de afrontamiento en la vida, ansiedad e inseguridad en los deportistas (Messer y Beidel, 1994; Muris y Merckelbach, 1998; Spada et al., 2012). Por ello, es necesario que las prácticas educativas de los padres vayan orientadas a fortalecer la autonomía de los jugadores y a su vez, aprovechar las características positivas del tenis de mesa para trabajar este ámbito (Crespo y Miley, 1999).
  • Es importante que las expectativas de los padres sean medianas, ni muy bajas ni muy altas, y que el enfoque de la práctica sea orientado al aprendizaje y la diversión (Martinent y Decret, 2014; Visscher et al., 2009). Y que reduzcan su implicación a apoyarlos a nivel afectivo, económico y de transporte (Woolgar y Power, 1993).
  • En los momentos previos a la competición, durante la competición y después, los padres deben de manifestar apoyo, nunca deben de ser un factor más de presión, respeto al entrenador, respeto a las normas y al árbitro, y valorar y premiar el esfuerzo del deportista (Ortin, 2009; Peris, 2003; Woolgar y Power, 1993).
  • Por último, es fundamental que los padres no confundan sus sueños frustrados con las expectativas que centren en sus hijos (Woolgar y Power, 1993). En sus inicios no deben de sacar el deporte del contexto de una actividad educativa, de disfrute y de desarrollo personal a nivel social, físico y psicológico.

Como líneas de trabajo futuras, sería interesante ampliar el conocimiento de la influencia del estilo educativo de los padres en el rendimiento deportivo en tenis de mesa, mediante estudios empíricos que puedan ampliar los conocimientos teóricos actuales de la temática y sirvan para crear programas de intervención para padres, con la finalidad de que esto repercuta en mejorar el nivel deportivo de los jugadores de tenis de mesa.

APORTACIONES PRÁCTICAS

El presente trabajo de investigación demuestra la importancia de los padres en la práctica deportiva de tenis de mesa de sus hijos, tanto a nivel de rendimiento, como para que la práctica sea exitosa a nivel de salud (Peris, 2003; Elferink-Gemser y Visscher, 2012). En esta línea, se destaca la necesidad de que los padres eduquen a sus hijos bajo un clima democrático, porque presenta las mejores implicaciones psicológicas para la práctica del tenis de mesa. Es decir, es necesario fortalecer la comunicación padre hijo, tomar decisiones y establecer las reglas de manera democrática, fortalecer las relaciones con calor afectivo y promocionar las conductas deseadas en los hijos (Torío et al., 2008).

Por otro lado, también es importante  que los padres apoyen a sus hijos en su pasión por el deporte, que nunca sean un factor más de presión, valorar el esfuerzo y sacrificio de sus hijos, y que acudan a las competiciones con una actitud discreta y sin hacer evaluaciones del rendimiento de sus hijos, ni cuestionar las decisiones del entrenador (Ortin, 2009; Peris, 2003; Power y Woolger, 1994; Sáenz-López et al., 2005).

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Cita en Kronos

Higinio González García, Antonia Pelegrín Muñoz y José Luis Carballo Crespo (2015). Educación de los Padres y Tenis de Mesa: Revisión Teórica y Orientaciones Prácticas. Kronos. 14 (1).
https://g-se.com/educacion-de-los-padres-y-tenis-de-mesa-revision-teorica-y-orientaciones-practicas-1809-sa-k57cfb2724d03b

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