Efecto del entrenamiento de la fuerza combinado con la suplementación de antioxidantes sobre el rendimiento muscular

Efecto del entrenamiento de la fuerza combinado con la suplementación de antioxidantes sobre el rendimiento muscular
La hipertrofia muscular ocurre cuando la síntesis de proteínas excede la degradación. El estrés oxidativo (OS) es un fenómeno muy conocido asociado con la acción de metabolitos reactivos que pueden causar daño en diferentes tipos de células en el organismo. Se ha demostrado que la contracción muscular aguda y el ejercicio intenso (incluyendo el entrenamiento de la fuerza) puede aumentar el OS en el músculo esquelético generando estas especies reactivas. Sin embargo, se ha indicado que el OS de una sesión de entrenamiento dela fuerza puede jugar un rol positivo en las adaptaciones crónicas del entrenamiento. Esto es en base a la evidencia que muestra que las especies de oxígeno reactivas (ROS) generadas por el ejercicio son moléculas de señalización para la síntesis de proteínas y la mejora del sistema antioxidante endógeno. En contraste, las ROS producidas durante el ejercicio físico puede aumentar la fatiga muscular y disminuir el rendimiento en forma aguda.



Cuarenta y dos mujeres (edad, 23.8±2.7 años; masa corporal, 58.7 ±11.0 kg; altura, 1.63±0.1 m) fueron asignadas a 3 grupos: vitaminas (n = 15), placebo (n = 12), o control (n = 15). Los grupos de vitaminas y de placebo fueron sometidos a un programa de entrenamiento de la fuerza, dos veces por semana, durante 10 semanas. El grupo de vitaminas se complementó con vitaminas C (1 g/día) y E (400 IU/día) durante el período de entrenamiento de la fuerza. Las participantes de los grupos de vitaminas y de placebo realizaron 2 ejercicios para el tren superior (press de pecho y remo sentado) y 2 para el tren inferior (peso muerto y extensión de rodillas) a lo largo del período de entrenamiento. Las cargas del ejercicio eran aumentadas en una forma periodizada lineal, como sigue: semanas 1–2, 2 series de 12 repeticiones máximas (reps); semanas 3–4, 3 series de 12 reps; semanas 5–6, 3 series de 10 reps; semanas 7–8, 3 series de 8 reps; semanas 9–10, 4 series de 8 reps.



Antes y después del entrenamiento, el torque pico (PT) y el trabajo total (TW) fueron medidos en un dinamómetro isocinético, y el espesor del músculo cuádriceps (MT) se evaluó por ultrasonido. Un ANOVA de factor mixto fue usado para analizar los datos y mostró una interacción significativa de grupo x tiempo para el PT y la TW. Ambos grupos de vitaminas (37.2±5.4 a 40.3±5.6 mm) y de placebo (39.7±5.2 a 42.5±5.6 mm) aumentaron el grosos muscular después de la intervención (P <0.05) sin diferencia entre ellos. Los grupos de vitaminas (146.0±29.1 a 170.1±30.3 N·m) y de placebo (158.9±22.4 a 182.7±23.2 N·m) aumentaron el torque pico después del entrenamiento (P <0.05) y el torque pico fue superior en el grupo de placebo comparado con el grupo de control (P = 0.01). Los grupos de vitaminas (2068.3±401.2 a 2295.5 ± 426.8 J) y placebo (2165.1±369.5 a 2480.8±241.3 J) aumentaron la TW después del entrenamiento (P <0.05) y la TW fue superior en el grupo de placebo comparado con el grupo de control (P = 0.01).



Así, la suplementación crónica de antioxidantes puede atenuar el torque pico y la mejora del trabajo de total en mujeres jóvenes después de 10 semanas de entrenamiento de la fuerza.

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