Hábito y Corporalidad en Merleau - Ponty

Habit and Living Body In Merleau - Ponty

E. M. Coleclough

Universidad de Buenos Aires

Artículo publicado en el journal Revista de Educación Física, Volumen 32, Número 1 del año .

Resumen

Se intentará una breve descripción de las idas básicas de Merleau-Ponty en torno a la noción de hábito y su crítica a las concepciones psicológicas tradicionales, a las que considera una abstracción por no partir de la realidad concreta. Por ello desde la perspectiva fenomenológica comienza por lo inmediato: el hombre como cuerpo viviente, como ser en un mundo ya dado, en el que él aparece como configurador de sentido. A partir de las categorías fenomenológicas de intencionalidad de la conciencia, cuerpo y mundo, el autor explica la formación de los hábitos que permiten la inserción activa del hombre en el medio ambiente socio cultural, eliminando a la vez toda concepción dualista del ser humano.

Palabras clave: Cuerpo Hábito Mundo Significación

Abstract

It will attempt a brief description of Merleau-Ponty’s basic goings concerning the notion of habit and his criticism of the traditional psychological concepts, which considers not an abstraction from concrete reality. Thus from the phenomenological perspective be- gins with the immediate: the man as a living body, as being in an already given world, in which he appears as conigurator of sense. From the phenomenological categories of intentionality of con- sciousness, body and world, the author explains the formation of habits that allow for the active insertion of the man in the socio- cultural environment, while eliminating any dualistic conception of the human being.

Keywords: Body Habit World Signiicance

La adquisición de hábitos es lo que permite al hombre lograr un óptimo desarrollo psicofísico, además de integrarlo activamente en la cultura donde vive. En efecto, el adiestramiento (etapa del proceso educativo que el ser humano comparte con los animales) implica la puesta en marcha efectiva de ciertas habilidades y/o destrezas cuyo ámbito es muy amplio, ya que abarcan desde las normas elementales de higiene hasta el dominio luido del lengua- je y hábitos intelectuales.

En las experiencias realizadas conjuntamente con niños y chimpancés, el animal demuestra mayor capacidad en la ejecución de ciertas destrezas, ventaja que desaparece apenas el infante accede al lenguaje, a un comportamiento simbólico necesario para su socialización e integración cultural.

Se comprende entonces la importancia del cuidado del niño, ya sea por parte de la familia o de otros grupos de la comunidad, puesto que de ello depende su futuro bienestar y felicidad.

La noción de “hábito” está presente en todo el desarrollo histórico de la filosofía, pero es en el siglo XX cuando, desde la perspectiva fenomenológica, se originan cuestiones que la profundizan y enriquecen. En efecto, el planteo fenomenológico constituye un nuevo punto de partida; el “volver a las cosas mismas” husserliano implica rescatar al ser humano como totalidad viviente y existente en un medio social, cultural e histórico por medio de la intencionalidad de la conciencia.

Se expondrá a continuación algunas de las características del pensamiento de Maurice Merleau-Ponty (1908-1961) en el cual las nociones de conciencia, mundo y cuerpo son fundamentales para abordar el tema del hábito.

Merleau-Ponty considera que el método fenomenológico describe adecuadamente la realidad humana, pero advierte que la reducción fenomenológica tal como la realiza Husserl es incompleta, dado que olvida que hay una experiencia irreflexiva del mundo, y que sólo frente a esa situación de hecho la conciencia trascendental puede ser absoluta.

El mundo está dado previo a cualquier reflexión, como horizonte de las posibles experiencias del hombre y como el sentido que surge de dichas experiencias, no aisladas sino enlazadas con las de los otros hombres, es decir que no es una instancia derivada del yo.

En la primera de sus obras (Estructura del Comportamiento) rea- liza una crítica a las psicologías tradicionales que intentan explicar el funcionamiento del sistema nervioso por medio de una mera reducción de lo simple a lo complejo para descubrir los elementos constantes que fundan al comportamiento.

En realidad, hay un olvido de la perspectiva ontológica en la ciencia psicológica, dado que parte de nociones neutras del comportamiento con respecto a lo fisiológico y psíquico. El sujeto de la psicología es para Merleau-Ponty inseparable del cuerpo y del mundo. Así realiza una inversión de dicho enfoque, porque en el estudio de los reflejos condicionados y de la constitución de los hábitos considera que es en el organismo donde se debe indagar el factor que hace que un estímulo complejo no sea equivalente a la suma de sus elementos. Descubre que es el comportamiento la causa primera de todas las estimulaciones; la forma del excitante es una creación del organismo mismo y constituye una manera de ofrecerse a las acciones del afuera.

En efecto, cada organismo considerado individualmente, tiene diferentes grados de efectividad en sus receptores, umbrales nerviosos y además selecciona a qué estímulos del mundo físico “será sensible”, estableciendo así una causalidad circular.

Es en el sistema nervioso central donde se forma una ”imagen total del organismo”, imagen de conjunto que intervendrá en la organización de las respuestas a los estímulos. Lo sensorial y lo motriz funcionan como partes de un solo órgano. Se introduce entonces la categoría de “forma” como totalidad cuyas propiedades no resultan de la mera suma de sus partes componentes y que se modifican cuando una de esas partes lo hace. Es necesaria entonces una comprensión de conjunto, en la que el funciona- miento patológico aparezca como una nueva significación del comportamiento.

Todo aprendizaje implica acceder a una capacidad nueva, que permite la resolución de situaciones similares, creando respuestas adaptativas. No responde sólo a un contexto específico, sino que todo aprendizaje conlleva una generalidad. La formación y transferencia de hábitos, que acompañan la experiencia cotidiana, muestra que no son los ensayos por sí mismos o los gestos, lo que contribuye a la adquisición de dichos hábitos, sino que existe un “a priori” sensorio motor o categorías prácticas de acción que los hace posibles; es decir que lo transferible son esquemas sensorio motrices que facilitan las respuestas adaptativas ante situaciones diferentes pero con una estructura análoga.


El problema de las teorías mecanicistas es que olvidan que el aprendizaje es sistemático: no se a responde a estímulos individuales sino a “formas”.

La conciencia no es una cosa sino una red compleja de “intenciones significativas”, no todas con el mismo grado de claridad ni de conocimiento. La experiencia del mundo precede a toda significación y es el no sentido que condiciona la aparición del sentido. Es en la naturaleza, campo sensible pre - objetivo donde aparece el comportamiento del otro, anterior a la percepción de ese otro.

El mundo es opaco, inasible ante la reflexión, pero sólo se puede comprender como facticidad al liberarlo del sentido fenoménico, al aplicar la reducción fenomenológica. Es así como esta experiencia irreflexiva precede también a toda significación y a la vez la hace posible.

Para Merleau-Ponty existe una fe primordial en el mundo, que es un saber previo a todos los juicios de la conciencia reflexiva, lo que constituye una ambigüedad y un misterio. Toda la actividad predicativa se manifestaría como una “sublimación” de esta fe. Los aspectos fenoménicos del mundo reposan sobre las posibilidades motrices, sexuales y expresivas del cuerpo, sobre un “arco intencional” que no es de ningún modo el poder constituyente de la conciencia pura.

La percepción es el “trasfondo” sobre el cual se destacan todos los demás actos. El hombre percibe al mundo, es trascendencia al mundo y a los otros seres; mundo es lo que él vive pero sin poseerlo; es la perspectiva de sentido desde la cual se ubica. Hay entonces un saber primordial de la realidad, a partir del cual se fundamentan las demás concepciones e ideas.

El mundo percibido es mundo para el sujeto que lo percibe, es mundo para una conciencia encarnada. Hay una incorporación de lo percibido por medio de la conciencia que lo vive, y a la vez la conciencia es concebida como cuerpo “percipiente” dirigido al mundo. Es decir que mundo, conciencia y cuerpo establecen una relación dialéctica y dinámica, en la que el cuerpo es el “medio general” que permite habitar y tener un mundo.

La psicología y filosofía tradicionales parten de abstracciones, de sensaciones y asociaciones entre ellas que son partes sueltas, desconociendo esta base primordial de la experiencia; lo inmediato es ahora el sentido, la estructura, la “ordenación espontánea de las partes”.

El hombre percibe objetos estructurados, bien formados y con un sentido; se encuentra inmerso en un horizonte de significaciones ya establecidas por los otros, pero él es a la vez el promotor de nuevas significaciones y estructuraciones que se articulan con las preexistentes. Así, la subjetividad es inseparable de la intersubjetividad y se configura en el transcurso del tiempo vivido.

Se puede afirmar que Merleau-Ponty rescata al cuerpo de su olvido o descuido en la filosofía; para él, es el intermediario eficaz entre el ser de las cosas y el hombre; proporciona un saber pre-objetivo, una manera de acceder al mundo, de habitarlo en el espacio y en el tiempo. Es la sabiduría del cuerpo la que permite la adquisición de los hábitos necesarios para la inserción del hombre en el mundo.

En la filosofía y psicología tradicionales el hábito se forma por una mera repetición mecánica, es una “costumbre” que luego se auto- matiza. El análisis de Merleau-Ponty muestra que en realidad hay una incorporación de los gestos y habilidades motrices; pero para poder adquirir dicha habilidad motriz es necesaria una “captación motriz” de una “significación motriz” que es realizada por el cuerpo, el cual se revela así como el portador de un saber y de una comprensión; saber que se puede anticipar y transferir, adaptándose a situaciones nuevas, ya que cada respuesta es ante una “forma” de situación que puede variar infinitamente.

La motricidad es una intencionalidad original, que se oculta detrás del mundo objetivo pero que ayuda a constituirlo. De este modo, la conciencia pasa del intelectualismo del “yo pienso” a la acción, a la praxis, al “yo puedo”.

Cualquier movimiento pone en juego al cuerpo y sólo se puede aprender cuando éste lo comprende y responde a los estímulos de las cosas. La condición previa del movimiento del cuerpo hacia un objeto es que dicho objeto “exista para él”. El cuerpo existe necesariamente en un “aquí” y “ahora”, en una estructura temporal. En cada gesto el pasado, presente y futuro se involucran recíprocamente.

En realidad, el cuerpo se presenta a la vez como “cuerpo habitual” y como “cuerpo actual”.

El primero es el reservorio de los gestos aprendidos, “comprendidos” por él y que hayan dejado de ser actuales, pasando entonces a un plano impersonal, general, al plano de lo “manejable en sí” constituyendo el hábito primordial por el cual se comprenden los demás hábitos. El actual es el captado por la experiencia singular instantánea. Así hay una ambigüedad en la correlación “cuerpo actual” y “habitual”. El hábito nace en el entrecruzamiento de lo perceptivo y de lo práxico y remite a los esquemas sensorio - motrices y al esquema corporal, que expresa una manera de “ser cuerpo”, una “imagen” del cuerpo que articula al cuerpo actual singular en relación con los otros seres y el mundo.

Merleau-Ponty integra los aportes de la neurobiología contemporánea en su concepto de esquema del cuerpo propio, que instituye la espacialidad con cada percepción y está atravesado por la temporalidad, en una reestructuración permanente que sólo se fija en la muerte o en la enfermedad. Esta característica de reorganización permanente es lo que posibilita el refuerzo y formación de los hábitos, que actúan según el sentido de la situación y no como montajes mecánicos, de acuerdo a un sistema de analogías y equivalencias, lo que permite su transferencia. Surge entonces una lógica de la in - corporación en lugar de la abstracción, en la cual cuerpo y mundo se configuran mutuamente.

Este saber - hacer del hábito implica también un no saber, una familiaridad, una naturalización; hay un “olvido fecundo” luego del aprendizaje, aprendizaje que se manifestará en la expresión; el cuerpo es un espacio expresivo que proyecta fuera de sí a las significaciones y sentidos, generalizando de este modo a los ac- tos personales bajo la forma de disposiciones estables.

El hábito contribuye de esta forma a la edificación del saber-ser del hombre, está relacionado con la existencia que transcurre en el tiempo y al inscribirse en su dimensión corporal, permite la eliminación del dualismo tradicional alma - cuerpo.

Merleau-Ponty distingue tres tipos generales de comportamiento según predomine lo material (o contenido de la acción) o la forma: sincréticos, amovibles y simbólicos, en los que las dimensiones de espacio y tiempo se configuran con sentidos distintos. Estas categorías no constituyen estancos aislados y no son exclusivas de ningún grupo animal en particular ni carentes de significación, pero la actividad simbólica es la privativa del ser humano.

El estudio del hábito deviene en una inscripción en la temporalidad del sujeto viviente y en una instancia ininteligible, transformándose en una segunda naturaleza opaca, que actúa liberándose de la voluntad y de la conciencia, que posee esquemas y formas de acción propias que le permiten adaptarse a las nuevas situaciones y efectuar una inserción activa del hombre en la cultura.

Referencias

1. BIMBENET E., “Merleau-Ponty et la parole du monde” en Alter Nº 6 (1998). 11-38.

2. DE SAINTA., “C´est le corps qui comprend”. Le sens de l´habitude chez Merleau- Ponty en Alter Nº 12 (2004). 105-128.

3. HEIDBREDER E. (1976). Psicologías del Siglo XX, Paidós, Buenos Aires.

4. MERLEAU-PONTY M. (1984). Fenomenología de la Percepción, Planeta de Agostini, Barcelona,.

5. MERLEAU-PONTY M. (1986). Estructura del comportamiento, Hachette, Buenos Aires.

6. FUENTE: Coleclough, Elba Marta (2010). HÁBITO Y CORPORALIDAD EN MERLEAU - PONTY. II Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XVII Jornadas de Investigación Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología - Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires http://www.aacademica.com/000-031/9

Cita en Rev Edu Fís

E. M. Coleclough (2015). Hábito y Corporalidad en Merleau - Ponty. Rev Edu Fís. 32 (1).
https://g-se.com/habito-y-corporalidad-en-merleau-ponty-1777-sa-857cfb27249f77

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