Hacia nuevos paradigmas de la preparación física, énfasis en el tenis. Parte 1

Desde una mirada interdisciplinaria, multifactorial, donde el todo es más que la simple suma de las partes, la preparación física debe comenzar a ser interpretada como una variable interconectada con todas aquellas que son controlables y con las que no lo son.
En la actualidad nos encontramos invadidos de variables a entrenar, fuerza, velocidad, resistencia, flexibilidad y todas las nuevas modas y sub cualidades que surjan de todas las combinaciones posibles, el preparador físico es prisionero del tiempo. Para cambiar esta situación la propuesta es cambiar la percepción de la situación, un cambio de paradigma o por lo menos proponer el inicio para construir entre todos una visión distinta de la preparación física, en es este caso pondré énfasis en el tenis.
La preparación física, desde lo más básico, como su nombre lo dice, debe preparar físicamente al sujeto para el desafío físico que se le impondrá en los entrenamientos y en la competencia. Desde este punto de vista, aplicando los principios del entrenamiento deportivo más importantes para mí que son los de individualidad y especificidad, la P.F comienza el sendero hacia la formación de un nuevo horizonte a caminar. Desde mi humilde opinión “el libreto de la P.F lo escribe el jugador, nosotros solamente debemos aprender a leerlo y resumirlo para luego dar una lección más compleja” A que me refiero con todo esto, que todo aquello que debemos hacer en la P.F surge del mismo deporte, estos son los famosos “REQUERIMIENTOS”, las necesidad mínimas que el deportista debe desarrollar desde el aspecto físico para lograr competir en un alto nivel, los cuales se planificaran según la etapa de formación respetando el mandamiento de la progresividad para que finalmente el deportista puede expresarse en el contexto motor en su optima expresión.
Continuando con mi idea, el arte de la preparación física es hacer que lo general cada vez tenga más de específico y que lo especifico cada vez tenga más similitud con patrones físico-cognitivos (deporte sociomotor, de situación, donde lo motor siempre va estar condicionado por la incertidumbre decisional) de la competencia y que estos últimos cada vez sean más complejos que los de la competencia real, es decir, “el arte del entrenamiento físico-deportivo es hacer planteos PROGRESIVAMENTE más difíciles que aquellos que el deportista se va a encontrar en la competencia oficial y lograr así la mejor versión de sí mismo”.

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