Hipertrofia del músculo esquelético: el rol del daño muscular y la síntesis de proteínas del músculo

Hipertrofia del músculo esquelético: el rol del daño muscular y la síntesis de proteínas del músculo
La hipertrofia del músculo esquelético inducida por el entrenamiento de la fuerza, es un proceso muy intrincado. A pesar de los adelantos sustanciales, aún estamos lejos de entender exactamente cómo la hipertrofia muscular se desarrolla durante el entrenamiento de la fuerza. Una reciente revisión llevada a cabo por Felipe Damas de la Universidad de São Paulo (Brasil),



Tuvo como objetivo dicha revisión (European Journal of Applied Physiology (2018) 118:485–500), discutir nuevas visiones relacionadas al rol del daño del músculo esquelético y la síntesis de proteínas del músculo al mediar la hipertrofia inducida por entrenamiento de la fuerza. Específicamente, la tesis que dice que en la fase temprana del entrenamiento de la fuerza (≤ 4 sesiones previas de entrenamiento) que aumenta en el músculo el área transversal es principalmente atribuible a la inflamación muscular inducida por el daño muscular; luego (después de ~ 10 sesiones), ocurre una magnitud modesta de hipertrofia muscular; pero sólo durante una fase última del entrenamiento de la fuerza (después de ~ 18 sesiones) hay una real hipertrofia muscular observada. Se argumenta que los aumentos iniciales en la síntesis de proteínas musculares post-entrenamiento de la fuerza están vinculados a la reparación del músculo y al remodelamiento, debido al daño, y no se correlaciona con la hipertrofia muscular eventual inducida por durante semanas de entrenamiento de la fuerza. Los aumentos en la síntesis de proteínas musculares post-sesión de entrenamiento de la fuerza, sólo contribuye a la hipertrofia muscular después de una atenuación progresiva del daño muscular, y más aún significativamente cuando el daño es mínimo. Es más, protocolos de entrenamiento de la fuerza que no promueven un daño muscular significativo aún inducen hipertrofia muscular similar y ganancias de la fuerza comparado a condiciones que promueven un daño muscular inicial. Así, se concluye que ese daño muscular no es el proceso que media o potencializa la hipertrofia muscular inducida por entrenamiento de la fuerza.



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