PAR Q. MODELO

PAR Q. MODELO

Prof. Antonio Moreno Campos

Ha sido claramente demostrado que la actividad física protege a las personas de varias enfermedades crónicas. En particular, existen muchos datos convincentes que demuestran que el ejercicio aporta múltiples beneficios para la salud. Sin embargo también debemos ser conscientes de los riesgos que representa la práctica de ejercicio físico, por lo tanto es imprescindible una valoración preliminar de los participantes en relación a los factores de riesgo y/o síntomas de varias enfermedades crónicas cardiovasculares, pulmonares y metabólicas.

Debemos valorar si el usuario presenta algún factor de riesgo para la práctica de actividad física (patologías, lesiones,...). Para conseguir esta información podemos utilizar cuestionarios elaborados por nosotros mismos o utilizar uno de los cuestionarios más empleados para evaluar si un individuo está preparado para realizar actividad física, el PAR-Q (Physical Activity Readiness Questionnarie) desarrollado por la Sociedad Canadiense de Fisiología del Ejercicio.

Este primera toma de información tiene como objeto identificar factores de riesgo y es de gran utilidad, sobre todo para poder establecer un perfil mucho más definido del estado de salud del cliente.

En el PAR Qse deben reflejar:

Antecedentes familiares. Es importante conocer las enfermedades sufridas por los familiares cercanos, debido a la orientación que supone para la búsqueda de afecciones hereditarias y patologías familiares como hipertensión arterial, diabetes,

asma, hipercolesterolemia, anemia y obesidad, estableciendo el grado de parentesco. También se han de investigar antecedentes de muerte súbita en hermanos jóvenes y de enfermedades cardíacas, entre otras.

Antecedentes personales. Se debe indagar sobre la existencia de enfermedades crónicas, cardiopatías, alteraciones respiratorias, problemas digestivos, procesos infecciosos, alteraciones neurológicas, alergias, problemas dérmicos, alteraciones ortopédicas del aparato locomotor, intervenciones quirúrgicas, etc, que puedan limitar o condicionar la práctica deportiva.

Lesiones deportivas. Interesa saber los accidentes y traumatismos agudos sufridos, que puedan condicionar la presencia de alteraciones y secuelas posteriores; así como las patologías propias de la práctica deportiva específica, conocidas con el nombre de lesiones por sobrecarga o tecnopatías, y que pueden orientar hacia la presencia de un defecto anatómico o un deficiente gesto técnico.

Hábitos sociales y vacunaciones. Se recogerán los hábitos en relación al consumo de tabaco, alcohol, café y otros estimulantes, así como tipo de trabajo, tiempo de descanso, etc, que puedan condicionar la práctica deportiva. Es también el momento de comprobar que se ha seguido el calendario de vacunaciones, y sobre todo se debe insistir en la vacunación antitetánica, ya que el deportista tiene mayor riesgo de sufrir heridas.

Antecedentes deportivos. Tiempo que lleva realizando deporte, nivel al que lo practica, deportes practicados anteriormente y motivos para la práctica deportiva.

Hábitos deportivos. Años de entrenamiento, días de entrenamiento a la semana y horas al día, tipo de entrenamiento, intensidad, volumen, momento de la temporada en que se encuentra, en caso de participar en competiciones, si realiza calentamiento y vuelta a la calma, etc.

Una vez recopilada la información en el PAR Q es fundamental la estratifiación del riesgo que supone para el cliente la práctica de ejercicio físico.

Riesgo Bajo: Persona joven menor de 45 años hombres y 55 años mujeres asintomáticas, con no más de un factor de riesgo presente.

Riesgo moderado: Hombres > 45 y mujeres > 55), o aquellas personas que padecen 2 o más factores de riesgo.

Riesgo alto: personas que padecen alguna enfermedad cardiovascular, pulmonar o metabólica activa.

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