Paradigma de la Doble Tarea y Rendimiento en el Adulto Mayor

Paradigma de la Doble Tarea y Rendimiento en el Adulto Mayor
Las funciones físicas y cognitivas son características importantes para la consecución del éxito en el rendimiento motor. De hecho, la movilidad, es decir, la capacidad de moverse de forma independiente en el entorno (Shumway-Cook & Woollacott, 2012), requiere un complejo sistema de control que puede adaptarse a los cambios internos y externos (Azadian, Torbati, Kakhki y Farahpour, 2016; Shumway-Cook y Woollacott, 2012). Sin embargo, el deterioro de las propiedades físicas (Brustio, Magistro, y Liubicich, 2015; Magistro, Candela, Brustio, Liubicich y Rabaglietti, 2015) y cognitivas (Park, O'Connell y Thomson, 2003) comúnmente observados en la vejez, conducen a impedimentos de movilidad, lo que a su vez puede resultar en dificultades para manejar las actividades de la vida diaria y la independencia.

La interacción entre los componentes físicos y cognitivos se evalúa utilizando el paradigma de la doble tarea (DT), que se refiere a la capacidad de realizar dos tareas simultáneamente (Agmon, Belza, Nguyen, Logsdon y Kelly, 2014; Chu, Tang, Peng , Y Chen, 2013). Específicamente, las dos tareas se enfoca a tareas de movilidad (por ejemplo, caminar), y una tarea de atención adicional simultánea, ya sea cognitiva (por ejemplo, una tarea aritmética) o motora (por ejemplo, sostener un vaso de agua). Varios estudios (Al-Yahya et al., 2011; Boisgontier et al., 2013; Brustio, Magistro, Zecca, Rabaglietti y Liubicich, 2017; Coelho, Fernandes, Santos, Paul y Fernandes, 2016; Nankar et al., 2017; Yogev-Seligmann et al., 2008) han informado cambios relacionados con el envejecimiento en las habilidades motoras en condiciones de DT.

Curiosamente, los cambios en el patrón de la marcha y el equilibrio bajo condiciones de DT se han asociado con las disminuciones en la función cognitiva y vinculado con el aumento del miedo (Brustio, Magistro, Zecca, Liubicich y Rabaglietti, 2017) y el riesgo de caídas (Chu et al. 2013). Además, se observa un rendimiento menor en tareas adicionales (es decir, tareas cognitivas o motoras) en adultos mayores (Nordin, Moe-Nilssen, Ramnemark y Lundin-Olsson, 2010; Srygley, Mirelman, Herman, Giladi y Hausdorff, 2009). ) El rendimiento con la DT es común y relevante para la mayoría de las actividades de la vida diaria, y la incapacidad de los adultos mayores para realizar de manera eficaz dos tareas diferentes puede tener varias implicaciones. Por esta razón, el entrenamiento específico (por ejemplo, diseño de programas para la prevención de caídas) debe incorporar ejercicios para mejorar el rendimiento con DT (Pellecchia, 2005).

Recientemente, varios estudios en adultos mayores sanos (Agmon et al., 2014; Kitazawa et al., 2015; Pichierri et al., 2011; Wollesen & Voelcker-Rehage, 2014) o en individuos con enfermedades neurodegenerativas (p. Ej., Parkinson enfermedad) (Yogev-Seligmann, Giladi, Brozgol y Hausdorff, 2012) mostraron una mejoría en el equilibrio y la capacidad de marcha, utilizando el entrenamiento con DT. Los ejemplos de entrenamiento con DT incluyeron ejercicios de equilibrio o marcha con el desempeño simultáneo de una tarea cognitiva adicional, como deletrear palabras, calcular un recuento aritmético mental o nombrar (Silsupadol, Lugade et al., 2009; Silsupadol, Shumway-Cook et al., 2009 ), o tareas motoras como la manipulación de objetos (Kim & Park, 2015; Shin & An, 2014; Yang, Wang, Chen y Kao, 2007). Los ejercicios con DT que incorporan tareas de equilibrio o de marcha y tareas cognitivas adicionales pueden reducir los recursos de atención requeridos para las tareas de movilidad. En consecuencia, recursos centrales adicionales estarían disponibles para llevar a cabo tareas de atención adicionales (Pellecchia, 2005).

Los resultados destacan que el entrenamiento con DT, en lugar del entrenamiento con ST, mejora el rendimiento motor con una tarea motora adicional concurrente (es decir, mientras se lleva un vaso de agua o mientras se lleva una pelota en una bandeja redonda). Estos hallazgos corroboran los resultados de estudios previos (Gregory et al., 2016; Silsupadol, Lugade et al., 2009; Wongcharoen, Sungkarat, Munkhetvit, Lugade, y Silsupadol, 2017) utilizando el entrenamiento de DT con tareas cognitivas adicionales (p. tareas de fluidez). El entrenamiento con DT, utilizando tareas secundarias motoras tales como la manipulación de objetos comunes de la vida cotidiana (por ejemplo, abotonar y desabrochar una camisa, cerrar una cremallera o atar un hilo) podría mejorar efectivamente el rendimiento motor tanto en ST y DT en adultos mayores. Estos hallazgos podrían aplicarse a la vida cotidiana, ya que la manipulación de objetos se encuentra entre las tareas más comunes que realizamos.

Realizar dos tareas simultáneas requiere recursos de atención e integridad de la función ejecutiva (Leone et al., 2017); por lo tanto, podríamos especular que los adultos mayores pertenecientes al grupo de entrenamiento de la DT podrían haber aprendido a manejar su atención entre las dos tareas (Wongcharoen et al., 2017). De hecho, dos flujos independientes de información visual, uno relacionado con una tarea como es caminar, y el otro relacionado con la tarea secundaria, deberían coordinarse al mismo tiempo (Beurskens & Bock, 2012). Los adultos mayores que entrenan con DT podrían mejorar con éxito la automatización de tareas y las habilidades coordinativas necesarias para realizar dos tareas simultáneas (Silsupadol, Lugade et al., 2009), lo que lleva a una integración mejor y más eficiente de las dos tareas (Gregory et al., 2016).
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