¿Podemos prevenir el cáncer de mama? El rol del estilo de vida en su aparición

¿Podemos prevenir el cáncer de mama? El rol del estilo de vida en su aparición
Autor: Dr. Borja Bandera

INTRODUCCIÓN

Pocas enfermedades tienen tanta repercusión sobre el paciente y su entorno como el cáncer. El cáncer de mama no es menos. Se posiciona como el primero en incidencia en mujeres entre las neoplasias no cutáneas, incidencia que ha aumentado en los últimos años.

¿A qué se debe este aumento?

Probablemente debamos mirar a varios factores: aumento de la esperanza de vida (las mujeres disfrutan de más años de vida que los hombres), perfeccionamiento de las técnicas diagnósticas (somos capaces de detectar mayor número de neoplasias) y empobrecimiento de los hábitos de vida.

No obstante, debemos ser optimistas al respecto. La tasa de muerte en EEUU ha disminuido un 39% desde 1990 a 2015. Hay más mujeres con cáncer, pero mueren menos.

Es por lo tanto de crucial importancia tener bien claras las estrategias que han demostrado alguna capacidad de prevenir tan temida patología. Y hablo de prevenir en el sentido más amplio de la palabra. Es decir, no se enumeraran estrategias de detección precoz, como los screenings mamográficos, de los que podemos hablar largo y tendido, sino estrategias a implementar desde que se nace para minimizar el riesgo de desarrollar la patología.

QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIR EL CÁNCER DE MAMA

1. Dieta: todo empieza en la cocina (1).

  • a.Incrementa el consumo de frutas y verduras. No hay alimentos que curen el cáncer y hay muy pocos que hayan demostrado propiedades protectoras. Suerte la nuestra que las frutas y verduras, a mano de cualquier persona, tengan propiedades antineoplásicas debido, supuestamente, a su alto contenido en fitoquímicos. Deberías llegar al medio Kg de fruta y verdura diario. Incrementar la fruta y verdura, por otro lado, desplazará alimentos menos interesantes de la dieta. La gente no suele comerse un donut y una manzana para merendar. Suele optar por lo uno o lo otro.


  • b.Deja fuera de la cesta de la compra los productos ultraprocesados. Un claro patrón cambiante en cuanto a hábitos dietéticos poblacionales es el incremento en el consumo de ultraprocesados: productos modificados hasta la saciedad, normalmente ricos en azúcar libre, aceites vegetales, sal y otros aditivos, que llenan nuestras despensa e incrementan nuestras posibilidades de padecer alguna de las enfermedades de la civilización.


  • c.Beta-caroteno y Vitamina E: de entre los numerosos micronutrientes que aportamos con la dieta, estos dos son especialmente interesante por su carácter antiinflamatorio y antioxidante. En animales al menos, los estudios parecen romper una lanza a su favor. ¿Cómo consigo cantidades adecuadas? Muy sencillo: come más frutas y verduras.


  • d.Vitamina D. Desde que los hermanos Garland establecieran en los 80 la hipótesis de que bajos niveles de vitamina D favorecían la incidencia de cáncer, se ha investigado mucho sobre el tema. Sabemos que existe correlación entre hipovitaminosis D y diferentes tipos de Cáncer, pero no hemos podido establecer la causalidad de tal asociación en todos los estudios. Ante la incertidumbre, la recomendación es evitar niveles de vitamina D por debajo del rango de normalidad, es decir, corrige esta hormona si los niveles quedan <20 ng/ml.


  • e.Fitoestrógenos: isoflavonas, estilbenos, resveratrol, quercectina, genisteína, cumestanos o lignanos. En Oriente, el consumo medio diario de fitoestrógenos ronda los 20-50 mg/día, mientras que en occidente no llegamos al gramo diario. Estudios epidemiológicos apuntan a que el consumo de fitoestrógenos tiene un factor preventivo en cáncer de mama y otras neoplasias, aunque queda mucho para poder afirmar una relación causal rotunda.


  • 2. El exceso de grasa es el enemigo. El cáncer de mama, al igual que el de endometrio, ovario, próstata, hígado, vesícula biliar, riñón o colon, se ve muy favorecido por el exceso de adiposidad. Esto quiere decir que el sobrepeso y obesidad, lejos de ser factores meramente estéticos (como lo han sido hasta hace pocos años), son factor de riesgo de múltiples neoplasias y por lo tanto los tenemos que combatir como carcinógenos que son (2)(3).


    3. Lactancia materna. Darle el pecho al bebé le protege de múltiples enfermedades, pero además tiene beneficios añadidos para la madre. La disminución del riesgo de cáncer de mama vista en muchos estudios es uno de ellos (4).


    4. Ejercicio de fuerza y aeróbico. Tanto si hablamos de mujeres supervivientes como del papel del ejercicio en la prevención primaria, está más que justificada su recomendación como factor preventivo en el cáncer de mama y de otros tipos. Entrena fuerza y entrena aeróbico: compleméntalos porque ambos tipos de ejercicio ofrecen beneficios sinérgicos (5).


    5. Mantente activa. Una cosa es el ejercicio físico y otra muy distinta la actividad física. La silla mata. Algo tan aparentemente inocente como permanecer sentado puede llegar a ser peligroso en la sociedad en la que vivimos. Ponte un objetivo diario de pasos y cúmplelo. Empezar con 8.000-10.000 es una buena idea. ¡MUÉVETE!


    6. Evita tabaco y alcohol. 1 de cada 5 neoplasias, según la OMS, pueden ser evitadas si dejamos de fumar, de beber, somos más activos y consumimos más frutas y verduras. No es nada nuevo pero todavía existe un consumo abusivo de estas sustancias, por lo que todo esfuerzo para minimizar este consumo es pequeño.


    7. Cuidado con el exceso de radiación. Hoy día la radiación ionizante, por ejemplo en pruebas médicas diagnósticas, nos permite dar con diagnósticos más certeros en menor tiempo. Pero cuidado: en ocasiones se hace un sobreuso poco justificado de este tipo de radiación. La medicalización de la sociedad y el exceso de Medicina lo facilitan.


    8. Cronodisrupción. La alteración de ritmos circadianos, el descanso inadecuado y la exposición a luz artificial en horario nocturno se están posicionando como novedosos y evitables factores de riesgo de cáncer de mama. Puedes leer más sobre el tema en esta revisión (6).


    BIBLIOGRAFÍA


    1. Sauter ER. Breast Cancer Prevention: Current Approaches and Future Directions. Eur J Breast Heal. 2018;

    2. Sun Y-S, Zhao Z, Yang Z-N, Xu F, Lu H-J, Zhu Z-Y, et al. Risk Factors and Preventions of Breast Cancer. Int J Biol Sci [Internet]. 2017 [cited 2018 Oct 18];13(11):1387–97. Available from: http://www.ijbs.com

    3. Taha Z, Eltom SE. The Role of Diet and Lifestyle in Women with Breast Cancer: An Update Review of Related Research in the Middle East. [cited 2018 Oct 18]; Available from: http://online.liebertpub.com/doi/10.1089/biores.20...

    4. Anstey EH, Shoemaker ML, Barrera CM, O’Neil ME, Verma AB, Holman DM. Breastfeeding and Breast Cancer Risk Reduction: Implications for Black Mothers. Am J Prev Med [Internet]. 2017 Sep [cited 2018 Oct 18];53(3):S40–6. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28818244

    5. Zaidi S, Hussain S, Verma S, Veqar Z, Khan A, Nazir SU, et al. Efficacy of Complementary Therapies in the Quality of Life of Breast Cancer Survivors. Front Oncol [Internet]. 2018 Jan 11 [cited 2018 Oct 18];7:326. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29376027

    6. Samuelsson LB, Bovbjerg DH, Roecklein KA, Hall MH. Sleep and circadian disruption and incident breast cancer risk: An evidence-based and theoretical review. Neuroscience and Biobehavioral Reviews. 2018.


    Agrademos al Dr. Borja Bandera su gran aportación
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