Profesional del Ejercicio en los Programas de Prehabilitación

Profesional del Ejercicio en los Programas de Prehabilitación
La fragilidad se refiere a una capacidad reducida de los mecanismos homoeostáticos para responder a los "factores estresantes" patológicos o iatrogénicos y se asocia con resultados deficientes y una mayor utilización de la asistencia sanitaria. Entre los adultos mayores existe una considerable variabilidad en la reserva fisiológica y, como tal, el énfasis se pone cada vez más en la edad biológica, en lugar de la cronológica. En la actualidad, no existe una definición universal de fragilidad, ni hay acuerdo en la literatura sobre qué constituye la medida estándar de oro para evaluar la fragilidad. En el contexto de la atención perioperatoria, la fragilidad se ha convertido en una parte esencial de la evaluación preoperatoria y el perfil de riesgo, principalmente porque se asocia de manera independiente con un aumento de la morbilidad y la mortalidad después de la cirugía. Por ello, la fragilidad se ha considerado típicamente como uno de los síndromes geriátricos, junto con la sarcopenia y caquexia. Si bien la fragilidad está relacionada con el envejecimiento, es una entidad distinta y no ocurre exclusivamente en adultos mayores.

La prehabilitación es un término colectivo para describir las intervenciones preoperatorias destinadas a aumentar la reserva fisiológica de los pacientes antes de la cirugía. Los programas de prehabilitación incluyen de forma variable intervenciones físicas, psicológicas y nutricionales, y pueden reducir la incidencia de complicaciones postoperatorias, acortar la estancia hospitalaria y mejorar la calidad de vida relacionada con la salud. Dada la mayor vulnerabilidad de los pacientes frágiles que se presentan para cirugía, la prehabilitación podría ser especialmente ventajosa en este grupo de pacientes.

El desacondicionamiento es un fenómeno común en el período perioperatorio, que se produce como consecuencia del envejecimiento y las enfermedades comórbidas (incluido el cáncer y el deterioro de los estados funcionales y metabólicos). El desacondicionamiento da como resultado la pérdida de la capacidad cardiorrespiratoria y neuromuscular, así como la alteración de la función autonómica y la desmineralización; colectivamente, hay alteraciones en la composición corporal y funcionalidad. En el momento de la cirugía, se encuentra una "respuesta al estrés" (una cascada de procesos inflamatorios, endocrinos y metabólicos que resultan en un estado predominantemente catabólico), que se combina con inactividad física y desnutrición, y en conjunto agrava el proceso de desacondicionamiento.

Existen numerosos modelos e índices de puntuación para la fragilidad. Los modelos pueden dividirse ampliamente en fenotípicos, acumulación deficitaria y modelos multidimensionales. La fragilidad fenotípica (física) se refiere a un síndrome de disminución de la reserva fisiológica resultante del declive acumulativo en múltiples sistemas orgánicos (músculo esquelético, nutrición, sistema nervioso autónomo y metabolismo energético ).

Fried propuso la fragilidad como una condición biológica distinta con una expresión fenotípica definida: pérdida de peso involuntaria (≥4.5 kg durante 12 meses), debilidad medida por la fuerza de agarre registrada por un dinamómetro manual, agotamiento autoinformado, velocidad de marcha reducida y bajos niveles de actividad física. 3 o más de estos criterios definieron la fragilidad, mientras que uno o dos factores definieron "pre-fragilidad". Estas 5 variables se derivaron del Estudio de Salud Cardiovascular, un estudio diseñado para predecir el desarrollo de enfermedad cardíaca coronaria y enfermedad cerebrovascular. La presencia del fenotipo de fragilidad se asoció con la mortalidad y el desarrollo de resultados adversos. El modelo fenotípico de Fried, por definición, no incluye los dominios no físicos de la fragilidad, como los déficits cognitivos y psicológicos. Tampoco puede aplicarse a pacientes frágiles que no pueden caminar o sostener un dinamómetro. Así, la sarcopenia, se ha relacionado con la no supervivencia después de la cirugía oncológica y el trasplante de hígado. Existen otros modelos fenotípicos validados, muchos de los cuales comparten criterios de superposición con el modelo de Fried, incluida la escala FRAIL (fatiga, fuerza, ambulación, enfermedad, pérdida de peso), criterios de inactividad y pérdida de peso de Chin, y las puntuaciones del “Easy Prognostic”.

La prehabilitación se refiere a intervenciones preoperatorias destinadas a aumentar la reserva fisiológica de los pacientes para que puedan soportar mejor el estrés de la cirugía y así evitar complicaciones. La nutrición y el ejercicio son dos modalidades comunes de prehabilitación. Los programas de prehabilitación y sus diversos componentes se han estudiado ampliamente en múltiples grupos de pacientes en todo el mundo; sin embargo, muy pocos estudios se han centrado específicamente en la prehabilitación del ejercicio (físico) en pacientes débiles o han cuantificado su evaluación de la fragilidad.

Se recomienda que los adultos mayores realicen 75 minutos de ejercicio “vigoroso” o 150 minutos de ejercicio “moderado” por semana y ejercicio cardiovascular (sesiones de 10 minutos) durante la semana para aumentar la fuerza muscular, la resistencia y mejorar la composición corporal. La suposición es que la exposición repetida al ejercicio físico mejorará la reserva fisiológica del paciente para hacer frente a las mayores demandas después de la cirugía. Un programa de prehabilitación de ejercicios preoperatorios incluye ejercicios de fuerza, resistencia y flexibilidad. Incluso pequeñas cantidades de ejercicio físico pueden producir beneficios significativos en los pacientes menos entrenados o más sedentarios. Los acelerómetros y los podómetros (dispositivos de conteo progresivo) pueden usarse para controlar y fomentar la actividad ambulatoria.

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