Promoción continua de salud en sobrevivientes de cáncer

Promoción continua de salud en sobrevivientes de cáncer
La incidencia de cáncer está creciendo, con una tasa de 14.1 millones en 2012 y 23.6 millones de nuevos casos anuales pronosticados en todo el mundo para 2030. La incidencia de cáncer es más alta en Dinamarca (338 casos/100,000), seguida de Francia (325/100,000), Australia (323/100,000), EE. UU. (318 casos/100,000) y Corea del Sur (308/100,000), como los 5 países principales. Definimos a una persona como sobreviviente de cáncer cuando vive con y más allá de un diagnóstico de cáncer (US National Coalition for Cancer Survivorship)1.

Una de las principales causas de angustia en los sobrevivientes de cáncer es la fatiga relacionada con el cáncer (IRC). En la investigación, se han identificado varios factores que contribuyen a la fatiga, como el tratamiento, el malestar emocional, la inactividad y el desacondicionamiento físico. La naturaleza de la fatiga es generalizada, ya que los sobrevivientes de cáncer afirman que "es mucho más que sentirse cansado". En vista de su alta prevalencia (en torno al 45%), combinada con las crecientes tasas de supervivencia, la ICR puede considerarse como un problema importante de salud pública. Varios ensayos han demostrado que el ejercicio tiene un efecto positivo en la calidad de vida relacionada con la salud, en los efectos secundarios fisiológicos y psicológicos del tratamiento, y en el estado físico general, pudiendo incluso mejorar el pronóstico y aumentar las tasas de supervivencia. También se ha sugerido que existen similitudes entre las investigaciones sobre el síndrome de fatiga crónica (SFC), lo que demuestra que el ejercicio puede aliviar la fatiga. Se estima que hasta un 10% de la población mundial sufre de fatiga crónica. En todos los entornos clínicos, que incluyen, entre otros, atención oncológica, atención de salud mental, atención hospitalaria general y atención primaria, las tasas de prevalencia de fatiga crónica son del 40%1.

A pesar de la evidencia de que el ejercicio es beneficioso, muchos sobrevivientes de cáncer no realizan suficiente ejercicio. Los sobrevivientes informan una disminución significativa en la realización de ejercicio después del diagnóstico, con menos de la mitad de participación (48%). Se ha sugerido a los pacientes con SFC que el ejercicio mejora la fatiga, pero el exceso del mismo tiene efectos adversos, lo que resulta en una baja adherencia; de hecho, el malestar posterior al ejercicio es una razón frecuente para detener el programa de entrenamiento1.

En este sentido, la seguridad y los beneficios del ejercicio después de un diagnóstico de cáncer están bien documentados. Para los sobrevivientes de cáncer, la investigación se ha centrado tradicionalmente en la relación entre el ejercicio y los diversos aspectos de la calidad de vida. Los aumentos recientes en la ciencia que describen las propiedades antineoplásicas del ejercicio han tratado de explicar los datos epidemiológicos que revelan ventajas de supervivencia para individuos con cáncer que son físicamente activos en comparación con aquellos que no lo son. En conjunto, la investigación sobre la actividad física y los beneficios relacionados con el ejercicio para las personas con cáncer a menudo es "convincente", "contundente" o "abrumadora" y se ha establecido en base a la evidencia para la aprobación y recomendación de la actividad y el ejercicio físico2.

Cabe destacar las distinciones matizadas entre actividad y ejercicio físico, dadas las posibles diferencias en la que podría implementarse en la atención al paciente con cáncer. La actividad física se define como "cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que resulta en gasto de energía", mientras que el ejercicio se define como "un subconjunto de actividad física que es planificado, estructurado y repetitivo y tiene como objetivo el mantenimiento o la mejora de la condición física”. En personas sanas y en personas con enfermedades crónicas, se recomienda la actividad física como estilo de vida para el bienestar general y la promoción de la salud (el enfoque de las directrices de la Organización Mundial de la Salud). En un contexto clínico, la actividad física en forma de ejercicio juega un papel específico en la preparación para el tratamiento (prehabilitación); en el tratamiento concurrente o adyuvante para optimizar los resultados de salud; en rehabilitación (ejercicio para pacientes hospitalizados o ambulatorios orientado a la discapacidad); y en la promoción continua de la salud y el bienestar a la luz de la morbilidad subyacente (el enfoque de las directrices del Colegio Americano de Medicina Deportiva)2.

Para garantizar la seguridad y la eficacia, los programas de ejercicio a menudo deben ajustarse para adaptarse a las necesidades y la capacidad del paciente. La implementación de la guía se refiere al "ejercicio" para denotar la participación intencional en la actividad física estructurada por el sobreviviente de cáncer en un esfuerzo por mejorar las condiciones actuales y proteger contra los efectos adversos crónicos y latentes. Se debe tener en cuenta que se promueve un estilo de vida físicamente activo además de un programa de ejercicio estructurado. Las guías de práctica clínica recientes han solidificado aún más el papel del ejercicio en supervivientes de cáncer. Se presentan recomendaciones basadas en la evidencia dirigidas a los profesionales de la salud (“The Cancer Care Ontario”) y éstas son: los beneficios de los diferentes tipos de ejercicio; las recomendaciones para la evaluación previa al ejercicio; la seguridad del participante; el asesoramiento sobre programas de ejercicio para pacientes en el continuo de la enfermedad2.

Puntos clave3.

-El número de sobrevivientes de cáncer está aumentando en todo el mundo debido a una mejor detección y tratamiento del cáncer y del envejecimiento de la población.

-Esta creciente población de sobrevivientes de cáncer experimenta efectos secundarios físicos y psicológicos asociados con el cáncer o el tratamiento y es más probable que padezcan otra enfermedad crónica.

-Los informes de estos malos resultados de salud entre los sobrevivientes de cáncer han creado un mayor énfasis en las intervenciones de salud que reduzcan los efectos secundarios y mejoran la calidad de vida entre los sobrevivientes de cáncer.

-El ejercicio es una estrategia de salud que se asocia con numerosos beneficios para la salud en los sobrevivientes de una variedad de cánceres, recomendándose que realicen ejercicio regularmente durante y después del tratamiento del cáncer.

-Los meta-análisis de ensayos controlados son el nivel más alto de evidencia (es decir, evidencia de nivel 1) para respaldar el uso de una intervención clínica. Se necesita una visión general sistemática de los datos meta-analíticos (llamada revisión general) para determinar la calidad general y la fuerza de la evidencia y el nivel de consistencia o contradicción potencial en los resultados.

-El primer meta-análisis que investigó el efecto de las intervenciones de ejercicio en sobrevivientes de cáncer se publicó en 2005 y, desde entonces, ha habido un número cada vez mayor de meta-análisis publicados sobre esta enfermedad. Resumir estos hallazgos es importante para informar las pautas y políticas de salud que deben considerar la amplitud y la calidad de la evidencia.


Referencias bibliográficas

1.- Kessels E, Husson O, Van der Feltz-Cornelis CM. The effect of exercise on cancer-related fatigue in cancer survivors: a systematic review and meta-analysis. Neuropsychiatric Disease and Treatment. 2018; 14: 479–494

2.- Santa Mina D, Sabiston CM, Au D, Fong AJ, Capozzi LC, Langelier D, et al. Connecting people with cancer to physical activity and exercise programs: a pathway to create accessibility and engagement. Current Oncology. 2018; 25 (2): 149-162.

3.- Fuller JT, Hartland MC, Maloney LT, Davison K. Therapeutic effects of aerobic and resistance exercises for cancer survivors: a systematic review of meta-analyses of clinical trials. Br J Sports Med. 2018;0:1–11

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