Respuestas de la testosterona y el cortisol a cinco entrenamientos de competición de entrenamiento funcional de alta intensidad en adultos recreativamente activos

Respuestas de la testosterona y el cortisol a cinco entrenamientos de competición de entrenamiento funcional de alta intensidad en adultos recreativamente activos
El entrenamiento funcional de alta intensidad (HIFT) es una estrategia de fitness basada en grupos que utiliza ejercicios aeróbicos, gimnásticos, y de levantamiento de pesas realizados a una alta intensidad y en una forma constantemente variada para promover la preparación física general. Las sesiones de entrenamiento prescriben uno o más ejercicios a una carga de volumen estándar que debe completarse tan rápido como sea posible o por “tantas repeticiones como sea posible” (AMRAP) dentro de un período de tiempo determinado. Un interesante y reciente estudio de Gerald T. Mangine de la Kennesaw State University (EEUU) analizó este tipo de esfuerzos y sus respuestas hormonales.



Para determinar la respuesta salival del esteroide a los entrenamientos de competición de entrenamiento funcional de alta intensidad (HIFT), las muestras de saliva fueron reunidas de diez competidores masculinos y femeninos recreativamente activos durante una competición internacional de 5 semanas (WK1-WK5). Los competidores llegaron a su gimnasio y se les tomó muestras antes de (PRE) su entrada en calor, inmediatamente (IP), 30 minutos (30P), y 60 minutos (60P) post-ejercicio. Se analizaron las muestras para las concentraciones de testosterona (T), cortisol (C), y su proporción (TC).



Modelos mixtos lineales generalizados con medidas repetidas revelaron los efectos principales significativos por el tiempo (p <0.001) para el T, C, y TC. Comparado a las concentraciones de Pre, la T se elevó (p <0.05) en IP en las semanas WK2-WK5 (diferencia promedio: 135–511 pgmL-1), en 30P en la semana WK3 (diferencia promedio: 81.0±30.1 pgmL-1) y en la semana WK5 (diferencia promedio: 56.6 ± 22.7 pgmL-1), y en 60P en la semana WK3 (diferencia promedio: 73.5±29.7 pgmL-1) y en la semana WK5 (diferencia promedio: 74.3±28.4 pgmL-1). Comparado a las concentraciones Pre, el C se elevó (p <0.05) en todas las semanas en IP (diferencia promedio: 9.3–15.9 ngmL-1) y en 30P (diferencia promedio: 6.0–19.9 ngmL-1); significativas elevaciones (p <0.006) fueron notadas en 60P en la semana WK1 (diferencia promedio: 9.1±3.0 ngmL-1) y en la semana WK5 (diferencia promedio: 12.8±2.9 ngmL-1). Adicionalmente, la relación TC estaba significativamente reducida desde los valores Pre por 61% en la semana WK1 en 60P (p = 0.040) y por 80% en la semana WK5 en 30P (p = 0.023). También se observaron diferencias en T, C, y TC entre las semanas en puntos de tiempo específicos. Aunque cada entrenamiento afectó las concentraciones en T, C, y/o la proporción de TC, los cambios parecían ser modulados por la presencia de sobrecarga y por la duración del entrenamiento.




Durante los períodos de entrenamiento elevado o competición, los atletas y técnicos deberían considerar monitorear estas hormonas para tener una consistencia y como un medio de evaluar la dificultad del entrenamiento.







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