Respuestas perceptivas, mecánicas, y electromiográficas a diferentes cargas relativas en sentadilla paralela

Respuestas perceptivas, mecánicas, y electromiográficas a diferentes cargas relativas en sentadilla paralela
La efectividad de la escala OMNI-RE (0–10) y la señal electromiográfica para monitorear los cambios en la velocidad de movimiento durante una serie al fallo muscular usando porcentajes diferentes de 1 máxima repetición (1MR) en el ejercicio de sentadilla paralela (SP), fueron examinadas recientemente a través de un estudio del Prof. Dr. Fernando Naclerio de la University of Greenwich (UK).



Doce hombres (26.3±5.8 años) se evaluaron en 8 días separados con 48 horas de pausa entre las sesiones. Después de determinar el valor de 1RM, los participantes fueron sometidos a 7 tests hasta lograr el fallo muscular con los siguientes rangos de porcentaje: 30 a <40%, 40 a <50%, 50 a <60%, 60 a <70%, 70 a <80%, 80 a <90%, y >90%. Un encoder rotatorio óptico midió la velocidad de aceleración promedio (la MAV), y la escala OMNI-RE (0–10) fue usada para expresar la tasa de esfuerzo percibido (la RPE) después de cada repetición de cada serie. En suma, la raíz cuadrada promedio normalizada de la señal de electromiografía de superficie (N-EMG) fue calculada para el músculo del vasto interno. Las RPE expresadas después de la primera repetición y cuando el valor máximo de MAV se alcanzaba a lo largo de las series era inferior (p <0.001, d >0.8) que la RPE que correspondía a una caída del 10% en la MAV y al fallo.



En suma, la RPE inicial fue útil para distinguir las zonas de las diferentes cargas fijando los valores de OMNI-RES a la magnitud de la carga relativa (>60%, 60 a >70% o ≤70% 1MR). se observaron patrones similares usando la NEMG. En conclusión, aparte de diferenciar entre las cargas relativas durante una serie al fallo en la SP, la RPE y la NEMG pueden ambos reflejar cambios asociados con la velocidad de movimiento inicial, la máxima, el 10% de caída máxima y el fallo muscular.



APLICACIONES PRÁCTICAS

Desde el punto de vista práctico, la contribución principal de esta investigación fue mostrar la capacidad de la RPE para estimar eventos mecánicos que ocurren a diferentes instancias a lo largo de una serie realizada al fallo muscular con porcentajes diferentes de carga de 1MR. A pesar de temas de generalización, este método puede ayudar a que los entrenadores y atletas distingan diferentes zonas de entrenamiento de la fuerza fijando la RPE-1 a la magnitud de la carga relativa (% 1MR) y la RPEmáx y RPE-10% a los momentos a lo largo de la serie donde se producen la MAV-máxima y la MAV-10%, respectivamente. Por ejemplo, para mejorar el explosividad con cargas livianas (30 a <50%), moderadas (50 a <70), o pesadas (70 a <80%), la RPE inicial estaría alrededor de 1–2, .2–3, o 4–5 para cargas relativas de 30 a <50%, 50 a <70%, o 70 a <80% y nunca el alcanzar valores mayores que 7 o 8 para los rangos de 30 a <50% y 50 a <80% 1MR, respectivamente. Es más, para el entrenamiento orientado a la fuerza donde la carga relativa debe estar por encima del 80% de 1MR (1), la recomendada RPE-1 estaría entre 6 y 7, aumentando de repente por encima de 8 cuando la MAV cae al 10% y se aproxima el valor de 10 al fallo.



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