Análisis de la Condición Física en Jóvenes Jugadoras de Tenis

Physical Conditioning in Young Female Tennis Players

Alejandro Sánchez-Pay, Javier Courel-Ibáñez and Bernardino J. Sánchez-Alcaraz

Facultad de Ciencias del Deporte. Universidad de Murcia

Article published in Revista de Entrenamiento Deportivo, Volume 1, Issue 2 of year .

Abstract

Los objetivos de este estudio fueron evaluar el nivel de condición física de jóvenes jugadoras de tenis e identificar posibles diferencias entre grupos de edad. Las 11 mejores jugadoras alevines (11-12 años) e infantil (13-14 años) a nivel regional completaron una batería de 14 pruebas físicas compuestas por: capacidad de salto bilateral y unilateral, velocidad de sprint de 10 y 20 m, lanzamiento de balón medicinal simulando los principales golpes, dinamometría manual, velocidad de servicio, y un test específico de resistencia en tenis. Las jugadoras de la categoría infantil obtuvieron valores superiores en todas las pruebas, con diferencias estadísticamente significativas en 10 de las 14 pruebas, aunque las pruebas de lanzamientos de balón medicinal y la dinamometría manual, fueron las que presentaron un tamaño del efecto superior. Estos resultados pueden servir como referencia para entrenadores y preparadores físicos para la evaluación y seguimiento de las deportistas en categorías de formación.

Keywords: Deportes de raqueta, adolescente, mujer, deporte femenino, evaluación, test

Abstract

The aims of this study were to evaluate the physical activity levels of young female tennis players and to determine differences between age categories. The 11 best regional players were selected (U12, n = 7; U14, n = 4) completed a battery of 14 physical tests consisting of: bilateral and unilateral jump capacity, sprint velocity in 10m and 20m, medicine ball throwing simulating tennis strokes, handgrip strength, service speed test, and a specific endurance test for tennis. U14 players showed higher values in all test, reaching statistical significance level in 10 of the 14 tests, although the tests of throws (serve, right and reverse) and the manual dynamometry, were those that had a higher effect size. These results can be used as reference values for coaches and physical conditioners during the evaluation and monitoring of athletes in formative stages.

Keywords: Racquet sports, youth, women's sports, evaluation, test

INTRODUCCIÓN

El tenis es un deporte que se caracteriza por su carácter intermitente, con esfuerzos interválicos de alta intensidad, provocados por acciones repetidas de corta duración cuyo objetivo es el golpeo de la pelota al otro lado de la pista de forma precisa (Kovacs, 2007). Este conjunto de acciones se realizan a lo largo de partidos que suelen durar más de 90 minutos de juego, por lo que es fundamental un óptimo nivel de condición física que permita a los jugadores ser eficaces de acuerdo a las demandas de la competición (Hornery, Farrow, Mujika, y Young, 2007; Torres-Luque, Sánchez-Pay, y Moya, 2011). Un estado de condición física inapropiado o por debajo de las exigencias competitivas no solo limitará el rendimiento del jugador, sino que además aumentará el riesgo de molestias crónicas que pueden derivar en una lesión y al consiguiente abandono de la práctica (Fernández-Fernández, Sanz-Rivas, y Mendez-Villanueva, 2009). En este sentido, la pubertad en una etapa donde se producen desajustes y adaptaciones importantes en el jugador, principalmente en el sexo femenino (Fernández-Fernández, Méndez-Villanueva, y Sanz-Rivas, 2012), por lo que se hace imprescindible controlar la evolución de la condición física del deportista en las categorías de formación.

Un partido de tenis en categorías de formación dura entre 70-90 minutos, con una duración del punto de 6-9 segundos, y una media de 4-5 golpeos por punto (Murphy, Duffield, Kellett, y Reid, 2016; Torres-Luque, Cabello-Manrique, Hernández-García, y Garatachea, 2011; Torres-Luque, Sánchez-Pay, et al., 2011). Durante el partido, el jugador realiza una gran cantidad de golpeos de manera unilateral, y un gran porcentaje de esos golpeos son saques, realizando el gesto técnico del saque más de 3 veces por minuto (Murphy et al., 2016). El saque o servicio se considera el golpe más importante de un jugador, y una alta velocidad combinada con un buen porcentaje de primeros servicios aumenta las probabilidades de ganar un partido (Brody, 2003; Haake, Chadwick, Dignall, Goodwill, y Rose, 2000; Reid, Morgan, y Whiteside, 2016; Sakurai, Reid, y Elliott, 2013). Sin embargo, esta repetición de golpeos unilaterales y por encima de la cabeza hace que el saque sea el gesto técnico que mayor índice de lesiones crónicas produce, especialmente en codos y hombros (Dines et al., 2015). Estudios previos sugieren que un entrenamiento de la fuerza del tren superior es indispensable tanto para mantener un adecuado ritmo de competición como para evitar dolencias y abandonos de la práctica (Maquirriain, Baglione, y Cardey, 2016).

Además, la naturaleza variable y dinámica de las acciones de juego en tenis produce situaciones en las que el jugador debe desplazarse con agilidad y rapidez para golpear la pelota en las mejores condiciones posibles, ejecutando acciones de aceleración-deceleración en distancias cortas y a alta intensidad (Fernandez-Fernandez et al., 2020). Por tanto, una mayor fuerza y agilidad en el tren inferior será determinante en tenis para permitir a los jugadores desplazarse y/o cambiar de dirección a la máxima velocidad el mayor número de veces a lo largo de un partido.

Diferentes investigaciones han afirmado que variables como la edad, el género de los jugadores o la superficie de la pista pueden influir en las acciones de juego y los aspectos temporales del tenis (Krumer, Rosenboim, y Shapir, 2016). Por lo tanto, es imprescindible conocer estos datos para poder diseñar y planificar entrenamientos y estrategias de competición de manera precisa e individualizada (Glazier, 2010). En este sentido, el uso de test como el sprint de 10m/20m ha sido ampliamente utilizado en tenis (Fernández-Fernández, Ulbricht, y Ferrauti, 2014; Roetert y Ellenbecker, 2007). Asimismo, el lanzamiento de balón medicinal se muestra como un método eficaz y muy utilizado para valorar la fuerza del tren superior en deportes de raqueta (Earp y Kraemer, 2010; Fernández-Fernández et al., 2014). De este modo, una correcta planificación del entrenamiento del jugador debe de constar de pruebas (valoraciones a través de test) y seguimiento (Roetert y Ellenbecker, 2007). Por lo tanto, el objetivo de este estudio será evaluar la condición física en jóvenes jugadoras de tenis, y analizar las diferencias en función de la categoría de juego.

MÉTODO

Participantes

Los participantes de la investigación fueron las 11 mejores jugadoras de tenis a nivel regional, con edades comprendidas entre los 11 y 14 años (12,65 ± 1,04 años). Todas las deportistas se encontraban dentro del programa de seguimiento de la federación regional y/o nacional. Realizaban un mínimo de tres entrenamientos semanales con una duración media de entrenamiento semanal de 8,5 ± 2,3 horas y disputaban un mínimo de 15 torneos regionales/nacionales anuales. Todas las deportistas eran diestras. Las participantes se encontraban en dos categorías diferenciadas: categoría alevín (jugadoras con edad de entre 10-12 años, n = 7) y categoría infantil (jugadoras con edad entre 12-14, n= 4).

Procedimiento

En primer lugar, se informó a las deportistas, entrenadores y progenitores o tutores sobre el procedimiento del estudio, y entregaron firmado un consentimiento informado para participar en el mismo. Se citó a todos los jugadores que iban a participar en las pruebas a la misma hora del día. Tras un calentamiento estandarizado de 10 min consistente en movilidad articular, carrera continua y movimientos balísticos del tren superior e inferior, los jugadores completaron los test de condición física en el siguiente orden. 1: Test de salto con contramovimiento (CMJ bipodal y unipodal), 2: Dinamometría manual, 3: Lanzamientos de balón medicinal (derecha, revés y servicio), 4: Test de velocidad (20 m), 5: test de velocidad del servicio, y 6: test incremental de resistencia (Hit and Turn Tennis Test). Todas las pruebas se realizaron a partir de las 10:00 horas hasta las 11:30 horas. Los datos se recogieron a través de una hoja de registro durante el desarrollo de las pruebas. Las pruebas tuvieron lugar en una pista de tenis de superficie dura, coincidiendo con el final del periodo de pretemporada de todas las jugadoras (marzo, 2019). Una vez acabada toda la batería de test se tomaron las medidas antropométricas.

Instrumentos

Se registraron tres medidas por participante a través de test de campo ampliamente utilizados en la evaluación de tenistas debido a su fiabilidad y validez ecológica (Fernández-Fernández et al., 2014; Quinn y Reid, 2003; Sánchez-Pay, Torres-Luque, y Palao-Andrés, 2011):

  • Test de velocidad de desplazamiento: La velocidad de desplazamiento se midió a través de Chronojump Photecell® (Chronojump, Barcelona, España) y el software Cronojump versión 1.7.1.8 para MAC. Se utilizaron 3 puertas situadas a 0, 10, y 20 m con una altura de 0,7 m respecto al suelo. Los sujetos partieron desde una línea a 0,5 m detrás de la primera puerta. Cada participante realizó el test dos veces sin raqueta con un tiempo de descanso entre cada repetición de 2 min. Se registró el mejor valor de la carrera de 20 m de los dos intentos. El tiempo se contabilizó en segundos (s) y milésimas de segundo (ms) con un error de ± 0.001 s. El coeficiente de variación (CV) para este test entre las dos repeticiones realizadas fue de 4,24%.
  • Velocidad de servicio: Para medir la velocidad del servicio se utilizó una pistola de radar (Stalker Pro Inc., Plano, Texas, USA) con una frecuencia de registro de datos de 33 hz. Primeramente, el jugador realizó una serie de 12 servicios de calentamiento, incrementando progresivamente la velocidad entre servicios. Para el desarrollo del test se le pidió a la jugadora que realizase 12 servicios (2 series de 6 servicios con un minuto de descanso entre series). Para cada saque se les pidió que lo realizasen a la máxima velocidad posible dirigidos a la “T” (intersección entre los dos cuadros de servicio) desde el lado del “deuce” (iguales). Se les indicó que para que la prueba fuese considerada como válida, debía existir un porcentaje de acierto del 60%. Para que el servicio fuera considerado como “in” (dentro) se delimitó una zona en el cuadro de servicio con dimensiones 1,80x1,80m (Fernández-Fernández, De Villarreal, Sanz-Rivas, y Moya, 2016). El radar fue situado detrás del jugador a 3 metros y cercano a la altura de golpeo (2,20 m) así como orientado en la misma dirección de la bola. Se utilizaron bolas homologadas por la Federación Internacional de Tenis (Dunlop Pro-Tour, San Francisco, Estados Unidos). El radar mide con un rango de velocidades comprendidas entre 1 y 480 km/h con una precisión de ± 0,16 km/h. Se registró el valor promedio de 12 servicios en km/h.
  • Fuerza del tren superior: Se evaluó la fuerza explosiva a través de tres test de lanzamiento de balón medicinal de 2 kg, simulando los golpeos de derecha, revés y servicio. Se utilizó un balón medicinal de 2kg (Fitness-MAD 2Kg, Evesham, Reino Unido), una cinta métrica de 20m de longitud sobre el suelo (SECA 201, Hamburgo, Alemania) y una línea de lanzamiento marcada en la pista desde la cual ejecutar el lanzamiento. Los participantes se situaron perpendicularmente detrás de la línea de lanzamiento y un evaluador registraba la distancia obtenida en la zona de bote de la pelota registrado en tramos de 0,10 m. Los participantes realizaron cada tipo de lanzamiento dos veces, con un tiempo de descanso entre cada repetición de 2 min. Se registró el mejor valor de los dos intentos. La técnica de lanzamiento simulando cada gesto consistía en:
      • Lanzamiento derecha/revés: El balón debía mantenerse con ambas manos por el lado de lanzamiento (derecha o revés). La mano del lado de lanzamiento realizaba la fuerza, mientras que la mano contraria al lado de lanzamiento hacía de guía. A la señal del evaluador, el jugador debía realizar un movimiento explosivo sin despegar los pies del suelo intentando lanzar el balón lo más lejos posible. El CV para el test de derecha entre las distintas repeticiones realizadas fue de 2,56% y en el test de revés de 5,15%.
      • Lanzamiento de servicio: El balón debía mantenerse apoyado sobre la palma de la mano dominante a un lado de la cabeza. A la señal del evaluador, el jugador debía realizar un movimiento explosivo sin despegar los pies del suelo intentando lanzar el balón lo más lejos posible simulando un lanzamiento de peso en atletismo. El CV en este test entre las distintas repeticiones realizadas fue de 1,13%.
  • Dinamometría manual: Se realizó la prueba de dinamometría manual con el objeto de valorar la fuerza máxima isométrica en los flexores de los dedos. Para ello se utilizó un dinamómetro Smedley III T-18A (Takei, Tokyo, Japón) con un rango comprendido entre 0 y 100 kg con incrementos de 1⁄2 kg y una precisión de ± 2 kg. La prueba se realizó con el brazo extendido a lo largo del cuerpo sin llegar a contactar con el mismo. Cada sujeto realizó dos intentos máximos con cada mano tras una fase de familiarización con el instrumento con repeticiones sub-máximas. El tiempo de descanso entre cada intento fue de 2 min. Se registró el mejor valor de dos intentos en N·kg-1. El CV para este test entre las distintas repeticiones realizadas fue de a 1,87%.
  • Test incremental de resistencia: Para evaluar la resistencia anaeróbica específica del jugador se utilizó el Hit and Turn Tennis Test (Ferrauti, Kinner, y Fernandez-Fernandez, 2011). El test consiste en simular un golpeo encima de un cono situado en la intersección de la línea de dobles con la de fondo coincidiendo con las señales sonoras que emite un CD. Tras ese golpeo, el jugador debe simular otro golpeo en el lado opuesto y así hasta terminar la serie. Cada serie aumenta el número de golpeos (de 12 a 16) y la duración de la misma (de 47 a 50 s), disminuyendo el tiempo entre cada golpeo (de 4,9 s en el primer nivel a 3 s en el nivel 20). El test finaliza cuando el jugador no es capaz de llegar al cono al ritmo marcado por las señales sonoras. Para escuchar las señales sonoras emitidas se utilizó un altavoz Megaboom (Logitech, Lausanne, Suiza). Se registró el periodo alcanzado por cada jugador cuando éste ya no era capaz de simular el golpeo en la zona señalada al mismo tiempo que sonaba la señal acústica. Además, para asegurar que la prueba fuese realizada hasta la extenuación cada jugadora portaba una cinta conectada por bluetooth a un monitor de telemetría Polar Team 2 (Polar, Kempele, Finlandia) donde se registraba la frecuencia cardiaca (FC) cada segundo. El registro re inició al comienzo de la prueba y se registró la frecuencia cardiaca (FC) de todas las jugadoras cada segundo desde el inicio hasta el final del test. Los datos se analizaron con el software Polar Team 2, indicando los máximos de la FC. Todos los datos fueron seleccionados y se aseguró que los valores atípicos (resultados de FC de 0 o >220) no estuvieran presentes. Además, se estimó la FC máxima (FCmáx) para cada participante a través de la fórmula 208 - (0,7 x edad) propuesta por Tanaka, Monahan, y Seals (2001), por ser la fórmula que mejor se adapta a este tipo de población (Machado y Denadai, 2011). Se calculó el porcentaje de diferencia entre la FC máxima directa (Polar Team 2) y la FC máxima estimada (Tanaka, Monahan, y Seals, 2001).
  • Test de salto vertical CMJ. Para la evaluación de la fuerza explosiva del tren inferior, se realizó el test de salto vertical CMJ. Para ello se usó la plataforma de salto (Optojump, Microgate, Bolzano, Italia) y un software específico (Optojump Next; versión1.12.1.0). La plataforma de salto consta de dos barras paralelas (un receptor y un transmisor) colocadas aproximadamente a 1,5 m de distancia. El transmisor contiene 32 diodos emisores de luz ubicados a 3 mm sobre el nivel del suelo a intervalos de 31.25 mm. El sistema Optojump midió el tiempo de vuelo de los saltos con una precisión de 1 milisegundo. Para el evaluar el salto se sigue un protocolo establecido (Bosco, Luhtanen, y Komi, 1983): El jugador se sitúa con la vista al frente, con ambas manos en las caderas. Se le pide un movimiento descendente rápido y continuo hasta un ángulo de flexión de 90º manteniendo el tronco lo más vertical posible y desde aquí generar el impulso vertical del salto. Durante toda la fase de vuelo al jugador debe mantener sus miembros inferiores y tronco en completa extensión, hasta la recepción en él suelo. La caída debe ejecutarse en flexión plantar a nivel del tobillo (extensión de la articulación del tobillo). Tras realizar algunos intentos de familiarización se registró el mejor valor dos saltos con un descanso entre ambos de 30 segundos. El CV en este test entre las distintas repeticiones realizadas fue de 6,58%.
  • Test de salto vertical CMJ (unipodal).Se realizó el test de salto vertical CMJ de forma unipodal con el objetivo de observar posibles diferencias de fuerza explosiva entre cada miembro del tren inferior. Las tenistas siguieron el mismo procedimiento descrito con anterioridad realizando el salto sólo con un pie (en primer lugar el pie dominante y tras 30 segundos de descanso con el pie no dominante). El CV en este test entre las distintas repeticiones realizadas fue de 5,04% para el pie dominante y 6,83% para el pie no dominante.

Análisis estadístico

Se realizó un análisis descriptivo de los datos que incluyó el cálculo de media y desviación típica (M ± DT) de las variables estudiadas. Debido al pequeño tamaño de la muestra se utilizaron los tests de Shapiro-Wilk y Levene para contrastar la normalidad y homogeneidad de varianzas para cada variable. Todas las variables obtuvieron valores de p > 0.05 excepto en las pruebas de lanzamiento de saque, diferencia en dinamometría (%) y la prueba Hit and Turn. Se aplicó la prueba T de Student y U de Mann-Whitney para la comparación de medias entre grupos (alevín, hasta 12 años, e infantil, hasta 14 años) en función de la normalidad de cada variable, considerando un nivel de significación de p < .05. Se calculó el tamaño del efecto a través de la g de Hedges debido al tamaño muestral (Hedges y Olkin, 2014). Para determinar la magnitud del efecto se siguieron las recomendaciones de Rhea (2004) para deportistas entrenados, siendo <0.25 considerado como trivial; 0.25-0.50 bajo; 0-50-1.0 moderado; y >1 alto. Se realizó un análisis de correlación a través del coeficiente r de Pearson para identificar qué pruebas tenían mayor relación con el ranking de las jugadoras. Los análisis fueron realizados con el software SPSS para Windows (Versión 20.0. Armonk, NY: IBM Corp.).

RESULTADOS

La tabla 1 muestra los estadísticos descriptivos (mínimo, máximo, media y desviación típica,) de cada uno de los test de condición física realizados por las jugadoras de tenis.

Tabla 1. Valores mínimos, máximos, medios y desviación típica (DT) de los test físicos en tenistas.

La tabla 2 muestra la comparación de las puntuaciones en los test en función de la categoría de las jugadoras. Las jugadoras infantiles mostraron mejores puntuaciones en todos los tests. Se encontraron diferencias estadísticamente significativas en los test de CMJ (p = 0,017, g = 1,68), 10-20 metros (p = 0,003, g = -1,97), 0-20 metros (p = 0,027, g = -1,53), lanzamiento de saque (p < 0,001, g = 3,64), lanzamiento de derecha (p < 0,001, g = 3,35), lanzamiento de revés (p = 0,004, g = 2,22), dinamometría dominante (p < 0,001, g = 2,93), dinamometría no dominante (p < 0,001, g = 3,31) y en la prueba de velocidad de saque (p = 0,010, g = 1,51).

Tabla 2. Diferencias de la condición física en función de la categoría de las jugadoras.

La tabla 3 muestra los valores máximos de FC directa y estimada, así como el porcentaje de diferencia entre ellas, para cada una de las jugadoras de tenis.

Tabla 3. Frecuencia cardiaca máxima (FCmáx) directa y estimada durante la prueba incremental de resistencia Hit and Turn.

DISCUSIÓN

Los resultados de este estudio mostraron niveles de condición física muy superiores en categoría infantil (13-14 años) respecto a la categoría alevín (12-13 años) en 10 de las 14 pruebas realizadas. En particular, los test de lanzamiento de balón medicinal y velocidad de servicio, así como el test incremental de resistencia, parecen ser las pruebas más discriminantes para la identificación de talento. Estos resultados pueden servir como referencia para entrenadores y preparadores físicos para la evaluación y seguimiento de jóvenes tenistas en categorías de formación.

La fuerza y potencia muscular principalmente en las extremidades inferiores permite, por un lado, realizar acciones explosivas con cambios de dirección tal y como se produce durante un punto de tenis. Por otro lado, los golpeos son cadenas cinéticas abiertas, donde la generación de fuerza se inicia en el tren inferior para conseguir la mayor velocidad en la punta de la raqueta. En este sentido, la fuerza explosiva en el test CMJ reportó unos valores medios de 25,18 ± 4,72 cm, similares a los encontrados en otros estudios (Mainer, Pérez, y Skok, 2017). Las diferencias encontradas entre los grupos de edad con un tamaño del efecto considerado como muy alto (g = 1,68), podrían explicar en gran medida las diferencias en la velocidad de saque entre los grupos (115 vs 140 km/h), pues existe una alta correlación entre la fuerza explosiva del tren inferior y la velocidad de saque de los jugadores (Hayes, Spits, Watts, y Kelly, 2018). Además, las tenistas de mayor edad obtuvieron unos valores de fuerza tanto en la pierna dominante como no dominante superiores a las de categoría inferior (dg 0,93 y 1,26 respectivamente). El pie dominante (pie atrasado en el saque) ha mostrado en estudios previos unos valores de fuerza contra el suelo mayores que los del pie atrasado (Bahamonde y Knudson, 2001), lo que da sentido a los datos reportados por ambos grupos. Los valores relacionados con la asimetría de fuerza muscular entre la pierna dominante y no dominante fueron muy superiores en categoría alevín (16%) respecto a la categoría infantil (2,7%). Este dato, es de especial atención debido a que un alto grado de descompensación muscular lateral, es uno de los factores de riesgo relacionados con las lesiones musculares de cadera (Pluim, Staal, Windler, y Jayanthi, 2006). De esta forma, se hace necesario que desde categorías inferiores, los jugadores se inicien en programas de entrenamiento de fuerza específicos que ayuden a paliar las descompensaciones musculares que se puedan producir por la repetición de movimientos unilaterales tal y como se dan en el tenis (Ferrauti, Ulbricht, y Fernández-Fernández, 2018).

Conocer la capacidad de acelerar es de vital importancia en el tenis pues durante un punto un jugador recorre entre 9 y 15 metros (Fernández-Fernández et al., 2009; Murias, Lanatta, Arcuri, y Laino, 2007). Es cierto que durante el punto se dan números cambios de dirección (Fernandez-Fernandez et al., 2020), pero un jugador puede recorrer en línea recta más de 10 metros para, por ejemplo, llegar a una bola cercana a la red. Los datos de este estudio muestran que las jugadoras infantiles son más rápidas que las de categoría alevín. Las diferencias entre grupos siguen la misma línea que los encontrados en estudios de corte similar (Fernandez-Fernandez et al., 2020). Los valores mostrados en la categoría infantil son incluso más bajos que los reportados por el estudio de Fernandez-Fernandez et al. (2020) cuya muestra eran las mejores jugadoras a nivel nacional (3,43±0,13 s vs 3,29± 0,08 s). Estas diferencias son estadísticamente significativas en las distancias de 10-20 y 0-20 m y no así en 0-10 m. Estos datos podrían indicar que las jugadoras de categoría superior, a pesar de tener una fuerza explosiva mayor que las de categoría inferior (CMJ), no son capaces de aplicar dicha fuerza en los primeros pasos de carrera de forma eficaz.

La producción de fuerza en el tenis se realiza a través de cadenas cinéticas abiertas (los últimos segmentos se encuentran libres). En este sentido, los test de lanzamiento de balón medicinal han sido ampliamente utilizados en la comunidad científica para valorar los niveles de fuerza del tren superior (Fernandez-Fernandez et al., 2018; Fett, Ulbricht, y Ferrauti, 2020; Mainer et al., 2017; Ulbricht, Fernandez-fernandez, y Ferrauti, 2013). Los valores mostrados en este estudio muestran diferencias (p<.05 y g > 2,2) entre ambas categorías en los tres tipos de lanzamientos, tal y como sucede en otros estudios (Ulbricht, Fernandez-Fernandez, Mendez-Villanueva, y Ferrauti, 2016). Los golpes de derecha y revés incluyen un movimiento de rotación explosivo, para generar una gran velocidad angular y ser transferida en velocidad lineal en la raqueta (Martin, Kulpa, Delamarche, y Bideau, 2013). De esta forma, el trabajo de lanzamientos con balón medicinal simulando golpes de derecha y revés, han sido un buen soporte para mejorar la velocidad de la pelota en los golpeos de tenis (Fernandez-Fernandez, Ellenbecker, Sanz-Rivas, Ulbricht, y Ferrauti, 2013).

En relación a la dinamometría manual, los valores de fuerza fueron superiores en la categoría infantil respecto a la categoría alevín, tanto en la mano dominante como en la no dominante. Además, el porcentaje de variación de fuerza entre ambas manos fue mayor en la categoría alevín (24 vs 8,4 %). Aunque se ha demostrado que la fuerza de los músculos flexores de los dedos y de muñeca tiene una correlación moderada-baja con la velocidad de servicio (Baiget, Corbi, Fuentes, y Fernández-Fernández, 2016; Bonato et al., 2015; Fett, Ulbricht, y Ferrauti, 2018) se ha encontrado que la combinación de un movimiento combinado (lanzamiento de balón medicinal) junto con la fuerza en dinamometría manual, puede explicar hasta un 60% la velocidad de golpeo en la pelota (Fett et al., 2018). De esta forma, se puede entender las diferencias en la velocidad del saque entre ambas categorías. Las jugadoras infantiles mostraron una velocidad de saque superior respecto a las de categoría inferior, tal y como se ha demostrado en estudios previos (Fernandez-Fernandez et al., 2019; Ulbricht et al., 2016). Estas diferencias de velocidad pueden explicar que el número de aces sea mayor conforme aumente la edad y el nivel de las jugadoras (Hizan, Whipp, y Reid, 2011).

En relación a la prueba incremental de resistencia (Hit and Turn), la comparación entre la FC real (pulsómetro) y la estimada propuesta por Tanaka et al. (2001), los valores mostraron una diferencia porcentual media de sólo 2,7 %, lo que indica que la prueba fue máxima. El palier medio alcanzado por cada grupo fue similar a los mostrados en el estudio de validación del test por los propios autores (Ferrauti et al., 2011), así como por estudios de evaluación de jugadoras a nivel nacional (Ulbricht et al., 2016).

Finalmente, este estudio muestra ciertas limitaciones que deben ser tomadas en cuenta a la hora de interpretar los resultados. En primer lugar, la muestra es limitada en número e incluye solo participantes femeninas y de lateralidad diestra, siendo interesante realizar estudios que incluyan un tamaño muestral mayor y que pueda comparar estos resultados con jugadoras zurdas. No obstante, dado la especificidad de la muestra, los resultados mostrados en este estudio podrían servir para establecer objetivos específicos para el entrenamiento de la condición física en tenistas en etapas de formación.

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Citation in Rev Entren Deport

Alejandro Sánchez-Pay, Javier Courel-Ibáñez and Bernardino J. Sánchez-Alcaraz (2020). Análisis de la Condición Física en Jóvenes Jugadoras de Tenis. Rev Entren Deport. 1 (2).
https://g-se.com/analisis-de-la-condicion-fisica-en-jovenes-jugadoras-de-tenis-2782-sa-Q5f19ce10ef379

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