Cuantificación de la Carga Condicional en Fútbol Masculino y Femenino. Carga Externa, Hacia un Análisis Pormenorizado de las Acciones De Alta Intensidad (Parte II)

Quantifying Physical Load in Male and Female Soccer Players. External Load, Towards a Detailed Study of High Intensity Actions (Part II)

David Recuenco Serrano y Daniel Juárez Santos-García

Laboratorio de Entrenamiento Deportivo. Facultad de Ciencias del Deporte. Universidad de Castilla la Mancha

Artículo publicado en el journal Revista de Entrenamiento Deportivo, Volumen 29, Número 4 del año .

Resumen

El análisis de la carga externa en el fútbol ha aunado el interés de un gran número de investigadores en los últimos años con el objetivo de conocer mejor las características de este deporte. El análisis realizado tradicionalmente derivado de sistemas de grabación audiovisual o de los registros realizados mediante la tecnología de posicionamiento global GPS ha estado probablemente infravalorando la carga real que supone para un futbolista la competición. Esto es debido a que no es necesario alcanzar altas velocidades para realizar acciones de gran intensidad. Por ello, se ha propuesto el uso de variables como las aceleraciones o las deceleraciones las cuales permiten un estudio más preciso de las acciones de alta intensidad. Otras variables como los impactos o el body load las cuales necesitan de nuevas investigaciones que estudien su aplicabilidad al deporte que nos ocupa deben ser igualmente tenidas en cuenta. Finalmente, debido al reducido número de estudios realizados en el fútbol femenino, la aplicación de esta tecnología y sus alternativas debe ser considerada en los nuevos estudios que se realicen.

Palabras clave: Carga externa, fútbol masculino, fútbol femenino, GPS

Abstract

In recent years, researchers have shown great interest in analyzing the external load in football in order to better understand the characteristics of this sport. The analysis traditionally carried out using video cameras or the global positioning systems (GPS) technology has probably underestimated the real player load during the competition. This is because movement at high speed are not necessary to accomplish high intensity actions. Therefore, it has been proposed the use of variables such as acceleration or deceleration which allow a more accurate high-intensity action study. Other variables such as impacts or body load which need further research to study its applicability to this sport must also be taken into account. Finally, due to the small number of studies in women's football, the application of this technology and its alternatives should be considered in the new studies conducted.

Keywords: External load, male soccer, female soccer, GPS

CARGA EXTERNA. CONCEPTO

El término carga externa hace referencia a aquellas acciones cuantificables desde un punto de vista motor tales como distancia recorrida, velocidades de desplazamiento, aceleraciones, etc. (Scott, Lockie, Knight, Clark, y de Jonge, 2013). Para su cuantificación se han propuesto métodos como pueden ser el uso de videocámaras o de los Sistemas de Posicionamiento Global (GPS). El primero se basa en el uso de cámaras digitales instaladas en los campos de fútbol las cuales graban los movimientos de cada jugador de manera individualizada a lo largo de los partidos. El funcionamiento puede ser diferente en función del sistema utilizado (Di Salvo et al., 2007; Valter, Adam, Barry, y Marco, 2006). En cuanto a los dispositivos GPS, constan de un receptor de pequeñas dimensiones y poco peso a través del cual se recibe la señal de los datos y se realiza su almacenaje (Aughey, 2011). El GPS se coloca en un chaleco diseñado específicamente para dicho uso, en una posición central entre las escápulas del deportista (Aughey, 2010).

ACCIONES DE ALTA INTENSIDAD. SPRINTS Y SPRINTS REPETIDOS

El fútbol es un deporte de larga duración y de carácter intermitente en el cual, a nivel profesional se recorre una media de 9 a 12 km por partido (Bangsbo, 1994; Krustrup, Mohr, Ellingsgaard, y Bangsbo, 2005; Mohr, Krustrup, y Bangsbo, 2003, 2005; Varley, Gabbett, y Aughey, 2014; Wehbe, Hartwig, y Duncan, 2013) alternando acciones cada 4 o 6 s (Bangsbo, 1994; Mohr et al., 2003, 2005). Durante un partido de fútbol, la mayor parte de la distancia recorrida es realizada a baja intensidad (Di Salvo et al., 2010; Rienzi, Drust, Reilly, Carter, y Martin, 2000).

Las acciones realizadas a máxima intensidad o sprint, pese a representar sólo del 1 al 12% de la distancia recorrida durante los partidos, tienen una gran importancia en el resultado final de los encuentros (Di Salvo et al., 2010). Ingebrigtsen, Dalen, Hjelde, Drust, y Wisloff (2014) mostraron que la distancia promedio recorrida a velocidad de sprint en jugadores profesionales de fútbol es de 213 ± 111 m distribuida entre 16.6 ± 7.9 sprints. Por otro lado, Bradley, Di Mascio, Peart, Olsen, y Sheldon (2010) mostraron una distancia recorrida a esta intensidad de 251 ± 84 m correspondientes a un número de 35 ± 11 sprints.

Debido a las características del fútbol, el deportista debe ser capaz de repetir esfuerzos máximos o submáximos agrupados en bloques de al menos dos repeticiones (Barbero-Álvarez, Mendez-Villanueva, y Bishop, 2006). Estas acciones podrían clasificarse como sprints de corta duración (< 10 segundos) con una recuperación incompleta entre ellos (< 60 s) (Girard, Mendez-Villanueva, y Bishop, 2011). Los estudios muestran que la duración media para las acciones de alta intensidad es de 3.7 a 4.4 s (Mayhew y Wenger, 1985; Withers, Maricic, y Wasilewski, 1982) y la distancia media de 22.4 metros (Withers et al., 1982), con un descanso promedio entre dichas acciones de 40 a 180 s (Mayhew y Wenger, 1985; Withers et al., 1982). En un estudio publicado recientemente por Suarez-Arrones et al. (2014), analizaron mediante la tecnología GPS (SPI Pro X; GPSports Systems, Canberra, Australia) de 5 Hz los diferentes tipos de desplazamientos en jugadores de futbol profesionales de la liga española. El promedio de sprints repetidos en una parte (45 min) fue de 3.1 ± 2.9.

EL ESTUDIO DE LAS ACELERACIONES Y DECELERACIONES EN EL FÚTBOL

Hasta ahora hemos definido en este texto las acciones de alta intensidad en función de la velocidad final, pudiendo ser el caso de los sprints (>23 km. h-1) (Di Salvo et al., 2007). Sin embargo, realizando este tipo de análisis, no podríamos conocer las características del desplazamiento hasta que el sujeto ha alcanzado tal velocidad. Dicho de otra forma, un jugador de fútbol podría iniciar un desplazamiento con una aceleración de gran intensidad y alcanzar rápidamente la velocidad mencionada, o por el contrario, comenzar un movimiento con una aceleración de relativa o muy baja intensidad y de forma progresiva alcanzar la misma velocidad máxima (Figura 1) (Dwyer y Gabbett, 2012; Osgnach, Poser, Bernardini, Rinaldo, y di Prampero, 2010). En ambos casos, la intensidad y duración de la acción sería diferente.


Figura 1. Modelo gráfico general de posibles opciones para alcanzar una velocidad final (elaboración propia).

Por otro lado, debemos entender, que no es necesario alcanzar altas velocidades para realizar acciones intensas (Dwyer y Gabbett, 2012). Aughey y Varley (2013) observaron en 126 jugadores de fútbol australiano de élite de categoría masculina mediante el uso de la tecnología GPS de 5 Hz (SPI Pro, GPSports, Australia) que el 98% de las aceleraciones máximas (> 2.78 m.s2) se iniciaron a velocidades inferiores a 4 m.s-1 y el 85% de dichas aceleraciones finalizaron a una velocidad inferior de 4.17 m.s-1.

En otro estudio, Osgnach et al. (2010) analizaron las aceleraciones y deceleraciones durante 56 partidos de la Serie A italiana mediante el uso del sistema de videocámaras SICS (Bassano del Grappa, Italy). La clasificación de las aceleraciones fue la siguiente: deceleraciones máximas (< -3 m.s-2), deceleraciones altas (de -3 a -2 m.s-2), deceleraciones intermedias (de -2 a -1 m.s-2), deceleraciones bajas (de -1 a 0 m.s-2), aceleraciones bajas (de 0 a 1 m.s-2), aceleraciones intermedias (de 1 a 2 m.s-2), aceleraciones altas (de 2 a 3 m.s-2) y aceleraciones máximas (> 3 m.s-2). Observaron que las demandas metabólicas de un desplazamiento a 9 km.h-1 el cual no estaría clasificado como una acción de alta intensidad, podrían ser similares a las halladas en acciones de alta intensidad o sprint en función de la aceleración implicada en el desplazamiento. Por lo tanto, el coste energético de una acción podría verse alterado por las características del mismo y no tanto por la velocidad alcanzada (figura 2). Teniendo en cuenta estos dos estudios, si solo entendemos como acciones de alta intensidad aquellas que superan una velocidad determinada, estaremos pasando por alto todas las acciones que pese a ser realizadas a gran intensidad no desarrollan la velocidad esperada.


Figura 2.
Cuadro resumen de posibles combinaciones en relación a la intensidad de las acciones y el coste metabólico final (elaboración propia).

En cuanto al estudio de las aceleraciones se refiere, Bradley et al. (2010) analizaron dicha variable en 14 partidos de élite mediante videocámaras y el sistema ProZone (ProZone Version 3.0; Pro- Zone Sports Ltd., Leeds, United Kingdom). Definieron este índice en dos zonas de intensidad, aceleraciones medias (2.5-4.0 m.s-2) y aceleraciones altas (> 4 m.s-2) no encontrando diferencias significativas entre la primera parte y la segunda de los encuentros analizados para dichas variables.

Por otro lado, mediante el uso de la tecnología GPS (MinimaxX, Catapult Innovations, Canberra, ACT, Australia) Akenhead, Hayes, Thompson, y French (2013) analizaron a 36 jugadores profesionales de futbol, pertenecientes a la English Premier Reserve League. La clasificación de las aceleraciones fue similar a la aportada anteriormente por Osgnach et al. (2010). Encontraron diferencias significativas (p <0.05) entre ambas partes de los encuentros para las variables: número total de aceleraciones, aceleraciones bajas, aceleraciones intermedias, deceleraciones totales, deceleraciones bajas, intermedias y altas. Estos autores asocian el descenso en el número de aceleraciones con un aumento de la distancia recorrida a velocidades bajas. Se analizó también cada parte de los partidos en bloques de 15 min (6 partes totales) observándose un descenso de un 8% a un 13.2% entre la parte 1 y la 3, de un 9.2% a un 16.3% entre la parte 4 y la 6 y de un 14.9% a un 21% entre la parte 1 y la 6 en la distancia recorrida para las variables aceleraciones y deceleraciones. Estos datos evidencian el hecho de que los 15 primeros minutos de los partidos muestran una intensidad superior, quizás debido al intento de mantener el orden táctico, al descanso previo, al hecho de tener unas reservas energéticas intactas o a un efecto de potenciación post activación.

Para finalizar, se registraron los 5 min con mayor número de aceleraciones y deceleraciones altas a fin de observar el efecto de la fatiga en los 5 y 10 min sucesivos y las diferencias con los 5 min previos. En este caso, tras los 5 min de mayor número de aceleraciones altas, los 5 min siguientes mostraron un descenso significativo (p< 0.05) para dicha variable recuperándose a los 10 min posteriores en un 99.9% debido quizás a los diferentes mecanismos de la fatiga. Igualmente, tras los 5 min de mayor número de deceleraciones, se registró un descenso (p< 0.05) de un 11.4% en la citada variable. Las deceleraciones conllevan un trabajo excéntrico de la musculatura de la cadera, rodilla y tobillo. La alteración de la musculatura implicada podría ser la causa del descenso de las deceleraciones con el paso de los minutos de juego (Akenhead, French, Thompson, y Hayes, 2013; Smith, Sizer, y James, 2009).

En otro estudio realizado por Wehbe et al. (2013), se analizaron 19 sujetos pertenecientes a la primera división italiana (Seria A) durante 8 partidos de pretemporada. Se utilizaron GPS de 5 Hz (SPI-Pro GPSports, Canberra, Australia). En esta investigación, las aceleraciones medias (de 2.5 a 4 m.s-2), deceleraciones medias (de -2.5 a -4 m.s-2) y deceleraciones altas (< -4 m.s-2) fueron significativamente inferiores (p< 0.05) en las segundas partes de los encuentros en comparación con las primeras partes de los mismos.

Finalmente, Ingebrigtsen, Dalen, Hjelde, Drust, y Wisloff (2015) analizaron 15 sujetos diferentes (101 datos totales) mediante la tecnología de sensores de posición ZXY en la liga noruega. No encontraron diferencias significativas entre las primeras y las segundas partes para el número de aceleraciones realizadas. Observaron que a lo largo de la temporada, el número de aceleraciones disminuía y los datos aportados eran inferiores a los de otras ligas. Estos datos pueden estar indicando la aparición de la fatiga al final de la temporada y el nivel de la competición.

Observando los datos mostrados, el estudio de este tipo de variables puede servir a los entrenadores como un índice de gran interés para monitorizar carga física durante la actividad deportiva.

OTRAS VARIABLES A CONSIDERAR

Los GPS, han sido equipados con un acelerómetro de 100 Hz el cual es capaz de obtener datos con una gran precisión (Barrett, Midgley, y Lovell, 2014). Esto nos permite el análisis de algunas variables relativamente novedosas y en actual desarrollo como son los impactos o el índice body load. Dichos índices nos aportan información acerca del estrés mecánico soportado por los jugadores (choques, cambios de dirección, saltos, etc.) (Aughey y Varley, 2013; Barrett et al., 2014). Pocas investigaciones han analizado la validez y fiabilidad de estas variables, así como su interpretación, por lo que se deben realizar nuevos estudios que aumenten los datos obtenidos hasta la fecha. A día de hoy, podemos decir que el índice body load correlaciona bien con los datos de carga interna obtenidos en laboratorio en un test incremental de carrera (Barrett et al., 2014).

Los impactos asociados a colisiones han sido analizados por McLellan, Lovell, y Gass (2011). Los autores mostraron que una sucesión de impactos de altas intensidades pueden estar relacionados con un aumento del daño muscular (CK) durante 24 h además de poderse incrementar el tiempo de recuperación de la fatiga hasta las 72 h. En otro estudio, McLellan y Lovell (2012), observaron que los impactos intensos correlacionaron significativamente (p< 0.05) con las variables potencia máxima y tasa pico de fuerza 30 min y 4 h después del partido obtenidas a través de un CMJ. Los autores concluyen que la fatiga observada después de los partidos analizados puede estar relacionada con los impactos superiores a 7.1 g. Estas dos variables deben seguir siendo estudiadas en el fútbol, con el objetivo de entender mejor los datos que nos aportan.

CARGA EXTERNA. CONSIDERACIONES EN EL FÚTBOL FEMENINO

Hoy en día sabemos que los equipos recorren aproximadamente 10 km en total, entre 1.53 y 1.68 km a altas intensidades (> 18 km.h-1) y 160-260 m (1.6-4.5% de la distancia total) a velocidad de sprint (> 25 km.h-1) siendo la distancia recorrida en cada sprint de unos 6 a 11 m registrados mediante el análisis de grabaciones de video (Andersson, Randers, Heiner-Moller, Krustrup, y Mohr, 2010; Krustrup et al., 2008; Krustrup et al., 2005; Mohr, Krustrup, Andersson, Kirkendal, y Bangsbo, 2008). Gabbett, Wiig, y Spencer (2013) analizaron los sprints repetidos en 10 partidos nacionales y 5 internacionales mediante el uso de videocámaras. Se realizaron 5.1 ± 5.1 sprints repetidos de media en todos los partidos analizados. Además, la distancia recorrida a alta intensidad (1.68 ± 0.09 vs. 1.30 ± 0.10 km) y velocidad de sprint (0.46 ± 0.02 vs. 0.38 ± 0.05 km) se incrementó para las deportistas de alto nivel frente a las jugadoras de nivel moderado (Datson et al., 2014; Krustrup et al., 2008).

Krustrup et al. (2005) analizaron mediante un sistema de videocámaras 4 partidos de la liga danesa, contando con 14 jugadoras de élite. Observaron un descenso de un 30% (0.27-0.19 km) y un 34% (0.24-0.16 km) de los primeros a los últimos 15 min analizados en las primeras y la segundas partes respectivamente para la variable distancia recorrida a alta intensidad. Además, tras los 5 min de mayor distancia recorrida en dicha variable, se mostró un descenso significativo del rendimiento (p< 0.05) en los 5 min siguientes. Existe muy poca información relativa a la cuantificación de sprints o sprints repetidos en el fútbol femenino (Datson et al., 2014). Vescovi y Favero (2014) realizaron 139 registros en jugadores de élite mediante el uso de la tecnología GPS (SPI Pro, GPSports, Canberra, Australia) registrando a una frecuencia de 5 Hz. Estudiaron los sprints en las siguientes zonas de velocidad: 18-20.9 km.h-1, 21-22.9 km.h-1, 23-24.9 km.h-1, > 25 km.h-1. El 11% de todos los sprints superaron los 25 km.h-1 siendo un 1.1% de la distancia total recorrida (111 ± 93 m), mientras que la distancia recorrida superior a 18 km.h-1 fue el 5.3 ± 2% (9.997 ± 928 m). Los sprints tuvieron una distancia promedio de 15.1 ± 9.4 m. Estos autores sugieren que situar el umbral mínimo para un sprint en 25 km.h-1 podría ser demasiado elevado para el fútbol femenino.


Figura 3. Registro mediante la tecnología GPS de un partido de primera división de fútbol femenino (elaboración propia). Extraído del software TEAM AMS; GPSports (versión R1 2013.12).

La mayoría de los estudios realizados en esta población han sido llevados a cabo utilizando métodos de análisis de video pioneros en los años 70. El uso de dispositivos en constante mejora como los GPS (Figura 3) o los sistemas de cámaras semiautomáticas deben ser el objetivo de futuros estudios para el desarrollo y comprensión de este deporte en su versión femenina (Datson et al., 2014).

CONCLUSIONES

En las últimas décadas el fútbol ha sido objeto de estudio para diferentes investigadores. Si sólo tenemos en cuenta aquellas variables como los sprint o las carreras de alta intensidad para valorar la carga de los partidos o los entrenamientos probablemente estemos subestimando la carga real de dichas acciones. El uso de variables en constante desarrollo como las aceleraciones, las deceleraciones o los impactos pueden ser de gran utilidad para este fin. Por otro lado, el fútbol femenino ha ganado relevancia en cuanto a número de publicaciones se refiere durante los últimos años, sin embargo se deben realizar nuevos estudios con el objetivo de ampliar los conocimientos existentes. El uso de las herramientas aquí propuestas servirán para confirmar los resultados existentes y conocer nuevos datos en relación a este deporte en su versión femenina.

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Cita en Rev Entren Deport

David Recuenco Serrano y Daniel Juárez Santos-García (2015). Cuantificación de la Carga Condicional en Fútbol Masculino y Femenino. Carga Externa, Hacia un Análisis Pormenorizado de las Acciones De Alta Intensidad (Parte II). Rev Entren Deport. 29 (4).
https://g-se.com/cuantificacion-de-la-carga-condicional-en-futbol-masculino-y-femenino-carga-externa-hacia-un-analisis-pormenorizado-de-las-acciones-de-alta-intensidad-parte-ii-2062-sa-257cfb272755d9

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