Efectos de un Período de Puesta a Punto sobre los Niveles Plasmáticos de Citoquinas Pro-Inflamatorias y sobre el Rendimiento de Ciclistas de Elite Masculinos

The Effect of Tapering Period on Plasma Pro-Inflammatory Cytokine Levels and Performance in Elite Male Cyclists

Negin Farhangimaleki1, Farzad Zehsaz2 y Peter M. Tiidus2

1Physical Education & Sport science Department, Islamic Azad University, Tabriz Branch, Iran
2Faculty of Science, Wilfrid Laurier University, Waterloo ON, Canada

Artículo publicado en el journal Revista de Entrenamiento Deportivo, Volumen 31, Número 1 del año .

Resumen

El propósito de este estudio fue investigar los efectos de dos períodos de puesta a punto de diferente duración sobre las concentraciones plasmáticas de interleucina-6 (IL-6), de interleucina (IL-1β) y del factor de necrosis tumoral α (TNF-α), así como también sobre el rendimiento, en ciclistas de elite masculinos. Para este propósito, después de completar 8 semanas de ejercicios progresivos de resistencia, se asignó al azar a veinticuatro ciclistas de alto nivel de rendimiento a uno de dos grupos: un grupo de ciclistas de control (n = 12) que continuó realizando un volumen de entrenamiento semanal progresivo durante 3 semanas, y un grupo de ciclistas que realizaron un período de puesta a punto (n = 12) a través de la reducción del 50% en el volumen de entrenamiento semanal con relación al grupo de control. Para evaluar los efectos fisiológicos y sobre el rendimiento de cada protocolo de puesta a punto se utilizó una prueba contra-reloj simulada de 40 minutos (40TT) como índice de criterio del rendimiento. Se recolectaron muestras de sangre inmediatamente después del 40TT de todos los participantes al comienzo de la semana 1 y al final de las semanas 4, 8, 9 y 11. Los niveles de IL-1β, IL-6 y TNFα fueron evaluados utilizando el ensayo de ELISA con instrumental estándar (Quantikine; R & D Systems, Minneapolis, MN). El tiempo promedio para completar la prueba 40TT en el grupo de puesta a punto disminuyó de manera significativa (p < 0.01) después de 1 y 3 semanas con un volumen de entrenamiento reducido en relación con el grupo de control. Se observaron reducciones significativas (p < 0.001) en las concentraciones de IL-1β, IL-6 y TNFα en el grupo de puesta a punto en relación con el grupo de control al final del período de puesta a punto de 3 semanas, pero no al final del período de puesta a punto de 1 semana. Estos resultados demuestran que ambos períodos de puesta a punto, de 1 y 3 semanas, darán como resultado un mejor rendimiento físico en ciclistas entrenados pero sólo un período de puesta a punto de 3 semanas dará como resultado la atenuación de las citoquinas pro-inflamatorias después del ejercicio en comparación con los que realizan un régimen de entrenamiento más intenso.

Palabras clave: Entrenamiento de resistencia, inmunidad, rendimiento, interleucina-1β;, interleucina-6, factor de necrosis tumoral α.

Abstract

The aim of this study was to investigate the effect of two different tapering period lengths on the concentration of plasma interleukin- 6 (IL-6), interleukin (IL-1β) and tumor necrosis factor-? (TNF-α) and performance in elite male cyclists. To this end, after completing 8 weeks progressive endurance exercise, twenty four high-level endurance cyclists were randomly assigned to one of two groups: a control group of cyclists (n = 12) continued performing progressive weekly training volume for 3 weeks while a taper group of cyclists (n = 12) proceeded with a 50% reduction in weekly training volume relative to the control group. A simulated 40 min time trial (40TT) performance ride was used as the criterion index of performance before and after the tapering period to evaluate the physiological and performance effects of each protocol. Blood samples were collected immediately post-40TT from all participants at the beginning of week 1, and the end of weeks 4, 8, 9 and 11. IL-1β, IL-6 and TNFα were assayed using a standard commercial ELISA kits (Quantikine; R & D Systems, Minneapolis, MN). The mean time to complete the 40TT in the taper group decreased significantly (p < 0.01) after both 1 and 3 weeks with reduced training volume relative to the control group. There were significant reductions in (p < 0.001) IL-1β, IL-6 and TNFα concentrations in the taper group relative to the control group at the end of the 3 week tapering period, but not at the end of the 1 week tapering period. These results demonstrate that both a 1 and a 3 week taper period will result in improved physical performance in trained cyclists but only a 3 week taper period will result in attenuation of post-exercise pro- inflammatory cytokines when compared to those continuing a more intense training regimen.

Keywords: Endurance training, immune, performance, interleukin-1β, interleukin-6, Tumor necrosis factor α.

INTRODUCCION

Diversos estudios epidemiológicos que han examinado el ejercicio de resistencia han hallado que existen efectos interactivos del ejercicio sobre la función inmunológica (Scharhag et al., 2006). El entrenamiento moderado mejora la función del sistema inmunológico, pero las series sostenidas y prolongadas de entrenamiento de resistencia provocan la disminución de varios indicadores de la función inmunológica que pueden durar entre 3 y 24 horas después del cese del ejercicio (Scharhag et al., 2006). La función inmunológica posterior al ejercicio se suprime más claramente cuando el ejercicio se prolonga sin interrupción (>1.5 h), es de intensidad por lo menos de moderada a intensa (al menos del 55-75% del consumo máximo de O2) y se lleva a cabo sin el tiempo de recuperación suficiente. El incremento del volumen y la intensidad del ejercicio, además de la disminución del tiempo de recuperación pueden provocar que los atletas desarrollen síntomas de sobreentrenamiento y/o sobrepasen y comprometan la función inmunológica. Los programas de entrenamiento que pueden optimizar las respuestas del entrenamiento a la vez que reducen al máximo las posibilidades de sobreentrenamiento y el compromiso de la función inmunológica en los atletas, beneficiaría el rendimiento y reduciría la probabilidad de sufrir enfermedades en los atletas. A fin de mejorar el rendimiento de resistencia y disminuir los síntomas de overreaching y sobreentrenamiento, incluyendo la supresión del sistema inmunológico, muchos atletas reducen la carga de entrenamiento durante 6-21 días previos a las competencias importantes (procedimiento de entrenamiento conocido como puesta a punto). En general, la puesta a punto planificada consiste en ejercicios de alta intensidad, con volúmenes bajos (Neary et al., 2003a). Después de un período de puesta a punto, se han reportado mejores tiempos de rendimiento en numerosos grupos de atletas, incluyendo nadadores (Mujika et al., 2002), corredores (Shepley et al., 1992) y ciclistas (Neary et al., 2003a). No obstante, algunos entrenadores y atletas aún identifican la puesta a punto con el desentrenamiento. Suponen que el período de puesta a punto tiene efectos negativos sobre el rendimiento de resistencia (Houmard et al, 1994). Sin embargo, se ha demostrado sistemáticamente que la puesta a punto mejora el rendimiento de resistencia como se señalara en los estudios mencionados.

Como un estímulo que provoca tensión de manera positiva, el entrenamiento físico induce a cambios fisiológicos importantes. Estos cambios se pueden ver fácilmente en los sistemas neuroendócrino, cardiovascular e inmunológico entre otros (Goldshy et al., 2003). El sistema inmunológico es el principal sistema fisiológico, que actúa de mediador entre la resistencia y la respuesta a los agentes exógenos nocivos (i.e., endotoxinas), agentes endógenos (i.e., células tumorales) y patógenos (i.e., virus) (Goldshy et al., 2003).

Las citoquinas son polipéptidos descubiertos originalmente dentro del sistema inmunológico. Sin embargo, parece que muchos tipos de células producen citoquinas y que los roles biológicos de las citoquinas se extienden más allá de la regulación de la función inmunológica. Los datos recientes sugieren que varias citoquinas tienen funciones metabólicas importantes y pueden ya sea manifestar sus efectos de manera local o funcionar de manera sistémica como si se tratara de una hormona (Pedersen y Febbraio, 2008). Muchos estudios acerca de las citoquinas provienen de la investigación de la sepsis. En los modelos de sepsis, la cascada de citoquinas comprende niveles plasmáticos incrementados del factor de necrosis tumoral α (TNF-α), de interleucina (IL-1β) y de interleucina-6 (IL-6) que pueden actuar como citoquinas pro-inflamatorias.

La mayoría de los estudios indican que el ejercicio prolongado induce respuestas pro-inflamatorias sistémicas y que las citoquinas pro-inflamatorias tales como el TNF-α se incrementan y permanecen elevadas en el plasma por al menos 2 horas aproximadamente (Peake et al., 2004; 2005). Ya se han demostrado que los niveles circulantes incrementados de TNFα están relacionados de manera positiva con la tasa de infección (Pedersen y Hoffman-Goetz, 2000). Rokitzki et al (1994) hallaron que los niveles plasmáticos de TNFα aumentaban inmediatamente después del entrenamiento de resistencia en 14 atletas de resistencia bien entrenados. Ostrowski et al (1998) también demostraron incrementos de 2.5 veces en los niveles plasmáticos de TNFα después de 2.5 horas de entrenamiento de resistencia de intensidad moderada a elevada. Estos investigadores sugirieron que las lesiones musculares asociadas con el ejercicio de resistencia prolongado podrían tener un papel importante en esta respuesta. Es difícil determinar la magnitud exacta del estrés provocado por el entrenamiento físico necesario para inducir el incremento significativo de los niveles circulantes de citoquinas pro-inflamatorias, ya que las respuestas de los atletas no son homogéneas y se ven afectadas por diferentes factores fisiológicos, psicológicos y factores relacionados con el entrenamiento. Tuan et al. (2008) reportaron que una semana de entrenamiento con volumen reducido y/o con la reducción de las sesiones de ejercicio dieron como resultado que las concentraciones plasmáticas de TNFα regresaron a los valores normales previos al entrenamiento en atletas que anteriormente habían entrenado de manera intensa. Los estudios han mostrado hasta un incremento de hasta 100 veces en los niveles de IL-6 después de eventos de resistencia (Ostrowski et al., 1999). Este incremento en la concentración de IL-6 circulante en los atletas es similar a la que puede observarse en pacientes con infecciones (Bruunsgaard et al., 1999). Aunque algunas funciones fisiológicas de la TNFα, la IL-6 y la IL-1β se superponen, también exhiben algunas funciones claramente diferentes.

El objetivo principal de este estudio fue investigar los efectos de períodos de puesta a punto de corta duración (7 días) y larga duración (21 días) sobre la concentración plasmática de IL-6, IL-1β y TNFα posteriores al ejercicio en atletas entrenados. El interés estuvo puesto en determinar si los períodos de puesta a punto más largos podían mejorar los indicadores de la función inmunológica aguda de los atletas sin comprometer los beneficios inducidos por la puesta a punto sobre el rendimiento. Se puso un interés particular en los valores posteriores al ejercicio, dado que reflejan el estrés agudo inducido por el ejercicio sobre la producción de citoquinas. Si bien el monitoreo de los cambios crónicos inducidos por la ausencia del ejercicio o el reposo sobre los niveles plasmáticos de citoquinas hubiera completado más este estudio, no ha sido posible realizar estas mediciones en el diseño del estudio.

Tabla 1. Datos demográficos, antropométricos y de la actividad deportiva de los ciclistas pertenecientes a los grupos control y puesta a punto al comienzo del estudio. Los datos son medias (± DE).

METODOS

Participantes

Veinticuatro ciclistas que participaban de la Liga de Ciclismo Nacional de Irán participaron de manera voluntaria en el presente estudio. Luego de recibir información oral y escrita sobre los planes y procedimientos del estudio, los participantes dieron su consentimiento informado por escrito. El protocolo experimental fue aprobado por el Comité de Ética de la universidad local (Comité petroquímico de ética de Tabriz), y se informó a todos los participantes sobre los riesgos y propósitos del estudio antes de que dieran su consentimiento por escrito. Luego de completar 8 semanas de entrenamiento progresivo de resistencia, a los participantes se los asignó al azar a dos grupos: (el primero: de control y el segundo: de puesta a punto). La Tabla 1 muestra las características físicas y de entrenamiento de los participantes al comienzo del estudio.

Determinación de la Capacidad de Resistencia y Evaluación de VO2máx

A fin de crear un escenario realista de entrenamiento y de reducción del mismo, se entrenó plenamente a 24 ciclistas de elite bien entrenados como si se prepararan para una temporada de competencia. El estatus de entrenamiento de cada sujeto en las 8 semanas anteriores y sus historias de entrenamiento se obtuvieron mediante la utilización de cuestionarios, registros de entrenamiento y entrevistas personales. Se consideró que los participantes eran ciclistas de elite bien entrenados si habían entrenado al menos durante 3 años, 2 horas por día, 4 a 5 veces por semana. Sólo se incluyeron en el estudio a los sujetos que cumplían con estos requisitos.

Tres días antes del comienzo del período de entrenamiento de 11 semanas, cada participante realizó un test incremental de VO2máx en un cicloergómetro Monark calibrado (Monark, Sweden). Tras un período de descanso de 2 min de estar sentado en posición fija en el cicloergómetro, cada ciclista comenzó a pedalear a un ritmo inicial de trabajo de 80 W durante 2 min, seguidos de incrementos de 45 W por minuto hasta llegar a 260 W. Por lo tanto, el ritmo de trabajo se incrementó en 20 W por minuto hasta llegar a la fatiga voluntaria. Este test duró aproximadamente de 10-14 min.

Los gases espirados se recolectaron y se analizaron por medio de una espirometría de circuito abierto utilizando un sistema de análisis metabólico automatizado. Los datos se promediaron en intervalos de 20 s. El analizador de gases se calibró con una muestra de gas estándar (16.0% O2, 4.0% CO2, equilibrio N2) antes de cada test.

Medición del Rendimiento del Ciclismo

Se utilizó una prueba contra reloj simulada de 40 km (40TT) como test estándar (i.e., índice de rendimiento) al comienzo de la semana 1 y luego de las semanas 4, 8, 9 y 11 (antes y después del período de puesta a punto), con el fin de evaluar los efectos fisiológicos y sobre el rendimiento de entrenamiento y la duración del protocolo de puesta a punto. A cada ciclista se le pidió que completara la prueba con tanta rapidez como le fuera posible, sin proporcionarle información sobre la manera en la que se desempeñaba hasta la finalización del test. La descripción de este test se ha reportado en detalle con anterioridad (Kuipers et al., 1985; Rietjens et al., 2001). En pocas palabras, cada ciclista utilizó su propia bicicleta sujeta a un conjunto de rodillos de aluminio fundido con un dispositivo para simular la resistencia del viento y sujeto con una barra conectada al manubrio de la bicicleta por seguridad. La presión de aire de los neumáticos se controló antes y después de cada vuelta a fin de asegurar que se mantuviera la presión máxima. Se utilizó el mismo conjunto de rodillos para todas las 40TT y con los rodillos conectados a una computadora a fin de registrar la velocidad, la distancia y el tiempo del pedaleo. Este dispositivo fue calibrado midiendo la circunferencia de los rodillos y por lo tanto la distancia fue el producto de la circunferencia por las rpm que registró la computadora.

Programa de Ejercicio

Todos los participantes completaron un período de entrenamiento de resistencia progresivo de alta intensidad de 8 semanas. Luego del entrenamiento progresivo de 8 semanas y antes de comenzar el período de puesta a punto, a cada ciclista se le asignó al azar uno de los dos protocolos: el grupo de ciclistas de control continuó realizando el volumen de entrenamiento semanal progresivo intenso (n = 12) durante 3 semanas más. El grupo de ciclistas que realizaron el protocolo de puesta a punto procedió con una reducción del 50% en el volumen de entrenamiento con relación al volumen de entrenamiento semanal que realizó el grupo de control (n = 12) durante este período de tres semanas. El volumen de entrenamiento en este estudio se definió como una combinación entre la distancia y la frecuencia. La Tabla 2 muestra la distancia recorrida para los grupos de puesta a punto y control a lo largo del estudio.

Muestras de Sangre

Al comienzo de la semana 1 y al final de las semanas 4, 8, 9 y 1 e inmediatamente después de la 40TT se recolectaron muestras de sangre de los 24 participantes a. Las muestras de sangre venosa se extrajeron de la vena del antebrazo y se colocaron dentro de tubos con heparina de sodio refrigerados en hielo. La sangre se centrífugo a 700 rpm a 23°C durante 10 min. El plasma se separó y se almacenó a –70 °C.

Mediciones de Citoquinas Plasmática

Los niveles de TNFα, IL-1β y IL-6 se analizaron por duplicado con todos los valores expresados como promedio de las dos determinaciones, utilizando kits de ELISA validados (Quantikine; R & D Systems, Minneapolis, MN). La dosis mínima detectable (MDD) de TNFα, IL-1β y IL-6 respectivamente varió de 0.038 pg·mL-1 a 0.191 pg·mL-1, menos de 1.0 pg·mL-1 y de 0.016 a 0.110 pg·mL-1. Se realizó una curva estándar utilizando los estándares promedio proporcionados en los kits comerciales, y las concentraciones de citoquinas se fijaron a partir de las curvas estándar mediante el uso del análisis de regresión lineal. La determinación de los niveles de citoquinas se llevó a cabo mediante inmuno-ensayo para enzimas “sándwich” de dos pasos en el que las muestras y los estándares se incubaron en una placa de microtitulación de 96 cubierta con anticuerpos policlonales para el test de citoquinas como anticuerpo capturado. Luego del tiempo de incubación adecuado, se lavaron las fuentes y se agregó un segundo anticuerpo de detección conjugado con fosfatasa alcalina (alta sensibilidad a IL-6) o peroxidasa de rábano (TNFα y IL-1β). Las placas fueron incubadas y lavadas, y la cantidad de enzima ligada al anticuerpo de detección fue medida adicionando substrato cromogénico. La lectura de las placas se llevó a cabo a la longitud de onda adecuada (450 menos 570 nm para la TNFα y la IL-1β; 490 menos 650 nm para la alta sensibilidad de IL-6). La dosis mínima detectable de IL-1β, IL-6 y TNFα son característicamente menores a 1.0, 0.016 - 0.110 y 0.038 - 0.191 pg-mL-1respectivamente.

Tabla 2. Distancia recorrida en una sesión de entrenamiento.

Análisis Estadísticos

Se utilizaron valores medios y desviaciones estándar para describir las variables cuantitativas. Para determinar si existían diferencias significativas en las concentraciones plasmáticas de IL-6, IL-1β y TNFα y en los valores medios del tiempo para completar la 40TT entre los grupos de puesta a punto y control, se utilizó el análisis de varianza (ANOVA) de dos vías para medidas repetidas. Asimismo, las diferencias significativas en el rendimiento y las concentraciones de IL-6, IL-1β y TNFα entre los períodos de puesta a punto de 1 semana y 3 semanas se determinaron utilizando un análisis de varianza (ANOVA) de dos vías para medidas repetidas. Los datos presentados a lo largo del texto y en las figuras se presentan como medias ± EEM. Un nivel de p<0.05 se consideró estadísticamente significativo. Todos los datos fueron analizados utilizando el programa SPSS para Windows, versión 16.0 (SPSS Inc, Chicago, IL).

RESULTADOS

No se hallaron diferencias significativas respecto de las variables físicas, de experiencia de entrenamiento ni de VO2máx entre los participantes de los grupos control o puesta a punto (ver Tabla 1). Los 24 participantes completaron el período de entrenamiento de 11 semanas y los datos de todos los sujetos se incluyeron en los análisis. La Figura 1 muestra la comparación de los valores medios (DE) de las concentraciones plasmáticas de IL-6, IL-1β y TNFα y del tiempo de rendimiento en los grupos de control y de puesta a punto.

Se hallaron diferencias significativas en las concentraciones de IL-1β entre los dos grupos de entrenamiento (p = 0.01). Además, en el grupo que realizó la puesta a punto se observaron diferencias significativas entre las semanas uno y tres del período de puesta a punto (semanas 9 y 11 del período de entrenamiento) en puntos específicos del tiempo (p < 0.01). Los valores medios al final de la semana 8 fueron 148% mayores que los registrados el día anterior a comenzar el protocolo de entrenamiento (p<0.01). Las concentraciones de IL-1β promedio al final de las semanas 9 y 11 fueron, respectivamente, un 13% y un 44% menores que las registradas al final de la semana 8 (p 0.01 y p 0.01). Se observaron disminuciones del 36% al comparar los niveles de IL-1β al final de la semana 9 con los del final de la semana 11 en el grupo de puesta a punto (p 0.01).


Figura 1. Comparación de los valores medios (DE) de las concentraciones plasmáticas de IL-6, IL-1β y TNFα entre los grupos de control y puesta a punto inmediatamente después del 40 TT y en diversos puntos del período de entrenamiento.

Los niveles de IL-6 entre los dos grupos de entrenamiento también fueron significativamente diferentes en varios puntos del período de recopilación de datos (p < 0.05). Además se observó que en el grupo de puesta a punto hubo diferencias significativas en diversos momentos del entrenamiento (p < 0.05). Las concentraciones promedio de IL-6 al final de la semana 8 fueron 113% mayores que las del día previo a comenzar del protocolo de entrenamiento (p ≤ 0.01). Las concentraciones promedio de IL-6 en el grupo de puesta a punto al final de las semanas 9 y 11 fueron 17% y 50% menores que las registradas al final de la semana 8 (p ≤ 0.01 y p ≤ 0.01). Además, se observaron disminuciones del 41% al comparar los niveles de IL-6 al final de la semana 9 con los del final de la semana 11 en el grupo de puesta a punto (p ≤ 0.01).

Los niveles plasmáticos de TNFα entre los dos grupos de entrenamiento también mostraron diferencias significativas en diversos puntos del período de recopilación de datos (p < 0.05). En el grupo de puesta a punto los niveles plasmáticos de TNFα exhibieron diferencias significativas en diversos puntos del período de estudio (p < 0.01). Se halló que las concentraciones promedio de TNFα al final de la semana 8 fueron 91% mayores que las registradas el día previo al comienzo del protocolo de entrenamiento (p ≤ 0.01). Las concentraciones promedio de TNFα al final de la semana 9 fueron 25% menores que las del final de la semana 8, no obstante esta diferencia no alcanzó significancia estadística (p ≤ 0.054). Sin embargo, las concentraciones promedio de TNFα al final de la semana 11 fueron 19% menores que las del final de la semana 8 (p ≤ 0.01). Se observaron diferencias significativas al comparar los niveles de TNFα al final de la semana 9 con los del final de la semana 11 en el grupo de puesta a punto (p ≤0.01). Las concentraciones promedio de TNFα al final de la semana 11 fueron 19% menores que las del final de la semana 9. En la Figura 1 se muestran los datos de las citoquinas mencionados previamente.

El tiempo de rendimiento en la prueba 40TT entre los dos grupos de entrenamiento fue significativamente diferente en diversos momentos del período de estudio (p < 0.05). Además, el tiempo promedio en la 40TT al final de la semana 8 fue 2.1% menor que el registrado el día previo al comienzo del protocolo de entrenamiento (p ≤ 0.01). Los tiempos de rendimiento en la 40TT al final de las semanas 9 y 11 fueron menores que los registrados la final de la semana 8 (p ≤ 0.01 y p ≤ 0.01). Se observaron diferencias no significativas al comparar los tiempos de rendimiento en la 40TT registrados al final de la semana 9 con los registrados al final de la semana 11 en el grupo de puesta a punto (p >0.05). Los datos del rendimiento también están ilustrados en la Figura 1.

DISCUSION

El presente estudio demuestra que las elevaciones plasmáticas de varias citoquinas pro-inflamatorias después del ejercicio pueden atenuarse mediante un período de puesta a punto de tres semanas y tanto un período de puesta a punto de una como un período de puesta a punto de tres semanas, generarán mejoras de aproximadamente igual magnitud en el rendimiento de ciclismo en ciclistas de elite y en comparación con aquellos que continúan con un entrenamiento intenso. Este estudio analizó los efectos de un período de puesta a punto de 1 y 3 semanas en el que se redujo el volumen de entrenamiento (50% de disminución en el volumen de entrenamiento). El tiempo promedio registrado en la 40TT por el grupo de puesta a punto disminuyó (es decir, mejoró) de manera significativa tras períodos de 7 y 21 días de volumen de entrenamiento reducido. Los presentes hallazgos respaldan los estudios previos que han reportado que el mejor tiempo de rendimiento se mantuvo durante los períodos de puesta a punto de 10-28 días en atletas de resistencia entrenados (Houmard, 1991; Neary et al., 1992; Mujika et al., 2002).

Estos hallazgos también indican que las sesiones de entrenamiento continuo realizadas en el presente estudio pueden inducir a incrementos en las citoquinas circulantes pro-inflamatorias inmediatamente después del ejercicio, sugiriendo que el entrenamiento intenso realizado por los ciclistas en el este estudio puede haber comprometido de manera temporaria su sistema inmunológico (Ronsen et al., 2002). Estudios previos han reportado que del 10 al 30 por ciento de los atletas profesionales han mostrado signos psicológicos negativos, que son un indicio del volumen de entrenamiento incrementado durante la preparación final para los eventos competitivos (Tessetore et al., 2005). Estos síntomas han incluido cambios en el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (Nijs et al., 2005). Los presentes hallazgos respaldan la sugerencia de que durante las semanas previas a la competición, los atletas deberían reducir de manera significativa sus niveles de entrenamiento. Otros estudios también han demostrado que limitar el entrenamiento en el ciclismo a una hora por día durante cuatro días a la semana revirtió la fatiga y los síntomas de infección inducidos por el entrenamiento de resistencia prolongado (Meyer et al., 2004). En el presente estudio el grupo que realizó la puesta a punto exhibió una reducción significativa de las concentraciones plasmáticas de IL-1β, IL-6 y TNFα en comparación con el grupo control al final de la semana 11 de entrenamiento. Aunque después de una semana del programa de puesta a punto (al final de la semana 9), no hubo diferencias significativas en las concentraciones de IL-1β y TNFα entre los dos grupos. La elevación de las concentraciones de IL-1β, IL-6 y TNFα después del ejercicio en el grupo de control que continuó con un entrenamiento fuerte en la semana 11 puede deberse directamente a su mayor volumen de entrenamiento, y a que, a su vez, puede hacer que estos atletas sean más propensos a sufrir una infección (Shepley et al., 1992). Dado que las medidas sólo se realizaron inmediatamente después de las pruebas contra-reloj, es difícil atribuir cuánto pueden haber durado estas elevaciones o si a la vez resultaron en elevaciones crónicas de las concentraciones de reposo. Sin embargo, los incrementos significativos en las concentraciones de IL-1β, IL-6 y TNFα después de 8 semanas de entrenamiento de resistencia en ambos grupos y la elevación continua de estas citoquinas en las semanas 9 y 11 en el grupo de control, sugieren un mayor perfil pro-inflamatorio en estos atletas. Estudios previos también han reportado que hubo incrementos significativos en las concentraciones plasmáticas post-ejercicio de IL-1β, IL-6 y TNFα luego de un entrenamiento de resistencia prolongado (Brenner et al., 1999; Camus et al., 1997), que puede ser el indicador de una inflamación aguda. La elevación de estas citoquinas plasmáticas está relacionada a un incremento en la susceptibilidad a sufrir infecciones (Gleeson et al., 2004). Smith (2000) ha sugerido que el entrenamiento de resistencia prolongado puede inducir a un estado inflamatorio a largo plazo y también puede indicar daño muscular. Estudios previos también han señalado que las respuestas de las citoquinas al entrenamiento son similares a las respuestas de las citoquinas a las lesiones. La investigación clínica ha descubierto que las citoquinas también cumplen un rol importante en la iniciación de la fatiga en estados de enfermedad (Nishimoto et al., 2000) y en el síndrome de fatiga crónica (Arnold et al., 2002). Los atletas de elite a menudo sufren de fatiga excesiva y crónica y de infecciones en las vías respiratorias altas (IVRA) y, en consecuencia, su rendimiento en el ejercicio se ve comprometido (Metz, 2003). Tras un entrenamiento de resistencia sostenido, la elevación de las concentraciones plasmáticas de IL-1β, IL-6 y TNFα podrían ser factores en la elevación de la proteólisis muscular. Algunos estudios también han sugerido que la extravasación de endotoxinas intestinales asociadas al ejercicio también puede causar directamente un incremento en los niveles plasmáticos de IL-6, IL-1β y TNFα (Ostrowski et al., 1998). Las concentraciones elevadas de IL-6 y TNFα también pueden disminuir el metabolismo celular de la glucosa y de ese modo posiblemente también limitar el rendimiento atlético óptimo (Plomgard, 2005). Uno de los efectos importantes de la inflamación sistémica es la inducción a síntomas parecidos a enfermedades incluyendo somnolencia, debilidad y cansancio, que mediante la limitación del trabajo y el esfuerzo que un atleta puede producir también puede servir para proteger a los atletas del agotamiento y las lesiones excesivas, y de ese modo ayudar a recuperar los tejidos dañados. Por lo tanto, si los niveles elevados de citoquinas pro-inflamatorias están presentes en los atletas antes de una competencia importante podría indicar posibles efectos negativos en un rendimiento físico máximo, una mayor susceptibilidad a una infección posterior a la competencia y posiblemente un período de recuperación posterior a la competencia más lento y extenso. Los hallazgos sobre los incrementos en las elevaciones agudas de los niveles de citoquinas después del ejercicio respaldan dichas opiniones, no obstante es necesario que se realicen más estudios para determinar si un período de puesta apunto más extenso también afectará en forma prolongada los niveles de reposo plasmáticos de citoquinas en estos atletas.

CONCLUSION

Estos hallazgos indican que el entrenamiento intensivo durante 8 semanas en ciclistas de elite masculinos puede elevar de manera significativa los niveles plasmáticos post-ejercicio de varias citoquinas pro-inflamatorias, y que un período de puesta a punto de 1-3 semanas revertirá básicamente estas elevaciones mientras que al mismo tiempo mejorará el rendimiento de ciclismo. Continuar el entrenamiento más intenso durante 3 semanas más no dará como resultado una mejora en el rendimiento en el ciclismo, ni tampoco atenuará los niveles de citoquinas pro-inflamatorias en la sangre, como se observó en el grupo que realizó la puesta a punto. Si bien ambos períodos de puesta a punto, el de 1 y el de 3 semanas, mejorarán el rendimiento en el ciclismo, estos resultados resaltan la importancia de un período de puesta a punto de 3 semanas en la adecuada preparación de los atletas para la competencia, pues este período de puesta a punto reducirá los niveles de citoquinas pro-inflamatorias circulantes, posiblemente limitando de este modo las posibilidades de sufrir una infección y reduciendo potencialmente los efectos de estas citoquinas sobre la inducción de síntomas parecidos a la fatiga. Estas reducciones en las citoquinas pro-inflamatorias se pueden lograr con un período de puesta a punto de 3 semanas, sin ningún compromiso de los beneficios del rendimiento que brinda la puesta a punto. Por lo tanto, los entrenadores deberían procurar optimizar el descanso entre las sesiones de entrenamiento y aplicar períodos de puesta a punto de aproximadamente 3 semanas, antes de competencias importantes a fin de preparar de manera adecuada a los ciclistas de resistencia para un rendimiento óptimo.

Puntos Clave

  • La elevación excesiva, inducida por el ejercicio, de los niveles de citoquinas pro-inflamatorias podría, estimular la liberación de citoquinas anti-inflamatorias.
  • Las elevaciones en las citoquinas pro-inflamatorias indican que los atletas son altamente susceptibles a sufrir infecciones.
  • Los períodos de puesta a punto de 1 y 3 semanas reducirán los niveles circulantes de citoquinas pro-inflamatorias, posiblemente limitando de este modo las posibilidades de sufrir una infección y reduciendo potencialmente los efectos de estas citoquinas sobre la inducción a síntomas parecidos a la fatiga en atletas.

Referencias

1. Negin Farhangimaleki, Farzad Zehsaz and Peter M. Tiidus (2009). The Effect of Tapering Period on Plasma Pro-Inflammatory Cytokine Levels and Performance in Elite Male Cyclists. Journal of Sports Science and Medicine 8, 600-606.

Cita Original

Negin Farhangimaleki, Farzad Zehsaz and Peter M. Tiidus (2009). The Effect of Tapering Period on Plasma Pro-Inflammatory Cytokine Levels and Performance in Elite Male Cyclists. Journal of Sports Science and Medicine 8, 600-606.

Cita en Rev Entren Deport

Negin Farhangimaleki, Farzad Zehsaz y Peter M. Tiidus (2017). Efectos de un Período de Puesta a Punto sobre los Niveles Plasmáticos de Citoquinas Pro-Inflamatorias y sobre el Rendimiento de Ciclistas de Elite Masculinos. Rev Entren Deport. 31 (1).
https://g-se.com/efectos-de-un-periodo-de-puesta-a-punto-sobre-los-niveles-plasmaticos-de-citoquinas-pro-inflamatorias-y-sobre-el-rendimiento-de-ciclistas-de-elite-masculinos-2271-sa-s590e149f75a8c

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