Filosofía del Deporte

Gustavo Bueno

Artículo publicado en el journal Revista de Educación Física, Volumen 32, Número 4 del año .

Resumen

El proyecto Filosofía en español, en internet desde enero de 1996, ofrece textos, artículos, libros, reliquias y relatos de la filosofía construida y pensada en esta lengua, universal e internacional, que hablan los cientos de millones de personas que forman la hispanidad. Forma parte del Proyecto Filosofía en español, de la Fundación Gustavo Bueno cuyo objeto es el cultivo de la filosofía, entendida no como un saber autónomo que pudiese mantenerse encerrado en sí mismo o en una supuesta sabiduría históricamente recibida, sino como un saber de segundo grado, que sólo encuentra su alimento en el análisis de los saberes científicos , políticos, tecnológicos y culturales en general, saberes que se renuevan constantemente en el incesante flujo del presente. En este magno Proyecto se ha incluido el campo FILOSOFÍA del DEPORTE.

Palabras clave: filosofía, deporte

1924 José Ortega y Gasset ofrece en noviembre dos conferencias en la Residencia de Señoritas, de Madrid, rotuladas «Marta y María o trabajo y deporte». La primera, «El sentido deportivo de la vitalidad», permaneció inédita hasta su inclusión en el tomo VII de las nuevas Obras Completas (Madrid 2007, págs. 818-834); la segunda, «El Estado, la juventud y el Carnaval», creyó Ortega que había sido impresa en La Nación de Buenos Aires en diciembre de 1924, donde no figura, pero fue la base de «El origen deportivo del Estado», impreso en tres números de La Nación, en febrero de 1925. La primera y la tercera de esas entregas fueron incorporadas a El Espectador VII (datadas en diciembre de 1924). En el contexto de la «filosofía del deporte» hispana, Jose María Cagigal obtuvo autorización de José Ortega Spottorno, en 1967, para reproducir «El origen deportivo del Estado» en Citius Altius Fortius(Madrid 1967, vol. IX, págs. 259-276).

1925 Teodoro Causí Casáus, «Filosofía del deporte», Revista de Pedagogía, nº 44, Madrid, septiembre 1925.

1927 Ramón Gómez de la Serna, «Manías de los escritores. La de Ortega y Gasset».

1929 «La filosofía del deporte. (A Arturo Arango Uribe). Un grave filósofo del ultra-Rhin escribió en libros severos un estudio sobre la frivolidad. El deporte empieza a ser uno de los temas de la metafísica de occidente. Nosotros creemos que existe un espíritu deportivo, que es el único que puede calificarse como característico de nuestra época. De donde viene la noción latina de que es preciso crear con alegría. La política, la literatura, las ciencias, exigen, si quieren conservar alguna espiritualidad, un marcado estilo deportista. Pronunciar una arenga en las plazas abiertas o una oración parlamentaria, no debe ser la penosa superación de sí mismo, sino una diversión tan fina, tan ágil, tan espiritual, como el tenis o el golf.» (Silvio Villegas Jaramillo [Manizales 1902-Bogotá 1972, adalid entonces de los leopardos, grupo fascista colombiano], Ejercicios espirituales, Publicaciones de la Revista de la Universidad, Bogotá MCMXXIX, pág. 121.).

1943 «Filosofía del deporte. Los infinitamente pocos autores que hayan meditado el problema filosófico de los deportes, nos suelen decir casi todos y casi siempre: el deporte es una lucha contra el Tiempo, contra el símbolo de éste, que es el cronómetro, y contra el Espacio. En los deportes, hasta la más mínima fracción del segundo cobra una importancia casi metafísica a causa de los “records” (mundiales, nacionales, regionales, federales, de club e individuales). Al mismo tiempo, el deporte sería asimismo una lucha contra el Espacio en cuanto una de las dimensiones del Tiempo(1). (1) Citemos, como ejemplo típico de la moderna preocupación por la “filosofía del deporte”, un artículo publicado recientemente por un gran diario barcelonés: Filosofía y fisiología del Rugby, por L. Ferreras. Leemos en él, entre otras cosas, frases como éstas:

“El Rugby posee, como pocos deportes, un profundo sentido filosófico, producto de su origen y popularidad. En efecto, si desmenuzamos la íntima trama de su ser, nos encontramos que, a fin de cuentas, el Rugby es el procedimiento de llevar un objeto a través del tiempo y del espacio, en lucha que pretende arrebatarlo, utilizando la más noble de las extremidades humanas: las manos.»

«Los “Records” en el deporte. La filosofía del deporte, que todavía queda por escribir, tendrá que ocuparse, junto al problema de la victoria y de la derrota, también del problema de los “records”. Ya existen, para su estudio, unos pocos estudios previos muy significativos, como el de Dominique Braga, publicado en los artículos de “miscelánea” de una revista francesa y reproducidos varias veces en otros países, por haberse reconocido instintivamente la importancia del problema que trata. El record absoluto no existe; toda marca deportiva, hasta ahora, es teóricamente efímera.» (Francisco Oliver Brachfeld [Budapest 1908-Quito 1967], «Los aspectos espirituales en los deportes», Revista de espiritualidad, publicación trimestral dirigida por Carmelitas Descalzos, año II, nº 8, Madrid, julio-septiembre 1943, págs. 240 y 259.).

1946 «Al tratar sobre la filosofía del deporte Silvio Villegas nos conduce a regiones inconocidas, para obligarnos a considerar las más sanas y poderosas razones sobre algo que pesa sobre el hombre moderno como ritual abandono. Ni los marathones de Grecia, ni los juegos de Roma están en la feria deportiva de nuestra generación. El apogeo olímpico de las sesiones greco-romanas, desapareció, tal vez en definitiva, sobre el estante del proceso humano.» (Gustavo Vega Bustamante, reseña a la reedición de Silvio Villegas, Ejercicios espirituales –Edición de la Librería Sudamericana, Bogotá 1946–, en Universidad Católica Bolivariana, vol. 13, 1946, pág. 84.).

1953 «Circular a los miembros del Comité Olímpico Internacional, a los Comités Olímpicos Nacionales y a las Federaciones Deportivas Internacionales: […] “Muchos artículos recientemente publicados pretenden que el amateurismo deportivo no existe, que las organizaciones de aficionados deberían dejar de perder el tiempo procurando hacer respetar las reglas del aficionado y que los Juegos Olímpicos debieran quedar ampliamente abiertos a todos. Tales propósitos revelan una ignorancia total de la filosofía del deporte y del movimiento olímpico. […] Avery Brundage, presidente del Comité Olímpico Internacional”.» («Los atletas que directa o indirectamente cobran por sus actuaciones, no juegan, sino que trabajan. Los Juegos Olímpicos están, en cuanto es posible, libres de la empresa del dólar», La Vanguardia Española, Barcelona, 19 diciembre 1953, pág. 27.).

1955 «A una comisión del COE que lo visitó en el Comando, le hizo conocer su pensamiento, verdadera filosofía del deporte. De ahí su afán por difundir en las fuerzas a su mando el interés por el deporte, que define el carácter y afianza la moral.» (Verdad. Semanario de la vida ecuatoriana, vol. 2, 1955, pág. 70.).

José María Cagigal Gutiérrez (Deusto 1928-Barajas 1983)

Se traslada a Madrid en 1945 desde Logroño, donde su padre había sido Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, y, tras cursar primer curso de Derecho, ingresa en la Compañía de Jesús, en la que permanece quince años (1946-1961). Por el libro Hombres y deporte(Taurus, Madrid 1957) recibe el Premio Nacional de Literatura Deportiva. Con el apoyo de José Antonio Elola-Olaso y el patrocinio del Comité Olímpico Español, funda, junto con Miguel Piernavieja del Pozo, la revista de estudios deportivos Citius Altius Fortius (1959-1976), que se abre con su artículo: «Aporías iniciales para un concepto de deporte». En el verano de 1961, en Frankfurt, cursando Teología y a poco de ordenarse presbítero, abandona la Compañía de Jesús, y, por recomendación de su padre, entra como Secretario Técnico en la Delegación Nacional de Deportes (dirigida por José Antonio Elola-Olaso, 1956-1966), participando en la elaboración de la Ley de Educación Física, que se aprueba el 23 de diciembre de 1961 y crea el Instituto Nacional de Educación Física, INEF. En febrero de 1963 es nombrado Subdelegado Nacional de Educación Física y Deportes y en 1966 director del INEF de Madrid (que dirige hasta 1977), que inicia su primer curso académico en noviembre de 1967. En 1971 recibe el Philip Noel Baker Research Award por sus méritos como filósofo del deporte. Casado en 1965, tuvo cinco hijos. Murió en 1983 en el accidente de un avión en Barajas. «Teólogo del deporte.»

1957 José María Cagigal, Hombres y Deporte, Taurus (Colección La Veleta, 5), Madrid 1957, 374 págs. «Prólogo» (págs. 7-9) firmado: «Madrid, 5 de abril de 1957. José Mª Cagigal, S. I.» Colofón: «Esta obra se terminó de imprimir el día 11 de junio de 1957.» Indice:

Primera parte: Cap. I. Olímpicas, 13. Cap. II. Deporte, 27. Preocupaciones de hoy, 29. Filología, 33. El juego, 40. Juego y deporte, 49. El “homo ludens” y el “homo deportivus”, 55. Cap. III. El deporte en la andadura humana, 59. Desde las culturas arcaicas, 62. Un poco más en Olimpia, 72. A vuelo de pájaro sobre Roma, 89. Edad Media, 91. Nuestros días, 94. Cap. IV. ¿Materialista?, 97.

Segunda parte: Cap. I. Profesionalismo y deporte-espectáculo, 105. Nacimiento del espectáculo, 111. El profesionalismo, 113. ¿Quién es quién?, 113. ¿Narcótico para la sociedad?, 118. Sin precipitaciones ni extremismos, 122. Cap. II. ¿Unos brutos que ganan dinero?, 127. Humanos, 130. Mareas, sueldos e intereses, 133. El novel, 139. Cap. III. Los periodistas y el público, 143. Psicología de las masas, 149. El público, 155. Los periodistas, 157. Cap. IV. El árbitro, 163. Jueces del juez, 167. La conciencia psicológica, 171. El árbitro, 174. Imperdonable, 177. Fuerzas de flaqueza, 179.

Tercera parte: Cap. I. Educación y deporte, 117. Educación y vida, 192. Dos tipos psicológicos, 197. La arribada del deporte, 205. En España, 207. Cap. II. Valores educativos, 211. Las cualidades físicas, 214. Valores morales, 230. Cap. III. La Iglesia y el deporte, 249. Una antigua acusación, 251. La realidad histórica, 255. El caso de España, 262. La doctrina, 267. La mortificación cristiana y el deporte, 270. Pío XII y el deporte, 277. Cap. IV. La adolescencia y el deporte, 295. Paisaje nuevo y misterioso, 300. En los campos de deporte, 311. Elevación espiritual, 322. Cap. V. En los centros de educación,329. Escuela y familia, 331. Selección, 334. Deportes fundamentales, 339. Organización, 353. Trascendencias espirituales, 363.

«Levando anclas tras este recorrido por las aguas de la Historia, y sin perder la impresión directa del viaje, concluyamos haciéndonos eco de aquella pregunta: ¿Es materialista el deporte? No es cuestión de casuística. Existe una formulación implícita por parte de muchos detractores. […] El que sea partidario de la teoría lúdica ya citada de Groos puede inclinarse algo más a la hipótesis de un materialismo ontológico del deporte. Este puede servir, y sirve, de descanso. El hombre se fatiga y necesariamente debe seccionar su trabajo, bien con el cese de actividad, bien con la distracción o el divertimiento. La causa de la fatiga humana no radica en el espíritu, sino en la materia. El espíritu no puede cansarse. Parece que a veces éste acusa la fatiga. En realidad, los protagonistas son los mecanismos materiales necesarios para el acto espiritual humano, nunca el espíritu mismo. Por eso el deporte, bajo el aspecto de necesidad lúdica de descanso, distracción, debe reconocer la legitimidad de su paternidad material (1. Aunque sólo se redujese a este aspecto, no por eso hablaríamos de un materialismo deportivo. Había que atender también a sus medios, sus consecuencias, sus realizaciones; como ha podido verse, éstas entrañan también realidades espirituales). Pero el deporte no es sólo eso. Es también acción positiva, primaria, libérrima. Recordemos a Ortega y López-Ibor (2. Cap. II). También el ser vivo, el hombre, es capaz de preguntar. Y en este activismo, libre de utilitarismos, es el deporte la más genuina manifestación. Es integralmente humano. Si abriga en su seno gérmenes letales que pueden conducir a feroz materialismo, también enarbola enseñas de espiritualismo. La forma sustancial es el trance agonístico, de inequívoco sello anímico. Y es capaz de acompañar al hombre en la historia creando cultura.» (José María Cagigal, Hombres y Deporte, Taurus, Madrid 1959, primera parte, cap. IV:

¿Materialista?, págs. 99 y 102.

1959 «El Comité Olímpico Español patrocina esta publicación que se asoma a la luz con el título de Citius Altius Fortius y que pretende despertar nobles inquietudes intelectuales acerca de todo aquello que, más o menos directamente, se relaciona con el deporte. […] Importa, sobre todo, que la Universidad, con la amplia base humana que la caracteriza, nos informe y aleccione sobre este tema que es consustancial al hombre y que, si tiene palpitante actualidad, no deja de tener Historia que tiene, además, relación íntima con una variadísima gama de disciplinas universitarias: Filosofía, Derecho, Medicina, Arte, Sociología, Pedagogía, &c. […] Con este único fin, el Comité Olímpico Español patrocina y hace realidad la idea, surgida de un reducido grupo de intelectuales aficionados o preocupados por el deporte, de fundar una publicación de este género y con este ambicioso empeño.» (José Antonio Elola-Olaso, Presidente del Comité Olímpico Español, «Presentación»Citius Altius Fortius. Estudios deportivos, Madrid 1959, tomo I, fascículo 1, págs. 5-6.).

«La Humanidad siempre ha hecho deporte. He aquí por qué el problema del deporte es digno de estudio. Hay quien afirma que no puede ser el deporte objeto formal de ciencia. No es unum per se. Según eso, nunca lograríamos una ciencia auténtica del deporte. A lo sumo, esbozaríamos un simple capítulo de la ciencia humana. ¿Qué más nos da? Más aún: preferimos, frente al prurito de crear ciencia, abordar todo aquello que suene directamente a estudio de lo humano. Todo lo que trate del hombre es apasionante. No creemos que hablan muy persuadidos quienes afirman que “es regar fuera del tiesto” –así textualmente hemos leído– ponerse a hablar en serio de una cosa en sí alegre e intrascendente como es el deporte. Es como si vituperasen a los psicólogos y pedagogos que toman en serio el estudio del juego de los niños; o a los filósofos que aplican su berbiquí metafísico a esa propiedad tan singular en el hombre que es la risa. Hay dos realidades específicamente independientes, cada una de las cuales es motivo suficiente para atraer con pasión, y aun con obligación de conciencia, al estudio del deporte. Su realidad ontológica. Su realidad social. El deporte es algo que existe, intrínseco a la naturaleza humana, que se manifiesta, que se ha manifestado siempre donde el hombre ha existido. El deporte es una propiedad metafísica (entendiendo esta palabra en su acepción filosófica más rigorista) del hombre. […] Homo ludens titula Huizinga su gran obra del juego como elemento de la cultura. Hugo Rahner, con su Der Spielende Mensch, inicia una auténtica teología del juego, arrancando, según frase textual suya, de la última página de Huizinga. Es que, evidentemente, se pueden colocar en paridad el homo sapiens y elhomo ridens de los filósofos con el homo religiosus y el homo ludens. Todo hombre es capaz de risa, y tiene que jugar alguna vez. Propiedades metafísicas ambas, inseparables de la naturaleza y que lleva el hombre escritas en su rostro, cuya boca se ensancha para reír y cuya proporción es un salmo de armonía y ritmo que nos habla del juego eterno del equilibrio y de la estéyica; allí se recreó Dios en un ludus inefable. […] Tras demostrar la casi identidad de juego y deporte, con la única especificación agonal con respecto al segundo, aparece casi obvia aquella afirmación: el deporte es una propiedad metafísica del hombre. […] Junto al homo ludens, y como hermano menor, podríamos colocar al homo deportivus. También éste ha tenido que estampar su sello en los pergaminos de la Historia. Su mirada ingenua ha conocido todas las culturas, los viejos clanes y los modernos estados, los potlach primitivos y los decantados campeonatos modernos. Hoy es tal su presencia en la sociedad que, pasando del terreno metafísico al de la tipología psicológica, podría parangonarse con las célebres “formas de vida”, de Spranger. Junto a los hombres “teorético, económico, estético, social, político, religioso”, cabe un tipo eminentemente deportivo. Hay un modo deportivo de concebir la vida perfectamente enrolable en las formas fundamentales de legitimidad espiritual. Si en la misma ciencia, en el arte, en la filosofía, en la poesía, hasta en el derecho, es decir, en toda manifestación humana con algunos aspectos de lujo cabe reconocer un latido deportivo, todavía hay más: hoy podrían descubrirse modelos íntegros de ciencia, arte, poesía, filosofía, que aceptarían el atributo genérico de deportivas. Con respecto a la ciencia, no hace mucho señalaba Laín Entralgo que, junto al tipo de sabio-sacerdote va apareciendo el del sabio-deportivo, el hombre que contempla las ultimidades con despreocupación de penultimidad. […] Esta realidad –o incógnita, si se quiere– del “homo deportivus”, nos invita a ulterior investigación bajo tres aporías: Su entidad: ¿Qué hay dentro del ser deportivo del hombre como tal? Recio y sugestivo camino metafísico. El tipo de hombre deportivo: ¿Qué “conexión de sentido” (siguiendo a Spranger) actúa en su visión y contacto con la realidad? En qué círculo del yo podrá ser descubierto, o si supone una trascendencia de los varios círculos. Arduo problema de psicología diferencial. El hombre deportivo en la sociedad: Impacto deportivo en la actualidad. ¿Nuevas formas culturales de convivencia? Quehacer de la sociología cultural.» (José María Cagigal, «Aporías iniciales para un concepto del deporte»Citius Altius Fortius. Estudios deportivos, Madrid 1959, tomo I, fascículo 1, págs. 7-8 y 32-35.).

«Sobre la Filosofía. Dadas las innumerables definiciones de Filosofía, me parece digno de interés comenzar estas indagaciones desde una perspectiva muy ligada con la interpretación léxica y que procura deslindar campos con la máxima objetividad que permite el pertenecer a una determinada corriente filosófica. De Zaragüeta (1. J. Zaragüeta, Vocabulario filosófico, Espasa-Calpe, Madrid 1955, páginas 235-236) tomamos las siguientes afirmaciones: “De las innumerables definiciones dadas a la “Filosofía” en el curso de su Historia: 1) Se destaca como lo más saliente la que cifra su característica, no en su sentido etimológico de “amor a la sabiduría”, es decir, a toda sabiduría, sino a un “un saber generalizado y sistematizado en orden a toda la problemática de la vida humana… 2) Se llama también “filosofía”, en un sentido más caracterizado por la profundidad que por la extensión, la disciplina: 1) Que penetra en los principios y métodos (Lógica y Metodología) latentes en todo saber y todo hacer como norma de los mismos; 2) y que en sus conclusiones trasciende el mundo de las realidades positivas o aparentes a la experiencia, para llegar a las de carácter metafísico y teológico como explicación final de aquéllas. 3) También se designa con la palabra “filosofía” –aun para los modernos en general tal es su problema nuclear o por lo menos inicial– la llamada Crítica del valor de la anteriormente diseñada… 4) En un sentido menos técnico que los anteriores: 1) Se designa con la palabra “filosofía” toda doctrina generalizada sobre un asunto determinado (“La filosofía del deporte”); y aun en el lenguaje popular, una actitud de serenidad ante los problemas de la vida…”.» (José Fernández Huerta [1917-2005], «Momentos madurativos de la filosofía filosofada», Revista Española de Pedagogía, 1959, vol. 17, pág. 261.).

1965 «En pueblos de escaso desarrollo, donde los conceptos no se forman sobre bases seguras, se enseña el deporte para producir el puro desarrollo muscular y no se les da a los jóvenes deportistas de las escuelas la filosofía del deporte y su intención humana, que no es hacer hombres musculosos para que exhiban los biceps en la playa o en fotos de concurso: es, también, y sobre todo, formar mentalidad de equipo, carácter sobrio, enseñar a ganar un trofeo sin que produzca soberbia y perder un desafío sin que produzca humillación.» (Juan Bosch [1909-2001], «Crisis de la democracia de América en la República Dominicana», Panoramas, Centro de estudios y documentación sociales, México, marzo-abril 1965, nº 14, pág. 189.).

1966 «El pasado año se celebró una exposición del deporte en el arte y numerosos pintores y escultores concurrieron al certamen con obras de categoría, algunas de extraordinario mérito. Lo que no sabemos es que se hayan publicado libros en torno a la materia, escritos con cierta dignidad. Los que yo he visto no despiertan mayor interés y enfocan solamente las actividades balompédicas. No parece que por ahora la literatura de este tipo acucie el interés de las multitudes, al revés de Alemania, por ejemplo, donde las editoriales han vendido la última anualidad un millón doscientos mil ejemplares de volúmenes dedicados a asuntos deportivos. Por lo visto la obra más notable es 3 a 2 que relata la historia del campeonato mundial de fútbol. El púgil Max Schmeling y el futbolista Fritz Walter han conquistado la popularidad, no como boxeador y equipier, respectivamente, que eso es ya agua pasada, sino como redactores de páginas en torno a los deportes de su especialidad. Hermann Hess se ocupa actualmente en pergeñar un grueso tomo sobre las vicisitudes de los Juegos Olímpicos. Esta corriente en favor de tamaña manifestación vital desemboca en una pretensión sensacional: la enseñanza de una disciplina que cabe titular Historia y Filosofía del Deporte. Al hilo de estas informaciones me vino al pensamiento don José Ortega y Gasset, quien acaso haya sido el primer pensador preocupado por la cuestión. El ensayo ortegiano sobre el origen deportivo del Estado fue uno de los atisbos que inundaron de satisfacción el alma de mi generación. Son cosas lejanas, desoladas añoranzas, incitaciones huidas y nerviosas. El pensador recordaba que la actividad original del hombre es espontánea, es decir deportiva. Tal vez el maestro barruntase que en Alemania –¿dónde si no?– las Academias y Universidades elaborarían un programa racional de historias y filosofía del deporte. Choca que unas divagaciones intelectuales escritas hace casi cuarenta años cobren de repente inusitada avidez. Quizá las meditaciones de Ortega impregnen los folios de ese tratado sorprendente.» (ERO [Álvaro Ruibal, 1910-1999], «El auge del deporte», La Vanguardia Española, Barcelona, 31 marzo 1966, pág. 32.).

1968 «Para analizar el estatuto o el decreto que creó y rige al IND, yo voy a leer su primer considerando y su primer artículo, porque contienen, en muy pocas palabras, las bases de unafilosofía del deporte. El primer considerando dice: “Considerando que el desarrollo del deporte en el país debe ser estimulado y dirigido para que cumpla a plenitud su función educativa y de solidaridad social”; o sea, que la educación y el fomento de la solidaridad social son, para el Estado venezolano, los fines primordiales del deporte.» (Luis Felipe Rodríguez, El deporte en Venezuela, Dirección de Cultura, Universidad Central de Venezuela 1968, págs. 88-89.).

«Convocatorias para mañana: A las ocho. Hogar de Ávila (Carreteras, 14). Don Esteban Calle Iturrino: “Filosofía del deporte”.» (ABC, Madrid, domingo 24 noviembre 1968, pág. 65.).

1969 El filósofo judío Paul Weiss (Nueva York 1901-2002), fundador en 1950 de la Metaphysical Society of America, publica en 1969, al jubilarse como profesor de la Universidad de Yale, el libro Sport: A Philosophic Inquiry (Southern Illinois University Press, Carbondale 1969, xii+274 págs.), que toman algunos como inicio de la filosofía del deporte en inglés. Índice:

Preface, vii-ix [New Haven, Connecticut. March, 1968]

Contents, xi

1. Concern for excellence, 3

2. The attraction of athletics, 18

3. The challenge of the body, 37

4. Dedicated men, 58

5. The equipped body, 73

6. Health, 86

7. The athlete in action: speed

8. The athlete in action: endurance, strength, accuracy, coordination

9. Play, sport, and game, 132

10. The game, 152

11. The urge to win, 175

12. Amateurs and professionals, 192

13. Women athletes, 212

14. The standardization of sport, 230

15. A metaphysical excursus, 243

A selected bibliography, 253-256

Index [de materias], 257-274

En la bibliografía que ofrece Paul Weiss sólo figuran obras escritas en inglés y, como era de esperar, no aparece mencionado ningún autor español. Consta de 54 entradas (de las que diez corresponden a obras colectivas), todas unitarias, salvo en el caso del deportista y médico judío alemán Ernst Jokl (1907-1997), jefe con 23 años del primer Instituto de Medicina Deportiva, fundado en 1931 en la Universidad de Breslau, que le hace ser tenido por pionero de la medicina deportiva (quien, elegido el partido nazi democráticamente por su pueblo, tuvo por prudente emigrar a Sudáfrica, de 1933 a 1950, para, tras retornar por Alemania unos meses, radicarse en los Estados Unidos del Norte de América desde 1952), de quien se citan nueve trabajos (publicados entre 1957 y 1965). La mayor parte de las obras incorporadas a esa bibliografía fueron publicadas en los años sesenta, y sólo seis son anteriores a 1950: S. P. Lampros & N. G. Politis, The Olympic Games, 1896; John Allen Krout, Annals of American Sport, 1929; Thorstein B. Veblen, The Theory of the Leisure Class, 1931; George H. Mead, Mind, Self, and Society: From the Standpoint of a Social Behaviorist, 1934; Robert W. Henderson, Ball, Bat and Bishop, 1947; y The Dictionary of Sports dirigido por Parke Cummings, 1949.

1970 Esteban Calle Iturrino, C. de las RR. Academia Española y de la Historia [Bilbao 1892-1977], Filosofía del deporte. Sus valores éticos y estéticos, Editorial Vizcaina, Bilbao 1970, 64 págs. Dep. Legal BI: 2076-1970. 135×190 mm. «A Juan Antonio Samaranch con mi profundo afecto.» Índice:

El nombre del siglo, 11

Definición del Deporte, 19

El culto a la Belleza, 23

División tripartita de la Historia, 29

Los Juegos Olímpicos, 31

La esencia del Deporte, 39

¿Moral cristiana o pagana?, 51

Gama deportiva, 55

¿Alpinismo o montañismo?, 57

«Sin embargo, yo creo que se le podría denominar [al siglo XX], y quizá se le denomine, “Siglo del Deporte”, porque en él todo se hace ya deportivamente, el trabajo, el amor, la cirugía y hasta la poesía.» (pág. 16.) «El Deporte es juego, sí, sometido a ciertas reglas, pero dirigido inteligentemente a un fin, no sólo inmanente, sino trascendente; es el ejercicio físico desarrollado con cierto ritmo y determinado propósito, o sea, el juego ennoblecido, idealizado, y dotado de una ética y de una estética, de una moral y un arte.» (pág. 20.) «El Deporte, procurándonos salud y obligándonos a la limpieza y a la higiene, no sólo puede reportarnos placeres individuales íntimos, sino también, andando el tiempo, la paz y solidaridad armónica entre los hombres, pues es notorio que, lo que más atrae mutuamente a los seres humanos es un aspecto físico agradable, un porte decoroso y, sobre todo, ni ser, ni estar sucios.» (pág. 21.) «Mas, lo que ni Schopenhauer ni Nietzsche supieron ver es, la gradación con que se manifiesta la voluntad; que a la voluntad de dominio precede la voluntad de perfección, porque el hombre es un ser perfectible, el único ser de la naturaleza que tiene conciencia de su perfectibilidad y además de que la puede conseguir inteligentemente, y la “Voluntad de Perfección”, es la esencia del Deporte. Una vez determinado el fundamento metafísico del Deporte diremos algo, y recapitularemos también algo, de lo ya dicho sobre sus valores biológicos, éticos, estéticos; teniendo primordialmente en cuenta que, el Deporte nos hace ser optimistas, y confiar en que algún día lo que él puede tener de promesa de venturas, se haga realidad para la humanidad; que en la lucha que en el mundo mantienen, desde su creación, el bien y el mal, el Deporte puede representar, y de hecho hoy, y con esperanza para mañana, representa el bien, pero que puede ser también estéril para un futuro más o menos lejano la actividad deportiva, y hasta ser ahogada por el mal triunfante. Lo que hoy hemos llegado a ver y a conocer los hombres no nos hace ser creyentes de que la paz gozosa del Paraíso Terrenal pueda volver a reinar en nuestro Planeta.» (págs. 48-49.) «Se nos plantea ahora una cuestión relativamente grave: la moral que el Deporte nos infunde ¿es cristiana o pagana? ¿Podemos admitirla como normativa para nuestra conducta? El Deporte, cultivación de nuestras facultades físicas y que no excluye las espirituales, ¿puede ser la principal preocupación de nuestra existencia? ¿No han de procurar los hombres ante todo, y sobre todo, atender al cuidado de sus almas? La educación religiosa, ¿no debe preceder a la educación física? […] Podemos temer al Deporte como espectáculo pero no como actividad beneficiosa para la salud de nuestro cuerpo y de nuestra alma.» (Esteban Calle Iturrino, Filosofía del deporte, Bilbao 1970, págs. 51 y 54.).

«Siguiendo el plan que nos hemos trazado de informar a nuestros lectores sobre las actividades de las Cátedras del Deporte que ahora están en su apogeo en todas las universidades de España, hemos de subrayar, una vez más, que las conferencias se desarrollan a nivel universitario y tienen un eminente carácter de estudio y divulgación. También es importante insistir en que no están dirigidas exclusivamente a los estudiantes, sino a todas las personas interesadas en los temas, y que la asistencia es libre y gratuita. La intención de la Junta Nacional de Educación Física al convocarlas, y de la Delegación Nacional de E. F. y Deportes al hacer posible su puesta en marcha, no es otra que extender la educación física y el deporte como un bien cultural, hasta los últimos ámbitos del país, por entender que el deporte ha producido un impacto en la sociedad como auténtico fenómeno de interés colectivo que es preciso analizar, y en su caso, encauzar. En este sentido, parece lógico que la Universidad –base de las inquietudes y quehaceres socio-culturales de un país– incorpore a sus preocupaciones las derivadas de la educación física y el deporte. Las materias que el deporte ofrece y que se prestan a ser tratadas desde el ángulo científico, histórico y cultural, son numerosísimas. He aquí una relación que nos facilita la Junta Nacional para general conocimiento: Historia y deporte, deporte y sociedad, medicina y deporte, la paz y el deporte, la personalidad en el deporte, psicología del fenómeno deportivo, biología y deporte, biomecánica del deporte y su utilización social, el psicodrama deportivo, la dinámica del grupo en los juegos deportivos, biotipología deportiva, psicoanálisis de la actuación deportiva, el derecho y el deporte, la estadística deportiva, las posibilidades humanas en la marcha deportiva, los Campeonatos vistos a través del deporte, el espectador y el deporte, morfología, deporte y vida social, la caracteriología en el deporte, educatividad y deporte: sus condicionamientos ante la competición, hábitos, deporte y relaciones humanas, deporte y descanso, deporte y sueño: posible estudio correlacionado, el crecimiento y el deporte, medida del deporte en relación a la edad, la evolución de la personalidad a través del deporte, el deporte y los estados afectivos, deporte y reeducación, los subnormales y la actividad física como medio de incorporación social, las ciencias humanas en su aplicación a los problemas de la educación física y el deporte, los clubs universitarios y el deporte, incorporación social de los inadaptados a través del deporte, filosofía y deporte, el deporte como medio de integración humana.» (S. Vila, «Taras de la Universidad. Temas que desarrollan las Cátedras del Deporte», La Vanguardia Española, Barcelona, 7 marzo 1970, pág. 50.).

1971 «Por ejemplo, cuando un técnico del deporte alude a la “filosofía del deporte” utiliza dicho concepto para abarcar el cúmulo de ideas que explican el conocimiento que se tiene y el modo de reflexionar sobre esta importante actividad en la vida de un sector particular de la población.» (Rafael Marcano Blanco, «Apuntes sobre los fundamentos filosóficos de la educación de adultos», Educación, Departamento de Instrucción Pública del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, 1971, nº 32, pág. 50.).

«El fútbol puede ser concebido como un espectáculo en que cada persona paga su entrada y tiene a cambio el derecho a presenciar una exhibición habilidosa. En este caso el jugador tiene la obligación de satisfacer esa exigencia con independencia del resultado. Se convierte en algo así como un artista de circo. La otra forma de concebir el fútbol es entenderlo como un encuentro donde dos adversarios luchan para obtener el triunfo respetando ciertas reglas preestablecidas. […] Los reacios al cambio, a pesar de jugar con las palabras, han llegado implícitamente a negar lo positivo del valor anímico y físico del jugador, que fue la característica esencial innovadora de “Estudiantes de La Plata”. Para ello han intentado crear toda una filosofía del deporte según la cual no debe existir la “lucha” en un partido de fútbol. Como consecuencia construyeron la imagen del signo contrario, es decir, el “fútbol-espectáculo”, en donde no interesa el resultado. Allí carece de vigencia el espíritu de lucha y por lo tanto lo hecho por “Estudiantes de La Plata” no tiene valor.» (Enrique José Blanco,Fútbol y conciencia nacional, Taller Gráfico Defensa, Buenos Aires 1971, págs. 53-54.).

1972 El 28 de diciembre de 1972 se constituye en Boston la Philosophic Society for the Study of Sport, por iniciativa de Warren P. Fraleigh (autor en 1970 de «Theory and Design of Philosophic Research in Physical Education»), quien consideraba que el cuerpo humano constituía una categoría importante para el pensamiento teológico, puesto que en la teología cristiana «el cuerpo humano es lo que distingue al hombre de Dios», &c. En octubre de 2001 adopta el nombre de International Association for the Philosophy of Sport.

1973 «Comenzó el III Congreso Internacional de Psicología del Deporte. […] En la presidencia figuraban también el rector magnífico de la Universidad Complutense de Madrid, doctor Muñoz Alonso; el presidente de la Sociedad Internacional de Psicología en el Deporte, doctor Antonelli; el secretario nacional de Educación Física y Deportes, señor Navarro; el miembro del Comité Ejecutivo del C. O. I. señor Samaranch y otras personalidades. […] Después el señor Cagigal, presidente del Comité Organizador del Congreso, dio lectura de un resumen de su ponencia “Psicología del deporte, ¿psicología de qué?”. El doctor Muñoz Alonso dio una breve lección de la filosofía del deporte, y cerró el acto el delegado nacional, declarando inaugurado el Congreso.» (ABC, Madrid, martes 26 junio 1973, pág. 86.).

«—Señor Castejón, ¿qué sentido quieren dar ustedes al Club Valdeláguila? —El Club Valdeláguila intenta ser una respuesta a algunas de las necesidades de la nueva sociedad española, que se está constituyendo ante nuestros ojos. —En concreto, ¿qué intentan hacer? —Hacer posible la práctica del deporte para todos, libres de los agobios de la gran ciudad, proporcionando a través del deporte el recreo de cada uno de los miembros de la familia. —¿Cuáles son sus aspiraciones deportivas? —Nuestro ideal es conseguir que si somos tres mil socios, todos practiquemos algún deporte, cualquiera que sea el nivel técnico del que lo practique. Queremos un club de practicantes del deporte, no de espectadores; así puede ver usted que los graderíos prácticamente no existen. —Pero ¿la élite deportiva y la vida social del Club no les interesa? —Si; la élite no la olvidamos, pero no queremos sea algo forjado artificialmente; debe ser una consecuencia lógica del número de practicantes y de nuestras escuelas de deportes. […] Para nosotros, el deporte tiene una función formadora de una sana convivencia social. Sólo obtiene su sentido profundo si está integrado en una vida social sana. En nuestras múltiples cafeterías, salones, comedores, bares, &c., &c., se aspira a conseguir ese ambiente sencillo y sano del practicante del deporte. —En este Club, ¿se están aplicando sus ideas sobre el “Deporte para todos”, que el Consejo de Europa ha adoptado? —En realidad, el Consejo de Europa viene desarrollando a través de grupos de trabajo internacionales y nacionales mis ideas sobre la racionalización de la política deportiva a nivel nacional y continental. Nosotros, en Valdeláguila, intentamos que esa filosofía del “Deporte para todos”se convierta en una realidad a nivel de club, pero como usted comprenderá perfectamente, esto es un proceso largo que supone conseguir la creación de un espíritu auténticamente deportivo.» (Eliseo Bermudo-Soriano entrevista a Benito Castejón Paz, «Valdeláguila, sitio ideal para las familias aficionadas al deporte y la naturaleza», Hoja del Lunes, Madrid, 10 diciembre 1973, pág. 4.).

Robert G. Osterhoudt (profesor de educación física en la Universidad de Minesota) compila el libro The philosophy of sport. A collection of original essays, Charles C. Thomas Publisher, Springfield, Illinois 1973, 359 págs., con el siguiente contenido:

«The ontological status of sport: Weiss, P. Records and the man. Schacht, R. L. On Weiss on records, athletic activity, and the athlete. Fraleigh, W. P. On Weiss on records and on the significance of athletic records. Stone, R. E. Assumptions about the nature of movement. Suits, B. The elements of sport. Kretchmar, S. Ontological possibilities: sport as play. Morgan, W. An existential phenomenological analysis of sport as a religious experience. Fraleigh, W. P. The moving "I." Fraleigh, W. P. Some meanings of the human experience of freedom and necessity in sport. Keenan, F. W. The concept of doing.--The ethical status of sport: Keating, J. W. The ethics of competition and its relation to some moral problems in ahtletics. Sadler, W. A., Jr. A contextual approach to an understanding of competition: a response to Keating's philosophy of athletics. Osterhoudt, R. G. On Keating on the competitive motif in athletics and playful activity. Suits, B. The grasshopper: a thesis concerning the moral idea of man. Broekhoff, J. Sport and ethics in the context of culture. Zeigler, E. F. The pragmatic (experimentalistic) ethic as it relates to sport and physical education. Roberts, T. J. and Galasso, P. J. The fiction of morally indifferent acts in sport. Osterhoudt, R. G. The Kantian ethic as a principle of moral conduct in sport and athletics. Thomas, C. E. Do you "wanna" bet: an examination of player betting and the integrity of the sporting event.--The aesthetic status of sport: Kuntz, P. G. The aesthetics of sport. Keenan, F. W. The athletic contest as a "tragic" form of art. Osterhoudt, R. G. An Hegelian interpretation of art, sport, and athletics.»

1974 Comienza a publicarse, en los Estados Unidos del Norte de América, Journal of the Philosophy of Sport (ISSN 0094-8705, cuatrimestral, factor de impacto en 2012: 0.324), inicialmente bajo los auspicios de la Philosophic Society for the Study of Sport, y más adelante The Official Journal for the International Association for the Philosophy of Sport. Así comienza la presentación del primer número, septiembre de 1974, firmada por Robert G. Osterhoudt:

«Introduction. The philosophy of sport has developed in recent years toward a progressively greater association with philosophy proper. This development has served to significantly enhance our refined understanding of, and sensitivity for sport. Moreover, it is only under the influence of such development that the philosophy of sport may be plausibly expected to develop full blown and to take its rightful place beside the other so-termed departmental philosophies.

Perhaps the most significant event in this development (indeed, the one which represent its provisional culmination) has been the establishment of the Philosophic Society for the Study of Sport in Boston on December 28, 1972. Though boasting a rather small membership, the Society is active in North America, Europe, and Japan, and interest in it among both philosophers and sport theorists is rapidly expanding. It is the intent of the Society to promote and to engage in a scholarly, philosophic study of sport, and to provide as well an ongoing channel of communication for those undertaking such a study.

The principal vision and impetus for the creetion of the Society was provided by Warren P. Fraleigh (State University College at Brock-Port, New York), who together with his Steering Committee composed of P. J. Galasso (University of Windsor), Ellen W. Gerber (University of Massachusetts), James W. Keating (George Williams College), Seymour Kleinman (Ohio State University), Hans Lenk (Karlsruhe University), Robert G. Osterhoudt (University of Minnesota), Paul Weiss (Catholic University of America), and Richard M. Zaner (State University of New York at Stony Brook) laid its groundwork.».

«Finalmente, los teólogos deberían hacerse a la idea de que sus reflexiones y afirmaciones sobre cuestiones deportivas no son posibles tanto desde arriba, es decir desde un campo dogmático ya dado, cuanto desde abajo, o sea partiendo de los empeños prácticos del deportista y de las federaciones y de los planteamientos filosóficos del estilo de los que se recogen en el apartado Filosofía y Deporte de este volumen y que en parte hemos citado nosotros en nuestro artículo. Lo que H. Lenk decía –“de una filosofía del deporte existen, a lo más, rudimentos”– vale también aplicado a una “teología del deporte”. La cuestión planteada al principio, de si ella era posible y como, puede ahora, al final de nuestro informe, responderse mejor, y por cierto en un sentido positivo.» (Georg Söll, Rüdiger Schloz y Hans Wissmann, «Teología y deporte», Citius Altius Fortius, vol. XVI, 1974, pág. 39.).

«Pero ocurre que tampoco esta “actualizada” filosofía del deporte se ajusta a su realidad actual. Como que el deporte, sea profesional, sea amateur, no se distingue como separado de aquellas grandes tensiones, sino, por el contrario, es una más dentro de ellas.» (Dante Panzeri [Las Varillas 1921-Buenos Aires 1978], Burguesía y gangsterismo en el deporte,Ediciones Líbera, Buenos Aires 1974, pág. 396.).

1975 «Para emprender un estudio general habría que inspeccionar a la altura de la filosofía o, a lo sumo, de antropología cultural, puesto que ya la macro-sociología nos situaría en un nivel de estudio en el que se aglomeran multitud de datos, excesivos para un análisis metodológico y para una interpretación y teoría coherentes. Se impone ya, desde luego, como punto de partida ordenador para futuras investigaciones y planteamientos un abordaje de teoría filosófica al hecho humano, social e histórico-contemporáneo del deporte. La empresa, aunque ardua, es necesaria. Así reflexiona, por ejemplo hans lenk: «Las observaciones precedentes sobre las actuales interpretaciones filosófico-sociales del deporte demuestran hasta qué punto son necesarios un análisis y una interpretación filosófica del fenómeno deporte, cada vez más importante en volumen y en influencia social. Hasta ahora no existe una filosofía sistemática del deporte y del rendimiento. Las pocas monografías de Weiss y Slusher se ciñen fundamentalmente a hacer descripciones fenomenológicas de la conducta deportiva sin entrar en interpretaciones macro-sociológicas o filosóficas. Son una muestra del carácter de tanteo, de poca integración sistemática, de los estudios para una filosofía del deporte.En cambio, una filosofía del deporte de impronta más amplia y sistemática tendría que combinar las interpretaciones filosóficas individuales con las sociales. Como toda teoría global de un fenómeno social complejo, no podría ser simplista sino que habría de abarcar e integrar hipótesis generales en una interrelación compleja y lógica» (130. lenk, h.: “Werte-Ziele-Wirklichkeit der modernen Olympischen Spiele”, 2ª ed., Schorndorf, 1972.).».

«Hay algunos autores, incluso de alta significación en la filosofía del deporte, como michel bouet, que abogan por un entendimiento del deporte ajeno al juego (23. bouet, m. “Jeu et sport”, en: L'Homme Sain, enero de 1963.) (24. bouet, m. “Signes et symboles dans l'activité physico-sportive comme lieu de communications humaines”, conferencia pronunciada en el III Congreso Internacional de Psicología del Deporte, Madrid 1973). No voy a entrar aquí en polémica frente a la tesis de mi admirado amigo Bouet, que, a pesar de los amplios argumentos aducidos, encuentro un tanto forzada y apriorística en su referencia a la diversificación entre juego y deporte. Esa posible polémica, sin duda excitante, será objeto de estudio monográfico que no renuncio a hacer. Baste aquí una breve reflexión.» (José María Cagigal [1928-1983], El deporte en la sociedad actual, Editorial Prensa Española, Madrid 1975, págs. 45 y 62, 148 y 153.).

1976 «Aplique su criterio, desarrollando cada una de las siguientes proposiciones: a) Su opinión subjetiva sobre el tabaco y el alcohol. b) El saber universal que se tiene, acerca de los efectos de las drogas en el organismo. c) Posibilidades de una filosofía del deporte. d) Posibilidades de una filosofía del matrimonio. e) La muerte, como materia de un saber inmanente.» (José Manuel Villalpando, Manual moderno de lógica, Editorial Porrúa, México 1976, pág. 16.).

1977 «La dimisión de José María Cagigal como director del Instituto Nacional de Educación Física y Deportes parece que va a traer cola porque eran muchas las tensiones que desde hace tiempo existían entre el INEF y la entonces Delegación Nacional de Educación Física y Deportes (hoy Consejo Superior de Deporte) aunque el titular fuese el mismo de ahora, Benito Castejón. […] El resultado es que Cagigal se va, aunque seguirá trabajando en la filosofía del deporte, aspecto que también es necesario para su salud.» (Antonio G. Rimada, «El mundo del deporte. De risa, lo de la mano dura», Mediterráneo, Castellón, 12 de octubre de 1977, pág. 15.).

1978 «Sobre todo lo expuesto abundó Enrique Beltrán en su exposición sobre “Filosofía del deporte” desarrollando los importantes capítulos: “Problemática de las instalaciones: Profesionalismo”, “El deporte en la vida” y “El deporte actividad libre”, denunciando asimismo, las escasas condiciones de las instalaciones deportivas del Estadio Castalia y el rigor para el uso abierto de otras instalaciones en Castellón.» («El deporte como alternativa al ocio de nuestros hijos. Animado debate en la asamblea coloquio celebrada ayer»,Mediterráneo, Castellón, 26 de noviembre de 1978, pág. 14.).

1979 «Quizá, por eso, quiso [José Gil Fortoul, 1861-1943] compendiar sus conocimientos de esgrima en un libro al igual que lo había hecho con sus ideas filosóficas y jurídicas. Sus palabras el 24 de diciembre de 1917 contienen lo que podría llamarse el resumen de una filosofía del deporte: “El hombre de sport no tiene otoño, vive siempre en primavera, todo campo deportivo es una liberal escuela de energía y de compañerismo; todo joven está obligado a practicar algún deporte para alcanzar y conservar la salud de la cual dependerá luego la de la familia y la de la raza; no hay hombre libre ni pueblo grande con brazo débil y cerebro tímido y corazón cobarde”.» (Tomás Polanco Alcántara [1927-2002], Gil Fortoul, una luz en la sombra, Arte, Caracas 1979, pág. 47.).

«Ya los letreros repartidos por todo el amplio recinto del Gymnasium proclamaban la filosofía del deporte en C5A: TODO VENCEDOR PUEDE SER VENCIDO. TODO VENCIDO PUEDE SER VENCEDOR. COMPITE SIEMPRE CON DENUEDO.» (Ángel María de Lera, El hombre que volvió del paraíso. Novela, Planeta, Barcelona 1979, pág. 129.).

«De esta gestión de Francesc de S. Gibert, periodista barcelonés, que además tiene la carrera del magisterio, se unieron otros barceloneses de buena voluntad, como Joan Trigo, Pere Vergès y otros muchos hombres del C. N. Barcelona, surgieron muchas iniciativas impulsadas desde el Ayuntamiento de Barcelona y del propio Natació Barcelona, como las “colònies d'estiu”, crear entre los barceloneses una nueva filosofía del deporte, considerándolo como una importante faceta de la cultura porque es todo un abanico de experiencias para la juventud a la que se le otorgaba una importante orientación cívica.» (Vicente Esquiroz, «Deportes. La 'Escola Garcí', vencedora de los 'I Campionats Escolar de Natació'», Hoja del Lunes, Barcelona, 2 julio 1979, pág. 32.).

1980 Amós García Pérez, Filosofía del deporte (compendio). Para la Paz y la amistad entre todos los pueblos del mundo, ISBN 84-300-2420-4 [autor editor], abril 1980, 28 págs.

1982 Amós García Pérez, Filosofía del deporte (introducción). Para la Paz y la amistad entre todos los pueblos del mundo, ISBN 84-300-6550-4 [autor editor], febrero 1982, 102 págs.

«A continuación, cerró el acto el Director Provincial de Cultura, don José Antonio Suárez de Puga, el cual, en una larga intervención, disertó sobre los orígenes latinos de la palabra deporte y la filosofía del deporte, manifestando que “el deporte es un elemento de liberación de hábitos masivos en la sociedad de masas”, destacando a continuación los valores culturales y pedagógicos del deporte; después de señalar que se debe propiciar la generosidad en el deporte, concluyó su intervención felicitando a los galardonados en este acto que presidía por primera vez, y que puede ser la última, dijo, porque las competencias deportivas van a ser transferidas próximamente a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.» («Se entregaron los premios a los mejores deportistas provinciales»,Flores y Abejas, Guadalajara, 1 julio 1982, pág. 9.).

1983 «Cuyás cree que los Juegos de 1992 vendrán a España. El nuevo rector del deporte español y presidente de su Comité Olímpico, Román Cuyas, manifestó a la agencia Efe que la candidatura de Barcelona para los Juegos de 1992 […]. Es la idea de Cuyás, quien añade al respecto: “Implantar el deporte en una sociedad y pasar de una contemplativa a otra activa requiere enormes fondos. De este proyecto podremos extraer los atletas de Barcelona 92. Pero yo diría que lo más importante sería conseguir centenares de millares o millones de españoles deportistas practicantes, sintiendo la filosofía del deporte, que va mucho más allá de las competiciones”.» (ABC, Madrid, jueves 20 enero 1983, pág. 57.).

«El Accidente de Barajas. José María Cagigal, una figura que desaparece para el deporte español. En el DC-9 siniestrado… Cagigal, un profesor de Filosofía del Deporte. Nuestro crítico deportivo Gilera escribe sobre Cagigal las siguientes líneas: «José María Cagigal “es el hombre que con más altura ha tratado en España la educación física y el deporte, si prescindimos del valor histórico de los pioneros sobre el tema, que fueron los profesores de la Escuela de Educación Física de Toledo, bajo la dirección del general Villalba, labor que continuaría tantos años después su hijo, que sería también general. En uno de los libros escritos por Cagigal, El deporte en la sociedad actual, que tuvo la gentileza de enviarme con una dedicatoria cariñosa, y al que puso el prólogo Ricardo de la Cierva, hay un párrafo que refleja el espírtu y la obra del autor: “El drama actual del deporte es que los estudios serios que sobre él se hacen no son conocidos, no ya por la masa de aficionados, sino por la gran mayoría de informadores, ni siquiera por los dirigentes deportivos ni políticos responsables. Aquí la ignorancia no se queda en la masa, sino que invade esferas de altos responsables.” Otro de sus libros, Deporte y agresión, editado por Planeta, está vigente y lo estará, “desgraciadamente”, al contemplar la violencia que se emplea en el juego, en las competiciones, en general. Cagigal consideraba que la agresión humana se halla en el centro del comportamiento del hombre que participa en el deporte. La agresividad se vislumbra en el protagonista del deporte y en el suceso del “deporte-espectáculo”, donde “tanto en el grito de ánimo como en el insulto o gesto conminatorio se manifiestan netos patrones de agresividad social”. El prologuista de este tratado de Cagigal fue el eminente doctor Rof Carballo, que había escrito dos libros, Violencia y ternura y Violencia y sociedad, que Cagigal interpretó bien y aplicó al serial proyectado sin limitación, con el título de El deporte en la sociedad contemporánea. Cagigal diferenciaba exactamente él deporte “praxis”, es decir, el primer deporte, que, originado en un simple juego de esfuerzo físico, ha ido alcanzando relevancia higiénica, biológica, educativa, humanística, sociodinámica, de lo que hoy marcha con creciente vigor, ensanchando áreas de influyencia y constituyendo estructuras, qué es el deporte-espectáculo. En este libro recogía también Cagigal para su pedagogía lo que “sobre la agresión: el pretendido mal” había escrito el profesor Konrad Lorenz, premio Nobel de Medicina 1973. Gilera.» (ABC, Madrid, jueves 8 diciembre 1983, pág. 30.).

«José María Cagigal, el filósofo del deporte. José María Cagigal, el especialista español en teoría y filosofía del deporte más reconocido internacionalmente, presidente de la Asociación Internacional de Escuelas Superiores de Educación Física, se encuentra entre las víctimas del avión de Iberia siniestrado en la mañana de ayer en el aeropuerto de Barajas. Cagigal viajaba a Roma para asistir al Congreso Internacional de Enseñanza del Juego Deportivo. José María Cagigal nació en Bilbao en 1928, estaba casado y tenía cuatro hijos. Era licenciado en Filosofía y Letras y diplomado en Psicología Clínica. Actualmente era profesor de Teoría de la Educación Física en el Instituto Nacional de Educación Física (INEF), del que fue fundador y director hasta 1977. Había recibido el Premio Noel Baker, de la Unesco y desempeñada diversos cargos en organismos deportivos internacionales. Entre las obras de Cagigal dedicadas al deporte destacan Hombres y deporte; Deporte, pedagogía y Humanismo; Deporte, pulso de nuestro tiempo; El Deporte en la sociedad actual; Deporte y agresión; Deporte espectáculo y acción; ¡Oh deporte!; Anatomía de un gigante y Cultura intelectual y cultura física. La víspera del accidente, Cagigal comentó con su esposa el deseo que tenía de abandonar los cargos internacionales que desempeñaba, “porque estaba cansado de viajar”.» (El País, Madrid, 8 diciembre 1983.).

1985 «Todo esto y más, lo está empezando a planear el Movimiento Español del Deporte Popular, un organismo nacido en Italia y presidido por Franco Lupatelli. Aquí en España se ha nombrado una comisión gestora, que preside Benito Castejón, ex presidente del Consejo Superior de Deportes y personaje suficientemente conocido a todos los niveles. […] —¿En qué consiste el Movimiento Español del Deporte Popular? —Es una Asociación que se crea inspirada en un movimiento europeo que nace en Italia y se extiende por otros muchos países. […] Ese postulado que nosotros defendemos de que el deporte es una iniciativa espontánea en la sociedad tiene que ser una realidad. Por tanto no puede haber conflicto y sí colaboración. —No debe, pero puede… —Puede haberlo si realmente la Administración fuera intervencionista y defendiera la tesis de que el deporte es patrimonio y competencia exclusiva de la Administración. En ese caso sí habría enfrentamiento. O sea, si realmente se llevase nuestro deporte en el sentido en que se lleva, por ejemplo, en los países del Este habría conflicto. Porque sería el intento de sustituir esta iniciativa de la sociedad por una iniciativa de la Administración. —¿Primeros pasos? —Lo primero que tenemos que hacer, y en ello estamos, es constituirnos como agrupación, y es precisamente el CSD quien tiene que darnos el refrendo. Y a renglón seguido, todos nuestros proyectos van encaminados a cambiar esa mentalidad en los ciudadanos, cooperando, colaborando y ayudando con iniciativas, seminarios, convocatoria de premios, etcétera. Pero que quede bien claro que nuestros contactos con CSD, Autonomías, Ayuntamientos, etcétera, no será, como muchos pueden pensar, para recibir subvenciones. En absoluto. No se trata de eso. Se trata de defender una filosofía del deporte. Porque, ahora que estoy fuera del deporte como dirigente, puedo decir que, en mi modo de ver, la responsable de que el deporte español no funcione no ha sido la Administración… —Parte de culpa sí que tiene… —Claro. Tiene una parte. La hemos tenido unos y otros. Pero la auténtica responsabilidad es de la mentalidad que el ciudadano tiene hacia el deporte.» («En marcha el Movimiento Español del Deporte Popular», La hoja del lunes semanal, Madrid, 26 mayo 1985, pág. 41.).

1987 «La filosofía del deporte en Karl Jaspers», en Homero Altesor, Fenomenología del Deporte, Indice, Montevideo 1987, págs. 9-16.

1990 Antena 3 TV emite en España, el domingo 18 de marzo de 1990, de 23:10 a 24:00, el programa Carandelario, dirigido y presentado por Luis Carandell, con el tema “La filosofía del deporte”, en el que intervienen Loles Vives, periodista y ex campeona de España de atletismo, Ferrán Mascarell, Pep Subirós y Ludovico Drobnic.

1994 «Coslada. IU encarece el deporte y la cultura hasta un 40 por 100. […] Para los concejales socialistas, “estas subidas son contrarias al deseo de acercar al pueblo las actividades culturales y deportivas”, lo cual es considerado por el PSOE “totalmente contradictorio con la filosofía del deporte popular”.» (ABC, Madrid, 27 octubre 1994, pág. 79.

«Estas consideraciones me han llevado de la mano a otras como son las que generosamente se llaman filosóficas. Mucho ha trivializado la lengua moderna el valor clásico de la palabra; hoy vale para todo: desde los motivos que guían al vendedor de un detergente hasta al gran atleta griego que, olvidándose de sus saltos con pértiga, escribió “La filosofía del deporte”.» (Manuel Alvar, «Sobre teoría y deporte», ABC, Madrid, miércoles 2 de noviembre de 1994.

1995 «E) Por último, otra pequeña revolución nos parece, ha tenido lugar en el terreno filosófico de la actividad física, en donde se ha pasado del rechazo a la aceptación e incluso al auge; la creación de una Sociedad Internacional de Filosofía del deporte, su revista Journal of the Philosophy of Sport, la organización de congresos internacionales de filosofía del deporte por el Comité Olímpico lnternacional, el celebrado en Marzo de 1992 en Barcelona, con gran éxito de participación, demuestra –sugiero– la captación de la evidencia de que en la ciencia, también en la ciencia del deporte, no hacemos nada sin la filosofía.» (Juan Rodríguez López, Deporte y ciencia. Teoría de la actividad física, INDE publicaciones, Barcelona 1995, 2ª ed. 1998, pág. 140.).

Benjamín Rivaya García, «Filosofía, deporte y franquismo»El Basilisco, 1995, 19:67-76 (I. Introducción. II. La línea falangista. II.1. Guerra civil, Falange y deporte. II.2. Los fundadores del nacionalsindicalismo y el deporte. II.3. El influjo orteguiano: Ortega y el deporte. II.4. El influjo alemán: Nacionalsocialismo y deporte. II.5. La legislación deportiva de la posguerra. III. La línea católica. III.1. Plenitud, de Lilí Alvarez. III.2. Pío XII y el deporte. IV. La crítica a las teorías franquistas del deporte. V. Conclusión.)

1998 «Somos la nueva filosofía del deporte» (La Vanguardia, Barcelona, domingo 15 marzo 1998, pág. 40.).

2001 «Lo peor de los acontecimientos deportivos descansa siempre en sus alrededores, en el batiburrillo-tostón de imágenes y narraciones paralelas que nacen cuando las luces de los estadios se han apagado. […] La información deportiva, hay que ser claros, tiene su corazón en el directo. […] El deporte es el espectáculo de la inmediatez; por eso su atractivo visual es extraordinario y aglutina a públicos inverosímiles. […] Pero el deporte más allá del directo es papel en manos bisoñas. La filosofía del deporte nada aporta.» (Javier Alonso Sandoica [presbítero], «El deporte, más allá del directo», Alfa y Omega, 31 mayo 2001, pág. 31.).

2009 Juan Miguel Valdera Gil, «La Cultura Física en la URSS»El Catoblepas, abril 2009, 86:1. “Se propone una interpretación del fenómeno deportivo en la antigua Unión Soviética tomando como punto de partida la distinción de Gustavo Bueno entre cultura subjetual y objetual.”.

2013 En abril aparece el número 1 de Fair Play. Revista de Filosofía, Ética y Derecho del Deporte, publicada por la Universidad Pompeu Fabra y dirigida por José Luis Pérez Triviño (Cádiz 1965), profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Pompeu Fabra. En el mes de noviembre se constituye la Asociación Latina de Filosofía del Deporte (dominio de internet: alfid.org, registrado el 25 de noviembre de 2013, por ALFID, Universidad Pompeu Fabra, Barcelona) y la Asociación Española de Filosofía del Deporte (dominio de internet: aefd.net, registrado el 7 de diciembre de 2013, por José Luis Pérez Triviño, Tarrasa, España).

«En el número de 2010 del Journal of Philosophy of Sport se hacía un repaso de la situación de la filosofía del deporte en el mundo. No había ninguna referencia a España mientras sí que la había a la filosofía del deporte desarrollada en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Corea, países nórdicos, eslavos, &c. donde hay ya una comunidad de discusión asentada así como revistas científicas especializadas y departamentos universitarios muy activos. Es solo un indicio de la situación de esta disciplina en nuestro contexto actual. Aunque si quisiéramos consolarnos ramplonamente también podríamos ver que la situación es similar en otro muchos países. El problema principal de filosofía del deporte en España estriba en la falta de tradición histórica, lo cual conduce a que no haya investigadores o grupos dedicados a este ámbito. Hay departamentos de sociología del deporte, de derecho deportivo, gestión económica de entes deportivos o de medicina deportiva, pero no de filosofía del deporte. La carencia de departamentos universitarios ya sea en Facultades de Humanidades, Derecho, o Educación Física provoca así mismo que sea difícil empujar a jóvenes a investigar en este promisorio y inexplorado dominio. Basta con examinar no ya los periódicos deportivos, sino los de información general para percatarse de los numerosos problemas éticos y filosóficos alrededor del deporte y que despiertan la atención de la ciudadanía y que merecen ser objeto de atención e investigación seria y profunda. No obstante, no se puede afirmar contundentemente que no haya habido interés por la filosofía del deporte en el pasado. Varios autores han incursionado incidentalmente sobre cuestiones filosóficas que emergen del deporte. Quizá el primer autor en el que caben encontrar escritos filosóficos sobre el deporte sea Ortega y Gasset. Pero probablemente el autor que hizo una reflexión más profunda sobre el deporte en España durante los años sesenta y setenta del siglo XX fue José María Cagigal.» (José Luis Pérez Triviño, «La filosofía del deporte: un panorama general», Fair Play. Revista de Filosofía, Ética y Derecho del Deporte, vol. 1, núm. 1.).

2014 «Barcelona, 9 abril (EFE). Varios juristas especializados en Derecho Deportivo y Derecho del Menor han criticado hoy el Reglamento de la FIFA sobre el Estatuto y la transferencia de jugadores y han reclamado a la federación internacional la creación de un protocolo en el fichaje de futbolistas menores de edad. Xavier Campà, jurista especializado en Derecho de la Infancia y Adolescencia; Xavier-Albert Canal, prestigioso abogado de Derecho Deportivo; y José Luis Pérez Triviño, presidente de la Asociación Española de Filosofía del Deporte, han participado hoy en una mesa redonda organizada por el Colegio de Abogados de Barcelona y han coincidido en la regulación que hace la FIFA de la contratación de futbolistas menores de edad es manifiestamente mejorable. […] El presidente de la Asociación Española de Filosofía del Deporte ha indicado que el artículo 19 “trata por igual a clubes que se comportan de un forma radicalmente distinta en la captación de futbolistas de menores de edad” y cree que la sanción al FC Barcelona “pretende ser ejemplarizante”.».

GUSTAVO BUENO:  https://youtu.be/VDbTQbYaghY

LIBRO:

“Ensayo de una definición filosófica de la Idea de Deporte”

GUSTAVO BUENO

Pentalfa, Oviedo 2014   ISBN 978-84-7848-568-0 
Pedir en vegetal: 24 €
 ISBN 978-84-7848-567-3
168 pgs · pdf: 3899 Kb
Compra digital 8 euros.

Gustavo Bueno ofreció unas lecciones, en el XI Curso de Filosofía de la Universidad de La Rioja, dedicado a Filosofía del Deporte. El deporte en las sociedades del tercer milenio (Santo Domingo de la Calzada, julio de 2014), que tituló «Ensayo de una definición filosófica de la Idea de Deporte» y «Deporte, Naturaleza, Cultura y Educación».

Este libro ofrece la reelaboración de aquellas lecciones. En su introducción trata sobre el alcance de la expresión «filosofía del deporte» en el conjunto histórico de la filosofía. Una primera parte analiza las definiciones en general (filosóficas y no filosóficas) del deporte. La segunda parte trata de las definiciones no filosóficas (positivas y pseudofilosóficas) del deporte. En una tercera parte se ensaya la composición de una definición filosófica del deporte. Y dedica un final a las reflexiones (filosóficas, no sistemáticas) en torno al deporte.

«Desde la perspectiva del materialismo filosófico puede concluirse que sólo regresando a escala de ideas filosóficas tales como la de Homo sapiens, Cultura, Libertad, Derechos Humanos, &c., es posible encontrar un criterio de discriminación entre lo que pueda ser deportivo y lo que no lo sea.»

ÍNDICE

Introducción. Sobre el alcance de la expresión «filosofía del deporte» en el conjunto histórico de la filosofía

§1. Propósito de un curso sobre filosofía del deporte, 7

§2. Sobre la antigüedad de la conexión entre filosofía y deporte, 10

§3. Sobre el isomorfismo estructural entre el ritmo agonístico de un pugilato olímpico y el ritmo agonístico de un diálogo platónico, 13

§4. La idea de deporte no es antigua, sino coetánea a los orígenes medievales de ese término, 20

§5. Sobre el Universo como «campo» de la filosofía, 26

§6. Dos palabras sobre la raíz de las dificultades de una exposición filosófica de la idea de deporte desde las coordenadas del materialismo filosófico, 28

Primera parte. Definiciones en general (no filosóficas y filosóficas) del deporte

§1. Las definiciones como «cápsulas taxonómicas», 33

§2. Definiciones enumerativas, definiciones esenciales y «circuitos definicionales», 39

§3. El problema lógico de una definición filosófica del deporte, 47

§4. Sobre el carácter filosófico (explícito o implícito) de las definiciones históricas del deporte: definiciones histórico filosóficas desde la perspectiva del idealismo filosófico y definiciones histórico filosóficas desde la perspectiva del materialismo filosófico, 55

Segunda parte. Definiciones no filosóficas (positivas y pseudofilosóficas) del deporte

§1. Tipos diversos de definición positiva de deporte, 67

§2. Definiciones pseudofilosóficas (metafísicas, metafilosóficas o mixtas) del deporte, 81

§3. Definiciones pseudofilosóficas mixtas (sustancialistas y lisológicas) del deporte, 91

Tercera parte. Composición de una definición filosófica del deporte

§1. Definiciones enumerativas y definiciones esenciales del deporte, 95

§2. Definiciones esenciales fijistas y definiciones esenciales evolucionistas del deporte, 97

§3. Sobre la evolución, a través del deporte, del Homo presapiens hacia elHomo sapiens, 101

§4. Predicados autotéticos y predicados alotéticos, 104

§5. El predicado sapiens como predicado autotético y como predicado alotético, 109

§6. El paso de las conductas operatorias propositivas de Homo presapiens a las conductas racionales del Homo sapiens sapiens, 115

§7. El atleta como un hombre libre ante la muerte, 118

§8. La oposición concavidad/convexidad de las esferas egoiformes y las oposiciones emic/etic, subjetivo/objetivo o introspección/extrospección, 122

§9. Definición filosófica del deporte (desde las coordenadas del materialismo filosófico), 128

Final. Sobre las «reflexiones» (filosóficas, no sistemáticas) en torno al deporte

§1. Recapitulación, 143

§2. El análisis del deporte desde el sistema del materialismo filosófico, 148

§3. La idea de deporte y la idea de Naturaleza, 152

§4. La idea de deporte y la idea de Cultura, 155

§5. La idea de deporte y la idea de Educación, 157

§6. La precariedad del espíritu olímpico, 158

Curso:

“Filosofía del deporte. El deporte en las sociedades del tercer milenio” (XI Curso de Filosofía, Santo Domingo de la Calzada, lunes 14 al viernes 18 de julio de 2014.)

Gustavo Bueno, “Sobre “Filosofía del deporte» (Tesela 120, 13 de mayo de 2014): 

https://youtu.be/VDbTQbYaghY

Referencias

Cita en Rev Edu Fís

Gustavo Bueno (2015). Filosofía del Deporte. Rev Edu Fís. 32 (4).
https://g-se.com/filosofia-del-deporte-2065-sa-c57cfb27275d6c

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