La Carga de Entrenamiento durante la Pre-Temporada en el Fútbol. Parte I

La Carga de Entrenamiento durante la Pre-Temporada en el Fútbol. Parte I



Conocí cierto preparador físico hace ya bastante tiempo que tenía la costumbre en la primera parte del viaje hacia la pretemporada de su equipo, de adueñarse intempestiva y sorpresivamente del sistema de audio del rodado que transportaba a la delegación.


Allí, en el momento menos esperado por los jugadores, y antes que éstos vayan a quejarse masivamente y todavía sin justa razón sobre los futuros “castigos físicos” que iban a recibir, el profe cuyo nombre tengo prohibido revelar en este blog colocaba a modo de marcar terreno y de demostrar quien iba a “mandar” en la ciudad balnearia su cassette del Yo-Yo test. Como imaginarán se ganaba de modo inmediato y yo diría que con justa razón, todo tipo de improperios imaginables por parte del pasaje, - más específicamente de los jugadores -, que él mismo reconocía abiertamente “disfrutar” al mismo tiempo que recibía la mirada cómplice de algunos de los integrantes del cuerpo técnico y médico, por no decir de todos ellos. En ese momento del viaje el profe le prometía a sus jugadores que se encargaría de “hacerlos sufrir” durante toda la pretemporada al mismo tiempo que los jugadores se preparaban mentalmente para no ver la pelota ni en foto y correr todo el día bajo el sol de la ciudad balnearia, dónde todo el mundo disfruta de vacaciones, y ellos correrían cual Forrest Gump para hacer una “supuesta base física” que los mantendería inmune ante cualquier tipo de amenaza de disminución de rendimiento físico futuro. No sólo de ello, sino también de cualquier tipo de lesión futura. Al mismo tiempo subyacía en el pasaje de ese omnibus la idea colectiva, basada no sé en qué, pero no en la fisiología o bioquímica del ejercicio, acerca de que una mayor carga de trabajo físico se relacionaría de modo directo con un mayor rendimiento físico (a un nivel de r= .99 para los que les gusta la estadística). Con lo cual el “sufrimiento físico” tendría su supuesta recompensa que pagaría tamaño esfuerzo, gran por que en teoría duraría para todo el torneo.


Los formatos y tiempos de trabajo durante este período del entrenamiento han ido variando notablemente durante los últimos 20-30 años. Se ha pasado desde las, a estas alturas, viejas aseveraciones de los fisiológos y metodólogos del entrenamiento que aseguraban que se necesitaban un mínimo de 12 semanas de trabajo en este período para garantizar las adaptaciones fisiológicas que permitirían elevar el rendimiento físico del jugador, a la realidad actual en la que un equipo comienza a jugarse competencias importantes ya durante la segunda o tercera semana de trabajo.


Sucede que el deporte contemporáneo, y el fútbol en particular, se han constituido en un nicho efectivo que permite a empresas promocionar sus productos mediante el patrocinio. Las empresas necesitan promocionar más y de mejor manera sus productos, y el deporte que gana cotidianamente más espacio en los medios de comunicación las ayuda eficientemente a realizarlo, al mismo tiempo de beneficiarse económicamente de ello, -claro está-. Esta situación generó las condiciones de base que permiten la ejecución de un mayor numero de competiciones anuales. De este modo los crecientes intereses comerciales y mediáticos, unidos a tantos otros, y puestos sobre el fútbol han jugado un importante rol en el incremento del numero de competiciones que se juegan anualmente. Esta situación ha reducido notablemente en los últimos años el tiempo disponible para desarrollar el entrenamiento durante la etapa pre-competitiva.


En adelante dentro de este blog, en la parte II y parte III , se tratarán algunas cuestiones básicas de los procesos de carga y recuperación, los conceptos y formas de entrenamiento que se utilizaban en el período precompetitivo hace algunos años atrás, y veremos como algunos de esos conceptos se siguen aplicando de modo erróneo a una situación totalmente nueva. Brindaremos ademas, algunas ideas para acomodar la carga de entrenamiento en el período pre-competitivo en el que, - paradójicamente - hay competencias cada vez más importantes.

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