La competición en Baloncesto. Propuesta de número de competiciones. Talentos Deportivos.

La competición en Baloncesto. Propuesta de número de competiciones. Talentos Deportivos.

Hola a todos,

me han pedido que escriba en un libro sobre la importancia de la competición en el desarrollo de talentos deportivos en baloncesto.

Para mi, sin ninguna duda, la competición es uno de los factores de desarrollo del talento más importante, tanto para testear, como para progresar, como para poner objetivos. Es decir, es el medio más importante para el desarrollo de la pericia (Baker et al., 2003b; Holt & Dunn, 2004). El proceso de entrenamiento y la competición dejó de ser empírico y autodidacta, pasando a ser el resultado del conocimiento científico en torno a la performance deportiva. Antiguamente se dejaban muchas cosas al azar, si había llovido,etc..por ejemplo, en fútbol, si el campo era de tierra, no jugabas. No había televisión, no había tanto deporte en la televisión, hasta los 12 años no sabías lo que era competir en un equipo. Hoy, a los cinco o seis años, ya están en las escuelas, en todos los pueblos hay campos de hierba artificial, la superficie es siempre la misma. Y eso, junto a la mejora de los entrenadores, ha hecho evolucionar muy rápido al jugador. A los 17 años, un jugador ya puede estar muy preparado para jugar a alto nivel. Además, junto con el entrenamiento físico y técnico, los deportistas de alto rendimiento son apoyados por nutricionistas, médicos, kinesiólogos, fisiólogos, psicólogos y masoterapeutas.

La competición puede ser entendida desde diferentes objetivos. Así, la competición es el momento ideal para ver tu ranking, para evaluar el desarrollo de un atleta, así como la eficacia de un régimen de entrenamiento particular. Pero también, entre otros, es el premio para el atleta en formación, es su momento de mayor disfrute o de demostrar su competencia por la cantidad de motivación que conlleva. La competición les permite evaluarse de acuerdo a su propio progreso o con los otros competidores. Así, se observa como se puede identificar debilidades en su desempeño y las áreas que necesitan ser trabajadas. También, lo que eres capaz de hacer para ganar y como rindes con este nivel de estrés y exigencia. Si bien es cierto que la competición tiene que ser una motivación intrínseca del jugador. Le tiene que gustar competir. Investigaciones han demostrado que una persecución meta intrínseca está relacionada con una mayor satisfacción de las necesidades psicológicas, mientras que las metas con enfoque extrínseco tienden a distraer a las personas de satisfacer sus necesidades (Vansteenkiste et al., 2004). Posteriormente, en el deporte de alto rendimiento, los atletas tienden a dirigirse hacia metas extrínsecas y recompensas. Esto es quizás evidente, sobre todo teniendo en cuenta el enfoque de los medios sobre los ganadores de las competiciones, los incentivos y las recompensas y becas disponibles para los ganadores. Sin embargo, el nivel de satisfacción personal debe primar sobre el resto. Así, los entrenadores deben fomentar la influencia de esta motivación intrínseca, prevalezca el esfuerzo, y no el éxito como objetivo extrínseco.

Baket et al. (2003) demostraron que además de práctica deliberada, los mejores deportistas acumulaban más horas de competición. Según la teoría de la práctica deliberada (Ericksoon, 1993), los sujetos que han acumulado más horas de práctica de forma deliberada, tienen más posibilidades de obtener rendimiento. A medida que aumenta la edad, las diferencias van aumentando y parte de ella, tiene que ver con la competición, ya que dedican más tiempo al entrenamiento de las actividades específicas (Baker et al., 2003; Helsen, et al., 1998)

  1. Los entrenadores deben potenciar la competición con variables determinantes como el desarrollo de las habilidades individuales, así como el juego colectivo, el entrenamiento táctico y estratégico.
  2. Los datos sugieren que dedicar tiempo la entrenamiento colectivo, junto con experiencias de partidos, entrenamiento individualizado y actividades placenteras, es un buen medio para desarrollar la pericia.
  3. Los partidos no tienen por qué ser placenteros.
  4. Contrariamente, los sujetos que dedican menos tiempo al juego entre los 14 y los 18 años tenían más posibilidades de alcanzar el rendimiento.
  5. Los deportes early especialization (gimnasia, patinaje artístico), deben empezar antes a competir y a realizar práctica deliberada.
  6. En deportes de equipo, la competición toma máxima relevancia a partir de los 15-16 años aproximadamente. También dependerá del individuo y tiempo de práctica.
  7. En la competición, i) el jugador periódicamente debe intentar superar a sus compañeros y a sí mismo. ii) Debe haber resultados concretos, y iii) la experiencia competitiva debe ser replicable y medible (test, videos, charlas entrenador-jugador).


Según Bloom (1985) la competición tiene la función de proporcionar experiencias positivas, es una medida de progreso: Formación y Selección; y es un criterio de valoración.

Dentro de los factores que tenemos en cuenta en la competición manejamos los siguientes parámetros en deportes de equipo para su control y desarrollo:

·El análisis de la dinámica propia de la competición.

·La observación de las ventajas/desventajas obtenidas por el desarrollo del juego.

·La evolución de los resultados parciales.

·Las situaciones de equilibrio en el resultado.

·El tiempo de partido.

·Otras variables indirectas y objetivos concretos a nivel individual y de equipo.

Así, nosotros dividimos la competición en “unidades de competición”; donde dependiendo del partido, edad, momento de la temporada,….planteamos diferentes unidades de competición. Incluso dentro del propio partido, partimos de distintas unidades de competición para cada jugador o momento del partido. Si es entrenamiento, y queremos trabajar la competición, esta debe ser en condiciones similares (marcador, terreno de juego, árbitro, hora, ambiente,…). El rendimiento real del deportista se da en la competición, y el entrenamiento lo único que debe hacer el modelizar la competición y las exigencias pertinentes hasta buscar aumentar ese rendimiento.

En cuanto a al volumen, las competiciones deben ser suficientes, no excesivas, en los momentos apropiados, adaptadas a los deportistas en cuanto a los objetivos.

La competición tiene una evolución de objetivos que va desde formación-aprendizaje-educación-valores-preparación-rendimiento, al sentido inverso, donde lo importante es el rendimiento. Siguiendo el modelo de LTAD (Balyi & Hamilton, 2004), el número de competiciones evoluciona según el stage (es importante destacar que el estadio irá en función de la evolución del jugador y de su deporte, no de su edad, contrariamente en cierto modo a lo que marca el modelo y discrepando tal y como hacen otros autores en su aplicación Ford et al., 2011)

Long Term Athlete Development (LTAD). Late Especialization Model (e.g. Track and Field, Team sports) Bayli & Hamilton, 2004

Edad

Partidos Pretemporada

Partidos

Oficiales

Torneos

Selección Nacional

Total Partido/Año

Objetivos Unidades de Competición

SENIOR

Professional team

6* (1/semana)

34 + play off (no seguro)

King Cup (not sure)

0-10

40-63

Ganar

Jugar finales*

Experiencias jóvenes jugadores

Oportunidades

U18

Top level

5*

41*

12

0-10

58-68

Ganar

Entrenar para ganar

Mentalidad

Desarrollar habilidades

U16

Top level

3*

41*

16

0-10

60-70

Aprender a ganar

Entrenar para competir

Desarrollo de habilidades

Mentalidad

U14

Top level

2*

33*

10

0-10

45-55

Objetivos Sociales

Entrenar para competir

Capacidades de entrenamiento

Desarrollo de habilidades

Valores

Diversión

Normas

Reglas

U12

Top level

1

28

4

0-4

33-37

Other Sports

Objetivos Sociales

Entrenar para competir

Capacidades de entrenamiento

Desarrollo de habilidades

Valores

Diversión

Normas

Reglas

* Es importante destacar que es una propuesta, no todos los partidos deben tener el objetivo de competición, dependerá del jugador, contexto, maduración,...

Resumen

El objetivo de esta propuesta no es fomentar la temprana especialización. Sin embargo, los avances en los entrenamientos, en la profesionalidad de los entrenadores y las peculiaridades de la evolución del jugador, pueden provocar que un deportista esté preparado para estar en la élite a una temprana edad, y sólo falte la oportunidad. También es cierto que, tal y como señala Baker (2003) la formación diversificada en las primeras etapas de desarrollo puede ser presentada como una ruta adicional que conduce a altos niveles de rendimiento, pero, en primer lugar, otras formas de entrenamiento deben tener los elementos subyacentes de rendimiento similares con el fin de ser útil. En segundo lugar, el efecto de la formación diversificada disminuye a medida que aumenta el nivel de conocimientos técnicos del propio deporte.

References

·Bayli, I. & Hamilton, A. (2004) Long-Term Athlete Development: Trainability in Childhood and Adolescence. Windows of Opportunity. Optimal Trainability. Victoria: National Coaching Institute British Columbia and Advanced Training and Performance Ltd.

·Baker, J. (2003) Early Specialization in Youth Sport: a requirement for adult expertise? High Ability Studies,14(1), 85-94.

·Baker, J., Côté, J., & Abernthy, B. (2003). Sport specific training, deliberate practice and the development of expertise in team ball sports. Journal of Applied Sport Psychology, 15, 12–25.

·Bloom, B. S. (1985). Developing talent in young people. New York: Ballantine.

·Helsen, W. F., Starkes, J. L., & Hodges, N. J. (1998). Team sports and the theory of deliberate practice. Journal of Sport & Exercise Psychology, 20, 12-34.

·Ford, P., De Ste Croix, M., Lloyd, R., Meyers, R., Moosavi, M., Till, K. & Williams, C. (2011) The Long-Term Athlete Development model: Physiological evidence and application. Journal of Sports Sciences, 29(4), 389-402.

·Vansteenkiste, M., Simons, J., Lens, W., Sheldon, K. M., & Deci, E. L. (2004). Motivating learning, performance, and persistence: The synergistic effects of intrinsic goal contents and autonomy supportive contexts. Journal of Personality and Social Psychology, 87, 246–260.

Saludos.

@SergioLJimenez5

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