La importancia de la contextualización táctica de las acciones técnicas defensivas en el entrenamiento

Clásicamente, el entrenamiento específico de porteros se concibe desde el punto de vista técnico y físico, principalmente. Se intenta mejorar la velocidad específica o la fuerza como objetivos fundamentales de las sesiones y se busca la mejora del blocaje o el desvío de manera analítica.

Esto se aleja de la lógica interna del puesto de portero, al entrenar, por ejemplo, el juego aéreo sin oposición o las intervenciones defensivas desde la misma distancia y por parte del mismo lanzador.

Con este entrenamiento se han conseguido porteros con unas condiciones físicas buenas y con una técnica aceptable si la intervención no presentaba una incertidumbre elevada. Pero, ¿qué grado de transferencia competitiva pensáis que tiene este entrenamiento específico “clásico”?

En mi opinión, se consigue una transferencia muy baja para situaciones con cierta complejidad Perceptivo-Decisional.

Tras estudiar la actividad competitiva de los porteros Cadetes, Infantiles y Alevines del Rayo Vallecano de Madrid durante varias temporadas, hemos observado que las acciones técnico-tácticas a nivel defensivo que más se dan a lo largo de los partidos son 5:

  1. Situaciones de defensa zonal (espacio a la espalda de línea defensiva).
  2. Situaciones de 1vs1.
  3. Orientación ante pase lateral.
  4. Orientación ante juego aéreo.
  5. Intervenciones defensivas ante tiros.

Por tanto, podemos concluir que para lograr una alta transferencia Entrenamiento-Competición, el entrenamiento de los diferentes gestos técnicos deberá realizarse conforme a estas 5 situaciones técnico-tácticas y no de forma aislada, incluyendo en las tareas de entrenamiento estímulos similares a los que nos encontraremos en la competición.

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