Psicología Cognitiva y Rendimiento Experto en el Deporte: Revisión Metodológica y Estado de la Cuestión (y II)

Cognitive Psychology and Expert Performance in Sport: Methodological Review and an Update

Damián Iglesias Gallego 1, Mikel Cepeda Lemus 1, Luis García González 2, Benito León del Barco 1 y Fernando del Villar Álvarez 1

1Universidad de Extremadura, Cáceres.
2Universidad de Zaragoza, Huesca..

Artículo publicado en el journal Revista de Entrenamiento Deportivo, Volumen 26, Número 1 del año .

Resumen

El propósito de este manuscrito ha sido realizar una revisión metodológica y analizar el estado actual de la cuestión sobre la investigación realizada en torno al rendimiento experto en el deporte bajo el enfoque de la psicología cognitiva. Tras analizar los diferentes marcos de referencia a partir de los cuales se han planteado los estudios de investigación, se exponen de forma concreta los diferentes instrumentos de investigación empleados y los principales hallazgos encontrados. Los resultados aportados hasta ahora demuestran de forma consistente que la práctica deliberada constituye un factor relevante en el proceso de adquisición de elevados niveles de pericia en el ámbito deportivo. No obstante, se observa una necesidad de estudios de investigación que profundicen en las características y calidad de esta práctica, para de este modo averiguar los verdaderos precursores de la habilidad. Esta situación permitirá avanzar en el conocimiento sobre las tareas de entrenamiento a realizar por los sujetos con el objetivo de aumentar la eficacia en el desempeño de tareas deportivas.

Palabras clave: rendimiento experto, pericia, cognición, deporte

Abstract

The purpose of this paper has been to realize a methodological review and to analyze the current research realized about expert performance in sport under the cognitive psychology approach. After analyzing the different frames of reference from which the studies of investigation have appeared, the different instruments of investigation are exposed of concrete form used and the principal opposing finds. The results contributed till now demonstrate of consistent form that the deliberate practice constitutes a relevant factor in the process of acquisition of high levels of expertise in the sports area. Nevertheless, is observed a need of studies of investigation that should penetrate into the characteristics and quality of this practice, thus the real predecessors of the skill quarrel. This situation will allow advance in the knowledge on the tasks of training to realizing for the subjects with the aim to increase the efficiency in the performance of sports tasks.

Keywords: expert performance, expertise, cognition, sport

Tareas de oclusión temporal

Las tareas de oclusión temporal requieren de los participantes la capacidad para averiguar qué va a ocurrir, cuando se les muestra una secuencia de vídeo en la que los puntos de información relevante aparecen ocultos (Moran, 2004). Este tipo de instrumentos ha sido utilizado para analizar diferencias entre expertos y noveles en cuanto a la información que utilizan para dar una respuesta (Williams, 2002). Algunos estudios han utilizado esta técnica para suministrar información sobre cuáles son los aspectos clave a los que puede prestar atención un portero de fútbol. De forma paralela, también se han intentado desarrollar programas de entrenamiento de la anticipación, aunque, desafortunadamente, todavía no se conoce mucho sobre su eficacia (Williams, 2003).

Tecnología para el seguimiento de la mirada

El estudio de los movimientos de los ojos ha sido posible a través de la evolución tecnológica acontecida. El objetivo de los estudios de investigación que utilizan esta tecnología se ha centrado en el análisis del comportamiento visual a la hora de resolver una tarea deportiva. Fundamentalmente, las variables analizadas se corresponden con el número de fijaciones visuales y la duración de las mismas, aunque estudios más completos también valoran la selección de la respuesta y el tiempo en elegirla (Williams, 2000).

Un número importante de estudios se han llevado a cabo utilizando este instrumento, prediciéndose frecuentemente que los deportistas expertos disponen de un sistema estratégico de búsqueda visual más eficiente que los noveles (Tenenbaum, 2003). Esta eficiencia viene determinada por un menor número de fijaciones visuales durante un mayor espacio de tiempo y, por tanto, por una mayor focalización sobre las áreas importantes de información (Moran, 2004; Moreno, Reina, Sanz y Ávila, 2001; Moreno, García, Ávila, Aniz y Reina, 2000).

2.3.2. EVIDENCIAS EMPÍRICAS ENCONTRADAS

Los estudios que se han llevado a cabo utilizando estos métodos e instrumentos de investigación, de forma individual o combinada, han encontrado diferencias consistentes entre expertos y noveles.

Se han publicado diferentes trabajos que han tratado de aglutinar estas diferencias, ofreciendo listados de características generales asociadas a los sujetos expertos. Ruiz y Arruza (2005) recogen dos de estos listados citando a Norman (1985) y Abernethy (1993). Exponemos, de forma resumida, estas aportaciones. Según Norman (1985), estas características son:

- Fluidez en la actuación. El comportamiento del experto se caracteriza por ser fluido en sus diferentes actuaciones a lo largo del juego.

- Automaticidad. Los movimientos son realizados de manera automatizada.

- Esfuerzo mental. Referido a un uso equilibrado y económico de los procesos cognitivos implicados en el desarrollo de una tarea.

- Tensión. Referida al control de determinadas situaciones donde un elevado nivel de activación puede ser contraproducente.

- Punto de vista. Tiene que ver con la gran capacidad de comprensión de las diferentes situaciones, a pesar de la complejidad que puedan reportar.

Tomando como referencia a Abernethy (1993), la caracterización sería:

- Ser expertos en su deporte concreto. Esta característica de alto nivel de pericia parece ser referida exclusivamente a una tarea deportiva específica, no siendo transferible el nivel de habilidad al desempeño de otra tarea.

- No manifestar ser superiores en medidas o test generales. Las claves de su comportamiento exitoso son solamente sensibles a instrumentos de medida diseñados específicamente para valorar la tarea en la que son expertos.

- Ser más sensibles a sus contextos deportivos y conocer más y mejor su deporte. Relacionado con lo anterior.

- Detectar y localizar mejor la información relevante.

Son capaces de analizar el entorno de forma selectiva, discerniendo los aspectos importantes y con significado, de aquellos irrelevantes. Esta ventaja les permite actuar de forma más eficaz y rápida.

- Prever mejor las acciones de oponente o de los objetos, y las situaciones. Poseen mejores destrezas de anticipación a partir de su mayor capacidad de comprensión del juego.

- Poseer mejores habilidades de autocontrol. Gestionan mejor su comportamiento desde el punto de vista físico y psicológico.

- Encontrar dificultad para informar verbalmente sobre su pericia. Es ésta una cuestión controvertida sobre el nivel de conciencia que poseen o no los sujetos expertos en su actuación deportiva.

Por su parte, Rink, French y Tjeerdsma (1996), también recogieron un listado de factores que aparecían como característicos de los sujetos expertos. En este caso se realizó una diferenciación entre características perceptivas y cognitivas, y otras de carácter motor. Desde el punto de vista perceptivo y cognitivo, destacan las siguientes:

-Un conocimiento declarativo y procedimental superior

- Un conocimiento más organizado y estructurado.

- Estrategias de búsqueda visual más eficientes.

- Selección más eficiente de información visual relevante.

- Toma de decisiones más rápida y acertada.

- Reconocimiento más rápido y acertado.

- Anticipación superior a los movimientos y acciones del oponente durante el juego.

- Un conocimiento superior de las probabilidades situacionales.

- Más capaz y dispuesto a planear acciones con anticipación.

- Búsqueda especializada y recuperación de información desde la situación de juego.

Desde la óptica de las destrezas de ejecución, las características establecidas han sido las siguientes:

- Mayor puntuación en los test de destreza.

- Mayores porcentajes de ejecuciones con éxito durante el juego.

- La ejecución es menos forzada y más automática.

- Mayor consistencia y adaptabilidad en patrones de movimiento.

- Detectan y corrigen mejor la ejecución de sus destrezas.

Más recientemente, Moran (2004) recogió la siguiente caracterización del sujeto experto:

- Los expertos poseen un conocimiento específico del deporte más extenso.

- Los expertos utilizan su conocimiento de forma más eficiente para identificar, recordar y manipular información relevante.

- Los expertos son más rápidos, más consistentes y poseen mejores destrezas de anticipación.

- La pericia en el deporte constituye un dominio específico.

- Los expertos poseen un mayor control de sus procesos mentales.

2.4. ¿Qué se esconde detrás de la actuación deportiva experta? ¿Talento natural o entrenamiento?

El punto de partida que origina un primer debate complejo, es la cuestión sobre si un sujeto “nace” o “se hace” experto en el deporte. Podemos entender que serán tanto factores genéticos como adquiridos, los desencadenantes de la actuación experta de un sujeto, puesto que no es posible separar estos grandes componentes de la pericia, al estar intrínsecamente entrelazados (Moran, 2004; Singer y Janelle, 1999). Una buena aproximación que define la interrelación de ambos factores, fue emitida por Kimble (1993), quien sugirió que preguntarse si las diferencias individuales en el comportamiento están determinadas por la herencia o el entorno, es como preguntarse si las áreas de los rectángulos están determinadas por el largo o el ancho. Pero, a pesar de esto, ¿Cuánto viene predeterminado y cuánto podemos hacer por mejorar? Desafortunadamente, los datos actuales provenientes de la investigación todavía no han podido responder de forma contundente a este problema.

2.4.1. LA CUESTIÓN DEL “HARDWARE” Y EL “SOFTWARE”

Claro está, que dependiendo del tipo de habilidad que se requiere en cada deporte, y teniendo en cuenta las exigencias concretas que demanda, se puede realizar un análisis, más o menos sistemático, sobre si un sujeto reúne condiciones que le predispongan positivamente hacia el rendimiento en una actividad. Con el objetivo de contribuir al esclarecimiento de esta cuestión, el propósito de algunas investigaciones ha sido tratar de averiguar si lo que contribuye a ser experto a determinados sujetos tiene que ver (realizando un símil con el computador) con las características del “hardware” (p. e.: agudeza visual, tiempo de reacción) o del “software” (p. e.: recuerdo, verbalización de estrategias).

Estudios de carácter transversal han demostrado que el “hardware” de los sujetos expertos y noveles es similar (Moran, 2004). Se ha encontrado poca o ninguna evidencia empírica que indique que los expertos poseen características significativamente diferentes relacionadas con el “hardware” (Williams y Davids, 1998; Williams, 2002; Ward y Williams, 2003). La investigación indica, de forma general, que el nivel de pericia se predice mejor por el rendimiento obtenido en tareas relacionadas con las características del “software” (Abernethy, 1993; Allard y Starkes, 1991; Helsen y Starkes, 1999; Starkes y Allard, 1993; Starkes y Deakin, 1984; Starkes, Helsen y Jack, 2001; Williams, Davids y Williams, 1999).

2.4.2. EL DEBATE SOBRE LA GENÉTICA Y LA PRÁCTICA

Ha despertado mucho interés, en el análisis del rendimiento experto en el deporte, el estudio de los diferentes factores que, potencialmente, pueden contribuir al logro de la pericia. Además de la ya clásica discusión sobre el papel que juegan los factores hereditarios y genéticos, frente al valor de la práctica deliberada (Starkes, 2000), es imprescindible reparar sobre otras variables contextuales relacionadas con las influencias familiares y los factores culturales (Baker, Horton, Robertson-Wilson y Wall, 2003). Sólo bajo un enfoque integral de la pericia podremos acceder a la comprensión de los mecanismos que subyacen a este fenómeno.

Recientemente, Baker y Horton (2004) realizaron una revisión a cerca de los factores relacionados con la adquisición y manifestación de altos niveles de rendimiento. Estos autores ofrecen una subdivisión entre influencias de carácter primario y secundario. Las influencias primarias, directamente relacionadas con la adquisición del rendimiento experto, incluyen la genética, el entrenamiento y factores psicológicos. Las influencias secundarias, que afectan a las primarias, incluyen elementos socio-culturales y contextuales.

Respecto a la importancia de los factores genéticos y hereditarios, se ha encontrado evidencia empírica que apoya la idea de que algunas características fisiológicas y cognitivas que son de naturaleza hereditaria, son relevantes para el rendimiento deportivo (Singer y Janelle, 1999; Rankinen, Pérusse, Rauramaa, Rivera, Wolfarth y Bouchard, 2001, 2002). Existen resultados, relativos a la función cardio-respiratoria, que indican que variables, vinculadas al rendimiento físico, como la capacidad aeróbica máxima (Bouchard, Daw, Rice, Perusse, Gagnon, Province et al., 1998) y la capacidad aeróbica submáxima (Pérusse, Gagnon, Province, Rao, Wilmore, Leon et al., 2001), están relacionadas con factores genéticos.

También se ha encontrado que la genética juega un papel muy significativo en determinados aspectos psicológicos como la inteligencia general (Bouchard, 1997), el altruismo y la autonomía (Keller, Bouchard, Arvey, Segal y Dawis, 1992), la satisfacción en el trabajo (Arvey, Bouchard, Segal y Abraham, 1989), y diversas cuestiones relacionadas con la personalidad (DiLalla, Carey, Gottesman y Bouchard, 1996).

2.4.3. TEORÍA DE LA PRÁCTICA DELIBERADA. LA “REGLA DE LOS 10 AÑOS”

La investigación también ha destinado esfuerzos para analizar el valor de la práctica y el entrenamiento, en el proceso de incremento del nivel de pericia, en diferentes ámbitos. Se han encontrado hallazgos consistentes sobre el desarrollo de capacidades y el aprendizaje de habilidades, tanto en expertos como en no-expertos, que han proporcionado soporte a la relación entre el entrenamiento y el nivel de pericia, en el terreno deportivo (Baker y Horton, 2004). Diversos estudios realizados, que han examinado el efecto de la práctica acumulada sobre el nivel de aprendizaje, han indicado que existe una relación significativa y positiva entre práctica y rendimiento (Abernethy, Côté y Baker, 2002).

Algunas investigaciones han encontrado una relación tan significativa entre la práctica y el rendimiento (Ericsson, Krampe y Tesch-Römer, 1993), que se ha planteado la idea de que una cantidad adecuada de entrenamiento de alta calidad, puede ser el único ingrediente necesario para conseguir desarrollar un rendimiento de élite. Se sugiere que el incremento del rendimiento en cualquier dominio es el resultado de las adaptaciones a las exigencias de las tareas, a través de la práctica o el entrenamiento (Ericsson, 1996; Ericsson y Lehmann, 1996).

Uno de los primeros trabajos interesados en buscar razones explicativas de los altos niveles de pericia, a partir de la búsqueda de aspectos comunes entre expertos, fue el llevado a cabo por Bloom (1985). En este estudio se puso de manifiesto, tras analizar la trayectoria y evolución seguida por sujetos especialistas en diferentes dominios (ciencias, artes y deportes), que existían características comunes en estos itinerarios. Estas cuestiones que poseían en común tenían que ver con aspectos propios de los sujetos (talento, dedicación, práctica deliberada…), de los profesores o entrenadores (competente, exigente, implicado, respetado…) y de los padres (apoyo, sacrificio…), a lo largo de las diferentes fases en el desarrollo de la habilidad que fueron creadas (inicio – desarrollo – perfeccionamiento).

Con los datos de este estudio, se pudo configurar, aunque de forma muy general, algunas pautas muy importantes que definían el camino hacia el éxito. Esto no quiere decir que podamos extraer la conclusión de que aunando este tipo de circunstancias en un sujeto, necesariamente vaya a convertirse en experto. Pero, sí resulta de mucho interés, conocer que aquellos que mostraban un elevado nivel de rendimiento en el desempeño de una tarea, respondían a ciertos elementos comunes de manera significativa, en relación a sus trayectorias de éxito. A tenor de los resultados, a pesar de que los sujetos mostraban un talento inicial, ninguno escapó a la idea de practicar.

La teoría de práctica deliberada se sitúa en un enfoque “ambientalista”. La idea es que el rendimiento experto está mediatizado por mecanismos adquiridos, no provenientes de la herencia genética (Ericsson y Charness, 1994; Ericsson y Lehmann, 1996). De acuerdo con este posicionamiento, la pericia es el resultado del desarrollo de las estructuras de conocimiento específico y destrezas, a través de un proceso de adaptación a la práctica (Ericsson, 2003a, 2003b, 2003c).Esta teoría se apoya en dos premisas fundamentales (Ward, Hodges, Williams y Starkes, 2004):

a) Se necesita un compromiso extenso en el tiempo dentro del dominio, para poder alcanzar niveles de rendimiento experto, puesto que períodos intensivos de entrenamiento son los precursores del logro de la pericia.

b) Las características que definen la pericia se adquieren a través del compromiso en actividades consideradas relevantes para tal fin.

La práctica deliberada incluye actividades que han sido especialmente designadas y específicamente dirigidas hacia la mejora del nivel de rendimiento. En contraste con el concepto libre, abierto y espontáneo de jugar, la práctica deliberada es una actividad altamente estructurada, con la finalidad explícita de mejorar el rendimiento. Es un tipo de práctica que requiere esfuerzo y atención para el aprendiz, y no es intrínsecamente motivante. La motivación en la práctica por parte de los sujetos, reside en el deseo de mejorar el rendimiento (Ericsson et al., 1993).

Ericsson et al. (1993) sugirieron que el aprendizaje efectivo tiene lugar cuando las actividades están bien definidas, planteadas con un nivel de dificultad apropiado, se aporta feedback útil, y existe la posibilidad de repetición, detección de errores y corrección. Sólo bajo estas consideraciones podemos caracterizar como “deliberada” a la práctica (Ward et al., 2004).

En la música

La teoría de la práctica deliberada fue desarrollada a través de investigaciones realizadas, originariamente, en el ámbito de la música, y dirigidas y llevadas a cabo por el profesor K. Anders Ericsson. En realidad, fueron algunos estudios iniciales sobre la pericia en ajedrez, a partir de los que se sugirió la regla de los diez años (de Groot, 1965; Chase y Simon, 1973). Chase y Simon comprobaron que la diferencia entre jugadores expertos y jugadores menos habilidosos estaba en la mayor capacidad para organizar información significativa, y no en la capacidad superior de memoria. De estos hallazgos, se sugirió que estas diferencias individuales podrían explicarse por la cantidad y la calidad del entrenamiento.

El estudio de investigación llevado a cabo por Ericsson et al. (1993), fue uno de los primeros y, probablemente, el más influyente, que contribuyó a la literatura sobre la pericia, con la aportación de un componente clave en la adquisición de la habilidad: la práctica deliberada. Participaron en el estudio músicos, violinistas y pianistas, de diferente nivel de pericia. Los resultados mostraron una relación significativa entre el nivel de habilidad y la acumulación de horas a través de la práctica deliberada. También se puso de manifiesto en la investigación, las 10000 horas aproximadas de práctica (“regla de los 10 años”) para alcanzar la excelencia en el dominio instrumental.

Posteriormente, se desarrollaron una serie de trabajos que apoyaban y daban sustento a la teoría de la práctica deliberada en el ámbito de la música (p.e.: Hayes, 1981; Sosniak, 1985; Ericsson, 1996; Sloboda, 1996).

Aunque los estudios más reconocidos que aportaron datos a favor de esta hipótesis se realizaron en el ámbito de la música, esta cuestión también ha sido comprobada en otros dominios diferentes como, por ejemplo, las matemáticas (Gustin, 1985) y diferentes disciplinas científicas (Simonton, 1994, 1996).

En el deporte

El logro de la pericia en el ámbito deportivo también ha sido objeto de estudio por parte de los investigadores, en cuanto al interés por comprobar la validez de la teoría de la práctica deliberada. Los primeros trabajos que testaron este supuesto, se centraron en tareas como las carreras de larga distancia (Wallingford, 1975), natación (Kalinowski, 1985) y tenis (Monsaas, 1985). Más tarde, varios trabajos mostraron evidencias sobre este posicionamiento para dos deportes individuales: lucha (Hodges y Starkes, 1996; Starkes, Deakin, Allard, Hodges y Hayes, 1996) y patinaje artístico (Starkes et al., 1996).

De igual modo, un estudio posterior llevado a cabo por Helsen, Starkes y Hodges (1998) extendió esta idea a dos deportes de equipo: fútbol y hockey. Para el caso del fútbol, se encontró que los jugadores de nivel internacional acumulaban un mayor número de horas de práctica, frente a los de nivel nacional y provincial. También se observó que la práctica individual iba en descenso, a medida que se incrementaba la experiencia para los tres niveles de pericia. Sin embargo, la práctica en equipo sufría un incremento importante para todos los jugadores estudiados, aunque especialmente de forma muy significativa para los sujetos de nivel internacional.

Para el caso del hockey, se hallaron algunos resultados diferentes. Tanto la práctica individual como la práctica de equipo aumentaban a medida que el tiempo de experiencia se incrementaba. Probablemente, esta cuestión tenga que ver con la especificad de cada deporte; con la particularidad de las exigencias de cada modalidad deportiva.

Más recientemente, han aparecido estudios de investigación en corredores de media distancia (Young y Salmela, 2002), jugadores de hockey y baloncesto (Baker, Côté y Abernethy, 2003a, 2003b), y en triatletas (Baker, Côté y Deakin, 2005). Aunque, este último trabajo sugiere que la teoría de la prác-tica deliberada no explica completamente el desarrollo de la pericia, al menos para el caso de los triatletas estudiados.

Por otra parte, tal y como apuntábamos al inicio, también es importante tener en cuenta que se hacen necesarias unas condiciones contextuales determinadas, para la mejora del rendimiento. En este sentido, de forma reciente, se han analizado cuestiones relativas a la importancia de las influencias sociales: entrenadores, padres e iguales (Côté, Baker y Abernethy, 2003).

Se ha reconocido la relevancia que tiene el hecho de generar condiciones óptimas de aprendizaje por parte del entrenador (Côté, 2002). Se ha analizado el papel de liderazgo de los padres en las primeras etapas deportivas de los sujetos, en cuanto a la práctica deportiva de sus hijos, bajo la creencia de ser una actividad útil en su formación y desarrollo. Un liderazgo que, a medida que los hijos son mayores, se va desplazando a los sujetos, respecto a la intención de practicar o no deporte y qué modalidad (Côté, 1999). Con relación al grupo de iguales, la literatura específica ha encontrado que una de las razones que influyen significativamente sobre la decisión de practicar deporte recae en el grupo de amigos (Brustad, Babkes y Smith, 2001). El estudio llevado a cabo por Abernethy et al. (2002) con 15 jugadores de élite australianos de diferentes modalidades deportivas de equipo, puso de manifiesto este hecho.

Como conclusión final, hemos de señalar que, aún siendo interesante conocer “cuánta” práctica es necesaria para alcanzar la excelencia, parece necesario que la investigación profundice más sobre las cuestiones de “qué” practicar y “cómo” prácticar, de forma concreta en cada deporte (Starkes et al., 2001). De igual modo, no debemos olvidar el estudio de otros factores que subyacen al logro de la pericia en el deporte, aquí esbozados, y con la dificultad añadida de incorporar a estos diferentes factores de estudio, las interacciones potenciales entre todas estas influencias (Ruiz, Durán y Arruza, 2007; Ruiz, Sánchez, Durán y Jiménez, 2006). Será trazando este camino el modo en el que avanzaremos en la comprensión de este complejo fenómeno.

Referencias

Cita en Rev Entren Deport

Damián Iglesias Gallego , Mikel Cepeda Lemus , Luis García González , Benito León del Barco y Fernando del Villar Álvarez (2012). Psicología Cognitiva y Rendimiento Experto en el Deporte: Revisión Metodológica y Estado de la Cuestión (y II). Rev Entren Deport. 26 (1).
https://g-se.com/psicologia-cognitiva-y-rendimiento-experto-en-el-deporte-revision-metodologica-y-estado-de-la-cuestion-y-ii-1571-sa-A57cfb2722fd55

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