¿Qué es la Sociología del Cuerpo?

What is Sociology of the Body?

Bryan S. Turner

Deakin University, Australia.

Artículo publicado en el journal Revista de Educación Física, Volumen 28, Número 3 del año .

Resumen

En ciencias sociales, fi­losofía o humanidades, siempre ha existido reflexión, análisis y referencias al cuerpo. En la Ciencia de la sociología viene ocupando un espacio importante, por lo que incluso existen revistas especializadas de ámbito e impacto internacional. En este artículo de revisión se analiza el cuerpo con legados culturales y religiosos frente al cuerpo postmoderno, y sus narrativas e interpretaciones. Esta revisión es la presentación de una serie de documentos sobre la cuestión, pero, por su profundidad y actualidad, lo exponemos por primera vez en castellano.

Palabras clave: cuerpo, cultura, sociología, ciencia, postmodernidad

Abstract

In social sciences, philosophy and humanities, there has always been reflection, analysis and references to the body. A considerable amount of space has been given over to the science of sociology, consequent on which there are also magazines of international scope and impact specialising in the subject. In this review the body with cultural and religious legacies is compared to the post-modern body and its narratives and interpretations. This review presents a series of documents on this question, but, due to its depth and topicality, we present it for the fi­rst time in spanish.

Keywords: body, culture, sociology, science, post-modernity

INTRODUCCION

Aunque la sociología del cuerpo ha surgido como una importante dimensión del análisis contemporáneo en las humanidades y en las ciencias sociales, puede argumentarse que el área todavía debe descubrir una agenda o paradigma coherente de la investigación. Estos volúmenes expresan claramente tanto la promesa como la diversidad del ámbito, pero sin un tema sistemático para la investigación, el asunto es capaz de evaporar una vez su uso de moda en los mercados editoriales ha sido realizado y sobrepasado por la próxima oleada de teorías. En este artículo de revisión, sugiero que una línea productiva de pensamiento sería argumentar que el problema contemporáneo del cuerpo en la sociedad es un legado del discurso judeo cristiano del cuerpo como la carne y que en una sociedad secular y consumista la potencia de las imágenes cristianas del cuerpo se socavan aunque no se derriban completamente. Este triunfo parcial del cuerpo secular sobre el sagrado plantea importantes preguntas acerca de lo que podríamos llamar “la ética de la encarnación” en la postmodernidad. Es bien conocida la idea de que la teología paulina convertía al cuerpo humano en un lenguaje del maligno en el que la mujer se convertía en el tema central de la debilidad y corrupción humanas después de la Caída de Adán. Por ejemplo, el análisis de Julia Kristeva del cristo en el sepulcro1 de Holbein proporciona un brillante análisis de las consecuencias del Mito Adánico del mal sexual en el que la humanidad de Cristo está determinada por su relación con lo maternal, a saber su dependencia sobre la humanidad y espiritualidad de María. La abrumadora imagen de la debilidad humana en el cuerpo quebrantado de Cristo en la Cruz también se relacionaba con la noción del aciago dilema de la encarnación del espíritu dentro de la jaula de la carne. La muerte se convertía en un triunfo del alma humana sobre las pruebas y tribulaciones de este mundo.

Estos temas del cuerpo cristiano se recogen en los ensayos de Schefer sobre el enigmático cuerpo en el arte occidental. El enigmático cuerpo es un constructo que surge fuera del encuentro entre el objeto y el sujeto en la lectura y visión de Schefer del texto. Para Schefer, el cuerpo no puede aprehenderse apropiadamente en los procesos y procedimientos de la representación; está necesariamente ausente o elidido. La cultura occidental puede verse como un intento por racionalizar, controlar y representar el cuerpo, aunque el cuerpo siempre presenta una resistencia a tal normalización, y por eso se interesa por la relación entre el enigmático cuerpo, paradójico comparado con el cuerpo jurídico, dójico. En particular, está interesado en comprender gracias a la historia de las representaciones artísticas cómo el cuerpo pagano es superado y escondido por la defensa del cuerpo de Cristo en el trabajo de San Agustín. El cristianismo agustino era el hito en el triunfo del sujeto moral idealizado de la enseñanza moral cristiana y el verdadero cuerpo existencial. Schefer interpreta el arte medieval y arte del Renacimiento como una serie de intentos por poner a prueba y exponer esta tensión del enigmático cuerpo hasta su propia representación. Los capítulos sobre los pastores de la arcadia (c. 1655) de Nicolás Poussin y el diluvio (c. 1445) de Paolo Uccello son brillantes exposiciones de esta metodología y de las tensiones en los esquemas  occidentales de la representación. Así, “En el diluvio de Uccello, por ejemplo, el cuerpo pintado existe en el mismo límite del cuerpo imaginable; no el límite de un cuerpo real (anatómico), sino el límite de un cuerpo prescrito sobre sus signi­cados” (p.28). Schefer interpreta el diluvio como un relato moral acerca del problema del cuerpo en la Edad Media como el escenario de plagas, pestes e infestaciones, como una alegoría de la miseria y el sufrimiento humanos, y por eso sobre la necesidad de una regulación o régimen de los cuerpos mediante las prácticas disciplinarias que presentan el yo como un efecto de la subordinación del cuerpo anatómico y real — un tema, por supuesto, esencial para la historia de Michel Foucault sobre las tecnologías del yo.

El legado del mito Adánico del cuerpo como carne problematizaba la comida en la cultura occidental. De hecho existe un tema peculiar de canibalismo en las nociones cristianas de la cualidad carnal de la existencia, dado que el rito fundamental de la Iglesia cristiana era la Eucaristía en la que, a través de la transubstanciación, el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre del Cristo vivo. Esta ­esta canibalística presenta a la comunidad cristiana como una camaradería o compañerismo de los que se han comido a su Dios . La idea occidental de la sociabilidad como un compañerismo reconoce que compartir el pan es el evento fundacional del contrato social.

Estos temas de socialización, comida y pertenencia al grupo son explorados por Lupton en foad, the Body and the self, donde observa (p.134) la importante conexión en el pensamiento judeo-cristiano entre los apetitos (para la comida) y los deseos (para los placeres sexuales). Esta ecuación de sexo y comida producía una codi­ficación de la comida y sus signifi­cados de estado moral. Los materiales pegajosos y viscosos son ambiguos y amenazan la integridad del yo. Aunque tenemos afi­ción por la comida, también es la base de un lenguaje de repugnancia moral. Las menudencias son particularmente potentes como signos de carne. Los corazones, riñones, lenguas y cere-bros denominan realmente las partes de la carne viva; la cocina convierte esta carne “viva” en la carne muerta cocinada. Lupton proporciona algunas interesantes reflexiones sobre como se reflejan estas cuestiones culturales en la comida y cocina generadas. Matar animales es de­finitivamente trabajo de hombres y, por esta razón, la idea de una “carnicera” es casi inconcebible (p.108). Los alimentos dulces están asociados con las mujeres, posiblemente gracias a la idea de que la leche (dulce y pegajosa) de María es un símbolo de la nutrición.

En este debate, la imagen del cuerpo se convierte en una cuestión crucial. Los cuerpos obesos contradicen la “lógica anoréxica” de las sociedades occidentales en la que el cuerpo delgado está asociado con el control y la restricción. En esta lógica, los cuerpos necesitan la ropa. Cómo y por qué se cubren y visten los cuerpos para la representación pública se ha convertido en parte del debate general sobre la moda y el consumismo dentro de la sociología del cuerpo. after a fashion de Joanne Finkelstein ofrece un enfoque valioso, aunque general, a la literatura sobre la moda como la parte de la revolución moderna en el consumo. En el mundo contemporáneo, el ojo se ha convertido en el órgano dominante a medida que se desplaza cada vez más a una cultura visual. Mientras que en las sociedades tradicionales, la ropa tenía un código fi­jo para la moralidad, el consumo contemporáneo es dominado más por la ironía y la parodia. Consumimos por consumir, y lo que consumimos es el signo en sí. Por eso la idea de Baudrillard de la simulación funciona bien como un acercamiento a las modas del consumidor contemporáneo. Las modas de la ropa son un lenguaje relativo al vestido acerca del yo en el consumismo, donde las identidades se vuelven más móviles y disputadas. Esta cuestión se revela claramente en la moda masculina, en la que la naturaleza cuestionada de la identidad sexual se maximiza en la política homosexual.

A menudo los debates sobre el cuerpo en la sociedad contemporánea carecen de cualquier especifi­cidad histórica. Cultures of consumption de Frank Mort es un informe de la Gran Bretaña de postguerra con un claro sentido del detalle histórico del período de Thatcher. Su argumento es que el presupuesto de primavera de Nigel Lawson de 1988, que rebajaba los impuestos personales y dejaban de reglamentar los mercados ­nancieros, provocaba un auge del consumidor de High Street, y ponía a corporaciones como next a la vanguardia del “milagro” económico thatcherista. Había como resultado una buena posición especí­fica para crear un nuevo mercado del consumidor para los hombres, que había estado en gran parte sin explotar en las décadas anteriores. Aunque esta posición especí­fica requería la especi­ficación y ampliación culturales. Surgieron diarios innovadores referentes al consumismo masculino que explotaban las ambigüedades del enigmático papel de los hombres en las sociedades modernas. La prensa de nuevo estilo de los años ochenta incluía the face, id y Blitz. Las imágenes de moda de los hombres cambiaron rápidamente con un énfasis en los hombres fuertes aunque sensibles. El período postmoderno en Gran Bretaña puede verse en parte como un resultado de este auge del consumidor en el que se (re) formaban los cuerpos y las identidades. De hecho, la explosión del interés por el cuerpo en la sociología en los años ochenta en Gran Bretaña también puede vincularse con la revolución de Lawson High Street.

El tema en estos volúmenes podría verse fi­jado alrededor de la idea de que el cuerpo es plástico. Los cuerpos pueden ser reformados por la moda, reestructurados mediante la dieta, recolocados por la política gay y reconstituidos por la medicina moderna. Las recolocaciones artísticas del cuerpo en el trabajo de Stelarc y Oran son sintomáticas de las incertidumbres jurídicas y culturales de la encarnación. Por eso, la pregunta “¿Qué es el cuerpo?” tiene una nueva proyección en el mundo contemporáneo, aunque uno debería argumentar que la pregunta hasta ahora no tiene respuesta. He argumentado que la respuesta a la pregunta se sitúa en parte dentro del legado de una cultura judeo-cristiana que cuestionaba en sí mismo el cuerpo (anatómico) en relación con el sujeto (espiritual). Sin embargo, en nuestro mundo este legado religioso a menudo se transfor-ma en las parodias agresivas de las actuaciones de Madonna o se satiriza en los trabajos kitsch de Jeff Koons (n.d.), como Jeff in the position of adam (1990).

 La idea de la inseguridad ontológica y social del cuerpo desemboca en las preguntas sobre el lugar del cuerpo en las cuestiones morales contemporáneas. Los análisis de Zygmunt Bauman (1993, 1995) de la ética postmoderna perciben al cuerpo como una importante cuestión de la modernización y sus racionales instituciones panópticas, aunque recitar generalmente la cuestión de la ética de la encarnación es el componente más ignorado en el desarrollo de una sociología del cuerpo. A este respecto, la cuestión del sufrimiento debe convertirse en una cuestión más esencial dentro de la divulgable agenda de investigaciones del cuerpo. El trabajo de Elaine Scarry sobre la tortura en the Body in pain (1986) ofrece un importante punto de partida para tal proyecto5. La cuestión del cuerpo doliente nos devuelve inevitablemente a las cuestiones de la teodicea en los convencionales términos teológicos aunque, como he argumentado, el lenguaje de la cristiandad ya no encaja en nuestro período. Las imágenes cristianas sólo pueden aparecer en formas paródicas, como en la imaginería barroca de Koons, en la que las ­guras emparejadas de Jeff e Ilona se representan en Adán y Eva.

Referencias

Cita en Rev Edu Fís

Bryan S. Turner (2011). ¿Qué es la Sociología del Cuerpo?. Rev Edu Fís. 28 (3).
https://g-se.com/que-es-la-sociologia-del-cuerpo-1646-sa-K57cfb2723d937

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