¿Son eficaces los programas de Detección de Talentos tradicionales?

¿Son eficaces los programas de Detección de Talentos tradicionales?


Argumentos sobre el tradicional proceso de detección y desarrollo del talento.

Hasta el momento, los programas de detección y desarrollo del talento han tenido una visión tradicional del proceso (Vaeyens, Güllick, Warr, & Philippaerts, 2009), y se han basado en clásicos argumentos como: a) realizar la identificación y el reclutamiento de deportistas talentosos en una edad temprana, para de esta manera, implicarles en la actividad deportiva durante un largo periodo de tiempo antes de alcanzar los resultados deportivos; b) la teoría de la práctica deliberada (e.g.; Ericsson, 1996; Ericsson, Krampe, & Tesch-Römer, 1993) y la “regla de los 10 años”; y c) la existencia de distintas etapas en el desarrollo formativo del deportista (Bloom, 1985; Côté, 1999). Estos conceptos originales han auspiciado numerosas investigaciones que nos han permitido conocer algo más sobre la evolución del deportista y los distintos factores que influyen en su formación (Lorenzo & Calleja, 2010); al mismo tiempo que han generado modelos de desarrollo del deportista que en la actualidad se encuentran vigentes.

Esta tradicional aproximación está basada en razones del tipo: a) el éxito a nivel internacional es el resultado de una larga implicación en una sola disciplina deportiva; b) el éxito aumenta con la duración del entrenamiento y la competición en el deporte elegido; o c) una temprana implicación, el éxito temprano y la continuación en programas de promoción deportivos estimulará el proceso de desarrollo del talento, y por tanto, correlaciona positivamente con el éxito en el alto rendimiento deportivo. A partir de aquí, esta orientación tradicional trata de apoyar económicamente dicho proceso, a partir de la inversión económica exclusivamente en un número seleccionado de deportistas (Vaeyens et al., 2009).

Pero, siendo ciertos estos argumentos como así lo han demostrado numerosas investigaciones, ¿es la única vía posible de alcanzar el máximo rendimiento?, ¿es necesario cumplir todas esas condiciones para poder alcanzar el mayor nivel competitivo posible?. Parece, que desde la investigación no todos están de acuerdo con estos argumentos. Por ejemplo, son varias las investigaciones que han demostrado que la edad de iniciación en el entrenamiento y la competición varía de forma muy evidente entre deportistas exitosos. Güllich (2007) analizó los datos de 4455 deportistas olímpicos sobre la edad de comienzo a entrenar en su especialidad deportiva. Los resultados sugieren que la edad de comienzo del entrenamiento específico varía entre y dentro de la misma disciplina deportiva, y que un considerable porcentaje de deportistas internacionales comienzan a entrenar después del tradicional “timing” de la identificación del talento (aproximadamente entre los 8-12 años), lo que implica que para obtener el éxito en algunos deportes olímpicos no es necesario comenzar a una edad muy temprana el entrenamiento específico. Si por ejemplo, observan la edad de comienzo en baloncesto, ésta se sitúa en los 11.1 años ± 2.9 años. Es decir, puede haber jugadores olímpicos de baloncesto que hayan comenzado a practicarlo con 14 años.

En otro tipo de investigaciones, también se destaca el hecho de que para sobresalir y ser internacionales no son necesarios muchos años de una práctica específica de ese deporte. Gulbin y colaboradores (Gulbin, 2006; Oldenziel, Gagné, Gulbin, & 2004), investigaron sobre la trayectoria deportiva de deportistas australianos de alto rendimiento a través de cuestionarios. De los 459 participantes que le respondieron, y que habían representado a Australia en competiciones internacionales tanto en edad junior como senior, la duración media del periodo transcurrido entre el primer contacto con el deporte y la primera competición internacional fue de 7.5 ± 4.1 años. El 70% de los deportistas habían requerido menos de 10 años para alcanzar la pericia. En comparación con aquellos deportistas que habían alcanzado la excelencia (entendida ésta como haber competido a nivel internacional) después de 10 años o más, los “quick-developers” se caracterizaban por haber llegado al deporte relativamente tarde (a los 17.1 ± 4.5 años), por haber experimentado una gran variedad de deportes antes de la especialización, por comenzar en niveles competitivos elevados, y por participar en competiciones junior y senior al mismo tiempo.

Finalmente, y tratando de argumentar aún más la necesidad de encontrar nuevas líneas de detección y desarrollo del talento, es necesario tener en cuenta que las distintas cualidades y aptitudes necesarias para alcanzar el máximo rendimiento en cualquier especialidad deportiva no aparecen al mismo tiempo, surgiendo en edades tardías (Lorenzo, 2011; Pearson, Naugthon, & Torode, 2006; Vaeyens, Lenoir, Williams, & Philippaerts, 2008). O que, dada la evolución de las especialidades deportivas, algunas características necesarias aún no se conozcan, mientras que las nuevas metodologías de entrenamiento, las modificaciones reglamentarias o la aplicación de las nuevas tecnologías provoquen distintos tipos de deportistas (Vaeyens et al., 2008). ¿En qué se parece el baloncesto del año 2012 al baloncesto del año 1998?. Observen su evolución, es muy evidente. Pues bien, los jugadores nacidos a principios de los años 90 se preparaban para un baloncesto que aún no existía. ¿Para qué baloncesto preparamos a los jugadores infantiles de hoy?.

Entre los deportistas olímpicos de Atenas 2004 (Güllich, 2007), tan solo el 44% de ellos habían debutado en competición internacional en su disciplina deportiva en la categoría junior (16.8 ± 2.5 años). La mayoría de ellos habían competido a nivel internacional por primera vez en la categoría senior (22.0 ± 3.1 años). Recientemente, Barreiros, Côté y Fonseca (2012), trataron de analizar la participación de 395 deportistas portugueses, de diferentes deportes incluidos deportes colectivos, con el objetivo de conocer cuántos deportistas que en categorías inferiores habían sido internacionales lo eran en categoría senior. Los resultados encontrados confirmaron que tan solo un tercio de los deportistas que son internacionales en categoría senior han competido anteriormente a nivel internacional en categorías inferiores. En baloncesto, podemos encontrar un ejemplo muy reciente, que ha ocurrido con un jugador de la NBA, como es Jeremy Lin. Sin duda alguna, es interesante analizar su trayectoria deportiva, y se puede observar que su explosión deportiva se produce con 24 y 25 años, y en ningún momento antes, ha sido seleccionado para ninguna competición internacional ni ha destacado especialmente.

En resumen, el análisis de la eficacia de los diferentes sistemas de promoción deportiva, revelan una baja o moderada proporción de éxito. Parece que la mayoría de los deportistas reclutados en edades tempranas nunca llegan a ser deportistas de éxito a nivel senior. Visto desde el otro lado, muchos de los deportistas internacionales no han formado parte de programas deportivos institucionales. Parece que una temprana participación en competiciones y la inclusión en programas de detección y desarrollo del talento correlacionan negativamente con el éxito.

Conclusiones.

De estos datos se puede deducir que: a) no es necesario estar incluido en un programa de detección y desarrollo del talento desde una temprana edad; y b) que es posible cambiar de disciplina deportiva a una edad relativamente tardía y alcanzar resultados deportivos.

Dada la evolución que está experimentando el deporte en general, y teniendo en cuenta los distintos factores que están afectando hoy en día a los procesos de detección y desarrollo del talento (Lorenzo, 2011), es necesario prever distintas estrategias para poder acceder a los deportistas, y diseñar un proceso formativo que tenga un porcentaje mayor de éxito. Por ello, es preciso conocer los argumentos que tradicionalmente han sustentado dicho proceso, pero también incorporar nuevas opciones en la búsqueda del talento deportivo.

Alberto Lorenzo para Stefano Benítez Capacitaciones G-SE 2013.


Te invitamos a que participes en nuestra próxima capacitación en donde analizaremos esta y otras cuestiones relacionadas con este proceso complejo.

http://g-se.com/es/entrenamiento-en-basquetbol/capacitacion/webinar-de-la-deteccion-y-el-desarrollo-del-talento-en-el-baloncesto


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

Baker, J., & Horton, S. (2004). A review of primary and secondary influences on sport expertise. High Ability Studies, 15 (2),211-226.

Barreiros, A., Côté, J., & Fonseca, A.M. (2012). From early to adult sport success: Analysing athletes' progression in national squads. European Journal of Sport Science, DOI:10.1080/17461391.2012.671368.

Burgess, D.J., & Naugthon, G.A. (2010). Talent development in adolescent team sports: A review. International Journal of Sports Physiology and Performance, 5, 103-116.

Gulbin, J. (2006) Why deliberate practice isn´t enough? Paper presented to the Symposium on “Dimensions of Performance”, Berlin, Alemania. Recuperado de www.icsspe.org/download/documente/sonstiges/Gulbin.doc

Güllich, A., & Emrich, E. (2006). Evaluation of the support of young athletes in the elite sport system. European Journal of Sport and Society, 3(2), 85-108.

Lorenzo, A., & Calleja, J. (2010). Factores condicionantes del desarrollo deportivo. Bilbao: Diputación Foral de Vizcaya.

Oldenziel, K., Gagné, F., & Gulbin, J.P. (2004). Factors affectin the rate of athlete development from novice to senior elite: how applicable is the 10-year-rule?. Comunicación presentada en el 2004 Pre-Olympic Congress – “Sport Science Through the ages”, Thessaloniki, Grecia. Recuperado de http://cev.org.br/biblioteca/factors-affecting-the-rate-of-athlete-development-from-novice-to-senior-elite-how-applicable-is-the-10-year-rule/

Pearson, D.T., Naugthon, G.A., & Torode, M. (2006). Predictability of physiological testing and the role of maturation in talent identification for adolescent team sports. Journal of Science and Medicine in Sport, 9, 277-287.

Strachan, L., Côté, J., & Deakin, J. (2009). “Specializers” versus “Samplers” in youth sport: comparing experiences and outcomes. The Sport Psychologist, 23, 77-92.

Vaeyens, R., Güllich, A., Warr, Ch. R., & Philippaerts, R. (2009). Talent identification and promotion programmes of Olympic athletes. Journal of Sports Sciences, 27(13), 1367-1380.

Vaeyens, R., Lenoir, M., Williams, A.M., & Phillippaerts, R.M. (2008). Talent identification and development programmes in sport: current models and future directions. Sports Medicine, 38(9), 703-714.

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