Actitud para jugar

Actitud para jugar

Tanto deportistas como entrenadores validan a la actitud como un factor trascendente a la hora de lograr un elevado nivel de rendimiento dentro del campo de juego. Ver cuándo un jugador tiene la actitud requerida es algo que muchos saben observar. No obstante, no es
frecuente que tanto el atleta como su entorno puedan definir específicamente qué es la actitud, a los fines de brindar herramientas para poder sostenerla a lo largo del tiempo.

"Poner corazón" es un comentario frecuentemente escuchado cuando se indaga acerca de qué tiene que hacer un jugador adentro de la cancha para tener actitud a la hora de jugar. Sin embargo, esta variable psico-deportiva históricamente a lo emocional, tiene su origen en la esfera de lo racional. Por este motivo, también es un concepto que puede desarrollarse y consolidarse dentro de las habilidades mentales del atleta a través de procesos de entrenamiento específicos.

Dentro de las numerosas definiciones que existen alrededor de la acttud, elegimos una que sintetiza el espíritu de lo que abordaremos a continuación: disposición determinante.

Disponerse en el sentido de "estar al servicio de", lo cual implica la presencia de dos factores que hacen a la posibilidad de que esto suceda: energía y dirección de los comportamientos.

Energía en el sentido de registrar qué cantidad tiene disponible el deportista en esos momentos (alta o baja), y el tipo de energía presente (positiva o negativa).

Dirección en el sentido de saber qué tipos de objetivos se fija el deportista (de rendimiento o de resultado). Recordemos que el rendimiento se correspondía con la noción de intentos, y resultado con la noción de consecuencias de esos intentos.

Teniendo en cuenta estos ejes, podemos diferenciar la actitud deportiva en cuatro grandes "escalones":

- Actitud de Desafío: altos niveles de energía positiva, objetivos de rendimiento. Atletas en este estadío ideal del desarrollo actitudinal se suelen decir a sí mismos "lo voy a intentar
hasta conseguirlo".

- Actitud de Explosión / Bloqueo: altos niveles de energía negativa, objetivos de resultado. Quienes se encuentran en este nivel suelen tener la idea "quiero lograrlo pero no sé cómo".

- Actitud de Apatía: bajos niveles de energía positiva, objetivos de resultado. La frase que sintetiza este eslabón es "para qué lo voy a intentar, me dá lo mismo conseguirlo o no".

- Actitud de Renuncia: bajos niveles de energía negativa, sin objetivos. Lamentablemente quienes están en esta etapa manifiestan lo siguiente: "no quiero saber nada más con esto".

Antes decíamos que eran cuanto grandes escalones del desarrollo actitudinal. Pues bien, esta escalera (como todas las escaleras del mundo) puede subir o bajar para el deportista. Numersos casos se pueden repasar acerca de cómo atletas que estaban en el eslabón ideal (desafío) terminaron renunciando a la práctica de la disciplina (que no es lo mismo que retirarse de la misma). Afortunadamente también la historia muestra cómo hay quienes pasan de estar al borde del abandono a llegar a verdaderos niveles desafiantes para con la tarea.

Entrenar la actitud, independientemente de la edad, género, disciplina, y nivel competitivo, tiene que ver entre otros factores, con dos grandes conceptos:

- Tener siempre presentes objetivos de rendimiento que alimenten la realización de intentos deportivos dentro del campo de juego, independientemente del logro. Éste tiene más posibilidades de aparecer como consecuencia a aquellos, no como causa inicial.

- Comprender siempre al error como la principal herramienta de aprendizaje, no como un arma de castigo.

Creemos que los sistemas de entrenamiento que contemplan este esquema facilitan que nuestros deportistas jueguen verdaderamente con actitud.




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