Adaptaciones esqueléticas al entrenamiento de fuerza.

Adaptaciones esqueléticas al entrenamiento de fuerza.

Adaptaciones esqueléticas al entrenamiento de fuerza.

El tejido óseo es considerado como un tejido conectivo, que se mineraliza y aporta una estructura de soporte rígida en el ser humano. El término de rígido no significa que sea un tejido inerte y resquebrajadizo sino que por el contrario tiene la capacidad de responder a las fuerzas que actúan sobre él y adaptarse a los diferentes tipos de ejercicio. Posee una amplia capacidad de crecer y regenerarse si es que se producen daños. Aproximadamente entre el 10-20 % de la masa corporal corresponde al tejido óseo (Martin 84'). El ejercicio físico produce fuerzas mecánicas que causan deformaciones en la estructura ósea que le permiten adaptarse. Estas fuerzas pueden ser de flexión lateral, de compresión, de torsión.

Martin propone que una mujer promedio tiene un contenido mineral óseo de aproximadamente 2.200 grs. en donde aproximadamente el 32 % es calcio elemental. El componente mineral (cristales de hidroxiapatita de calcio) le proporciona al hueso su dureza. La resistencia a la deformación bajo la acción de una carga es la propiedad física más importante del hueso (Albright 87). Cuando se consideran las variables más sobresalientes en el tejido óseo esta son: el contenido mineral óseo total, la densidad mineral ósea y la velocidad o pico de adquisición de masa ósea.

Frecuentemente ha sido demostrada la capacidad del ejercicio físico como un estímulo válido para la mejorar la tasa de remodelación ósea y de esta manera desarrollar un esqueleto saludable y capaz de soportar las arduas exigencias del deporte de rendimiento tanto en niños, adultos o durante la vejez (Grimston 92'). Pero es necesario discriminar que tipos de ejercicios o actividades físicas poseen la capacidad de mejorar el estado de la masa ósea. Hay estudios de gran relevancia sobre la influencia del entrenamiento en la masa esquelética. Un ejemplo es el trabajo realizado por Conroy 93' donde muestra los valores de la densidad mineral en levantadores de pesas adolescentes.

El estudio de Conroy analizó la densidad mineral ósea en 25 levantadores de pesas adolescentes de elite (17.4 ± 1.4 años) que tenían un mínimo de 3 años consecutivos de entrenamiento previo al estudio y se los comparó con otro grupo de la misma edad que no realizaba deporte. También se expreso la densidad mineral ósea como un porcentaje de los valores promedio para adultos. La tabla 1 muestra los resultados obtenidos por Comroy:

Densidad mineral ósea

(gr/cm2)

% Respecto de valores

promedio para adultos

y para el grupo control

Lugar anatómico

Levantadores

de pesas

Controles

Vértebra Lumbar 4

1.41 ± 0.20 *&

1.06 ± 0.21

113 %

133 %

Cuello fémur

1.30 ± 0.15 *&

1.05 ± 0.12

131 %

124 %

Trocánter

1.05 ± 0.13 *

0.89 ± 0.12

Sin datos

118 %

Triángulo Ward

1.26 ± 0.20 *

0.99 ± 0.16

Sin datos

127 %

Tabla 1

Es importante observar que los valores de densidad ósea en los adolescentes que levantan pesas son muy superiores a los valores de los sujetos control de la misma edad en un promedio de casi 30 % y de los valores de adultos en casi un 20 %. Es obvio que estas adaptaciones se manifiestan como un resultado de la aplicación constante de sobrecarga y representan cifras imposibles de alcanzar con otro tipo de estímulo de actividad física. Para poder interpretar correctamente estos resultados se debe recordar los tipos de ejercicios que se utilizan en este deporte (sentadillas, arranque, tirones, etc.), ya que en todos se utiliza una gran cantidad de masa muscular. El rendimiento físico de estos jóvenes era muy bueno (ver en la tabla 2).

Carga (kg)

Arranque

95.2 ± 17.3

Envión

121.5 ± 21.8

Sentadilla (3 RMs)

146.9 ± 31.2

Tabla 2

Podemos concluir que las actividades que se generan con alto grado de sobrecarga (pueden ser saltos) mejorarán sensiblemente la salud del tejido óseo.


Bibliografía:

·Albright. Bone: structural organization and remodelling dynamics. The scientific basis of orthopaedics. pp 161-68.

·Bailey D. 1997. Estudio pediátrico de adquisición de mineral óseo durante los años de desarrollo en Saskatchewan. International journal of sport medicine. Vol. 18. s191-s194.

·Clarkson P, Tremblay L. 1988. Exercise - induced muscle damage, repair and adaptations in humans. Journal of applied physiology. 65. 1-6.

·Conroy BP, Kraemer J, Maresh C, Fleck S, Stone M, Fry A,Miller P, Dalsky G. 1993. Bone mineral density in elite junior Olympic weightlifters. Medicine and science in sport and exercise. Vol 25, n° 10, 1103 - 1109.

·Martin A, Bailey D, McKay A, Whiting S. 1997. Acumulación de mineral óseo y de calcio durante la pubertad. Journal of clinical nutrition. 66: 611-615.

·Martin A. "An anatomical basis for assessing body composition: Evidence from 25 dissections". Burnaby,B C. Canada: Simon Fraser University. PhD thesis.

·McCulloh R, Bailey D, Whalen R, Houston S, Faulkner R, Craven R. 1992. Bone density and bone mineral content of adolescent soccer athletes and competitive swimmers. Paediatric exercise science. 4: 319-330.

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