Agua

Es un nutriente esencial para la vida. Aunque se podría llegar a vivir algunas semanas sin alimento, solo se puede sobrevivir algunos días sin agua, dependiendo de las condiciones medioambientales. Nuestro cuerpo no tiene la capacidad de almacenar agua, por lo tanto, debemos reponer continuamente el agua que perdemos diariamente.

El agua, junto con algunos minerales, como sodio, potasio, cloro y fósforo, ayudan a mantener el balance hídrico de nuestro cuerpo, así como la función neuromuscular. Estos minerales se clasifican como minerales principales (o macrominerales), ya que el cuerpo necesita más de 100 mg por día. El calcio y el magnesio también funcionan como electrolitos e influyen en el equilibrio hídrico del cuerpo y la función neuromuscular.

Los requerimientos de agua varían mucho, dependiendo de la edad, la talla, el estado de salud en general, el nivel de actividad física y las condiciones ambientales. Por ejemplo, un deportista varón muy activo que entrena en ambiente de temperaturas elevadas podría llegar a necesitar hasta 10 L de fluido por día para mantener su balance hídrico, mientras que una mujer inactiva y de contextura pequeña que habita en clima templado podría necesitar algo menos de 3 L por día. Es importante prestar atención a los cambios en las necesidades de agua bajo condiciones diferentes para así evitar la deshidratación.

La DRI de líquido para hombres adultos de 19 a 50 años es de 3,7 L/día; esto sería aproximadamente 3 L de agua más lo aportado por otras bebidas y alimentos. La DRI de líquido para mujeres adultas de 19 a 50 años es de 2,7 L/día; esto sería aproximadamente 2,2 L de agua más lo aportado por otras bebidas y alimentos.

Las principales vías de excreción de agua en nuestro cuerpo son la orina, la piel y los pulmones, y las heces. Las principales vías por las que recuperamos agua para tratar de equilibrar esas pérdidas son el agua y otras bebidas consumidas, el agua que forma parte de los alimentos y el agua metabólica.

Es importante tener presente que los deportistas o las personas muy activas, y especialmente en condiciones de temperatura elevada, pueden necesitar cantidades de líquido mucho más elevadas que estas recomendaciones.

Otro dato importante es que la cantidad de sudor perdido durante el ejercicio varía mucho entre los sujetos, y depende principalmente del tamaño corporal, la intensidad del ejercicio, y de la temperatura y humedad ambiental.

Referencias:

Food and Nutrition Board, Institute of Medicine. Dietary Reference Intakes for Water, Potassium, Sodium, Chloride, and Sulfate. National Academy Press, 2004.
Thompson J.L., Manore M.M. & Vaughan L.A. Nutrición. Pearson Educación S.A., 2008.

COMPARTIR