Alimentos funcionales

Alimentos funcionales

La noción de alimentación equilibrada es un concepto fundamental, resultado de décadas de investigaciones en nutrición realizadas a partir del descubrimiento de los nutrientes y de su importancia para el desarrollo y crecimiento del cuerpo y el mantenimiento de la salud.

La denominación “alimentos funcionales” tiene su aparición en Japón en la década de los años ochenta. El aumento de la esperanza de vida y su impacto a nivel de gastos en Salud Pública hace que el gobierno de dicho país financie programas de investigación sobre alimentos, para lograr mejoras en la calidad de vida. A partir de allí, el concepto comienza a evolucionar. Con el paso del tiempo numerosas investigaciones científicas se han identificado componentes fisiológicamente activos o bioactivos en los alimentos, que poseen efectos fisiológicos o beneficios para la salud; al mismo tiempo aumenta el interés de los consumidores, la industria y los legisladores por este tipo de alimentos.

Podemos considerar alimentos funcionales a aquellos que, más allá de aportar nutrientes, han demostrado científicamente que afectan beneficiosamente a una o varias funciones del organismo, de manera que proporcionan un mejor estado de salud y bienestar. Estos alimentos, además, ejercen un papel preventivo, ya que reducen los factores de riesgo que provocan la aparición de enfermedades.

No existe consenso a nivel mundial sobre la definición de alimento funcional o sobre su legislación. Ni siquiera en el término empleado para su descripción. Esto ha dado lugar a una amplia gama de acepciones que se manejan, además de la de alimentos funcionales: “alimentos de diseño”, “nutracéuticos”, “alicamentos”, “farmalimentos”, etc. Todas pueden considerarse sinónimos a efectos prácticos aunque a veces se apliquen con matices específicos.

Con el aumento en la comercialización y el uso de suplementos dietéticos, alimentos enriquecidos y fortificados, se hace cada vez más necesario un marco legislativo que proteja a los consumidores frente a atribuciones de propiedades falsas o confusas y que además pudiera responder a las necesidades de la industria en cuanto a innovación en el desarrollo de productos, y su comercialización.

Japón fue uno de países pioneros en desarrollar una regulación específica para la aprobación de alimentos funcionales, conocidos como el sistema “FOSHU”, que está amparado por la nueva ley de regulación de mejora nutricional, sancionada en 1991. Los alimentos con la aprobación FOSHU están avalados por informes de seguridad, evidencias científicas sobre el efecto en los humanos y un análisis nutricional correspondiente. De acuerdo a los japoneses, un alimento funcional debe cumplir 3 condiciones:

1. Estar constituido por ingredientes naturales.

2. Se debe consumir como parte de la dieta diaria.

3. Ser un alimento que al consumirse presente una particular función en el cuerpo humano, como:

  • Mejoramiento en los mecanismos de defensa biológica.
  • Prevención o recuperación de algunas enfermedades específicas.
  • Control de las condiciones físicas y mentales.
  • Retardo del proceso de envejecimiento.

El desarrollo de los alimentos funcionales se basa en la forma en que los nutrientes específicos y los componentes alimentarios afectan positivamente a las funciones biológicas del organismo. Las áreas de la fisiología humana relacionadas con la ciencia de los alimentos funcionales son:

  • Crecimiento y desarrollo en la primera infancia.
  • Regulación de los procesos metabólicos básicos.
  • Defensa contra el estrés oxidativo.
  • Fisiología cardiovascular.
  • Fisiología gastrointestinal.
  • Rendimiento cognitivo y mental, incluidos el estado de ánimo y la rapidez de reacción.
  • Rendimiento y mejora del estado físico.

A continuación se agrupan los distintos alimentos funcionales, con sus principios bioactivos, en dos categorías según su origen: naturales o procesados.

Ejemplos de algunos alimentos funcionales naturales:

Alimento funcional

Componente

Beneficio potencial para la salud

Tomate

Licopeno

Reduce el riesgo de cáncer de próstata e infarto de miocardio.

Brócoli

Sulforatano

Reduce el riesgo de cáncer.

Zanahoria

Carotenoides

Reduce el riesgo de cáncer.

Ajo

Componentes organosulfurados

Reduce el riesgo de cáncer.

Polifenoles y catequinas

Reduce el riesgo de enfermedades coronarias y algunos cánceres.

Pescado

Ácidos grasos omega 3

Reduce el riesgo de enfermedades del corazón.

Ejemplos de algunos alimentos funcionales procesados:

Alimento funcional

Componente

Beneficio potencial para la salud

Leche alta en calcio, con bajo aporte de grasa.

Calcio

Reduce riesgo de osteoporosis.

Productos lácteos fermentados.

Probióticos

Mejoran la función gastrointestinal.

Leche o huevos enriquecidos con omega 3.

Ácidos grasos omega 3

Reducen el riesgo de enfermedad cardiovascular y mejora la visión.

Vino en cantidad moderada (no más de 2 vasos al día).

Flavonoides

Contribuyen a la salud cardiovascular.

Cereales con agregado de ácido fólico.

Ácido fólico

El ácido fólico ayuda a reducir el número de casos de bebes que nace con espina bífida.


Conclusión

El creciente interés de la población sobre nutrición y salud, sumado a la mayor oferta de productos alimentarios convierte a la comunicación de dichos productos en un punto importante de análisis. Los diferentes tipos de legislaciones aprobadas son las bases de la comunicación al consumidor; su correcta interpretación por parte de los profesionales de la salud es un elemento esencial para lograr el objetivo fundamental de los alimentos funcionales: contribuir a mejorar la Salud Pública y el bienestar de la población.


Ailén Dietrich
Lic. en Nutrición.

Adrián Barale
Prof. en Educación Física.
Lic. en Nutrición.
Editor Sección de Nutrición Deportiva.
Coordinador académico y docente del Curso a Distancia de Nutrición Deportiva.


Referencias:

Ashwell M. Conceptos sobre los alimentos funcionales. ILSI Europe Concise Monograph Series, 2002.
Culebras JM, García de Lorenzo A & González-Gross M. Alimentos funcionales. Nutr. Hosp. 19 (1): 1, 2004.
Olagnero G, Genevois C, Irei V, Marcenado J, Bendersky S. Alimentos funcionales: Conceptos, Definiciones y Marco Legal Global. Diaeta (Bs. As.),25 (119):33-41, 2007.


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