Análisis de las Ocasiones de Gol de un Equipo de Fútbol Cadete

Analysis of the Scoring Opportunities of an Under-16 Soccer Team

Vicent Úbeda-Pastor, Pau Llop-Albalate and José Francisco Guzmán-Luján

Departamento de Educación Física y Deportiva. Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Universidad de Valencia

Article published in Revista de Entrenamiento Deportivo, Volume 33, Issue 4 of year .

Abstract

El objetivo del presente estudio fue describir cómo se generaron las ocasiones de gol de un equipo cadete de élite de España, a partir de indicadores tácticos ofensivos y de la situación inicial del equipo rival. Se analizaron las 210 posesiones finalizadas en ocasión de gol de los 15 partidos que disputó como local en la temporada 2015-2016. En cada una de las posesiones se evaluó un total de 14 variables tácticas, registradas a través del software Longomatch y tratadas estadísticamente en SPSS. Los resultados mostraron que el 51,13% de las ocasiones se crearon a través de ataques organizados, el 27,62% por contraataques y el 20,95% mediante acciones a balón parado, y que existieron diferencias significativas en diversas variables en función del tipo de ataque (organizado o contraataque). Los rivales fueron clasificados en tres niveles (alto, medio y bajo) según su clasificación final. Se observó que hubo más ocasiones de gol frente a los equipos de nivel bajo, que las ocasiones realizadas por ataque organizado resultaron las más habituales en todos los casos y que las ocasiones generadas mediante contraataques aumentaron su porcentaje frente a equipos de nivel medio.

Keywords: Fútbol, análisis del rendimiento, ocasiones de gol, gol, tipo de ataque

Abstract

The objective of the present study was to describe how the scoring opportunities of an elite under-16 team from Spain were generated from offensive tactical indicators and the initial situation of the opposing team. The 210 possessions leading to scoring opportunities in the 15 matches played at home in the 2015-2016 season were analysed. In each of those possessions, a total of 14 tactical variables were evaluated, registered through the Longomatch software and statistically treated in SPSS. The results showed that 51.13% of those opportunities were created through organized attacks, 27.62% by counterattacks and 20.95% on set play, and that there were significant differences in various variables depending on the type of attack (organized or counterattack). The rivals were classified in three levels (high, medium and low) according to their final classification. It was observed that there were more scoring opportunities in front of the low-level teams, that scoring opportunities made by organized attack were the most common in all cases and that the scoring opportunities generated by counterattacks increased their percentage against middle level teams.

Keywords: Soccer, performance analysis, scoring opportunities, goal, type of attack

INTRODUCCIÓN

El fútbol se ha convertido en los últimos años en un gran objeto de estudio científico y se analiza desde numerosas perspectivas. Ballesta, García, Fernández y Alvero (2013) hablaron de la relevancia del análisis del rendimiento deportivo para la planificación posterior de los entrenamientos, y permitir preparar al jugador de forma óptima. En este sentido, destaca el análisis notacional táctico, el cual se basa en el registro de eventos de carácter táctico que suceden durante el juego (James, 2006), y que permite identificar las variables importantes que explican los sucesos que ocurren, conocidas como indicadores de rendimiento (Hughes y Bartlett, 2002).

Reep y Benjamin (1968), pioneros en este campo, llevaron a cabo un análisis notacional centrado en variables tácticas relacionadas con el gol. Indicaron que el 80% de los goles se debieron a secuencias de pases cortas, que el 50% de todos los goles provinieron de recuperaciones en la cuarta parte del campo correspondiente al ataque y que 1 de cada 10 tiros se convertían en gol. Asimismo, Hughes y Franks (2005) analizaron los mundiales de 1990 y 1994, y observaron que el 84% y 80% de los goles respectivamente fueron consecuencia de secuencias de 4 o menos pases. En relación con el tipo de ataque más efectivo, Tenga, Ronglan y Bahr (2010) obtuvieron que los contraataques fueron más eficaces. Por su parte, González (2013) extrajo que un 13,7% de las posesiones de España durante el Mundial de 2010 ocasionaron una oportunidad de gol, y únicamente el 6,83% de las ocasiones terminaron en gol. Yiannakos y Armatas (2006) analizaron los goles de la Eurocopa de 2004. Observaron que el 44,1% se obtuvieron a través de ataques organizados, el 35,6% en acciones a balón parado y el 20,3% en contraataques.

No obstante, a pesar de que el gol es el indicador de rendimiento más importante en el fútbol, no resulta muy acertado fijarse únicamente en él de cara al estudio del rendimiento ofensivo de un equipo, pues el fútbol es un deporte de tanteo bajo, con una propuesta de indicadores de rendimiento integrados en el desarrollo del juego mucho más amplia, donde la finalización de las jugadas resulta en sí misma un indicador de éxito dentro del juego (Reina y Hernández, 2012).

Así pues, por una parte, autores como Lago (2009) o Wright, Atkins, Polman, Jones y Sargeson (2011) se centraron en las llegadas del equipo observado a zona de finalización, la posición de tiro o intento de tiro, la densidad de atacantes y defensores en el área de penalti, el número de pases que conducen al tiro, la posición del portero o el inicio del ataque. Asimismo, González, López, Calabuig y Aranda (2015), estudiaron múltiples variables sobre la creación de ocasiones de gol en el Mundial de Sudáfrica en 2010. Tuvieron en cuenta el tipo de ataque, diversos indicadores tácticos ofensivos y la posición del rival al inicio de los ataques.

Por otra parte, respecto al nivel de los equipos, Hughes et al., (2005) observaron en el Mundial de Italia 1990 que los equipos con éxito fueron capaces de realizar una cantidad superior de tiros en posesiones largas que, en posesiones cortas, mientras que Bell-Walker, McRobert, Ford y Williams (2006) observaron durante el Mundial de Alemania 2006 que los equipos competentes consiguieron ser más eficientes en las acciones a balón parado que los equipos no competentes. Tenga y Sigmundstad (2011) analizaron los goles de la liga noruega entre las temporadas 2008-2010, y observaron que los 3 equipos mejor clasificados consiguieron una mayor cantidad de goles en posesiones iniciadas en zona media que los equipos de media tabla, mientras que los 3 últimos clasificados marcaron menos goles al contraataque, en posesiones de 4 o menos pases, en posesiones de 12 o más pases y en posesiones iniciadas en zona media que el resto de los equipos.

Llegados a este punto, cabe destacar que a pesar de los numerosos estudios existentes acerca de la temática expuesta, todos ellos están centrados en el fútbol senior. Y es que, para la realización del presente marco teórico, se realizaron, además, dos revisiones específicas mediante las palabras clave soccer, goal, young y players, una en la base de datos Pubmed y otra en la base de datos Sportdiscus, y de los 102 y 136 artículos encontrados respectivamente, ninguno de ellos hizo referencia a dicha temática contextualizada en el futbol base. Así pues, en el presente estudio se considera necesario comenzar a analizar los aspectos tácticos mencionados desde este ámbito, ya que no se puede olvidar que el fútbol se construye a partir de las categorías base.

Se determinó, por tanto, como objetivo principal describir cómo se generaron las ocasiones de gol en un equipo cadete de Liga Autonómica de una escuela de élite de España. Como objetivos derivados, se pretendió:

  • Comparar las acciones de gol y ocasiones de gol de un equipo de categoría cadete de élite con equipos profesionales.
  • Observar las diferencias existentes en la evolución de las posesiones acabadas en oportunidad de gol en función del tipo de ataque.
  • Determinar si el tipo de ataque en la consecución de ocasiones de gol varía o no en función del nivel del equipo rival.

MÉTODO

Muestra
Se analizaron las 210 posesiones que acabaron en oportunidad de gol durante los 15 partidos como local de un equipo de liga Autonómica Cadete de una escuela de élite de España durante la temporada 2015-2016. Se excluyeron todas las posesiones que por motivos de retransmisión no pudieron ser analizadas.

Instrumentos
Tras la filmación de los partidos, con la finalidad de analizar las ocasiones de gol, se utilizó el software Longomatch versión 1.2.1.0. Se registraron los datos, a través de una plantilla de variables técnico-tácticas basada en el instrumento de observación REOFUT – Rendimiento Ofensivo en Fútbol (González, 2013; González et al., 2015).

Variables del estudio y recogida de datos
En primer lugar, las posesiones fueron agrupadas en función del tipo de ataque: ataque organizado, contraataque y acción a balón parado.

Seguidamente, 14 variables con sus respectivas categorías fueron analizadas y quedaron agrupadas en 4 dimensiones: inicio de la posesión, situación inicial del rival, desarrollo de la posesión y final de la posesión (Tabla 1).

Tabla 1. Definiciones operacionales de las dimensiones y categorías del estudio. Tomado y modificado de González et al. (2015).

Vacío Ofensivo (VO), Zona Media (ZM), Zona Media Izquierda (ZMIzd), Zona Media Derecha (ZMDer), Zona Retrasada (ZR), Zona Retrasada Izquierda (ZRIzd), Zona Retrasada Derecha (ZRDer) y Vacio Defensivo (VD).
Los equipos rivales fueron clasificados en función del nivel: nivel alto del 1º al 6º clasificado, nivel medio del 7º a 11º clasificado y nivel bajo del 12º al 16º clasificado, con el objetivo de tener tres categorías de la variable con igual número de equipos, es decir 5 equipos rivales de nivel alto, 5 equipos rivales de nivel medio y 5 equipos rivales de nivel bajo, ya que no se tiene en cuenta el equipo estudiado que clasificó también entre los 6 primeros.

Se atendió a la definición de González et al. (2015), a la hora de considerar una ocasión de gol. Así pues, se incluyeron todos los tiros o posibilidades de tiro dentro del pentágono de finalización (Fig. 1), así como rebotes o desvíos de jugadores que pasaron a una distancia menor de 2 metros de la portería. También, aquellos tiros desde fuera del pentágono de finalización que pasaron a una distancia menor a 2 metros respecto a la portería. Los goles también se incluyeron como ocasión de gol.


Figura 1. Zonas del terreno de juego y pentágono de finalización. Tomado de González et al. (2015).


Figura 2. Sub-espacios de ocupación defensiva rival. Vacío Ofensivo (VO), Zona Media (ZM), Zona Media Izquierda (ZMIzd), Zona Media Derecha (ZMDer), Zona Retrasada (ZR), Zona Retrasada Izquierda (ZRIzd), Zona Retrasada Derecha (ZRDer) y Vacio Defensivo (VD). Tomado de González et al. (2015).

Análisis estadístico
Se procesaron los datos mediante SPSS versión 21.0. En primer lugar, se calcularon los porcentajes para cada una de las categorías, tanto de forma independiente al tipo de ataque como en función de este. Para observar las diferencias existentes entre el ataque organizado y el contraataque se llevó a cabo un análisis de contraste Chi-Cuadrado de Pearson, en el cual se fijó un nivel de significación estadística de p<0.05. Por último, se calcularon los porcentajes de los tipos de ataque en función del nivel del rival.

RESULTADOS

Se registraron 210 ocasiones de gol del equipo observado, con una media de 14 por partido, conseguidas en mayor medida a través de ataques organizados (108; 51,43%), seguidas de los ataques por contraataque (58; 27,62%) y por último por acciones a balón parado (44; 20,95%). Se analizaron, en primer lugar, en su conjunto y, posteriormente, en función del tipo de ataque (Tabla 2).

En cuanto a las ocasiones de gol conseguidas mediante ataque organizado y contraataque, además de extraer los respectivos porcentajes para cada una de las categorías, se compararon a través del contraste Chi-Cuadrado de Pearson. Se evidenciaron diferencias significativas en diversas variables (tipo de inicio, zona del campo, penetración inicial, jugador, nivel de invasión, balance numérico, pases por posesión, porcentaje de pases penetrantes, tipo de progresión y penúltimo sub-espacio rival).

Tabla 2. Porcentajes de las categorías a nivel general y en función del tipo de ataque (balón parado, organizado y contraataque)

Vacío Ofensivo (VO), Zona Media (ZM), Zona Media Izquierda (ZMIzd), Zona Media Derecha (ZMDer), Zona Retrasada (ZR), Zona Retrasada Izquierda (ZRIzd), Zona Retrasada Derecha (ZRDer) y Vacio Defensivo (VD).

Por último, se analizaron las ocasiones de gol en función del nivel del equipo rival. Se consiguió un mayor número de ocasiones frente a equipos de nivel bajo con una media de 17,2 ocasiones por partido. Contra los de nivel medio se obtuvo una media de 14,8 ocasiones por partido y contra los de nivel alto una media de 10 por partido.

En cuanto al tipo de ataque utilizado en la creación de ocasiones de gol, para los tres niveles, los mayores porcentajes correspondieron al ataque organizado. También se observó que el porcentaje de ocasiones generadas por contraataque fue mayor contra los equipos de nivel medio que contra los de nivel alto y bajo, y en relación con las acciones a balón parado, el menor porcentaje se produjo contra equipos de nivel medio. (Tabla 3).

Tabla 3. Diferencias en función del nivel del adversario y el tipo de ataque.

DISCUSIÓN

El objetivo general del presente estudio fue describir cómo se generaron las ocasiones de gol de un equipo cadete de Liga Autonómica, teniendo en cuenta indicadores tácticos ofensivos del equipo estudiado e indicadores tácticos defensivos del rival, así como ver cómo variaba en función del nivel del rival.

Los resultados mostraron una media de 14 ocasiones de gol por partido, superior a las 10,4 obtenidas por los equipos que jugaron los 16 partidos de las fases eliminatorias del Mundial 2010 e inferior a las 16,71 obtenidas por la selección española de fútbol obtenidas durante los 7 partidos que disputó en dicho Mundial (González, 2013). En cuanto al porcentaje de goles, el 12,86% de las ocasiones acabaron en gol, resultado muy similar al obtenido por Reep et al., (1968), en el cual, al considerar los tiros realizados como ocasión de gol, se muestra un porcentaje de efectividad del 10%, mientras que distan bastante del escaso 6,83% obtenido por González (2013).

También se determinó que el 70% de las ocasiones de gol fueron iniciadas en campo contrario, resultado que coincide con Reep et al., (1968), quienes obtuvieron que el 50% de todos los goles provinieron de recuperaciones en la cuarta parte del campo correspondiente al ataque, aspecto que indica que el equipo estudiado busca recuperar lo más cerca posible de la portería contraria a través de presión o pressing mediante la reducción de espacios entrelíneas.

Por otra parte, parece ser que los equipos rivales consideraron al equipo estudiado como un equipo de alto nivel, pues las ocasiones de gol mostraron una situación inicial del rival predominante de repliegue intensivo y un balance defensivo numérico alto, aspecto que coincide con lo obtenido por González (2013) respecto a la selección española, la cual consiguió un porcentaje total de balance numérico alto en las ocasiones de gol del 81,8%, muy por encima del 53,1% de la media del resto de equipos estudiados en el Mundial 2010. Este aspecto indica que las defensas rivales intentaron estar mayoritariamente replegadas en el campo propio, pues conocían la calidad de los jugadores ofensivos y de lo peligroso que podría ser dejar espacios libres por detrás de la línea del balón.

En referencia al desarrollo de la posesión, los datos mostraron que la mayor parte de las ocasiones de gol provinieron de secuencias de 3 o menos pases, 59,05%, porcentaje muy parejo al 60% obtenido por González et al. (2015). Por otro lado, teniendo en cuenta el número de pases previo a la consecución del gol, el 51,8% de los goles fueron consecuencia de jugadas formadas por 3 o menos pases, resultados muy por debajo del 80% obtenido por Reep et al., (1968).

Respecto a cómo acabaron las oportunidades de gol, el 85,71% finalizaron dentro del pentágono de finalización, porcentaje muy alejado al 53,4% de las eliminatorias del Mundial del 2010 y del 63,5% de España en dicho Mundial (González, 2013). Los resultados también manifestaron que el equipo cadete llevó a cabo las penúltimas y últimas acciones principalmente en zonas muy penetrantes, sumando un total del 63,81% y del 86,19% respectivamente, siendo el grado de penetración mayor en la zona de la acción finalizadora. Estos resultados fueron superiores a los obtenidos en los partidos de las rondas eliminatorias del Mundial 2010 (González, 2013), 45,6% y 69,4% respectivamente, pero se asemejaron en mayor grado, aunque también superiores, a los obtenidos por España en el Mundial de Sudáfrica (González, 2013), 56,5% y 75,7%. De esta manera, se podría decir que el equipo consiguió una penetración muy elevada a niveles generales en las zonas de penúltima y última acción.

Al valorar los tipos de ataque, se observó una predominancia de ocasiones de gol conseguidas con ataques organizados, seguidas de contraataques y en último lugar a través de las acciones a balón parado, resultados que se corresponden con los obtenidos por González et al. (2015). En la misma línea, Dufour (1993) obtuvo que los ataques organizados fueron más habituales que los contraataques en los goles marcados en el Mundial de 1990. Esto indica que el equipo tiene una idea de juego clara basada en el ataque asociativo que intenta aplicar y a través de la cual consigue elaborar numerosas oportunidades de gol. Sin embargo, los resultados del presente estudio se contraponen a los de Hughes et al., (2005), quienes mostraron una mayor efectividad en los ataques con posesiones cortas.

Cabe destacar también que, por un lado, los ataques organizados se iniciaron sobre todo en campo propio o en el primer cuarto del campo rival, y en mayor medida por jugadores que ocupaban posiciones más retrasadas, y con acción inicial no penetrante, lo cual coincide con González et al. (2015). Por otro lado, los datos muestran la importancia de recuperar el balón en campo contrario en los contraataques para este tipo de ocasiones de gol, con inicios de posesión de jugadores más adelantados, y a través, sobre todo, de primeras acciones penetrantes. Este último dato, pese a ser inferior al 76,2% de González et al. (2015), sigue su línea, pues éstos afirmaron que los primeros segundos de la posesión son clave en los contraataques, ya que la rápida penetración permite explotar el desequilibrio inicial del equipo rival y aproximarse a zonas ofensivas.

En relación con la situación inicial del equipo adversario, tanto en los ataques organizados como en los contraataques, se observó que se iniciaron mayormente en situación de repliegue intensivo o repliegue medio, lo cual muestra que todos los jugadores del equipo rival buscaron mayoritariamente mantenerse en el campo propio o con jugadores repartidos unos en campo propio y otros en campo rival. Los resultados se asemejan a los obtenidos por González et al. (2015), con un 78,5% y un 63,5% respectivamente, aunque estos últimos parecen tener un mayor sentido, dado que en el presente trabajo el número de situaciones en las que el rival se encontró en despliegue en el contraataque en relación al total fue de un 20,69%, bastante inferior al 36,5% del estudio mencionado, lo cual podría deberse a la falta de experiencia a nivel táctico de los equipos cadetes, pues, a pesar de acumular mayor cantidad de jugadores por detrás de la línea del balón, se realizaba más desorganizadamente.

Por otro lado, en lo relativo al balance defensivo, en los ataques organizados fue principalmente alto (88,89%), dato que supera claramente al 71,2% obtenido por González et al. (2015). Estuvo más repartido en el caso de los contraataques, aunque dominó también la acumulación de 7 a 10 jugadores por detrás de la línea del balón, aspecto que tampoco coincide con el de los autores mencionados, los cuales detectaron un dominio del balance numérico medio (68,3%). El hecho de que los rivales cadetes acumulasen tanta cantidad de jugadores en defensa hace resaltar el respeto que, por tal de evitar acumular muchos jugadores al ataque y, probablemente, buscar sorprender al contraataque.

Acerca del desarrollo de la posesión, los ataques organizados se caracterizaron por secuencias de bastantes o muchos pases y una progresión principalmente indirecta, lo cual coincide con González et al. (2015), y por tener un bajo o medio porcentaje de pases penetrantes, lo que sí difiere notablemente con el porcentaje alto de pases penetrantes que estos observaron. Estos datos muestran que quizás faltaría una mayor cantidad de pases que superasen líneas y poder sorprender a la defensa rival y conseguir todavía mejores posibilidades de tiro.

En el lado opuesto, los contraataques se rigieron por secuencias de pocos pases, por una combinación de porcentajes bajos, medios y altos de pases penetrantes y por progresiones principalmente indirectas. En primer lugar, esto indica la importancia de la velocidad en el juego cuando el equipo rival está desorganizado. Por otro lado, se debería aumentar el porcentaje de pases penetrantes alto, pues los resultados se alejan mucho de los obtenidos por González et al. (2015), los cuales mostraron un 63,5% de ocasiones de gol con un porcentaje alto de pases penetrantes, y con un porcentaje de goles conseguidos a través de contraataques de un 4,08% superior al del presente trabajo.

Respecto a las finalizaciones, tanto en los ataques organizados como en los contraataques, se consiguió llevar a cabo, en gran número de veces, las penúltimas acciones en zonas muy penetrantes del rival, así como en las zonas de última acción. Estos porcentajes fueron bastante superiores a los de González et al. (2015). Por otro lado, cabe destacar que en las penúltimas acciones se utilizaron los espacios exteriores (ZMizd, ZMder, ZRizd, ZRder) en mayor grado, sobre todo en los ataques organizados, con un porcentaje muy superior al de los contraataques, lo cual refuerza los resultados y argumentos de González et al. (2015), quienes dijeron que ante la dificultad de penetrar por el carril central ante defensas cerradas y organizadas, el equipo atacante se ve obligado a hacer el campo ancho y realizar centros de los jugadores exteriores.

En cuanto a las acciones a balón parado, los resultados mostraron que el porcentaje de goles fue superior al del resto de tipos de ataque, al igual que ocurrió en el estudio de González et al. (2015), hecho que señala la gran importancia de insistir en este tipo de ataques en los entrenamientos. También se obtuvo un nivel de efectividad mayor que en los otros ataques, lo que demuestra el buen hacer del equipo cadete en esta faceta del juego ya que, como mostraron Bell-Walker et al. (2006), los equipos competentes en el Mundial de Alemania 2006 consiguieron un 13,33% de efectividad en las acciones a balón parado, porcentaje superior al 7,14% de los equipos no competentes. Dentro de las mismas, se mostró también que la mayor parte fueron llevadas a cabo de forma indirecta.

Por último, al valorar la influencia del nivel del equipo adversario, por una parte, los resultados mostraron que se consiguió una cantidad considerablemente mayor de ocasiones contra equipos de nivel bajo y medio, hecho que probablemente se deba a que los equipos de nivel alto eran técnica y tácticamente superiores, y capaces de mantener la posesión del balón un mayor tiempo, además de tener la capacidad de defender mejor. Por otra parte, el tipo de ataque principalmente empleado fue el ataque organizado, sin influir el nivel del rival, con unos porcentajes algo inferiores contra equipos de nivel medio, en los que ganó peso el contraataque. Esto podría deberse a que los de nivel medio intentaban en mayor grado que los de nivel bajo tener la posesión del balón y acumular más atacantes para generar peligro a la defensa, pero, a diferencia de los equipos de nivel alto, en el momento en que intentaban hacer esto, dejaban un mayor número de espacios libres atrás, es decir, una mayor desorganización defensiva que se intentó aprovechar a través de ataques rápidos.

Se puede concluir que existieron las siguientes similitudes entre el equipo cadete analizado y los equipos senior de los demás estudios:

  • El ataque organizado fue el que mayor proporción de ocasiones de gol generó, por encima de los contraataques y de las acciones a balón parado.
  • Los contraataques fueron iniciados en zonas más adelantadas y por jugadores en posiciones más próximas a la portería rival que los ataques organizados.
  • En las penúltimas acciones de los ataques organizados se utilizaron más los espacios exteriores que en los contraataques, así como en los ataques organizados se obtuvo un mayor grado de penetración en últimas acciones.

En cambio, existieron las siguientes diferencias:

  • En el equipo cadete, las ocasiones provenientes de acciones a balón parado fueron las que mayor grado de efectividad tuvieron, seguidas de los ataques organizados y, por último, de los contraataques. En el caso de los equipos senior la mayor efectividad se obtuvo en los contraataques.
  • Tanto en los ataques organizados como en los contraataques, el equipo cadete obtuvo unos porcentajes muy inferiores de pases penetrantes respecto al de los equipos senior.
  • El equipo cadete consiguió llevar a cabo las penúltimas acciones en zonas muy penetrantes del rival al igual que ocurrió con las zonas de última acción, en mayor medida que los equipos senior analizado en González et al. (2015).

APORTACIONES DIDÁCTICAS

En conjunto, se pueden extraer implicaciones prácticas, a partir de los datos e interpretaciones de estos, similares a las de González et al (2015):

  • Resultaría importante trabajar durante los entrenamientos tareas en las que se deba superar un equipo rival situado en una posición de repliegue intensivo y con alta acumulación de defensas por detrás de la línea del balón, a través de secuencias de numerosos pases, pues se trata de una situación a la que el cadete estudiado se tiene que enfrentar frecuentemente.
  • Sería interesante trabajar los pases penetrantes tanto en los ataques organizados como en los contraataques, pues suponen un aspecto a mejorar en el equipo en categoría cadete.
  • Para aumentar la eficiencia de los contraataques, se debería trabajar el pressing, la presión tras pérdida y la reducción de espacios, con la finalidad de recuperar en zonas lo más avanzadas y penetrantes posibles.
  • No se debería olvidar el trabajo de las acciones a balón parado, tipo de ataque menos frecuente, aunque el más eficaz de los tres estudiados.

En cuanto a las limitaciones del estudio, se encuentra el hecho de haber estudiado únicamente los partidos como local de un sólo equipo en categoría cadete, aspecto que no permite generalizar los resultados encontrados, pues éstos podrían variar sustancialmente en relación a los que se obtuvieran en los partidos como visitante, al igual que lo harían en relación a los del resto de equipos de la Liga Autonómica Cadete, sobre todo en aquellos con una filosofía de juego muy distinta a la de dicho equipo.

References

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Citation in Rev Entren Deport

Vicent Úbeda-Pastor, Pau Llop-Albalate and José Francisco Guzmán-Luján (2019). Análisis de las Ocasiones de Gol de un Equipo de Fútbol Cadete. Rev Entren Deport. 33 (4).
https://g-se.com/analisis-de-las-ocasiones-de-gol-de-un-equipo-de-futbol-cadete-2735-sa-g5dcec2568513b

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