Arginina o Citrulina? Gastando o invirtiendo, esa es la cuestión.

Arginina o Citrulina? Gastando o invirtiendo, esa es la cuestión.

Debido a la evidencia de que la arginina (ARG) es un precursor de la formación de óxido nítrico (ON), su consumo entre los practicantes de distintas disciplinas deportivas es casi de utilización impuesta. Las razones que emergen desde ellos mismos, literalmente, es que favorece el aporte de sangre a los tejidos porque es un poderoso vasodilatador y con ello habrá más oxígeno local, lo que incrementará el rendimiento. También hay alguna otra respuesta un tanto menos científica pero conducente a muchos a ingerir ARG, especialmente por los culturistas y competidores de Fitness, y es que según afirman, les genera congestión muscular y entonces el músculo aparece como más hipertrofiado. También esto tiene su dosis de verdad

No hay dudas de que la ARG, vía la enzima óxido-nítrico sintasa endotelial (eNOS) favorece la producción de ON, una molécula gaseosa de enorme contribución en la regulación de muchas funciones vitales al organismo. De referir es que el aminoácido ARG a través de la intervención de la eNOS genera ON junto con citrulina (CIT) (Forstermann U., Munzel T. Endothelial nitric oxide synthase in vascular disease: From marvel to menace. Circulation. 2006).

A pesar de lo anterior, no todas son favorables para considerar el consumo oral de ARG con fines de rendimiento, ya que una de las razones por las que se ha llegado a reparar en la ineficacia de la ingesta de ARG es que una gran cantidad de este aminoácido (AA) tiene “secuestro esplácnico”, esto es, la mayor parte no llegará a destino porque será consumido por enterocitos y el hígado, o sea tiene una muy baja biodisponibilidad. En este punto y en función a que la CIT forma ARG, se la considera a ella como una mejor elección ya que es más efectiva para aumentar los niveles de este AA así como la síntesis de ON (Castillo L., et al. Dietary arginine uptake by the splanchnic region in adult humans. Am. J. Physiol. 1993). Convalidando lo anterior, varios investigadores han dado también evidencia de que la suplementación oral con CIT aumenta los niveles plasmáticos y en los tejidos tanto de ARG como de ON, por lo que de esta manera la biodisponibilidad de ambos estará incrementada (Schwedhelm E., et al. Pharmacokinetic and pharmacodynamic properties of oral l-citrulline and l-arginine: Impact on nitric oxide metabolism. Br. J. Clin. Pharmacol. 2008).

De reparar es que la CIT es un AA no proteico, por lo que no se lo encuentra en la alimentación proteica habitual, estando sí presente en la sandía pero en concentraciones pobres en relación a las necesidades. El punto acá de interés, en función a lo anterior, es que la dosis mínima efectiva alcanza los 3g/día, encontrándose esa cantidad en 1,5kg de ese alimento, y aproximadamente en 5kg/día para lograr la ingesta de la dosis máxima efectiva (Davis A.R., et al. l-citrulline levels in watermelon cultigens tested in two environments. HortScience. 2011).

Varios profesionales han estado abocados a la investigación de la CIT en relación a su potencial acción favorable sobre patologías como la diabetes, la hipertensión arterial así como en la protección aterogénica-endotelial, con resultados muy prometedores (Papadia C., Osowska S., Cynober L., Forbes A. Citrulline in health and disease. Review on human studies. Clin Nutr. 2018, Dec). Este interés por sus capacidades cardiovasculares y antihipertensivas potenciales no han quedado solo por allí, ya que han llegado al tejido muscular y al adiposo también.

Un punto más para considerar es que la CIT no se extrae por el tracto gastrointestinal o el hígado, por lo que la captación neta es ~ 0 (van de Poll M.C., et al. Intestinal and hepatic metabolism of glutamine and citrulline in humans. J. Physiol. 2007). Contrariamente, la ARG ingerida por vía oral tiene elevadas tasas de extracción tanto en el intestino como en el hígado, probablemente debido a la alta expresión de arginasa degradándola, tal como van de Poll y colegas lo documentaron hace ya más de una década, aumentando el catabolismo de la arginina y limitando los aumentos sistémicos en los niveles circulantes después de su ingestión (van de Poll M.C et al. Intestinal and hepatic metabolism of glutamine and citrulline in humans. J. Physiol. 2007).

En relación a otros roles centrales del ON a nivel muscular, estudios como el deBaldelli han dado evidencia de que el mismo es un facilitador de la biogénesis mitocondrial mediante la activación de AMPKα1 así como a una mayor expresión de PGC1-α (Baldelli S., et al. The role of nNOS and PGC-1 alpha in skeletal muscle cells. J. Cell. Sci. 2014), lo que finalmente expresa una mejora del metabolismo mitocondrial. Esto último ha llevado a pensar en la justificación de estudios clínicos para determinar los posibles beneficios terapéuticos de la CIT en adultos mayores y / o en personas con trastornos mitocondriales. Más allá de esto, también a este beneficio a nivel mitocondrial se le agrega el conocerse que la CIT incrementa la lipólisis, asociado ello además a la limitación en la reesterificación de ácidos grasos y estimulando a la oxidación de palmitato. Junto a esto último, también incrementa la expresión de la proteína desacoplante UCP1, lo que representa un estímulo termogénico independiente de todo proceso de fosforilación oxidativa y por ello desvinculado de la resíntesis de ATP.

Recientemente se ha demostrado que la CIT oral aumenta la síntesis proteica muscular (MPS) en adultos sanos, lo que incluso se ha logrado con una dieta baja en proteínas.

Como es sabido, esta MPS se estimula por la activación de la mTORC1, para lo cualla hiperaminoacidemia es vista como el desencadenante para activar la mTORC1 (Barazzoni R., et al. Insulin fails to enhance mtor phosphorylation, mitochondrial protein synthesis, and ATP production in human skeletal muscle without amino acid replacement. Am. J. Physiol. Endocrinol. Metab. 2012). Y aquí es justamente donde se admite que el ON favorece el suministro de sangre y AA al músculo en ejercicio, por lo que ciertas poblaciones como los adultos mayores y en personas padecientes de enfermedades cardiometabólicas pueden verse favorecidos con el aporte de CIT (Timmerman K.L., et al. Pharmacological vasodilation improves insulin-stimulated muscle protein anabolism but not glucose utilization in older adults. Diabetes. 2010). De allí y como sostiene Ham y colegas, la CIT protegería directamente contra el desgaste muscular preservando la MPS (Ham D.J., et al. l-citrulline protects skeletal muscle cells from cachectic stimuli through an inos-dependent mechanism. PLoS ONE. 2015).

A la luz de lo expuesto y sobre la profusa investigación que puede encontrarse respecto de la ARG y la CIT, una vez más conviene revisar nuestro conocimiento a la hora de consumir ciertos suplementos o indicarlos, porque aun no generando perjuicios a la salud bien puede ser irrelevante su consumo y finalmente provocarnos un costo que no vale la pena tener.

Para reflexionar…

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