BCAA como potenciadores de la utilización de grasas en el ejercicio

BCAA como potenciadores de la utilización de grasas en el ejercicio

Un conocimiento incomprensiblemente ignorado en el ambiente del endurance

Jorge Roig (2015)

Si bien el conocimiento base que se tiene de los aminoácidos de cadena ramificada o BCAA está en su reconocida capacidad para incrementar la síntesis de proteínas a nivel del músculo, poca o nula importancia se le ha dado a ellos en el campo de lo aeróbico, algo para considerar quienes descreen de su importante protagonismo allí. Quizás esto último tenga su explicación en la dedicación que los investigadores le han dado al estudio de ellos en el ámbito de la fuerza muscular por sobre la brindada en el territorio de lo aeróbico.

Hace bastante tiempo que está documentado sobre la función energética que podían tener los BCAA durante el ejercicio. Al respecto, Platell y colaboradores habían aclarado suficiente en una publicación concretada en el Journal of Gastroentorology and Hepatology de inicios del año 2000. Casi 20 años antes también Harper y colegas se habían expresado sobre ello en el Proceedings of The Nutrition Society elaborado en abril de 1983.

Se sabe que cualquier exceso en el consumo de AAs potenciará la oxidación de estos, y ello porque habría un límite en la capacidad de síntesis de proteínas en nuestro organismo, independientemente de la cantidad de aminoácidos que sean consumidos una vez superado ese punto. Este es otro claro ejemplo en el que se evidencia que no necesariamente “más es mejor” en el ámbito de la biología humana.

La leucina, isoleucina y valina (los BCAA) son los únicos AAs que se metabolizan extra-hepáticamente dado que lo pueden hacer en el músculo esquelético. Allí, básicamente tienen dos protagonismos excluyentes: 1) estimular la síntesis proteica favoreciendo una situación francamente anabólica, y 2) ser un importante recurso energético en condición de ejercicio y en otras circunstancias de estrés o ayuno (Ferrando AA, et. al. “Oral branched-chain amino acids decrease whole body proteolysis”. J. Parenteral Enteral Nutr. 1995).

En investigaciones bastante más recientes se ha empezado a analizar qué impacto puede tener el aporte de BCAA dentro de las pruebas de endurance, y en este aspecto ciertas observaciones y conclusiones de dichos trabajos están verificando muy importantes eventos asociados a los recursos energéticos del músculo, su utilización y también su ahorro.

En un trabajo de Matsumoto y cols. se evaluó el comportamiento del umbral de lactato (ULt) luego del aporte de BCAA a través de un test incremental en bicicleta ergométrica. De recordar es que esta valoración consiste en una prueba continua e incremental en la cual se van obteniendo muestras sanguíneas, las que son realizadas con una frecuencia de tiempo determinada durante dicho test. Lo que se observará en la misma es que muy probablemente en algún momento los valores de lactato en sangre (lactatemia) aumentarán en forma brusca (dícese “de manera exponencial”), situación que hasta ese momento no acontecía. Ese punto de disparo de los valores es el denominado ULt, el que marcará claramente dos situaciones, una antes y otra después de dicho momento. La importancia reconocida que tiene esto es que la condición metabólica que antecede al ULt es de relativo equilibrio metabólico, habiendo un aporte de lípidos al metabolismo bastante más importante que el que se aprecia después de atravesar el umbral. Luego de este, en cambio, se “disparará” fuertemente el metabolismo glucolítico (glucólisis rápida), en detrimento de la entrega energética que venían ofreciendo las grasas a través de la beta oxidación. La relevancia que esto tiene es porque el lactato es un producto final de la glucólisis, lo que obliga a afirmar que a mayor cantidad de lactato, más glucólisis se ha estado concretando en la intimidad muscular y entonces, y por básica deducción metabólico-energética, una sostenida y significativa cantidad de glucógeno muscular está siendo utilizado en el aporte de energía al músculo. Esto es muy fácil de demostrar si se está controlando en forma simultánea el VO2 del sujeto en el esfuerzo con un analizador de gases, ya que la valoración del mismo permite ver el comportamiento del RER (cociente respiratorio), lo que informa claramente cuál de los sustratos está predominando en el aporte energético, si es la glucosa o los ácidos grasos.

Lo que pudo comprobar Matsumoto y su equipo, justamente, es que el consumo de BCAA antes del esfuerzo postergó el momento de aparición del umbral de lactato (Matsumoto K et. al. Branched-Chain Amino Acid Supplementation Increases the Lactate Threshold during an Incremental Exercise Test in Trained Individuals. J Nutr Sci Vitaminol, 2009). Esto, finalmente, acaba también por demostrar que ante un mismo nivel de exigencia durante esta prueba incremental, la participación de las grasas continuó siendo más importante al ingerirse BCAA antes del ejercicio que entre los que no los consumieron. Simplificando, el consumo de BCAA favoreció el uso de grasas en el ejercicio y además, y no menos importante, generó una reserva de CHO en el intraesfuerzo al disminuir su utilización.

Considerando lo anterior, sumado a que hay bastantes más trabajos que documentan lo observado por Matsumoto, debiera pensarse seriamente que el aporte de nutrientes como los son los BCAAs puede significar una sensible ayuda en el campo de las ejercitaciones aeróbicas por su asociación al incremento del uso de grasas con reducción del de azúcares en el ejercicio a una dada magnitud de esfuerzo. Pero además, en poblaciones donde es necesario estimular el consumo energético de grasas en ejercicio para su pérdida, parece ser una cuestión que no debiera soslayarse y, mucho menos, menospreciarse.

Para reflexionar…

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