Calcio

El calcio es el mineral más abundante en el organismo, y representa casi el 2% del peso corporal. La mayor parte se encuentra en el esqueleto (98%), un 1% es utilizado para la formación de los dientes, y el resto se encuentra en forma iónica o en combinación con algunas proteínas.

El calcio está implicado en la contracción muscular, ayuda a regular la transmisión del impulso nervioso, la coagulación de la sangre y la secreción hormonal; también activa un número considerable de enzimas.

Su principal fuente alimentaria la constituyen los productos lácteos (leche, yogur, quesos), pero también los encontramos en la yema de huevo, legumbres, verduras de hoja verde, coliflor, frutos secos y semillas.

Su porcentaje de absorción varía entre un 30-40% en condiciones de normalidad, pero puede incrementarse cuando la ingesta disminuye. El calcio que se incorpora al plasma proviene de los alimentos o de la liberación de parte de los huesos; su excreción se produce a través de la orina, el sudor y la materia fecal.

La RDA (Recommended Dietary Allowances) establecida para adultos, hombres y mujeres, es de 1000 mg/día; aunque se debe tener presente que estas recomendaciones varían según las etapas biológicas.

Deficiencias severas de este mineral pueden ocasionar patologías como osteoporosis, raquitismo y osteomalacia.

Referencias:

Onzari, M. Fundamentos de Nutrición en el deporte. Ed. El Ateneo. 2008.
Williams, M. Nutrición para la salud, la condición física y el deporte. Ed. Paidotribo. 2002.

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