Ciencia y práctica: sus protagonistas. Dr. Francisco José Vera-García. La valoración del "Core Stability"

Ciencia y práctica: sus protagonistas. Dr. Francisco José Vera-García. La valoración del "Core Stability"

El profesor Vera-García es Doctor y Licenciado en Educación Física. Actualmente es profesor titular del Grado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte y del Máster Universitario en Rendimiento Deportivo y Salud de la Universidad Miguel Hernández de Elche (España), donde imparte asignaturas relacionadas con la Biomecánica del movimiento humano, envejecimiento y salud, y prevención de lesiones. Asimismo lidera distintos proyectos de investigación sobre estabilidad raquídea desde el Centro de Investigación del Deporte (CID) de la misma universidad, donde la producción científica durante los últimos años es inagotable.


Precisamente, hoy hemos querido acercarnos a su laboratorio en el CID donde nos ha recibido cordial y afectuosamente para conocer un poco más de cerca su labor investigadora, algo que le agradecemos enormemente por la disponibilidad y atención que nos ha dedicado.

El CID es un centro puntero en investigación, cuya misión es impulsar y desarrollar investigación innovadora y de calidad en el ámbito de la actividad física y el deporte. Para ello consta de 4 laboratorios (Análisis del comportamiento, Aprendizaje y control motor, Biomecánica y salud, y Análisis y optimización del entrenamiento) y un grupo humano que trabaja en equipo incansablemente.

La visita nos ha fascinado!! y quizás uno de los momentos más interesantes ha sido cuando hemos presenciado una demostración para la valoración del complejo control motor del raquis mediante sofisticados programas informáticos e instrumental de laboratorio, increíble-. Y es que una de las líneas de investigación actual que dirige el profesor Vera-García es aquella que busca desarrollar pruebas de laboratorio y de campo válidas y fiables para la valoración de la estabilidad raquídea o del core (core stability), ya que hasta la fecha ninguno de los test presentados en la literatura ha demostrado su validez. Ciertamente, el afán por establecer un protocolo de valoración validado científicamente radica en la evidente necesidad de poder comprobar los verdaderos efectos conseguidos por las distintas intervenciones que pretendan mejorar cualquiera de los distintos componentes del core stability.

Profesor Vera-García, muchísimas gracias por esta nueva entrevista. Sabemos que usted lleva más de 15 años investigando sobre distintas cuestiones relacionadas con la estabilidad raquídea, incluyendo aspectos sobre el acondicionamiento de la musculatura del core y su correcta valoración. Tiene usted numerosas publicaciones científicas al respecto, y algunas de ellas en colaboración de investigadores de la talla del profesor Stuart McGill. Permítanos que le hagamos algunas preguntas que puedan ayudar a entender su trabajo de investigación y la utilidad que pueda desprenderse del mismo para los especialistas del ámbito de las ciencias del ejercicio:

1.¿Podría, brevemente, explicar las actuales líneas de investigación que desarrollan en su laboratorio?

En el Laboratorio de Biomecánica y Salud del Centro de Investigación del Deporte de la UMH estamos trabajando en varias líneas de investigación financiadas mediante proyectos y contratos de investigación con diferentes entidades públicas y privadas. Llevamos varios años trabajando dentro de la línea “Biomecánica del raquis y acondicionamiento de la musculatura del tronco para la salud y el rendimiento deportivo”, que se centra en la evaluación y análisis de la estabilidad del raquis y la función de los músculos del tronco para la prevención de patologías raquídeas, así como en la evaluación y diseño de ejercicios y programas de acondicionamiento de la musculatura del tronco para la salud y el rendimiento deportivo. También llevamos varios años trabajando en la línea “Biomecánica de las técnicas y de los materiales deportivos para la mejora del rendimiento y la prevención de lesiones en los deportistas”, dirigida por mi compañero Jose Luís López Elvira. Además, recientemente hemos puesto en marcha una nueva línea de investigación junto a mis compañeros Francisco Ayala Rodríguez y Víctor Moreno Pérez, titulada “Identificación de factores de riesgo relacionados con la probabilidad de sufrir una lesión deportiva”. En esta línea estamos midiendo y analizando los primiciales factores de riesgo de lesión propuestos por la literatura científica en diferentes deportes, como el fútbol y el tenis.

2.La valoración de la estabilidad raquídea o core es una tarea compleja. ¿Dónde radica esta complejidad y cuál cree que es el error más común que cometen los estudios científicos a la hora de considerar su valoración?

Como usted bien dice, la valoración de la estabilidad del tronco o del core es una tarea compleja, ya que requiere de materiales y metodologías sofisticadas. Desde un punto de vista mecánico, la estabilidad del tronco puede ser entendida como la capacidad para mantener o retomar una posición o trayectoria del tronco cuando éste es sometido a fuerzas de diferentes características. Por tanto, para poder medir la estabilidad debemos registrar y analizar tanto las fuerzas aplicadas sobre el tronco, como su respuesta de éste ante las fuerzas. Actualmente, sólo disponemos de metodologías e instrumental de laboratorio para medir esta capacidad de forma adecuada, ya que los test de campo utilizados hoy en día no han sido validados como medidas de estabilidad. Muchos de estos test, miden variables relacionadas con la estabilidad del tronco, como por ejemplo, la fuerza o la resistencia muscular, pero no son medidas de estabilidad en sí mismas.

Debemos tener en cuenta también que la estabilidad del tronco es dependiente del contexto, es decir, que se puede manifestar de forma distinta en función de las condiciones en las que es evaluada. Así, al igual que un deportista puede tener una gran fuerza máxima, pese a no destacar por su fuerza explosiva, también puede tener una gran capacidad de estabilización del tronco en bipedestación y ante fuerzas aplicadas en dirección transversal, pero no así ante fuerzas continuas aplicadas en sedestación o en otra dirección. Por tanto, para medir adecuadamente la estabilidad del tronco es necesario utilizar una batería de test que nos permita valorar esta capacidad en diferentes situaciones (ante fuerzas de diferente magnitud, dirección o duración, en diferentes posturas, etc.).

3.Si no contamos con instrumental sofisticado (a menudo sólo accesible en los laboratorios como el suyo), ¿qué test de campo o batería recomendaría utilizar a los técnicos/entrenadores para valorar la estabilidad de la zona central (core) con poblaciones no-deportistas?

Existen numerosos artículos científicos que han analizado la fiabilidad inta- e inter-observador de muchos test de campo que han sido presentados como test de estabilidad del core. Generalmente se utilizan tres tipos de pruebas: test de fuerza y resistencia de los músculos del tronco, test de equilibrio corporal en apoyo monopodal y test de control postural de la pelvis y el raquis lumbar en decúbito supino. Desafortunadamente, no tenemos constancia de estudios que hayan analizado la validez de estas pruebas como medidas de estabilidad.

En opinión de algunos autores, la ausencia de estudios de validez se debe principalmente a la dificultad para encontrar medidas de referencia (“gold standards”) con las que comparar los resultados de los test de campo. Hoy en día, las medidas de laboratorio que se suelen utilizar para medir la estabilidad del tronco, y que quizá se podrían utilizar como gold standards para estudiar la validez de las pruebas de campo, son la respuesta del tronco ante cargas súbitas (aplicadas de forma controlada en diferentes planos), el control postural del tronco en sedestación (paradigma del asiento inestable) y la valoración de la rigidez del tronco calculada mediante modelación matemática. Los primeros datos de un estudio que estamos desarrollando en nuestro laboratorio donde hemos comparado los resultados de varios de los test de campo más utilizados actualmente para medir la estabilidad del core, con los obtenidos mediante las metodologías de laboratorio, sugieren que las medidas de campo analizadas no parecen validadas para medir la estabilidad.

4.Los déficits de control motor de la musculatura estabilizadora del tronco son uno de los aspectos que parecen suceder en muchas personas con dolor lumbar y/o altamente desentrenadas. ¿Qué metodologías se utilizan actualmente para valorar el control neuromuscular de la estabilidad del tronco?

Generalmente se utiliza electromiografía de superficie para analizar la respuesta de la musculatura del tronco ante cargas súbitas aplicadas en diferentes planos. Las variables más estudiadas suelen ser la latencia o tiempo de respuesta y el pico de activación tras la perturbación. Estudios biomecánicos y epidemiológicos realizados en los últimos años han relacionado la alteración en estas variables con el síndrome de dolor lumbar. No obstante, desconocemos si las alteraciones en el control neuromuscular del tronco encontradas en personas con lesiones del raquis son el origen de estas lesiones o una consecuencia de ellas.

Por otro lado, diversos estudios también han relacionado bajos niveles de resistencia en la musculatura del tronco con el síndrome de dolor lumbar. De este modo, muchos de los programas de ejercicios de tronco se suelen orientar tanto hacia la mejora de la estabilidad del raquis, como hacia el desarrollo de la resistencia de la musculatura del tronco.

5.Algunos estudios que han tratado de probar si las mejoras de la estabilidad raquídea mediante ejercicios del core pueden inducir mejoras en marcadores del rendimiento deportivo han fallado en conseguirlo. ¿Cree que uno de los problemas pueden haber estado en la falta de especificidad y validez de los test utilizados?

En mi opinión son varios los motivos que podrían explicar la falta evidencias claras de la mejora del rendimiento de los deportistas a través del entrenamiento de la estabilidad del troncoy algunos de ellos son los que usted ha comentado. Así, muchos de los test utilizados en estos estudios para medir el rendimiento deportivo son pruebas genéricas que no suelen estar basadas en los movimientos y las técnicas utilizadas de forma específica por los deportistas en su disciplina deportiva. Además, como ya hemos comentado en varias ocasiones a lo largo de esta entrevista, los test de campo que han sido utilizados para medir la estabilidad del tronco tienen limitaciones importantes, sobre todo relacionadas con la validez de la medida. Otra de las limitaciones de estos estudios es que muchos de los programas de entrenamiento utilizados comprenden actividades de naturaleza muy diversa, por lo que es difícil aislar directamente los efectos de los ejercicios de estabilización del raquis sobre el rendimiento de los deportistas.

6.En una de sus más recientes investigaciones publicadas han validado un test de campo (test de flexión-rotación del tronco), ¿puede explicarnos un poco sobre este test y cómo realizarlo correctamente? ¿Qué se pretende valorar exactamente con el mismo?

En el artículo, cuya referencia aparece más abajo, presentamos un test para medir la resistencia de la musculatura abdominal en acciones de flexión y rotación del tronco. El test consiste básicamente en colocar al deportista en decúbito supino con rodillas flexionadas a 90º (sobre una superficie acolchada y no deslizante) y pedirle que realice el máximo número posible de flexo-rotaciones del tronco en 90 s. Esta prueba es fácil de ejecutar y puede ser muy útil para medir la resistencia abdominal simultáneamente a muchas personas (clases de Educación Física, sesiones de fitness, etc.). Así, si se realiza por parejas, uno puede ejecutar el test, mientras el otro lo sujeta y cuenta las repeticiones, para posteriormente cambiar los roles. Si se instruye a los participantes, la mitad de los integrantes de una clase lo puede realizar primero, y posteriormente la otra mitad.

Según los datos que obtuvimos en el estudio, para que la prueba sea fiable es necesario realizar al menos dos sesiones de aprendizaje del test. Algo que desafortunadamente se suele obviar en los test de campo. Controlado este periodo de aprendizaje, el test parece útil para medir la resistencia de los músculos del abdomen mediante movimientos similares a los encorvamientos del tronco con giro (“cross crunches”). Además de la sencillez de la prueba, una de sus características principales es que es uno de los pocos test de campo que existen en la literatura donde se realizan movimientos de rotación del tronco.

Actualmente estamos preparando otro artículo para presentar datos de un estudio que hemos realizado sobre la validez del test. En este estudio hemos constatado mediante electromiografía de superficie (análisis en el dominio de la frecuencia) que el test de flexión-rotación del tronco es una prueba que valora principalmente la resistencia de la musculatura del abdomen.

Referencia:

Brotons-Gil E, García-Vaquero MP, Peco-González N, Vera-Garcia FJ. Flexion-rotation trunk test to assess abdominal muscle endurance: reliability, learning effect, and sex differences. J Strength Cond Res. 2013;27(6):1602-8.

7.¿Cuáles cree que deben ser las consideraciones principales que deberían tener los especialistas en ejercicio físico a la hora de desarrollar programas de entrenamiento para el Core a la luz de las investigaciones más actuales?

Esta es una pregunta muy compleja, ya que son muchas las consideraciones a tener en cuenta. No obstante, debido a las carencias que hemos observado tanto en la práctica profesional como en la literatura científica, los especialistas en ejercicio físico deberían prestar mucha atención a los test que utilizan para valorar la función de los músculos del tronco, así como a las metodologías utilizadas para el control de la carga de los programas de ejercicios de tronco. En relación con los test de estabilidad del tronco, no debemos caer en la tentación de utilizar cualquier medida relacionada con el tronco o con el equilibrio del cuerpo como una herramienta para valorar la estabilidad. Quizá el primer paso antes de utilizar el test es intentar responder a la siguiente pregunta: ¿Qué es la estabilidad del tronco? Para contestar a esta pregunta (lo cual es más complejo de lo que parece) recomiendo la lectura de los trabajos cuyas referencias aparecen a continuación:

Borghuis J, Hof AL, Lemmink KA. The importance of sensory-motor control in providing core stability: implications for measurement and training. Sports Med. 2008;38(11):893-916.

Reeves NP, Narendra KS, Cholewicki J. Spine stability: The six blind men and the elephant. Clin Biomech. 2007;21(5):266-74.

Zazulak B, Cholewicki J, Reeves NP. Neuromuscular control of trunk stability: clinical implications for sports injury prevention. J Am Acad Orthop Surg. 2008;16(9):497-505.

Realmente ha sido un auténtico lujo poder conversar con uno de los investigadores más relevantes de este país y, sin duda, también a nivel internacional y además hacerlo en el marco del laboratorio que él dirige donde se respira ciencia y trabajo en cada metro de instalación. Creemos que debemos acercar todo este trabajo (son muchas horas, días, semanas, meses, años...) desarrollado por este y otros muchos grupos con el objetivo de ofrecer un mejor "hacer" en la labor profesional de muchos especialistas en ejercicio físico. Desde aquí llamamos al respeto hacia todo este trabajo, hacia esta labor (la mayoría de veces insuficientemente valorada) que deberíamos ser capaces de aprovechar para la el ejercicio profesional en la práctica y el entrenamiento, frente a mucha información que desconoce e incluso en muchos casos obvia la información que emerge de todo este trabajo e investigación.

Estamos seguros que el grupo del Dr. Vera-García en la UMH logrará importantes avances en esta materia en un tiempo no muy lejano y permaneceremos atentos desde aquí no solo para transmitirlo a todos los profesionales sino para reconocerlo y agradecerlo de forma adecuada.

Gracias Dr. Vera-García.


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