Composición Corporal, Baloncesto y Rendimiento

Composición Corporal, Baloncesto y Rendimiento


La composición corporal es un área de la biología, que desde hace 30 años ha cobrado un especial intereses en la fisiología del ejercicio y el rendimiento. En el terreno deportivo, ha sido tan relevante, que desde los J.J.O.O. de los Angeles 84, el centro de alto Rendimiento de Colorado Springs y otras instituciones académicas americanas, canadienses y australianas, han impuesto la rutina de su cuantificación en sus mejores deportistas, con el fin de describir las características de los más destacados, y encontrar asociaciones con el rendimiento. Sin embargo, por su clara relación con el campo de la salud, en ocasiones se ha confundido la finalidad y los protocolos aplicados al terreno deportivo.

La evaluación de la composición corporal es un aspecto fundamental de la valoración funcional del cuerpo humano en la salud y en rendimiento físico. Son diversas las razones empíricas y científicas que avalan las aplicaciones y necesidades de evaluación de los distintos componentes corporales:

- Ofrece la posibilidad de clasificar a un sujeto dentro de una comunidad, desde el punto de vista de la salud, el desarrollo, su potencialidad para el rendimiento físico e incluso la estética. [1, 2]

- Nos permite relativizar e interpretar con mayor precisión y racionalidad determinados acontecimientos o adaptaciones funcionales en un sujeto sometido a un proceso de cambio, bien natural o artificial (p.e. el aumento del consumo máximo de oxigeno después de un periodo de entrenamiento o la capacidad de generar fuerza por unidad de masa muscular).

- Actualmente la evaluación de la composición corporal se ha convertido en componente fundamental en la valoración de la salud de los humanos, por sus elevadas asociaciones con diversas condiciones de comorbilidad. Sin embargo, no son menos las potencialidades asociadas al campo del rendimiento físico, pues numerosos factores del rendimiento deportivo están asociados a una composición corporal optimizada; en este sentido, el baloncesto no es uno deporte que esté alejado de esta realidad, y ya existen trabajos científicos donde se constata esta situación.

El estudio de la composición corporal se basa en la evaluación de diferentes componentes del cuerpo, separados en distintos niveles de complejidad (atómico, molecular, tejidos/órganos y cuerpo entero). Todos estos, responsables por funciones fisiológicas necesarios para el rendimiento muscular. A pesar de las enormes potencialidades de este campo, excepto para Moore (pionero de la composición corporal celular) [3], la mayor parte de la historia de la evaluación de la composición corporal hasta los años 80, ha sido dominada por los esfuerzos en medir la grasa corporal y su compartimento recíproco, la masa magra. Actualmente, esto ha cambiado y existen numerosos grupos de investigación y campos de intervención donde otros componentes corporales son importantes, como por ejemplo, la distribución del fluido corporal y el rendimiento aeróbico y anaeróbico. En una perspectiva clásica, los métodos para la evaluación de la composición corporal han sido el eje en torno al cual ha girado la importancia de esta temática; estos, son numerosos y de diversa complejidad en función del nivel de análisis, métodos o número de compartimentos estimados o cuantificados. Sin embargo, es necesario tener un mínimo conocimiento de sus fundamentos para poder aplicarlos con rigor y utilizar los resultados para optimizar el rendimiento de los deportistas.

En relación a esto, las metodologías de evaluación de la composición corporal, cada día son más comunes en los laboratorios de fisiología del ejercicio, y en los propios centros de investigación. Sin duda uno de los avances más interesantes en este sentido, es la creación de nuevos softwares y sistemas de análisis automáticos, los cuales facilitan mucho los procedimientos de evaluación, disminuyendo tiempos de cálculo y costes. Con respecto a los procedimientos, parece que la antropometría está totalmente diseminada por todas las clínicas, centros deportivos e incluso escuelas; en este sentido el Grupo Español de Cineatropometría (GREC) ha desarrollado una intensa labor de formación en los últimos años, lo cual ha ayudado en gran medida a la promoción de esta técnica en situaciones de terreno. Por otro lado, las bioimpedancias (BIAs) monofrecuencia y multifrecuencia, también se han instalado definitivamente en numerosos contextos laborales, y en las propios centros deportivos. Bien la antropometría bien la BIAs son herramientas valiosísimas para estimar componentes más allá del clásico % de masa grasa.

Otro aspecto muy importante para la nueva era de la composición corporal, será el estudio de la composición corporal dinámica, y de los métodos que son necesarios para evaluarla. Esta área de estudio envuelve el estudio de las relaciones dinámicas entre los componentes del cuerpo y las funciones que les son propias. Así, los cambios en la composición corporal pueden y deben estar relacionados con diversas condiciones fisiológicas y patológicas. El concepto de la composición corporal funcional nos da una visión más sofistica del estado nutricional y metabólico del rendimiento físico. [1] Mas que una evaluación de componentes corporales, este concepto está relacionado con las interacciones cuantitativas y biológicas de los componentes, con el equilibrio energético, funciones metabólicas, biomarcadores de salud y la capacidad de trabajo. Por ejemplo, el “modeling” de las adaptaciones metabólicas durante programas de ganancia de masa muscular esquelética (p.e. un pivot) necesita una interpretación dinámica, que considere el cambio del peso desde un punto de vista de multicomponentes, por ello el conocimiento del cambio de la densidad del peso ganado asociado con la utilización de energía durante el programa de entrenamiento, podrá ofrecernos una mejor interpretación de la intervención y de las soluciones optimizadas. [4] Aunque este es un concepto recientemente retomado, su importancia ya había sido advertida por Quetelet quién intentó determinar las perturbaciones del cuerpo, las influencias y sus causas naturales a través sus datos. Aunque existía una limitación por la tecnología de la época, describió un hombre desde el medio estático, pero también desde el punto de vista dinámico. [5]

Así, se nos plantean varias preguntas clásicas:

*¿En jóvenes y adultos el principal paradigma de rendimiento morfológico asociado al baloncesto es la estatura?

* En categorías inferiores ¿La maduración hormonal, es otro factor importante para mejorar el rendimiento con independencia de la composición corporal?

* Otros componentes de la composición corporal parecen influenciar el rendimiento de corta duración, sin embargo están menos divulgados.

*¿Cómo podemos utilizar los resultados para interpretar las adaptaciones de nuestros jugadores?

* ¿Puede una alteración nutricional afectar al rendimiento deportivo, a través de una modificación de la composición corporal?

* ¿Es la masa muscular un aspecto cualitativo o cuantitativo en relación con la capacidad de saltar y realizar desplazamientos explosivos?

En el siguiente Webinar, estas y otras preguntas serán abordadas desde una perspectiva científica para poder obtener soluciones prácticas, racionales y con criterio.

http://g-se.com/es/entrenamiento-en-basquetbol/capacitacion/webinar-de-composicion-corporal-y-rendimiento-fisico-en-baloncesto

Elvis Carnero para Stefano Benítez G-SE 2013.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

1) Sardinha LB. Functional Body Composition: Need for a New Agenda. Arch Exerc Health Dis. 2012;3(3):183-7.

2) Heyward VH. Evaluation of body composition. Current issues. Sports Med. 1996 Sep;22(3):146-56.

3) Moore FD, Boyden CM. Body Cell Mass and Limits of Hydration of the Fat- Free Body: Their Relation to Estimated Skeletal Weight. Ann N Y Acad Sci. 1963 Sep 26;110:62-71.

4) Muller MJ, Bosy-Westphal A, Heller M. 'Functional' body composition: differentiating between benign and non-benign obesity. F1000 Biol Rep. 2009;1:75.

5) Quetelet LA. A treatise on man and the development of his faculties. 1842. Obes Res. 1994 Jan;2(1):72-85.

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