Pregunta
13 may 2021 · 14:01

¿Cuáles son los efectos crónicos del entrenamiento concurrente sobre la capacidad aerobica?

EfectoCrónico
EntrenamientoConcurrente
CapacidadAerobica
Respuesta
3 may 2021 · 14:01
Guillermo
Prof. Guillermo Peña García-Orea
Ejercicio Físico, salud y calidad de vida

Entrenamiento Concurrente

Efecto en la capacidad aeróbica

En general, la mayoría de adaptaciones cardiorrespiratorias que suceden con el entrenamiento de resistencia a solas no se ven afectadas negativamente por el entrenamiento concurrente con la fuerza (Izquierdo et al. 2004; Karavirta et al. 2009; Holviala et al. 2010, 2012; Sillanpää et al. 2008, 2009; Cadore et al. 2011), y muy al contrario el rendimiento en resistencia puede mejorarse si el entrenamiento de la fuerza añadido es el apropiado (Aagaard & Andersen, 2010; Sedano et al., 2013; Rønnestad, Hansen, Hollan, Ellefsen, 2015). Tampoco parece que el orden en la secuencia de realización de los entrenamientos de cada capacidad en la misma sesión afecten sustancialmente el resultado final sobre el desarrollo de la resistencia, al menos en sujetos sedentarios o moderadamente entrenados (Eklund et al., 2015; Schumann et al., 2014; Chtara et al., 2008).

Así, el entrenamiento concurrente en relación con el entrenamiento de la resistencia a solas no resulta en efectos perjudiciales para la mejora de la capacidad aeróbica (Wilson et al., 2012). De hecho, el entrenamiento de la fuerza puede influir positivamente sobre la mejora del rendimiento de la resistencia al permitir elevar y mantener la fuerza aplicada durante el esfuerzo. Esto puede suponer un descenso del tiempo para cubrir una distancia de competición por el aumento de la velocidad de desplazamiento, sin cambios en el VO2máx., umbral aeróbico y umbral anaeróbico (Marcinik et al., 1991; Paavolainen, Häkkinen, Hämäläinen, Nummela & Rusko, 1999; Mikkola, Rusko, Nummela, Pollari & Hakkinen, 2007, Mikkola et al., 2011). Aagaard y Andersen (2010) mostraron que deportistas de élite de resistencia que entrenaron la fuerza mejoraron su rendimiento en pruebas de larga (>30 minutos) y corta duración (<15 minutos). Dichos autores concluyeron que el entrenamiento de fuerza puede mejorar el rendimiento en deportes de resistencia por el incremento en la proporción de fibras tipo II y de la fuerza máxima y explosiva.

Las ganancias de fuerza pueden también mejorar el tiempo hasta el agotamiento en esfuerzos aeróbicos por encima del 70% del VO2max. por el retardo de la fatiga generada (Marcinik et al., 1991; Hoff, Helgerud & Wisloff, 1999; Mikkola et al., 2007). Esto se puede explicar por la mejora de la fuerza explosiva y fuerza máxima aplicada ante la misma tarea, pudiéndose reducir la intensidad relativa que cada ciclo de esfuerzo supone para el sujeto vencer la misma resistencia (i.e.: deportes cíclicos como el ciclismo). Otros estudios han podido mostrar que el entrenamiento concurrente de la fuerza puede también mejorar la economía/eficiencia mecánica de la carrera o del ciclismo en sujetos previamente desentrenados o mayores (Hoff et al., 1999; Paavolainen et al., 1999; Millet, Jaouen, Borrani & Candau 2002; Loveless, Weber, Haseler & Schneider, 2005; Cadore et al., 2011) o incluso altamente entrenados en resistencia (Sedano et al., 2013). Esto puede ser debido a realizar el mismo trabajo con menor consumo de oxígeno y/o poder aplicar la misma fuerza con una menor masa muscular, y posiblemente también a una mejor reutilización de la energía elástica en cada zancada (Paavolainen et al., 1999).

Además, algunos estudios realizados con sujetos moderadamente entrenados o adultos mayores han observado que el orden en la secuencia de capacidades entrenadas en sesiones concurrentes no interfiere en el desarrollo de la capacidad aeróbica y rendimiento (Cadore et al., 2012b; Schumann et al., 2014; Banitalebi & Baghanari, 2015), aunque también han habido resultados contradictorios al respecto (Chtara et al., 2005). Por otro lado, otros estudios también han podido observar un menor desarrollo de la resistencia mediante el entrenamiento concurrente en la misma sesión en comparación con el entrenamiento por separado o en días alternos de cada capacidad (Nelson, Arnall, Loy, Silvester & Conlee, 1990; Hawley 2009, Mikkola et al. 2007, Chilibeck, Syrotuik & Bell, 2002, Robineau et al. 2014; Schumann, Yli-Peltola, Abbiss, & Häkkinen, 2015b). Schumann et al. (2015c) comprobaron, en sujetos moderadamente activos, que el entrenamiento de la fuerza y resistencia realizado en días alternos generó el doble de mejoras en el consumo de oxígeno que con el entrenamiento combinado intra-sesión, independientemente de la secuencia en el orden de las capacidades (no obstante, el grupo que entrenó en días alternos realizó una frecuencia de entrenamiento semanal de la resistencia mayor que los grupos de entrenamiento concurrente). Esto puede ser debido a que la realización de ambos entrenamientos en la misma sesión concurrente puede conllevar un estado de sobreentrenamiento y sobresolicitación mayor que cuando ambos entrenamientos se realizan por separado en días alternos en sujetos poco entrenados, permitiendo así la recuperación suficiente (Schumann et al., 2015b).

Sin embargo, en la mayoría de los estudios este efecto antagónico o atenuante no sucede o es mínimo, dependiendo fundamentalmente de las características de los sujetos (edad, género y experiencia de entrenamiento) así como del entrenamiento realizado (frecuencia, volumen, intensidad, modalidad de ejercicio) (McCarthy, Agre, Graf, Pozniak & Vailas, 1995; Sillanpää et al., 2008, 2009; Cadore & Izquierdo, 2013). Las diferencias entre los resultados de los estudios pueden atribuirse, entre otras cuestiones, al propio protocolo de entrenamiento y la magnitud de las variables que definen el estímulo entrenante (frecuencia, duración e intensidad, fundamentalmente). Por lo tanto, la realización del entrenamiento de fuerza antes que el de resistencia en la misma sesión no suele comprometer las adaptaciones de la función cardiorrespiratoria a corto o largo plazo (Schumann et a., 2015b). Por otra parte, incluso una gran magnitud de estrés metabólico inducido por el ejercicio podría producir aumentos en la capacidad cardiorrespiratoria (consumo de oxígeno máximo y sub-máximo) si se proporcionara suficiente recuperación (Schumann et a., 2015b).

No obstante, también existen algunos estudios que indican una mayor activación de PGC-1α realizando el trabajo de fuerza tras el de resistencia (Wang, Mascher, Psilander, Blomstrand & Sahlin, 2011), lo que muestra que existen argumentos en contra y a favor del orden de la secuencia en la sesión de entrenamiento concurrente según cada contexto, objetivo y población de estudio.