Curación del tendón

A diferencia de lo que ocurre en la curación de la mayor parte de los tejidos blandos, las lesiones de un tendón plantean un problema de rehabilitación. El tendón lesionado requiere una densa unión fibrosa en los extremos de inserción. Así como una extensibilidad y flexibilidad en el lugar de la unión. Por tanto se requiere abundante colágeno para lograr una fuerza de tensión adecuada, teniendo en cuenta que el tendón absorbe y debe trasmitir toda la fuerza generada en el componente contráctil del músculo a las palancas óseas, tanto en función concéntrica como excéntrica (Prentice, 2001).

A pesar de las extremas demandas de tensión el tendón está mal vascularizado y es muy poco resistente a las frecuentes tensiones de compresión, rotura y fricción. Es así que la tasa metabólica del tendón es baja lo que se traduce en una respuesta lenta en el proceso de curación, también este es propenso a perpetuar la fase de respuesta inflamatoria, y generar un círculo vicioso inflamatorio (Prentice, 2001).

Teniendo en cuenta estos dos elementos, tendinopatía inflamatoria y tendinopatía degenerativa, es sumamente importante realizar una exhaustiva evaluación clínica, ya que de esta depende la utilización de las distintas herramientas de la rehabilitación para acompañar el proceso de curación, ya que por ejemplo, si la tendinopatía es inflamatoria la utilización de crioterapia está indicada pero si la tendinopatía es degenerativa está contraindicada debido a que la crioterapia enlentece aún más la tasa metabólica del tendón y estaríamos aplicando una herramienta contradictoria con el efecto que buscamos. Es entonces que si la tendinopatía ya está instalada y el tendón comenzó con un proceso degenerativo tendremos que aplicar métodos que aumenten la tasa metabólica y la producción de colágeno para que este regenere.

1. Prentice, Willams, Técnicas de Rehabilitación en Medicina deportiva, 2da Edición, Paidotribo, 1999.

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