¿Debe entrenarse la fuerza en RHCV?

¿Debe entrenarse la fuerza en RHCV?

Las sesiones de rehabilitación cardiovascular han ido modificando sus contenidosde manera categórica a lo largo de las últimas décadas. En un primer momento, las mismas consistían solamente en ejercicios de tipo aeróbico, como pedalear en bicicleta fija o caminar en cinta deslizante, todo a una muy baja intensidad por los temores y desconocimientos que se tenían sobre el tema. Luego las clases fueron sufrieron distintos cambios en los últimos tiempos, a causa del avance del conocimiento científico en el área, posibilitado de esta manera hacerlas mucho más dinámicas, entretenidas y ricas desde el aspecto motriz, lo que trajo como consecuencia un aumento en la adherencia al tratamiento.

Uno de los cambios que se puede mencionar a modo de ejemplo, fue el comienzo del entrenamiento de la aptitud muscular, que anteriormente estaba contraindicado. Por lo tanto, los cambios de paradigma y avances provocados por la ciencia del ejercicio en relación al conocimiento de las respuesta agudas y crónicas al entrenamiento de la fuerza en estas patologías, hicieron que hoy en día, sea uno de los pilares fundamentales e imprescindibles a la hora de programar el ejercicio en pacientes que se encuentran dentro de un programa de rehabilitación cardiovascular.

Por lo tanto, en la actualidad ningún profesional idóneo se plantea el interrogante sí se debe entrenar la fuerza o no como capacidad condicional en los seres humanos cualquiera fuera su edad (desde la niñez hasta la personas adultas mayores).

Algunas de las tantas adaptaciones que en el organismo se pueden lograr a través del desarrollo de está capacidad, pueden ser: disminución en la pérdida de la masa y función muscular, tejido óseo, disminución de la tensión arterial, de la frecuencia cardíaca, LDL, aumento del HDL, de la potencia muscular y de los niveles de fuerza máxima, aumento de los transportadores proteicos (GLUT4) de la glucosa, etc. Todas estas adaptaciones logradas por un lado, tienen efectos directos sobre la salud, por otro, sobre el aumento de la aptitud muscular, que es sumamente necesaria para las acciones de la vida cotidiana como pueden ser: el subir una escalera, correr un mueble, levantarse de una silla, alzar una bolsa de mandados, etc. La perdida de la capacidad del sistema neuromuscular para generar fuerza, también favorece el riesgo de caídas y resbalones, típicas de este grupo de población, aspecto que lleva a considerar su valoración con cada vez más necesidad e interés. (Izquierdo, Mikel; 2008).

Por último y a modo de reflexión, es de vital importancia para el tratamiento de las personas que sufren alguna enfermedad cardiovascular, que el profesional responsable de la planificación del ejercicio físico, sepa que el entrenamiento de la fuerza bien programado, planificado y periodizado es sumamente seguro y por lo cual debe incluirlos en los programas de rehabilitación cardiovascular. Las adaptaciones anteriormente mencionadas, no solamente mejorarán el pronostico de nuestrospacientes, sino que también le posibilitará vivenciar otros beneficios psico-sociales, que la fisiología del ejercicio muy pocas veces contempla por no ser cuantificables objetivamente, como es el aumento del autoestima, seguridad, confianza, bienestar general, mejora en la percepción a futuro, mayor independencia motriz, etc. todo esto traerá por ende, la mejora de algo totalmente subjetivo como es la “calidad de vida”, tratando con ello: “de darle vida a los años y no años a la vida”.

Prof. Esp. Santa María, Matías Agustín (U.N.L.P.)

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