DIARTROSIS

Estas son articulaciones que presentan movimientos.

Están constituidas por:

Superficies articulares: representan los elementos de sostén de la articulación. A este nivel el hueso pierde la envoltura de periostio y se recubre de cartílago articular.

Cartílago articular de revestimiento: reviste las superficies articulares, esta adherido fuertemente al hueso y se nutre por inbibición. Esta compuesto por un 5% de condorcitos, que presentan una limitada capacidad de replicación, pero son muy activos metabolitamente; una matriz extracelular constituida por 65% de agua, 15% de colágeno tipo II; y un 15% de proteoglicanos, responsables del mantenimiento de las propiedades biomecánicas del cartílago, la elasticidad y capacidad de rebote. Estos proteoglicanos están compuesto en su mayoría por ácido hialouronico, queratán sulfato y coidroitin sulfato que se unen a las fibrillas de colágenos y son hidrófilos.

El cartílago esta desprovisto de vasos sanguíneos, linfocitos y fibras nerviosas, lo que hace que presente poca capacidad de defensa.

Su superficie intraarticular, en contacto con la superficie articular opuesta, es lisa pulimentada y resbaladiza, debido a la cobertura de liquido sinovial.

Fibrocartílagos marginales o rodetes articulares: se encuentran en ciertas diartrosis de tipo esférico, y tienen como objeto aumentar la extensión y la profundidad de las superficies articulares a las cuales van anexas. Pueden también actuar como medios de coaptación lo que les confiere valor de verdaderos medios den unión. Por ejemplo, fibrocartílago de ampliación en la cadera y hombro.

Fibrocartílagos interarticulares o meniscos: presentan dos caras lisas y uniformes y un borde periférico que está en relación a los ligamentos que fijan la articulación. Pueden ocupar toda la superficie articular o solo una parte de la misma. Por su circunferencia, el menisco se fija a la superficie articular más móvil y lo acompaña en todo su recorrido.

Medios de unión o ligamentos: tienen por función sujetar entre sí las piezas esqueléticas que entran en la constitución de una articulación. Los medios de unión se dividen en tres grupos:

Ligamentos periféricos.

Ligamentos interóseos.

Ligamentos a distancia.

Ligamentos periféricos: son la cápsula articular por dentro y los ligamento de refuerzos por fuera. La cápsula es un manguito fibroso, que se fija fuertemente por ambas circunferencias de las piezas esqueléticas correspondientes, es decir que se inserta en el perímetro de las superficies óseas articulares. La cara interna de la cápsula articular está revestida por la membrana sinovial. Los ligamentos de refuerzo representan el medio de unión más poderoso entre los huesos que constituyen la articulación. Estos ligamentos están dispuestos en forma de permitir los movimientos fisiológicos y evitar los anormales.

Ligamentos interóseos: están dispuesto en el intervalo de las superficies articulares aunque son extrarticulares, debido que están separados de la misma por la membrana sinovial.

Ligamentos a distancia: unen entre sí dos o más huesoso próximos, por ejemplo entre los espacios interóseos del antebrazo y de la pierna.

Todos los ligamentos son constituidos por tejido conectivo denso, por lo que están ricamente vascularizados e inervados sensitivamente.

Medios de deslizamiento: la sinovial es una membrana delgada, no aislable, que tapiza interiormente las cavidades articulares. Produce y deposita constantemente sobre las superficies articulares “sinovia”, liquido untuoso similar a la clara de huevo, que facilita su juego reciproco, lo cual le da una importancia considerable en la mecánica articular.

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