Edad de Menarquia en Practicantes Canarias de Gimnasia Rítmica

Menarche Age in Canary Gymnastics

Beatriz Romero Quintero y José Manuel García Manso

Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Artículo publicado en el journal Revista de Entrenamiento Deportivo, Volumen 25, Número 3 del año .

Resumen

Entre los múltiples factores que afectan a la edad de menarquia de mujeres que practican Gimnasia rítmica destacan, por su importancia: la edad de comienzo, el volumen de entrenamiento y los hábitos alimenticios. En este estudio se intenta analizar la influencia de la menarquia en deportistas que practican Gimnasia rítmica en la Comunidad Autónoma de Canarias. Así mismo, observar si la alimentación y hábitos de vida también han influido en la menarquia de esta población. El grupo estudiado estaba formado por 78 gimnastas, de 14,31 + 3,60 años de edad, de nivel competitivo regional y nacional, que compiten en las categorías infantil, junior y senior. Para el estudio se elaboró un cuestionario que permitía conocer entre otros aspectos: si habían pasado la menarquia, determinar la edad de aparición, conocer posibles alteraciones de la menstruación y determinar hábitos de vida, pautas de entrenamiento y tipo de alimentación. Se observo que la edad de menarquia (12.40±2.2 años) no presentando diferencias significativas respecto la media poblacional del mismo entorno geográfico. En nuestras gimnastas, una edad temprana de inicio de la práctica de esta modalidad no parece determinante en la edad de aparición de la menarquia. No obstante, un 40% de la muestra (n=33) no habían tenido la menarquia y 18 de ellas ya habían superado la edad de aparición de las deportistas que ya la habían tenido. El 42.2% de las gimnastas con menarquia padecía de amenorrea secundaria. Un elevado porcentaje de trastornos menstruales se detecta entre las deportistas con un volumen superior a 15 horas de entrenamiento semanal.

Palabras clave: menarquia, gimnasia rítmica, amenorrea, hábitos.

Abstract

Among  the many factors that affect age at menarche of women who practice gymnastics stand out  for their importance: age start, the volume of training and eating habits. This study attempts to analyze the influence of menarche in athletes who practice gymnastics in the Canary Islands. Also, see if diet and lifestyle have also influenced menarche in this population. The study group consisted of 78 gymnasts, from 14.31 + 3.60 years of age, regional and national competitive level, competing in the junior class, junior and senior. For the study developed a questionnaire to know among other things: whether they had passed the menarche, determine the age of onset, known alterations of menstruation and determine lifestyle, training and patterns of feeding. It was observed that the age at menarche (12.40 ± 2.2 years) showing no significant differences from the population mean the same geographical area. In our gymnasts, early age of onset of the practice of this form does not seem decisive in the age of onset of menarche. However, 40% of the sample (n = 33) had not had menarche and 18 of them had already passed the age of onset of the athletes who had already had. 42.2% of menarcheal gymnasts suffered from secondary amenorrhea. A high proportion of menstrual disorders among athletes is detected with a volume greater than 15 hours of weekly training.

Keywords: menarche, gymnastics, amenorrhea, habits.

INTRODUCCIÓN

La menarquia es una fase determinante del desarrollo hormonal de la mujer en su proceso de maduración que indica el comienzo de su etapa reproductiva (Karapanou y Papadimitrou, 2010). Su origen es multifactorial, destacando entre otros parámetros desencadenantes: genética, ambiente, nutrición, aspectos socioeconómicos y características psicológicas (Malina, 1979).

En la actualidad existen indicios consistentes de que la edad media de la menarquia ha disminuido sensiblemente en los países occidentales, estimándose que en el siglo pasado se adelanto entre 3 a 4 meses por década (Frisch et al., 1976). En la actualidad algunos autores estiman que en España su aparición se sitúa en los 12 años y 6 meses (Marcos y Santoja 1996; López-Chicharro y Mulas 1999; Prado y col, 2002) pudiendo existir diferencias por regiones y estrato socio cultural evaluado.

Entre niñas que practican deporte de forma intensa (Natación, Tenis y Atletismo), la edad de menarquia aparece algo más tarde que en niñas de su misma edad sedentarias o con bajo nivel de práctica (Baxter-Jones, 1994). En algunos deportes esta tendencia aparece más acentuada. Así, observamos que en gimnastas que formaron parte de equipos de élite internacional, la edad de menarquia es más tardía variando su aparición según el estudio de referencia y las características de la muestra estudiada (García, 2001; Mendizábal y Rojo 2000; Claessens y col. 1994). No obstante, casi todos ellos coinciden en situarla entre los 14 y 16 años de edad.

La exigencia en deportes (por ejemplo: Gimnasia artística o rítmica) no es considerada como un factor que juegue en contra de sus practicantes. En las etapas iniciales la enseñanza, habitualmente, es fundamentalmente lúdica y sus elementos son aprendidos y desarrollados a través del juego y el trabajo en equipo, cambiando la metodología de trabajo cuando las gimnastas pasan a competir de forma regular y con claros objetivos de rendimiento. En esta etapa lo normal es aumentar el horario de entrenamiento, la intensidad de las cargas y el estrés psicológico. No controlar adecuadamente estos parámetros puede afectar significativamente al desarrollo y la maduración de la niña (Georgopoulos, et al., 1999; Caine et al., 2003).

Muchos han sido los factores que se han vinculado al retraso en la aparición de la menarquia. Junto al entrenamiento, también hábitos alimenticios inadecuados para la edad y nivel de actividad física, pueden ser aspectos que afecten a la edad de aparición de la menarquia. Esteva de Antonio (1987) y Marín (1995) abordan este problema y lo vinculan al retraso de la menarquia.

El objetivo de este trabajo es estudiar sobre la influencia de la menarquia en la Gimnasia rítmica de la Comunidad Autónoma Canaria y observar si la alimentación también influye a estos niveles de entrenamiento y estrés psíquico.

MATERIAL Y MÉTODO

Muestra

La muestra estaba configurada por gimnastas federadas que pertenecían a los clubes que participaron en los campeonatos autonómicos de 2010 de la CCAA de Canarias en distintas categorías (infantil, júnior y senior). Las categorías analizadas fueron escogidas por su proximidad a la edad de menarquia. El grupo de estudio es de 78 gimnastas de rítmica (Edad: 14,31 ± 3,60 años; Peso Corporal: 44,76 ± 8,48 kg; Estatura; 155.70 ± 9.53 cm; Años de entrenamiento: 6.58 ± 2.06 años), que compiten a nivel regional y nacional. Uno de los conjuntos evaluados se proclamó campeón de España esa temporada y otro tercero en categoría senior de la modalidad de conjuntos 2009. Su edad de aparición de la menarquia fue a los 12,40 ± 2,22 años (rango: 7 – 18 años).

Protocolo

La edad de menarquia se ha determinado mediante el método retrospectivo propuesto por Danker-Hopfe (1986). Se realizó también una evaluación antropométrica en la que se midieron el peso corporal, estatura, pliegues de grasa subcutánea (tríceps, subescapular, suprailiaco, abdominal, anterior del muslo y pantorrilla), perímetros (brazo y pierna) y diámetros (biepicondilar del húmero, fémur y diámetro biestiloideo). Además, se determinaron los valores de superficie corporal, pesos graso, muscular, óseo y residual, los porcentajes de tejido adiposo, muscular y óseo, así como el somatotipo. Para los parámetros antropométricos se siguieron las normas propuestas en el Manual de Cineantropometría publicado por FEMEDE (Esparza), utilizando las ecuaciones de Faulkner, derivada a su vez de Yuhasz (1962) Σ4 PL.G. (tríc., subescap., suprailiac., abd.) x 0,156 + 5,783 para determinar el % graso, se deduce de la propuesta básica de Matiegka P total- (PG + PO + PR) para determinar el componente muscular y la fórmula de Von Dobeln modificada por Rocha (1974) 3,02 x (talla2 x d. estiloideo x d. bicondileo femoral x 400)0,712 para determinar el componente óseo. Para el somatotipo se siguió el protocolo de Carter.

Materiales

Para la toma de medidas utilizamos una báscula comercial de 50 gramos de precisión, un tallímetro, un compás calibrador para determinar los pliegues Holtain LTD, con precisión de lectura de 0,2 mm. y presión de 10 gr/mm2 (Carter y Heath, 1990) , un compás de corredera (paquímetro) Holtain LTD, con ramas graduadas y una cinta métrica metálica, flexible pero inextensible, con una precisión de 1 mm, Holtain LTD.

Así mismo, a todos los sujetos de la muestra se les entregó un cuestionario, con la aparición o no de la menarquia, edad de menarquia, nivel de estrés y existencia o no de hábitos alimenticios. Este cuestionario fue elaborado en el Laboratorio mediante panel de expertos y apoyándonos en cuestionarios utilizados en otros estudios de similares características (Esteva de Antonio et al, 1987 C- Soriguer Escofet et al, 1982 y Vázquez Benítez et al, 1996).

Estadística

Se realiza una estadística descriptiva de las variables analizadas utilizando el paquete estadístico PASW Statistics 17.0.

RESULTADOS

En la tabla 1, se muestran las características antropométricas de las gimnastas de la muestra. Podemos observar que, tal y como se podría esperar entre practicantes de esta disciplina deportiva, el somatotipo (2.6-3.8-3.7) presenta ectomorfia y mesomorfia equilibrada con valores ligeramente reducidos de endomorfia.


Tabla 1. Datos Antropométricos (media y desviación típica) de la muestra evaluada.

La edad media de menarquia de la muestra fue de 12,40±2,22 años (rango: 7,00 a 18,00 años). Treinta y tres de las 78 gimnastas evaluadas (42.3%) no habían tenido la menarquia en el momento de realizar el estudio. Nótese que este grupo de gimnastas tenían una edad de 12.49±0,75 años en el momento de realizar el estudio En la tabla 2 se muestra los valores de frecuencia y porcentaje de los datos referentes a las características menstruales de la población de estudio. Un 42,2 % de las gimnastas encuestadas afirman haber tenido ausencia de la menstruación, pero únicamente un 11,1% ha recibido tratamiento médico mientras que un elevado porcentaje de la muestra indica tener menstruaciones más largas (77,3 %) que las que habitualmente presentan niñas de su misma edad en la CCAA de Canaria. Llama la atención que los responsables técnicos de estas deportistas (91.7%) no suelen llevar un control riguroso de los ciclos menstruales de sus deportistas.


Tabla 2. Datos correspondientes al tipo y características de la menstruación en el momento de la evaluación de la muestra.

En la tabla 3  (pág. siguiente) se muestra el elevado nivel de implicación de las gimnastas en su formación como deportistas. Esto justifica que un elevado número de ellas señale disponer de poco tiempo libre para otras actividades (poco tiempo o nada: 46.7%). No obstante, un 50.7% dice disponer de tiempo suficiente, aunque sólo un 2,7% señalan que tienen bastante tiempo para dedicar a otras actividades. La media de horas de entrenamiento (15 horas) y los días de entrenamiento (5 días/semana) están por debajo de la media habitual que se suela realizar entre gimnastas de nivel nacional (15-36 horas)


Tabla 3. Datos correspondientes a la cantidad de entrenamientos realizados por la muestra en el momento de la evaluación.

Es necesario tener en cuenta que la mayor parte de las gimnastas son estudiantes (tabla 4), destacando que siete de ellas ya estaban realizando estudios universitarios. Sólo una persona no era estudiante ya que se había incorporado plenamente al mundo laboral.


Tabla 4. Datos de los niveles formativos de la población evaluada.

Los datos de hábitos alimenticios se describen en la tabla 5. En ella podemos ver la frecuencia de uso de los diferentes tipos de alimentos. Destacamos que las gimnastas, por término medio, consumen alimentos 4 veces al día. El alimento más utilizado es la leche y sus derivados, seguido de la fruta y verduras. También se hace uso habitual de carne, huevos, patatas y pan, quedando los dulces relegados al último puesto.


Tabla 5. Frecuencia de utilización de los alimentos como básicos para la nutrición de estos deportistas.

La incidencia que tienen los técnicos en la creación de hábitos alimenticios saludables y adecuados para su modalidad deportiva queda reflejada en la tabla 6. La mayoría de las gimnastas creen no haber  recibido información nutricional que les ayudase en sus entrenamientos y en la posibilidad de mejorar su rendimiento.


Tabla 6. Información complementaria sobre la conducta nutricional de las gimnastas analizadas.

DISCUSIÓN

Es difícil establecer con precisión las variaciones históricas que pudiera haber sufrido la edad de menarquia en la población española durante las últimas décadas. También resulta difícil establecer comparaciones respecto a la edad de menarquia de diferentes poblaciones españolas. Estas dificultades aumentan si tenemos en cuenta que la edad de aparición de la menarquia ha evolucionado sensiblemente a lo largo del último siglo. Desde mediados del siglo XIX a la mitad del siglo XX el promedio de edad de menarquia disminuyó de 17 a 14 años en USA y Europa Occidental (Parent, 2003). Una disminución de 0.3 años ha sido detectada en Finlandia y Noruega, mientras que en Francia disminuyó 0.18 años por década entre 1841 y 1974 (Sultan et al., 2001).

Aceptando estas limitaciones, todo parece indicar que la edad de menarquia de las gimnastas canarias estudiadas no presentan un retraso de menarquia (12.4±2.22 años) respecto al resto de población media española cuando tomamos como referencia los valores publicados recientemente (Carrascosa et al., 2008). Sin embargo, el único dato encontrado por nosotros sobre edad de menarquia en la población canaria (Sosa et al., 1994) muestra resultados contradictorios a los detectados en nuestra investigación. Los autores señalan que la edad de menarquia en la población canaria era 13.2±1.8 años (urbanas: 13.1 +/-1.8 años; rural: 13.4+/-1.9 años). No obstante debemos tener en cuenta que estos valores corresponden a 394 mujeres canarias con edades, y esta puede ser la clave, entre 15 y 85 años. En consecuencia, podemos afirmar que las gimnastas canarias evaluadas no pueden ser consideradas niñas con una maduración precoz respecto al resto de la población de nuestro país. Esto entra en contradicción con lo observado en otros estudios realizados con practicantes de Gimnasia rítmica de alto nivel de diferentes países (Mendizábal y Rojo, 2000; Georgopoulos et al. 2002, Theodoropulou et al., 2005). No obstante, nótese que 33 de las gimnastas evaluadas aún no habían tenido la menarquia (12.49±0,75 años).

Desde un punto de vista morfológico no se observan diferencias significativas respecto a otros estudios consultados. Nuestras gimnastas son ligeramente más bajas y con un menor peso corporal que las muestras de otros estudios analizados (Mendizábal y Rojo, 2000; Georgopoulos et al., 2002; Irurtia et al., 2009). Sin embargo su índice de masa corporal (18.5) es similar a la de estudios de referencia.

Una variable importante que puede afectar a la aparición de la menarquia es el estado nutricional de la joven y sus hábitos alimenticios. Alteraciones hormonales relacionadas con la nutrición inciden sobre la aceleración o desaceleración del crecimiento y puede condicionar una maduración hipotalámica que incide sobre la menarquia. Todo parece indicar que existen señales endocrinas y metabólicas (leptina, insulina y glucosa, modulan el eje hipotálamo-hipófisis-gónada), asociadas a la nutrición, que vinculan el sobrepeso con la pubertad temprana. Incluso, Frisch y Revelle (1969) plantea la hipótesis de que es necesario disponer de un depósito mínimo de grasa corporal (≈17%) y una masa corporal crítica adecuada (≈48Kg) para que aparezca la primera regla.

Sin embargo, pese a que en las últimas décadas se ha detectado un aumento de la obesidad en niños y adultos de los países desarrollados, lo habitual entre deportistas es encontrar porcentajes grasos bajos en la mayor parte de las disciplinas deportivas. Esto es especialmente relevante entre especialistas de larga distancia y deportes acrobáticos (Gimnasia, patinaje artístico, saltadoras de trampolín, etc.). Estos deportes van asiduamente asociados a bajo peso corporal y porcentaje graso reducido, encontrándose gimnastas que presentan síntomas que se engloban dentro de lo que se conoce como triada del deportista (trastornos alimenticios, amenorrea y osteoporosis). En España se ha publicado que la incidencia de trastornos alimentarios en deportistas se sitúa alrededor del 23%, estos trastornos se desarrollan a lo largo de la vida, aunque son más frecuentes en la adolescencia, tanto en hombres como mujeres (Márquez, 2008; García, 2001; Casanova y Casanova, 2000). En estos casos, los trastornos alimenticios pueden venir asociados, además de a un elevado e intenso volumen de entrenamiento, a una alimentación inadecuada. Ingestas calóricas reducidas e insuficiente aporte de nutrientes básicos podrían influir en una menarquia retrasada.

No obstante, esta situación no parece plantearse entre la muestra estudiada. Las gimnastas manifiestan utilizar una dieta equilibrada, con suficiente ingesta calórica, y donde se reducen drásticamente los dulces y las grasas saturadas y se utilizan de forma diaria las frutas y las verduras. La veracidad de estas respuestas se refleja en el porcentaje graso (12.52±2.21%) y el IMC (18.73±17.10) de estas deportistas, los cuales son significativamente más bajos que al promedio de la población de la misma edad, aunque entra dentro de los valores de normalidad entre la población que practica estas disciplinas deportivas y realizan una cantidad importante de entrenamiento. Debemos tener en cuenta que los deportistas precisan de un aporte adicional de nutrientes para compensar el mayor gasto de energía que supone el estrés físico y emocional del entrenamiento y la competición (Donoso, 2008).

También existen evidencias de que la menarquia puede verse afectada por la localización geográfica donde se desarrolla la niña, de forma que aspectos ambientales y climáticos, que a la vez están interactuando con los nutricionales, sociológicos y económicos, pueden modificar la edad de aparición de la primera regla. Zonas, como la canaria, donde las horas de luz son elevadas y la temperatura es templada, pueden afectar en la menarquia adelantando la fecha de aparición (Zacharias et al., 1969). En esa línea, Knussmann (1971) plantea que la radiación ultravioleta aceleraría los procesos de maduración y crecimiento (aceleración heliógena).

En consecuencia, en regiones con marcadas estaciones climáticas, como es el caso de la España peninsular, los marcados cambios en temperatura, luminosidad y tiempo de exposición al sol, podrían alterar, y afectar, a la aparición de la menarquia incrementando el número de casos en verano (Hernández y García-Moro, 1985).

Quizás el parámetro más discriminante e influyente en la aparición de la menarquia sea el volumen e intensidad de la carga de entrenamiento, especialmente cuando este se realiza en edades tempranas como es el caso de las practicantes de Gimnasia rítmica. En España, como en el resto de los principales países de esta disciplina, la edad de comienzo suele ser muy temprana (» de los 5 años) y con una clara tendencia a disminuir en los últimos años. Sin embargo, Mendizábal y Rojo (2000) señalan que esta edad entre las componentes del equipo nacional es superior (9,6+3,1 años). En nuestro caso, la edad de inicio fue de 6,58+2,06 años de edad. Tales diferencias son llamativas y haría necesario un análisis más profundo en el que incluir la evolución posterior y la edad de abandono. Esto permitiría establecer con mayor precisión una edad óptima de inicio, el momento ideal en el entrenamiento intenso y la edad mínima de participación en los grandes eventos deportivos.

Las gimnastas canarias estudiadas no presentan volúmenes de trabajo excesivamente elevados respecto a otras deportistas de la misma modalidad que alcanzan niveles de rendimiento similares. Apenas 54 gimnastas (69.3%) entrena cinco o más días a la semana, aunque cuando lo hacen emplean un número moderadamente importante de horas para cada sesión de trabajo (≈3 horas/día).

En estos deportes, la carga de entrenamiento también se suele asociar a otros trastornos menstruales entre las deportistas que ya han alcanzado la menarquia. Uno de los trastornos más frecuentes es la amenorrea secundaria, que se presenta entre el 2 y el 5 % de las mujeres en edad reproductiva, pero que alcanza al 40% entre mujeres deportistas (García, 2001). Mendizábal y Rojo (2000) que de 62 gimnastas estudiadas, 28 habían padecido amenorrea secundaria. Esta cifra (42,2%) es muy similar a la que detectamos entre las gimnastas de nuestra muestra, en la que 54 gimnastas señalaron padecer (o haber padecido) amenorrea primaria y sólo una amenorrea secundaria.

CONCLUSIONES

Las practicantes de Gimnasia rítmica en canarias no muestran diferencias estadísticamente significativas en la edad de la menarquia con respecto a la media poblacional de niñas del mismo entorno geográfico. Pese que la muestra estudiada presenta una edad de inicio muy temprana todo parece indicar que esta variable no es determinante en la edad de menarquia de las gimnastas analizadas. Nuestras gimnastas presentan diferencias en algunos aspectos morfológicos respecto a gimnastas de alto nivel analizadas en diferentes estudios. Su perfil es muy similar al de la media de niñas de igual edad pero que no practican esta modalidad deportiva. Una menor estatura y un mayor porcentaje graso son las variables morfológicas que diferencian a nuestras gimnastas con las de alto nivel. Al ser una población en la que el 40% de las gimnastas que han sido estudiadas no han tenido la menarquia, es probable que estas diferencias sean reducidas, en etapas posteriores de su crecimiento y maduración. Debemos destacar que existe un elevado porcentaje de trastornos menstruales entre aquellas niñas que realizan un número superior de a 15 horas de entrenamiento semanal.

Referencias

1. Baxter-Jones, D.G. Helms, P. Baines-Preece, J. Preece, M. (1994). Menarche in intensively trained gymnasts, swimmers and tennis players. 21(5):407-415

2. Caine, D. Knutzen, K. Howe, W. Keeler, L. Sheppard, L. Henrichs, D. Fast, J. (2003). A three-year epidemiological study of injuries affecting young female gymnasts. Volumen 4, Issue 1, Pages 10-23

3. Carrascosa, A. Fernández, J.M. Fernández, C. Ferrández, A. López- Siguero, J.P. Sánchez, E. Sobradillo, B. Yeste, D. y Grupo Colaborador Español. (2008). Estudio transversal español de crecimiento 2008. Parte II: valores de talla, peso e índice de masa corporal desde el nacimiento a la talla adulta. Volume 68, Issue 6, Pages 552-569

4. Carter, J.E.L. Y Heath, B. (1990). Somatotyping – development and applications. Cambridge University Press.

5. Casanova Bellido, C. Casanova Roman, M. (2000). Nutrición en la Adolescencia.

6. Claessens, A. Smet, L. Lefevre, J. Beunen, G. (1994). Gymnast Wrist: An Epidemiologic Survey of Ulnar Variance and Stress Changes of the Radial Physis in Elite Female Gymnasts. Am J Sports Med vol. 22 December

7. Danker-Hopfe, H. (1986). Menarcheal age in Europe. Yearbook of physical anthropology, 29, 81-112.

8. Donoso Sanz, Mª. Sillero Quintana, M. García Aparicio, A. Garrido Pastor, G. (2008). Análisis de la evolución auxológica y nutricional en bailarinas de ballet clásico a lo largo de la pubertad: influencia de la dieta y el ejercicio físico. Premios SPMyCM 2008.

9. Esteva De Antonio, F. C-Soriguer Escofet, R. C-Soriguer Escofet, E. Martos y M. Esteban. (1987). Edad de la menarquia y nutrición. 34 (1):18-21.

10. Frisch, R. Revelle, R. (1969). Variation in body weights and the age of the adolescent growth spurt among Latin American and Asian populations, in relation to calorie supplies. Hum Biol. 41(2):185-212

11. Frisch, R.E. (1976). Fatness of girls from menarche to age 18 years, with a nomogram. Hum. Biol. 48(2):353-9.

12. García, G. (2001). La triada de la Mujer Deportista. Nutricionista. Acta Colombiana de Medicina del Deporte Año 9, Volumen 8, (2001)

13. Georgopoulos, N. Markou, K. Theodoropoulou, A. Benardot, D. Leglise, M. Vagenakis, A.G. (2002). Growth Retardation in Artistic Compared with Rhythmic Elite Female Gymnasts. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism 87 (7) 3169-3173

14. Hernandez, M.; Garcia-Moro, c. (1985). Aspectos de la estacionalidad de la menarquia en la población de Barcelona, en J.Pons (ed.). Actas IV Congreso español de antropología Biológicas (213-111), Universidad de Barcelona.

15. Irurtia , A. Pons , V. Busquets, A. (2009). Talla, peso, somatotipo y composición corporal en gimnastas de élite españolas (Gimnasia rítmica) desde la infancia hasta la edad adulta. Revista Apunts: Educación física y deportes, ISSN 1577-4015, Nº 95, 64-74

16. Karapanou, O., y Papadimitriou, A.. (2010). Determinants of menarche Reproductive Biology and Endocrinology. 8:115

17. Knussamann, r. (1971). Desarrollo, constitución y sexo.. En P.E. Becker: Genética humana, tomo I/1. Barcelona: Toray

18. López Chicharro J, Lucía Mulas A (1999). Patología de la mujer inducida por el deporte. Aspectos endocrinológicos, ginecológicos, óseos y nutricionales. Medicine, 7(127): 5975-5980.

19. Marcos Becerro, J. Santonja Gomez, R. (1996). Olimpismo y Medicina Deportiva. Problemas y soluciones del deporte infantil y juvenil. Editorial: Sergraph

20. Marín, B. (1995). Menarquia. Crisis catamenial y deporte en Actividad física y deporte durante el crecimiento. Capitulo 2; Marín, B. en la Editorial Universidad de Oviedo. Oviedo

21. Malina, R. (1979). Secular changes in size and maturity: causes and effects. Monographs of the Society for Research in Child Development.

22. Marquéz, S. (2008). Trastornos alimentarios en el deporte: factores de riesgo, consecuencias sobre la salud, tratamiento y prevención. Departamento. Nutr Hosp. 2008;23(3):183-190

23. Mendizábal, S. Rojo-González, J.J. (2000). Menarquia, amenorrea y crecimiento en las gimnastas de rítmica de élite españolas. I Congreso de la Asociación Española de Ciencias del Deporte.

24. Anne-Simone Parent, Grete Teilmann, Anders Juul, Niels E. Skakkebaek, Jorma Toppari y Jean-Pierre Bourguignon (2003). The Timing of Normal Puberty and the Age Limits of Sexual Precocity: Variations around the World, Secular Trends, and Changes after Migration. Endocrine Reviews 24 (5): 668-693

25. Prado, C. Jiménez, Jm. Rubén, M. (2002). La edad de menarquia y aparición de caracteres sexuales secundarios; cambio secular en población Cubana. Revista Esp. Antrop. Biol ISSN-1887- 2042 23: 57-64

26. Sosa, M. Navarro, M.C. Limiñana, J. M. Wagner, A. Guerra, J. M. Reyes, A. López, P. Hernández, D. (1994). Edad de presentación de la menopausia en la mujer canaria. Revista San Hig Púb 68 (3) 385-392.

27. Sultan, Ch. Paris, F. Jeandel, C. Attal G. Lumbros S. Dumas R. (2001). L’âge de la puberté et de la ménarche : Gynécologie de l’adolescente. (1ª parte), nº 314, pp.9-10 (10 ref.)

28. Theodoropoulou, A. Markou K.B. Vagenakis, G.A. Benardot, D. Leglise, M. Kourounis, Vagenakis, A.G. Georgopoulos, N.A. (2005). Delayed but normally progressed puberty is more pronounced in artistic compared with rhythmic elite gymnasts due to the intensity of training. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism 90 (11) 6022-6027.

29. Zacharias, L. Wurtman, R. J. (1969). Age at Menarche — Genetic and Environmental Influences. N Engl J Med 1969; 280:868-875

Cita en Rev Entren Deport

Beatriz Romero Quintero y José Manuel García Manso (2011). Edad de Menarquia en Practicantes Canarias de Gimnasia Rítmica. Rev Entren Deport. 25 (3).
https://g-se.com/edad-de-menarquia-en-practicantes-canarias-de-gimnasia-ritmica-1610-sa-657cfb27235010

COMPARTIR