Efectos agudos y tardíos de una sesión de entrenamiento de la fuerza que provoca fallo muscular sobre respuestas mecánicas, metabólicas y perceptivas

Efectos agudos y tardíos de una sesión de entrenamiento de la fuerza que provoca fallo muscular sobre respuestas mecánicas, metabólicas y perceptivas

Una variable que determina fuertemente las respuestas mecánicas y metabólicas es el número de repeticiones realizadas en la serie con respecto al número máximo de repeticiones que se podrían realizar antes de llegar a la falla muscular (Moran-Navarro 2017, Pareja-Blanco 2017, Sanchez-Medina 2011). La estrategia de entrenamiento hasta el fallo (es decir, maximizar el nivel de esfuerzo o no dejar repeticiones en reserva) se ha utilizado tradicionalmente cuando se busca aumentar la fuerza máxima y la masa muscular (Drinkwater 2005, Morton 2016). Sin embargo, también hay estudios que sugieren que entrenar hasta el fallo no es el estímulo óptimo para maximizar el rendimiento deportivo (Folland 2002, Izquierdo 2006, Pareja-Blanco 2017, Sampson 2016). En este sentido, es importante explorar el efecto agudo del entrenamiento hasta el fallo sobre las diferentes variables mecánicas y metabólicas que se sabe que juegan un papel importante en las adaptaciones neuromusculares desencadenadas por el entrenamiento de la fuerza (Schoenfeld 2013, Zanchi 2008).

Se han realizado varios estudios para explorar los efectos agudos y retrasados del entrenamiento al fallo sobre las respuestas mecánicas y metabólicas. Moran-Navarro y cols. (2017) informaron que el entrenamiento hasta el fallo aumenta el tiempo necesario para recuperar la función neuromuscular, así como la homeostasis metabólica y hormonal. Asimismo, Pareja-Blanco y cols. (2017) y González-Badillo y cols. (2016) demostraron que el entrenamiento hasta el fallo induce una mayor fatiga mecánica, un mayor estrés cardiovascular autónomo y un aumento de la respuesta hormonal y daño muscular en comparación con realizar sólo la mitad del número máximo de repeticiones por serie. Es importante señalar que los estudios antes mencionados utilizaron períodos de descanso más largos entre las series (5 minutos) que los períodos de descanso típicamente recomendados para maximizar las adaptaciones hipertróficas (1-3 minutos) (Schoenfeld 2016). Por lo tanto, debido a que el entrenamiento hasta el fallo podría recomendarse principalmente para inducir adaptaciones hipertróficas (Schoenfeld 2013 y 2015), sería interesante explorar el efecto del entrenamiento hasta el fallo sobre las respuestas mecánicas y metabólicas cuando se permiten períodos de descanso más cortos (por ejemplo, 3 minutos). entre series sucesivas.

Para ampliar el conocimiento en la literatura sobre la estrategia de entrenamiento hasta el fallo, en el siguiente estudio reciente de Amador García-Ramos de la Universidad de Granada (España), donde se evaluó los efectos agudos y retrasados (24 y 48 horas después del ejercicio) de una sesión de entrenamiento de la fuerza que conduce a la falla muscular sobre las respuestas mecánicas, metabólicas y perceptivas. Se eligió el ejercicio de sentadillas con barra atrás porque es uno de los ejercicios más efectivos para desarrollar la fuerza muscular de la parte inferior del cuerpo (Schoenfeld 2010). La principal diferencia con respecto a estudios previos que también examinaron el efecto del entrenamiento hasta el fallo con el ejercicio de sentadilla es que se usó una carga relativa menor (≈60% de 1MR vs ≈70-80% de 1MR) y períodos de descanso entre series más cortos (3 vs 5 minutos). Alcanzar la falla muscular con una carga ligera debería inducir una mayor disminución de la capacidad máxima de los músculos para generar fuerza que alcanzar la falla muscular con una carga más alta (García-Ramos 2018). Por lo tanto, los objetivos de este estudio fueron explorar el efecto del entrenamiento hasta el fallo con una carga relativamente baja durante el ejercicio de sentadilla sobre respuestas mecánicas (número de repeticiones por serie, velocidad de movimiento, altura de salto con contramovimiento [CMJ] y fuerza de agarre), metabólica (concentraciones de lactato, ácido úrico y amoniaco) y perceptuales (esfuerzo percibido de OMNI-RES). La hipótesis fue que se observarían deterioros significativos para todas las variables en los diferentes puntos de medida, mientras que la magnitud del deterioro sería comparable, si no mayor, a lo reportado anteriormente para protocolos de repetición al fallo realizados con cargas relativamente mayores.

Once hombres entrenados en fuerza completaron una sesión de entrenamiento que consistió en 3 series de repeticiones hasta el fallo durante el ejercicio de sentadilla con barra atrás realizado a la máxima velocidad posible con una carga equivalente a una velocidad de propulsión media (MPV) de 1 mseg-1 (≈60% de 1MR). Varias funciones mecánicas (número de repeticiones y MPV inicial de la serie, MPV logrado contra la carga de 1 MPV, altura del salto con contramovimiento [CMJ] y fuerza de agarre), metabólicas (concentraciones de lactato, ácido úrico y amoníaco) y perceptuales (OMNI -RES esfuerzo percibido) se midieron como variables.

Los resultados revelaron (a) una disminución del 38.7% en la serie 2 y del 54.7% en la serie 3 del número de repeticiones realizadas en comparación con la primera serie (p <0.05), (b) una reducción en la MPV de las repeticiones y un aumento en la concentración de lactato y valores de OMNI-RES con la sucesión de las series (p <0.05), (c) disminuciones comparables en la altura del CMJ después de las 3 series (25-32%), (d) una disminución en la altura del CMJ (p <0.05; 6.7-7.9%) y en la MPV alcanzada contra la carga de la 1MPV (p <0.05; 13-14%) después de 24 y 48 horas de completar la sesión de entrenamiento, pero no se observaron cambios significativos en la fuerza de agarre (p >0.05; <2%) y (e) las concentraciones de ácido úrico y amoniaco por encima de los niveles basales (p <0.05). Las grandes disminuciones en el rendimiento mecánico junto con el alto estrés metabólico desalientan el uso frecuente de sesiones de entrenamiento de la fuerza que conducen al fallo muscular.

APLICACIONES PRÁCTICAS

Una sesión de entrenamiento que consta de 3 series de repeticiones hasta el fallo con una carga ligera (≈60% 1MR) durante el ejercicio de sentadilla induce grandes disminuciones agudas y tardías (24 y 48 horas después del ejercicio) sobre el rendimiento mecánico, así como un alto estrés metabólico. El deterioro del rendimiento mecánico junto con el alto estrés metabólico observado en este estudio desalienta el uso frecuente de sesiones de entrenamiento de la fuerza que conducen al fallo muscular. Los resultados de este estudio también apoyan el uso de variables mecánicas como la velocidad del movimiento o la altura CMJ (pero no la fuerza de agarre) para examinar la preparación física al inicio y durante el desarrollo de una sesión de entrenamiento de la fuerza. Estas medidas mecánicas pueden ayudar a los entrenadores a decidir cuándo suspender o detener un entrenamiento en función de la disminución detectada en el rendimiento mecánico.

SHARE