Ejercicio y Salud

 

En las últimas décadas, se ha documentado a través de varias evidencias científicas, los beneficios físicos, psíquicos y sociales del ejercicio físico en la salud humana, particularmente en todas aquellas enfermedades crónicas no transmisibles como, la obesidad, hipertensión arterial, dislipemia, diabetes, cardiopatía isquemica, etc. Todos estos avances, invita a pensar y a considerar al ejercicio físico como una importante herramienta para el tratamiento de muchas patologías ya manifestadas (prevención secundaria) y/o personas con factores de riesgo cardiovascular (prevención primaria).

El ejercicio físico para la salud, puede ser caracterizado como un conjunto de movimientos voluntarios, programados, sistematizados e intencionalizados en busca de ciertas adaptaciones filológicas, tales como: descenso de la presión arterial, colesterol total, LDL, glucemia, etc. Estos beneficios, solamente pueden ser obtenidos a través de una correcta programación, periodización y planificación del ejercicio. De otra manera, todo movimiento voluntario que realice una persona y no posea las características anteriormente mencionadas, difícilmente pueda lograr los mismos resultados. A este tipo de práctica la definimos como actividad física, este concepto queda claramente graficado, cuando los profesionales de la salud luego de haber observado, revisado, estudiado y analizado a sus pacientes, les indican como parte del tratamiento el realizar una caminata suave todos los días cómo mínimo de media hora de duración, sin especificar ninguno de los componentes de la carga externa del entrenamiento.

Para contrarrestar esta visión tan simplista de la fisiología del ejercicio, en los últimos años, se ha avanzado de manera sorprendente sobre las adaptaciones biomoleculares del ejercicio físico programado, tanto a nivel cardíaco, vascular, muscular, metabólico, etc. Todos ellos, potencian en su conjunto el funcionamiento de los distintos sistemas.

Como objetivo general, todos los programas de ejercicio físico supervisados y programados por un profesional idóneo en el área de la fisiología del ejercicio, toman como premisa el aumento y mejora de la aptitud física de las personas que lo realizan sean sanas, con algún con factor de riesgo cardiovascular o con patologías, el incremento de la aptitud física medida a través del consumo de oxigeno máximo, tiene una fuerte asociación con la disminución de la morbilidad y mortalidad a futuro, Como lo han demostrado los estudios de: Kokkinos et al, 2010; Suaya et al, 2009; Blair et al, 2006; Chong Do, et al, 2007. Myers et al, 2002.

Prof. Esp. Santa María, Matías Agustín (UNLP)

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