El consumo de oxígeno del miocardio y su papel en la programación del ejercicio

El consumo de oxígeno del miocardio y su papel en la programación del ejercicio

El corazón al igual que todos los tejidos del cuerpo humano recibe un aporte de flujo sanguíneo, que en condiciones normales y en reposo, ronda aproximadamente entre 0,6 a 1 ml de sangre/min./gramo de tejido, lo que hace que en un corazón de peso medio el aporte sanguíneo sea de 200-250 ml/min lo que equivale al 4% del gasto cardíaco. Este porcentaje en un esfuerzo físico máximo no se modifica, pero si la cantidad de sangre que irrigará al corazón a través de las arterias coronarias que sería aproximadamente de 1250 a 1400 ml/min. Este aumento esta supeditado de modo directo por un lado, al incremento del gasto cardíaco, pero por otro, a todos aquellos mecanismos que se encuentran involucrados en la regulación del flujo coronario.

La sangre arterial posee unos niveles de oxígeno de aproximados de 20 ml/100 ml de sangre y luego de atravesar el miocardio la sangre venosa tendrá solamente 4 ml o2/100ml de sangre, lo que evidencia la gran capacidad de extracción de oxígeno del tejido todo esto gracias a la cantidad mitocondrias que posee. Esta diferencia de proporciones se la conoce como: Dif. Arterio-venosa de oxígeno, que a diferencia del resto de los tejidos del cuerpo, en el corazón en reposo es del 70 a 80% aproximadamente.

Esta pequeña explicación, permite pensar que al aumentar las demandas de oxígeno del miocardio a causa de una mayor exigencia y la poca posibilidad de aumentar la extracción de oxígeno, ya que la dif. A-V o2 es altísima en reposo, el único camino que restaría es del aumento del flujo sanguíneo a través de sus mecanismos vasculares y extravasculaes. Si pensamos que muchos de nuestros pacientes poseen una restricción del flujo, a causa de una estenosis en sus arterias coronarias, que traer aparejado la disminución del diámetro del vaso. Está incapacidad de los vasos sanguíneos de abastecer las demandas del corazón, ocasionaría lo que hoy conocemos como isquemia miocardica, este síndrome, se manifiesta en el 70% de los casos con un dolor retroesternal que Heberden en 1768, denomino Angor Pectoris (angina de pecho). Y si este cuadro se prolongará en el tiempo ocasionaría un daño irreversible en las células, provocando la muerte celular que conocemos como infarto agudo de miocardio.

Ahora bien, este proceso puede manifestarse muchas veces en nuestras prácticas profesionales en rehabilitación, debido a un incorrecto menejo de las cargas de entrenamiento, para evitar ese desequilibrio y con ello los posibles eventos cardiovasculares, considero de suma importancia conocer al detalle los distintos determinantes que aumentan el consumo de oxígeno del miocardio.

El consumo de oxígeno del miocardio (MVO2), es uno de los parámetros que debe controlarse frecuentemente y la única manera de hacerlo al momento de la dosificación de los componentes de la carga, es de modo indirecto. Esta variable fisiológica, posee distintos determinantes que son los que van a aumentar o disminuir la demanda de oxígeno, estos pueden sufrir distintos tipos de variaciones a los largo de la misma sesión de rehabilitación dependiendo todo básicamente del tipo ejercicio a realizar como también del volumen, duración, intensidad, pausa, densidad, empleadas.

Existen determinantes mayores y menores del MVO2, que guardan relación con la actividad mecánica del miocardio.

Tensión parietal, o poscarga es el principal determinante de consumo de oxígeno, para ello hay que recordar la ley de Laplace, T= (P x r)/2h donde, T es la tensión o estrés (g/mm2); P la presión, r el radio de la cavidad y h el espesor de la pared, cualquiera de estas variables que se modificara con el ejercicio traería aparejado un aumento en la demanda de oxígeno.

Frecuencia cardíaca, junto a la tensión parietal es uno de los principales determinantes, el aumento de la misma trae como consecuencia la mayor demanda de oxígeno. El aumentar al doble la frecuencia cardíaca supone un aumento casi al doble del MVO2, es por ello que la gran mayoría de nuestros pacientes cardiovasculares le suministran betabloquentes con el objetivo de disminuir la respuesta cronotrópica y por ende el consumo de oxígeno en reposo como en esfuerzo.

Volumen sistólico, esta parámetro tiene menor relevancia que los dos anteriormente mencionados, no por ello deja de tener un papel considerable.

Inotropismo, los agentes inotrópicos positivos, como el calcio, la noradrenalina producen aumento del MVO2, aunque no se alteren la tensión parietal, la frecuencia cardíaca, ni el volumen sistólico.

Existen dos tipos de índices utilizados para poder cuantificar este parámetro, uno de ellos es el índice tensión-tiempo de Sarnof (ITT), muchas veces confundido por el saber médico y utilizado como sinónimo del doble producto, este índice se correlaciona bien con el MVO2 porque considera la presión y la duración de la eyección, de todos modos es totalmente inutilizable en la rehabilitación cardiovascular. Por otro lado, Katz ideo un índice que considera la tensión arterial sistólica y la frecuencia cardíaca (doble producto = FC x TAS) este muy difundido en la práctica, considera dos de los principales determinantes del MVO2 como la tensión parietal y la frecuencia cardíaca. Además de su importancia es de muy fácil aplicación, por lo que debe ser una parámetro a valorar constantemente en nuestro que hacer profesional, sobre todo en los caso de aquellas personas que padecen enfermedad coronaria (el 80% de la población que asiste a los centros de rehabilitación cardiovascular) y que han manifestado episodios de isquemia en su prueba de esfuerzo. Pudiendo extraer de la misma, el doble producto (limite) en donde se manifestó las anormalidades en el ECG (básicamente en el segmento ST), registrando ese valor como referencia para evitar alcanzarlo en la sesión de RHCV y disminuir con ello la probabilidad de un síndrome coronario agudo y lo que esto trae aparejado (arritmias ventriculares, isquemia miocardica, déficit en la contractilidad, muerte celular, otros).

Teniendo en cuenta lo expuesto, considero de suma importancia el tener siempre presente esta variable fisiológica en RHCV, no solamente como parámetro de control para aumentar la seguridad de la práctica, sino también como indicador de mejora con lo que respecta a la eficiencia y eficacia cardiovascular lograda gracias al correcto entrenamiento programado y planificado en rehabilitación.


Prof. Santa María, Matías Agustín.

Especialista en Fisiología del Ejercicio

Universidad Nacional de La Plata

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