El músculo como factor fundamental en la pérdida de peso y en la obesidad.

El músculo como factor fundamental en la pérdida de peso y en la obesidad.

El objetivo principal de los programas de pérdida de peso es la reducción de la grasa corporal. Sin embargo, con frecuencia se puede observar una disminución concomitante en el tejido magro. Dado que la masa corporal magra (LBM) representa un determinante clave de la RMR, se deduce que una disminución en el tejido magro podría contrarrestar el progreso de la pérdida de peso. #obesidad


Por ese motivo, se considera el entrenamiento de fuerza, como algo FUNDAMENTAL en cualquier programa de pérdida de peso. Pero NO, por el aumento del tamaño muscular, sino por la ganancia de fuerza y las necesidades energéticas que demanda el músculo como órgano endocrino.

Es decir, crear adaptaciones metabólicas y estructurales.

  • Estimulo de las fibras musculares
  • Mejorar las propiedades diferenciales de las unidades motoras
  • Aumentar la fuerza

En definitiva, estimular el músculo.

Es bien sabido que el músculo esquelético es el objetivo de numerosas hormonas, pero solo en los últimos años los estudios han demostrado un papel del músculo esquelético como órgano secretor de citocinas y otros péptidos, denominados mioquinas. Que tienen acciones autocrinas, paracrinas o endocrinas y están profundamente involucradas en procesos inflamatorios.

Aunque la gente se centre mucho en los mecanismos de la sarcopenia, personalmente me gusta la hipótesis de distribución energética y termogénesis adaptativa.


Mantener un estímulo controlado del músculo de manera crónica (Más de 6 meses y si es toda la vida, mejor) tendría un papel favorable en el delicado equilibrio entre las mioquinas, que nos impiden distribuir la energía donde es necesario para nuestro bienestar. #obesidad

Por ejemplo, La IL-6 siempre se ha considerado una citocina proinflamatoria: este es, de hecho, su papel cuando es producida por monocito macrófagos en respuesta a estímulos infecciosos. Sin embargo, la producción de IL6 inducida por la contracción por los músculos esqueléticos ocurre en ausencia de otros mediadores inflamatorios, principalmente IL-10 y TNF-a, lo que indica que la cascada de citocinas inducida por la actividad física no se parece a la inflamación.

Todo lo contrario. El #ejercicio aumenta los niveles circulantes de citocinas antiinflamatorias, como IL-1ra, IL-10 y TNF-R soluble, un inhibidor natural de TNF-a. Y por eso el cuerpo es INCREÍBLE. El estímulo controlado de IL-6, contrarresta la inflamación sistémica y modula el metabolismo de la glucosa y los lípidos. AHORA, HAY QUE MANTENERLAS EN EL TIEMPO!!!! (Y NO ME VALEN ESTUDIOS DE 3 MESES).

Otra mioquina cuya producción aumenta después del ejercicio es el BDNF , una proteína que puede desempeñar un papel crucial en la regulación de la supervivencia, el crecimiento y el mantenimiento de las neuronas ¿Esto estimula la termogénesis adaptativa?

Mejor estimularla mediante entrenamiento de fuerza, que mediante la activación del sistema inmune por exceso de grasa y sobrealimentación.

Referencias utilizadas en esta reflexión.

Camps, S. G., Verhoef, S. P., & Westerterp, K. R. (2013). Weight loss, weight maintenance, and adaptive thermogenesis. The American of Clinical Nutrition, 97(5), 990-994.

Febbraio, M. A., & Pedersen, B. K. (2002). Muscle-derived interleukin-6: mechanisms for activation and possible biological roles. The FASEB journal, 16(11), 1335-1347.

Pedersen, B. K., & Febbraio, M. A. (2008). Muscle as an endocrine organ: focus on muscle-derived interleukin-6. Physiological reviews, 88(4), 1379-1406.

Legård, G. E., & Pedersen, B. K. (2019). Muscle as an Endocrine Organ. In Muscle and Exercise Physiology (pp. 285-307). Academic Press.

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